EDUCAN Argentina, nuevas delegaciones en Buenos Aires y ¡¡nueva página!!

Hasta ahora EDUCAN Concordia era la única delegación de EDUCAN en Argentina, como estamos haciendo en EE.UU., necesitamos adaptarnos al mercado del país y comprobar que nuestras delegaciones son un negocio rentable en él antes de comprometer el trabajo y la apuesta de futuro de nadie. Una vez que nuestra primera delegación -dirigida por alguien con un compromiso y capacidad excepcional, en este caso Luis Raggio- resulta exitosa es el momento de crecer juntos.

Y ahora empezamos a hacerlo en Argentina, con dos nuevas delegaciones de EDUCAN en Buenos Aires, algo de lo que no solo me apetece hacer una noticia al uso, algo que me apetece contar con más detalle.

Porque, aunque consideramos a todos quienes entran en EDUCAN especiales, nuestros nuevos delegados, Emilse Díaz en Capital Federal Este y Federico Giacomino en Pilar, son especiales de una manera muy reconocible, que representa cosas importantes para nosotros.

EDUCAN CABA Este. Emilse Díaz y la calidad del agua.

Emilse Díaz, directora de EDUCAN Capital Federal Este. Si tenemos nutrias es que el agua es pura.

Emilse ya era una profesional exitosa el mundo de la gestión de comportamiento canino, su emprendimiento Perros de Ciudad había crecido tanto y tan bien que ya cuenta con otra adiestradora en su staff, Paula, que es impresionantemente sensible, eficaz e inteligente (no cambie de color señorita 😉 ). Lo sé bien, la tuve como alumna, que ahora sea nuestra compañera es todo un lujo. Y mi alegría es que Emilse había decidido no dedicarse a los perros y fue el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, los primeros cursos que dimos en Buenos Aires, lo que la volvió a esperanzar, lo que la ayudó a ayudar a los perros.

Emilse representa lo mejor que podemos hacer como escuela, nos demuestra que si lo hacemos bien ¡¡¡nuestros alumnos lo harán mejor!!!

Ver cómo alguien luminoso y bueno recupera la ilusión en nuestros cursos, verla triunfar con esa ilusión como arma (en su sonrisa cabe el mundo) y verla ahora integrarse en EDUCAN, es emocionante y bonito. Pero decirlo es peor que explicarlo. Intentaré, por ello, explicarme.

Las nutrias son uno de los mejores marcadores de la calidad del agua, en cuanto se contamina abandonan el lugar, pues solo viven y son felices en la máxima pureza. Emilse es como las nutrias, la mezquindad, la medianía, la alejan, la disminuyen, la rompen, la asfixian, mientras que lo bueno la fortalece, la alegra, la energiza… Por eso Emilse: ¡¡Gracias por venir!!

EDUCAN Pilar. Federico Giacomino, hacer las cosas bien y divertirse.

Federico Giacomino, responsable de EDUCAN Pilar. El éxito es que estén contigo quienes ya tienen éxito.

Federico es uno de los perfiles que siempre deseo ver en EDUCAN, alguien que ya ha triunfado como empresario, y que sabe que la rentabilidad y la eficacia de un negocio son premisas necesarias. No basta con hacer las cosas bien, con tener buenas herramientas, no basta con saber cómo ayudar a los perros y a las personas que viven con ellos. Para lograrlo debe contratarnos un número suficiente de gente, tener buenos números que nos garanticen hacerlo durante años y ser lo suficientemente conocidos como para que, a consecuencia de nuestro éxito, se divulgue que los perros piensan y nos quieren, y que eso es todo lo que necesitamos para entendernos y convivir.

Federico sabe que el éxito de un mensaje, de una forma de entender a los perros, es consecuencia del éxito profesional de quienes la promueven. Sin buenismos en redes sociales u otras vías de Pataletas/Grandes Declaraciones Para El Mundo Entero. Y sabe lo que es el éxito profesional, ya lo ha logrado con sus otras empresas.

Además es una de las personas más divertidas, alegres, cooperativas y animosas que he conocido. Es un genio total: creo que es única persona con la que hablando de marketing no me podía parar de reír.

Estoy muy feliz de que estemos juntos en esto. No solo vamos a tener éxito, no solo vamos a ayudar a que se entiendan y sean más felices un montón de perros y persona. Además nos vamos a divertir.

Emilse Díaz, EDUCAN Capital Federal Este, Luis Raggio, EDUCAN Concordia, y Federico Giacomino, EDUCAN Pilar.

EDUCAN ya es Argentina: nueva web y nuevas redes sociales.

EDUCAN Argentina, nuestra web albiceleste.

Para dar cabida y soporte a este proceso de implantación y expansión, de argentinización de EDUCAN, hemos estrenado la página web de EDUCAN Argentina, donde puedes contactarles además de hacerlo a través de las páginas de Facebook de cada una de estas nuevas delegaciones: pinchando aquí iras al de CABA Este, para hablar con Emilse, y pinchando aquí al de Pilar, donde te atenderá Federico. Y si quieres saber todo lo que se cuece por EDUCAN en Argentina no te olvides de pinchar y seguir el Facebook general de EDUCAN Argentina

Estamos muy ilusionados, llenos de orgullo y cariño, porque ya no estamos en Argentina, ahora somos Argentina.

#nadasepareceaEDUCAN #entrenarperrosesotracosa #EDUCANtodosabordo

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Las críticas feroces, el ahorro y la gestión de la calidad

Las críticas dañinas siempre han existido, pero nuestros diferentes mecanismos de regulación social las restringen al ámbito de la intimidad, en forma de una especie de “juguemos a ser malos”, donde los participantes son conscientes de caer en la mezquindad y lo aceptan como un peaje inevitable para descargarse de las tensiones, de los pequeños rencores, que se acumulan con el día a día.

Sin embargo las redes sociales han traído consigo la facilidad para escribir cualquier cosa cuando se nos ocurre. En el momento. Desde la intimidad, pero para la exposición pública. Esta forma de comunicación sortea nuestras barreras internas, de manera que no sintamos, no recordemos, su existencia ni su importancia. Ese es el truco.

Como consecuencia, nos encontramos con que cuando nuestras actuaciones profesionales adquieran relevancia suficiente, serán inmisericordemente atacadas desde estos medios. Si eres profesional del comportamiento canino seguro que te has encontrado, o te han remitido, alguna de estas diatribas hacia tu labor, incluso hacia tu persona ¿cómo tomarte esto? ¿qué hacer?

EDUCAN ha sido, es y será blanco de estas acciones, así que tengo una cierta experiencia. Además, es sabido que no hacemos descalificaciones públicas de nadie, aunque nos ataquen. Nunca intentamos volcar la confianza y cariño de quienes nos siguen y/o nos aprecian contra nadie. No hacemos linchamientos de quienes nos quieren linchar, porque lo malo es querer linchar a alguien, no las excusas que cada uno se busca para hacerlo. Solo jugamos a la defensiva, así que darnos cera es una práctica relativamente segura. Con esas condiciones hasta yo me meto en el ring con Tyson, para contar que peleé con él y sobreviví 😛

Para gestionarlo, en primer lugar debes recordar que la crítica es algo que va inevitablemente unido al éxito, cuanto antes lo aceptes mejor. Esto no quiere decir que todos quienes lo hagan sean mezquinos y/o envidiosos, sino que cuanto más lejos llegue tu trabajo, más opinará la gente de manera simplificada. Ya no te conocen personalmente, ni conocen todos los aspectos que te llevan a hacer algo, así que se forman una opinión, buena o mala, en base a lo que les llega -normalmente ecos- sobre tu trabajo, siendo precisamente esa lejanía personal lo que facilita opinar radicalmente sobre él.. y sobre ti. Piensa en Apple y Steve Jobs, todo el mundo tiene alguna opinión firme, y muchas veces extrema, a favor o en contra sobre la compañía de la manzana y su fundador ¡Ojalá alguna vez la gente amodie a EDUCAN la mitad que a Apple!

Este es un triste consuelo, asumir la crítica como el dolor cuando haces entrenos físicos duros: sin su presencia sabes que no estás avanzando, pero sigue doliendo.

Hay algo que ayuda mucho más: las críticas tienen una importante utilidad y suponen un ahorro bestial de dinero para EDUCAN, y eso no es algo intangible. Eso rinde beneficios.

Y no hablo de las críticas bienintencionadas de compañeros o clientes, que observan algún aspecto mejorable y lo señalan de buena fe, hablo de las inmisericordes, de las que buscan hacer daño, de las que quieren destruir. De esas que dicen que eres malo con los perros, la tienes pequeña y fumas en las maternidades.

¿Algo beneficioso en la maledicencia? Sí, y es objetivo, no es un rollo de crecimiento personal ni nada de eso, dejadme que lo explique.

En una empresa tan grande como EDUCAN una de las cosas más difíciles y exigentes es el control de calidad. Y donde pone difícil léase: CARO.

Hemos implementado muchas medidas: normas de calidad, fichas, cuestionarios anónimos, entrevistas on-line más enfocadas en los defectos que en las virtudes… todo para facilitar a clientes, alumnos, compañeros y colaboradores hablar sobre nuestros fallos de manera cómoda y sin tensión.

Pero estas medidas se encuentran con una limitación tremenda: quienes han recibido un buen servicio en general o sienten simpatía por nosotros, tienden a escribir desde la buena fe. Nos dan indicaciones sobre aspectos de mejora razonables, pero no señalarán detalles o fallos muy pequeños ¡ni siquiera los ven!

Cuando actuamos desde la mínima empatía tendemos a no dar importancia a detalles menores: un cliente no criticará que un adiestrador acuda con la camiseta manchada por un par de patas caninas, ni que hayamos puesto una falta de ortografía casual en un largo texto.

Esa gestión de la calidad extramilimétrica es dificilísima de hacer desde el entorno de la empresa. Porque la gente normal no se fija en ese nivel de detalle, y si casualmente lo hace le parecerá fatal decirlo, porque darle importancia a algo tan pequeño en un conjunto de buen servicio les hace sentir mal consigo mismos. A nadie le gusta pensar que es un tiquismiquis.

Pero quien nos detesta no tiene estos frenos, todo lo contrario: está deseando aportar el menor dato objetivo para dar validez a sus descalificaciones, incluso el peor troll sabe en un rinconcito de su lóbrego interior que sus descalificaciones no pueden alimentarse únicamente de lugares comunes, de acusaciones genéricas y vagas: si tiene algo a lo que agarrarse lo hará. No se da cuenta de cómo le hace quedar, no le importa, su deseo por tener algo objetivo a lo que coser su mezquindad para validarla es demasiado grande y rojo. Y cuando publique esa crítica neurótica sucederá que quienes estén en el círculo de autoalimentación de estas ideas las jalearán, pero con esos no había nada que hacer, los que sean medio neutrales quedarán espantados por la acritud y malicia subyacentes, dejando más en entredicho al crítico que al criticado,, y obviamente, quienes aprecian tu trabajo no le darán credibilidad. Pero en todos los casos hay algo que convierte las redes sociales en tus aliadas, seguro que a ti te llega.

¡¡Eso no se paga con dinero!! Porque puedes mejorar aspectos pequeñísimos, que pasarían desapercibidos en cualquier proceso de gestión de calidad.

Pondré un par de ejemplos.

Hace un par de meses publicamos el inicio de nuestra colaboración con Tiendanimal, con la que hemos organizado el primer sistema de educación canina gratuita para toda España. Algo así de grande y vistoso no podía quedar sin criticar, puesto que aunaba todos los factores de éxito y amplitud para que quienes sienten antipatía por EDUCAN rechinasen los dientes.

Gracias a Dios, porque pese al trabajo de María, la coordinadora y responsable de calidad del proyecto, había aspectos de detalle, como en cualquier cosa, imposibles de evaluar para nosotros.

Así que había que leerse las críticas feroces, y es un buen trago de bilis que dimos muy a gusto. Entre todas la permutaciones, combinaciones y variaciones posibles de los muy genéricos “son muy malos moral y/o técnicamente” buscamos a quienes intentaran respaldarse con algún dato objetivo. Y lo encontramos: en el primer evento, despierta su ingenio un perro llevó puesto un collar de púas todo el tiempo, y en el segundo, el taller de olfatouna entrenadora de EDUCAN apoyó su discurso con la lectura de unos papeles.

Aunque de manera individual y discreta (para no violentar a nadie) se ofrecían alternativas a los collares de ahogo o pinchos para realizar la actividad, y la práctica totalidad de quienes los usaban aceptaron cambiarlos sin problema, una persona con un perro grande y algo conflictivo con sus congéneres no se sintió cómodo con la idea y mantuvo su collar de púas. Algo que hay que entender, pues quienes acuden a estos eventos no tienen la relación de confianza con nosotros que aquellos que nos contratan, y en un lugar con muchos otros perros prefería mantener la herramienta que, equivocadamente, pensaba que mejor le permitía controlarle. Hay que entenderlo, como digo, pero también hay que solucionarlo: a raíz de esto hemos diseñado una charla previa que, sin culpabilizar ni demonizar a nadie –porque no queremos vencer, sino convencer- explica que es no solo mejor, sino mucho más seguro cambiar estas herramientas para el evento e incluso para el manejo cotidiano. En el segundo nadie mantuvo este tipo de collares durante el evento.

Al preguntarle sobre ello a la entrenadora de EDUCAN que apoyó su discurso con la lectura de unos papeles, nos indicó que hablar en público le generaba inseguridad –no todo el mundo está cómodo haciéndolo- y por ello temía olvidarse de alguno de los puntos que debía exponer, dado que lo que se cuenta no es improvisado, sino que se estudia, redacta y prepara desde central, cada entrenador puede, debe, hacerlo suyo después, pero nada de ir a ver qué sale, nunca. Para evitar quedarse en blanco lo llevó por escrito, y leyó parte de su exposición. Como solución hemos buscado una serie de técnicas que ayudan a hablar en público a quienes tienen dificultad para hacerlo y creo que no volverá a pasar.

Estos problemas quizá no parezcan mucho para más de cuarenta talleres entre el primer y el segundo evento y casi cuatrocientos asistentes, pero ofrecen margen de mejora y nos dan opción a afinar cada vez más ¿os imagináis el nivel de ajuste al que se puede llegar?

Así que a quienes nos critican con ferocidad e inquina, quiero reconocerles públicamente que les leemos y nos duele, lo que constituirá un motivo de alegría para ellos que no debo hurtarles, pues es parte del sueldo que obtienen por su trabajo para nosotros y sería injusto no dárselo. Pero lo cierto es que duele más hacer un Fran (only for Crossfiters 😉 ) o series de mil metros, y lo que se obtiene bien merece la pena. Así que, sobre todo, lo que debo hacer es agradecerles trabajar tanto por EDUCAN a cambio de tan poco.😊😇😉

 

¿Molesta más que refresca? No creo 😉

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Sobre nuestros próximos cursos avanzados (Julio y Octubre 2017)

Ela demostrándome que los perros piensan y nos quieren. En EDUCAN preparamos entrenadores que, además de quererles, también saben pensar.

En la última edición de nuestro curso avanzado cambié por completo el modelo didáctico y buena parte del contenido, incorporando los nuevos protocolos de gestión del entorno objetual y relacional, para que los perros no se limiten a emitir/inhibir conductas, sino que desarrollen capacidades para su gestión autónoma, promoviendo a la vez su empoderamiento a través de actuar de manera voluntaria y adecuada ante las situaciones que antes causaran la conducta problemática.

La primera edición en Sevilla ha sido una experiencia maravillosa, pero agotadora, tanto que pospuse la siguiente convocatoria –estando casi llena- para reajustar algunas cosas y asegurar así que resulte óptima a nivel formativo. Este curso es “mi curso” y quiero que funcione milimétricamente bien (quienes me conocen saben a qué extremos puedo llegar en estas cosas, parafraseando el póster de Pemulis “Sí, soy un neurótico, pero ¿soy lo bastante neurótico?”). Es el único en el que imparto personalmente la gran mayoría del contenido y en el que le “arrebato” la jefatura de estudios al mejor profesor que he conocido en el mundo del perro y jefe de estudios de EDUCAN, Javier Moral, para asumirla yo .

Lo primero que he visto es que por la manera de trabajar de los grupos de alumnos hace falta un entorno formativo más similar a un centro de investigación que a un centro canino tradicional, afortunadamente tenemos el nuestro al ladito del centro formativo 😏 . A partir de ahora nuestros cursos avanzados se realizarán allí, dejando nuestro centro formativo para todos los demás, que se benefician de sus instalaciones más cómodas y amplias, pero menos interactivas.

Y me explico, para la gestión de entorno objetual, hemos creado una “casa de los perros”, una casa real en la que los alumnos podrán dejar al perro solo recreando a conveniencia las situaciones reales que se hace necesario trabajar en los domicilios: comida en la mesa, cubos con basura, subirse o entrar a lugares prohibidos… Incluso hemos incluido un pequeño jardín para trabajar con perros que escarben, arranquen los riegos, las plantas o similares. Todo controlado con cámaras que permitirán a los alumnos evaluar en tiempo real cómo responde el perro a sus medidas de trabajo, bien desde una cabina de control cuando trabajen por su cuenta, bien desde el aula cuando estemos poniendo el trabajo en común o ¡glups! evaluándolo.

También hemos creado pistas especiales para la gestión relacional –un diseño de EDUCAN que seguro que veremos generalizarse en breve- porque permiten a varios perros interactuar sin riesgos, asegurando su bienestar, evitando acciones abusivas o abrumadoras de unos sobre otros, asegurándonos así de la construcción segura y progresiva de sus capacidades relacionales. Porque la relación completamente autónoma es la meta pero no es el camino. Como sabe bien mi amiga Yolanda😉😉 (que por cierto ha leído un pequeño fragmento del nuevo libro y le ha gustado, graaacias por el feedback).

Uno de los ajustes que he tenido claro que eran necesarios es limitar el número de alumnos de este curso a veinticuatro, pues tener que analizar, tomar decisiones y diseñar técnicas novedosas en grupo, requiere apoyo a través del debate, la exposición colectiva, el análisis crítico y otros recursos didácticos que serían inviables en grupos mayores.

Y por eso escribo esta nota, debido a este menor cupo de alumnos ya solo quedan ocho plazas en la convocatoria intensiva, que se lleva a cabo en la segunda mitad de Julio, y doce, la mitad, para la convocatoria extensiva, que haremos de octubre a diciembre (gracias, gracias, recontragracias por tanta confianza💚💚). Como casi siempre que presentamos una nueva formación se dispara la demanda prefiero avisar sobre las plazas disponibles, para que quienes lo tenéis claro podáis apuntaros. Si estás convencido, solo te puedo dar el consejo de Gandalf: “¡Corred insensatos!”

Os aseguro que es una experiencia formativa totalmente diferente.

¡¡Le damos la vuelta a nuestro curso AVANZADO!!

#nadasepareceaEDUCAN #EDUCANtodosabordo #entrenarperrosesotracosa

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La (falta de) adhesión a las pautas, o porqué los perros nos hacen caso pero las personas no.

 

Nicolas Gurevich y La Hermandad de la Biblia Perry. Gracias a Leo por el regalo y a Astiberri por editarlo 🙂

Hace poco me escribió Samantha (Jelke van Meerkamp) consultándome sobre un tema frecuente.

Samantha está agobiada porque su trabajo como entrenadora es consistente, pero existen demasiados casos en los que no alcanza el máximo nivel de éxito posible a consecuencia de que los propietarios/tutores no siguen las pautas que les recomienda, haciendo ese efecto tan detestablemente conocido por todo educador canino de “un pasito pa´lante, ¡un, dos, tres!, un pasito pa´tras”. Que cantado por Ricky Martin como que bien, pero que en nuestro día a día profesional es una mierda.

Como decía esto no es algo inusual, de hecho las redes sociales de algunos entrenadores están llenas de variaciones sobre el tema “Jo, a mí me importan los perros y puedo ayudarles y van y no me hacen casito. Qué malos y poco implicados son quienes nos contratan.”

Entonar un continuo “dueños malos, adiestrador triste” -en la falsísima idea de que “desde Facebook se me escucha” (sólo te escuchan tus amigos y quienes ya piensan como tú, así lo que recibes no es aprobación hacia tus palabras, sino e-eco)- es tirando a ineficaz (y un poco patético, todo hay que decirlo).

Por eso, cuando alguien me habla/escribe en esos términos suelo limitarme a asentir, ofrecer alguna palabra de apoyo con un gesto neutro y emular a Lisa Simpson escuchando música en mi cabeza (Wilco o Nutini para estos casos).

Pero Samantha me decía lo siguiente: “algo se me escapa, si la gente está fallando es porque yo les estoy fallando…, Porque no estoy explicando bien los conceptos…. No estoy marcando bien los objetivos…O no sé, tal vez no he conseguido llegarles bien y ya está…..”

O sea, que ponía la pelota en SU tejado, en alguna carencia propia. Y a partir de ese punto sí podemos empezar a hablar.

¿Realmente creemos que la mayoría de la gente está dispuesta a gastar su tiempo y dinero en nosotros para no hacernos caso? Quizá un mínimo, minimísimo, porcentaje considere que echar dinero al problema les justifique y libere de responsabilidades, pero es algo residual.

La mayoría de la gente no sigue las pautas que les recomendamos sencillamente porque, o bien no son razonables, o bien no se les han planteado adecuadamente. O ambas cosas

1- Lograr adhesión a las pautas es parte del trabajo.

La calidad de seguimiento de aquellas indicaciones que prescribimos es en buena medida responsabilidad nuestra. Y quien no es consciente de ello y no trabaja específicamente para lograrlo dependerá de cómo “conecte” con cada persona que le contrate, lo que resulta insuficiente.

Así que ya tenemos una primera premisa de trabajo ¿tienes alguna estrategia para lograr la adhesión a las pautas por parte de tus clientes?

Si no haces nada consciente, deliberada y específicamente para que se sigan las pautas que prescribes tienes una carencia. No le des más vuelta, mejor pongámonos a cubrirla.

2- Estrategias que NO funcionan.

A partir que asumimos la responsabilidad de lograr la adhesión a las pautas empieza un segundo problema, y es que la manera de lograrlo más frecuente en nuestro sector no solo no funciona, sino que suele causar el efecto contrario.

Porque explicarles lo malo-malísimo que es no hacerte caso (¡o mis pautas o el caos!) no es una estrategia para mejorar la adhesión, sino –básicamente- una amenaza. Aunque la pintemos de colores.

Resulta curioso (ains, qué requeteútiles que son los eufemismos para esto de escribir) que después de explicar lo ineficaz que es amenazar al perro pasemos a amenazar, más o menos veladamente, al propietario/tutor. Pero asín semos muchas veces.

En general, y ya lo he mencionado en varias ocasiones, masacrar todo lo que hace/ha hecho nuestro cliente para ponerle en una situación de déficit e inseguridad, haciéndole así sentir que depende de nosotros, de seguir nuestras indicaciones, buff, demasiados eufemismos juntos, seamos claros: de acatar nuestra órdenes (y esto es literal, no un disfemismo), con el objetivo final (más o menos consciente) de convertirnos en algún tipo de gurú, logrando su sumisión a nuestras palabras, es mezquino, miserable, abusivo, repugnante y, lo que quizá resulte más convincente, ineficaz.

Peanuts, de Charles Schultz (publicado en España por Planeta Cómic).

3- Estrategias que funcionan

En primer lugar hay que señalar que, como sucede con los perros, no podemos lograr la adhesión de todas las personas que nos consultan siguiendo una misma estrategia (nuevamente los entrenadores mostramos una notable discriminación positiva hacia la especie canina: individualizamos el trabajo para cada perro concreto, pero solemos actuar de manera homogénea con las personas).

Sin embargo, sí podemos (y debemos) sistematizar y protocolizar qué hacer para lograr esa adaptación personalizada que nos permitirá que los propietarios/tutores se impliquen activamente.

3.1. Anclaje motivacional personalizado

Sin un anclaje motivacional, como bien saben quienes siguen la investigación en cognición animal, no es posible perseverar hasta resolver una tarea que sea mínimamente compleja. Por ello es el punto más importante.

Encontrar, emplear, cuidar y acrecentar los motivos propios de cada persona para adherirse a las pautas es imprescindible para iniciar el trabajo.

Y el anclaje motivacional no puede ser difuso o demasiado amplio, hacer un montón de cosas nuevas “para que el perro esté mejor o seamos más felices”, es una consecuencia a medio largo plazo, pero no vale para empezar. Tenemos que encontrar anclajes que se conecten directamente con las pautas: disfrutar del paseo de la mañana, comer tranquilos, saludarse de manera agradable para ambas partes, ver cómo nuestro perro se tranquiliza y descansa mientras vemos la tele… son buenos ejemplos.

Además, cuando trabajes con una familia no es necesario que todos sus miembros hagan todas las pautas (otro error frecuente que sobrecarga de trabajo y resulta en una baja adherencia al tratamiento). Algunas sí que pueden ser realizadas por toda la familia, pero el éxito suele estar en encontrar qué motiva a cada miembro y repartir/adaptar las tareas de acuerdo con eso. A quien saca al perro le puede apetecer más lograr un paseo satisfactorio, a quien convive con él en casa el verle relajado y tranquilo, y a quien llegue después de una jornada laboral conseguir un reencuentro perfecto.

Yo llevo esto al punto de que en ocasiones no planteaba ninguna pauta sino que las comento y expongo hasta que me dicen, “¿yo podría hacer eso? Creo que le iría bien a Toby.” Porque si no quieren hacer no harán

3.2. Resultados inmediatos a sus acciones

Volviendo a la idea de que deberíamos tratar a las personas de manera más similar a como tratamos a los perros, es importante que algunas de las tareas ofrezcan un feedback de éxito inmediato. Resulta desalentador para los propietarios/tutores hacer algo cuyos resultados se verán dentro de tres meses, eso es pedirles un salto de fe de tres meses. Mucha fe es esa hoy día.

Seguir unas nuevas pautas de convivencia, realizar cambios en nuestra rutina es un proceso, no un conjunto de acciones. Intentar que se realice de golpe y en un giro radical suele garantizar el fracaso.

Si cada día logran algo tangible se engancharán incluso a las pautas cuyo éxito se verá a largo plazo. Dótales con criterios de evaluación para medir sus avances, tutela sus mejoras y estarás mimando su ilusión, que es lo que hará que se adhieran a las pautas.

3.3. Prospección, el secreto del aprendizaje cognitivo

El aprendizaje más consistente no es el que únicamente se refuerza por el éxito inmediato y directo (esto es de primero de cognición 🙂 ), sino el que además permite y promueve que se generen objetivos mentales sobre avances y logros venideros.

Debes trabajar para que los tutores sean prospectivos ¡¡no hay nada más eficaz para implicarles en el aprendizaje!! Que sean ellos, con tu consejo, quienes fijen su próximo paso, su próxima mejora en lo que están haciendo. Que hagan planes sobre cómo avanzar en aquello en lo que están logrando resultado y sobre cómo aplicarlo a nuevas situaciones.

Si no son capaces de proyectar cómo avanzar simplemente no están entendiendo lo que hacen, y así no hay posibilidad de ir muy lejos. Al mostrarse prospectivos compruebas que entienden lo que hacen y su sentido, a partir de ahí es cuando el trabajo se volverá sólido.

4- Colabora con ellos, no les salves ni les adoctrines.

La intervención canina profesional es un trabajo colaborativo, sin los propietarios/tutores no puedes avanzar y sin tu dirección ellos tampoco. Así que nada de llegar de Estrella Salvadora, esa actitud es un problema.

Para lograrlo disponemos de algunas técnicas eficaces, aquí solo menciono las dos más básicas e importantes a mi modo de ver:

4.1. No avanzar si ellos no avanzan contigo

Cuando vas a ver al propietario/tutor de un perro y no ha realizado su tarea tendemosa sustituirle, a completar nosotros lo que han dejado a medias o han abandonado.

Error.

Lo más eficaz suele ser decirles, sin broncas ni drama alguno, “entiendo que estuvieras liado y no pudieras hacerlo. Así que me voy, dime qué día habrás completado la tarea para concertar la próxima cita”. Raramente tendrás que hacerlo más de una vez. Si ven que son realmente imprescindibles (y les has puesto pautas razonables) se implicarán de verdad.

Y no vale decir “sin vosotros no puedo hacerlo”. Sencillamente no lo hagas sin ellos.

4.2. Minimizarnos y no maximizarnos

L@s educador@s canin@s tenemos frecuentes problemas de ego, como toooood@s sabemos. Ir de superestrella/solucionador/sólida roca para tu angustia nena/e no es una buena estrategia.

Todo lo que nos invista de aura cool aleja de nosotros a los propietarios/tutores y dificulta que sigan nuestra pautas, porque lo concordante con esa condición de salvador es que seamos nosotros quienes, desplegando nuestras asombrosas capacidades, solucionemos el problema.

Más bien debemos minimizarnos consciente y deliberadamente, mostrar que entendemos que lo que sucede ES un problema, contar, por ejemplo, que tuvimos uno similar con nuestro perro y tardamos un buen rato y esfuerzo en solucionarlo, hacerles ver que estuvimos en su pellejo y fue el seguimiento de las pautas, no nuestros superpoderesentrenadoriles, lo que nos permitió salir adelante. Trasmitir en todo lo que hagamos que no somos especiales, sino que aplicamos unos conocimientos y que cualquiera podría hacer lo que hacemos con preparación y esfuerzo es un mensaje muy potente para lograr resultados.

La admiración tiene un relación de proporcionalidad inversa con la colaboración. Cuanto más admirable y fantástico te muestres, menos colaboración obtendrás. Así son las cosas.

A molar a MHYV, con nuestro clientes cuanto más a ras de suelo nos mostremos mejor, además creo es también bastante terapéutico para nosotr@s.

5- No pedirles algo que nosotros no haríamos

Los alumnos que en este momento están haciendo nuestro Curso Avanzado en Sevilla reconocerán esta aseveración, porque empiezo el curso con ella y es casi el hilo conductor de las prácticas.

¿Le estás pidiendo a tus clientes algo que no haces tú, porque te parece excesivamente trabajoso? ¿Algo que nunca has hecho de verdad y hasta el final con ningún perro? Porque es algo muy frecuente. Y soltar lo de que “en casa del herrero… cuchillo de palo” con unas risas no es un argumento, sino una excusa. Si tú no lo harías no pidas a nadie que lo haga. Así de sencillo. Quejarse de la falta de adhesión de personas sin experiencia a unas pautas que tú no eres capaz de seguir es el colmo del cinismo.

Hagamos examen de conciencia, TOD@S nosotr@s perpetuamos algunas recomendaciones que no seguiríamos. Por inercia, por falta de reflexión, por pereza… Una de nuestras labores es hacer autoexamen en este aspecto y en cuanto encontremos algo que no haríamos buscar alternativas realistas. Además de ser más justo y más eficaz con nuestros clientes es lo que construye el avance de la profesión.

Ni un exceso de pautas que acumulándose se le “hagan bola” (¿veinte salidas falsas al día vistiéndose y realizando todo el ritual de salida? ¿de verdad lo dices?), ni pautas prácticamente irrealizables (¿que no se encuentre con ningún perro en las salidas y para eso que le saques solo a las cinco de la mañana? ¿pero es en serio? ¿la vejiga no es parte de la ecuación?).

6- Remitir clientes a otros profesionales.

Por último, existen poquísimos casos en los que no podemos lograr la adhesión a las pautas de un cliente porque chocan con sus valores respecto a qué es un perro y cómo vivir con él.

Para este caso voy a remitirme a algo maravillosamente lúcido que dijo Patricia McConnell estuvo en Madrid presentando su libro El amor no tiene edad (Dogalia 2015). Algo con implicaciones profundas y curativas para nuestra profesión, tanto que escucharlo me generó unas enormes ganas de levantarme y besarla (cosa que no hice porque estaban allí su marido, mi mujer, el editor de ambos, otras cincuenta personas en la sala y un centenar más on-line, además de que ella estaba explicando de qué iba su libro, y se hubiera podido considerar fuera de lugar 😛 ).

Dijo que si un cliente tenía un enfoque de fondo acerca de la educación canina totalmente opuesto al suyo era inútil intentar “convertirle” a nuestra manera de entender a los perros. En esos casos lo que hacía era remitirlo a un profesional de calidad que tuviera un enfoque más afín a la manera de esa persona de entender la convivencia con un perro.

Y es que no podemos imponer nuestros valores a quien tiene otros, y no digo que no debamos o que no fuera bueno, sencillamente digo que no podemos hacerlo. Que es imposible, vaya. Con información buena y razonada se puede cambiar a quien hace algo por falta de conocimiento, imitación, inercia o siguiendo algún consejo, pero no a quien lo hace guiado por su sistema de valores.

Remitir a un profesional con una visión sobre los perros muy diferente a la nuestra es un ejercicio de generosidad.

Porque, aunque no nos parezca la mejor manera de trabajar, a lo mejor es suficiente para salvar la vida (o la calidad de vida) de ese perro. Y lograr la mejor opción posible es lo que debemos buscar cuando la óptima no puede llevarse a cabo.

Pero de esto ya hablé en este post sobre la visita de Patricia McConnell a España y no quiero alargarme con una historia que ya he contado.

En todo caso, como vemos, existen muchas cosas que hacer para lograr la adhesión de nuestros clientes a las pautas de trabajo, y solo excepcionalmente nos encontraremos con esto casos en los que convenga remitir.

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EDUCAN en Zaragoza, el Factor Amigo, la evaluación del ÉXITO.

Una de las cosas que más me gustan es un buen evaluador que permita reconocer objetivamente cómo avanza (¡o no!) lo que hacemos.

Los evaluadores de calidad para mí van más allá de la educación canina, son algo a tener muy en cuenta respecto al trabajo y progreso profesional de EDUCAN.

Este año que termina era particularmente importante, porque, como escribí en este post, se avecinan nuevos buenos tiempos para el sector de la educación y la intervención en el comportamiento canino y debíamos estar preparados.

Teníamos varios evaluadores muy buenos:

  • Nuestro crecimiento, con la firma de seis nuevas delegaciones a lo largo de 2016, uno de los mayores de toda la historia de EDUCAN.
  • La expansión internacional de EDUCAN, pues dentro de las nuevas delegaciones están Miami Dade y Concordia, las primeras respectivamente en EE.UU. y Argentina.
  • El hecho de que se sumasen a EDUCAN profesionales en activo, técnicamente preparados, éticamente comprometidos y exigentes, como Susana González y Jorge Andreu, por considerarlo la mejor manera de promover la felicidad de los perros y las personas que viven con ellos.

Y ahora llega otra vuelta de tuerca (que diría Henry James) respecto a este último punto, que también es uno de los mejores evaluadores objetivos de un buen rumbo profesional.

Factor Amigo, la empresa dedicada en exclusiva a la educación canina con mayor éxito profesional en Zaragoza, ha decidido unirse a EDUCAN como delegación.

Esto es muy valioso.

Porque fueron los primeros en Zaragoza que se negaron a formarse y seguir los modelos de entrenamiento más duros, en un ambiente profesional que presionaba con firmeza para aprenderlos y utilizarlos.

Porque apostaron por la dedicación exclusiva a la educación canina, sin otras líneas de negocio para sostenerse, sin que su director y fundador, Aarón Sánchez mantuviera otro trabajo. Y haciéndolo así necesitaba hacerlo bien, necesitaba resultados reales.

 

Aarón Sánchez, CEO & Founder de Factor Amigo y su amigo Kaos.

Aarón Sánchez, CEO & Founder de Factor Amigo y su amigo Kaos.

Factor Amigo está fundada sobre la convicción ética, sobre la actualización técnica y sobre la valentía empresarial.

Eso sería suficiente para que su unión a EDUCAN, más que un evaluador objetivo, fuera un motivo de orgullo.

Pero hay algo más, algo MUY importante: Factor Amigo es la empresa de educación canina más exitosa de Zaragoza.

La más contratada para servicios de adiestramiento y gestión del comportamiento.

Factor Amigo ha superado el millar de perros atendidos y ayudados (solo el mes pasado impartió más de ciento treinta clases), pocos llegan a esos números.

En este momento, ahora, mientras lees esto, tiene entre sus diferentes servicios más de noventa clientes activos… 😮

Y que decida integrarse en EDUCAN siendo muy rentable, siendo la primera de su sector en la zona en la que ofrece sus servicios, es la mejor garantía que se puede tener de que estamos haciendo bien las cosas.

Porque no hablamos de una entidad que se mueve en una economía de subsistencia o que intenta mejorar la rentabilidad de una de sus líneas secundarias de negocios. Estamos hablando de quien mejor funciona, de quien más motivos podría tener para mantener su autonomía.

Factor Amigo sabe muy bien qué hacer para lograr el éxito y para mantenerlo a lo largo de los años, que es bastante más difícil.

Y han decidido convertirse en EDUCAN en Zaragoza.

Por algo será (aunque eso les corresponde a ellos contarlo 😉 ).

Por nuestra parte no podemos dejar de aprovechar todo lo que Factor Amigo ha construido de fiabilidad, seriedad y buen hacer, no podemos dejar de aprovechar su calidad y su éxito. Tontos seríamos. Así que iniciaremos nuestra actividad como EDUCAN, el Factor Amigo en Zaragoza.

EDUCAN en Zaragoza, el Factor Amigo :-) :-)

EDUCAN en Zaragoza, el Factor Amigo 🙂 🙂

Gracias por la confianza, gracias por sumarnos vuestro éxito, gracias por sumaros al COGNITIVO-EMOCIONAL.

#elÉXITOseaprende #súmatealCOGNITIVOEMOCIONAL #EDUCANesEDUCAN

 

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EDUCAN en Valencia: lo bueno es crecer con los buenos.

¡¡Reabrimos una de nuestras delegaciones históricas, Valencia!!

Y lo hacemos de la mano de dos personas a las que quiero y admiro más allá del plano profesional: Susana González y Jorge Andreu. De hecho, este post no es tanto para anunciar la reapertura de la delegación, como para explicar cuál ha sido el proceso de cómo hemos decidido trabajar juntos. Porque ha sido bonito y emocionante.

Susana González: “Esta tía es la pera”

Susana y Moon en EDUCAN

Susana y Moon en EDUCAN

Hace un tiempo se puso en contacto conmigo, no recuerdo si por teléfono o por mail, Susana González, de ActivaDogs en Valencia.

Ya conocía a Susana -coincidimos hace años en un seminario- pero no tenía una opinión formada acerca de ella. Sabía, de manera difusa, que era entrenadora profesional, que colaboraba con protectoras y que practicaba OCI. No es mucho, pero es que Susana tiene una característica que la define: es tremendamente discreta. Y en este mundillo del perro donde todos estamos sobreactuados y tendemos a las declaraciones grandilocuentes, donde parece que buscamos por unos u otros medios ser los protagonistas de la película, quienes no emplean un discurso maximalista tienden a situarse por debajo del radar.

Así que me sorprendió cuando, clara y ordenadamente, pero con toda la gentileza posible, me contó que tenía interés en conocer el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, porque le generaba dudas sobre si podría resultar demasiado invasivo con los perros o tenía limitaciones de algún otro tipo.

Me aclaró que le gustaría viajar desde Valencia, porque deseaba hablar personal y detalladamente sobre ello, dando ocasión a que pudiéramos exponer y analizar cada cosa en detalle.

Susana vino a Madrid y dedicamos una mañana a hablar sobre perros, sobre entrenamiento y sobre deontología profesional, era muy consciente de que hacer las cosas bien es un proceso complejo y continuo, más hacia dentro que hacia fuera y sin final. Porque nuevos conocimientos redefinen lo que hacíamos hasta ayer, o nos permiten hacer nuevas cosas.

Siempre valoro y agradezco que alguien se plantee conocer realmente el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, salir de las simplificaciones, de los hombres de paja y de cualquier acercamiento sectario (sea a favor o en contra).

Y cuando se fue lo dije por primera vez: “Esta tía es la pera”.

Susana se apuntó a nuestro curso de Adiestrador Canino y Técnico en Gestión del Comportamiento COGNITIVO-EMOCIONAL, aquí no traté con ella demasiado, porque no daba clase en su curso. Pero cuando le pregunté a Javier Moral, nuestro jefe de estudios, por ella me resumió su impresión: “Es la pera.”

Después se apuntó al Curso Avanzado, y ahí sí tuve ocasión de trabajar y tratar con ella largamente. En ese curso “conectamos” en el ámbito profesional: no le gustaban los símiles o metáforas para simplificar la explicación de las cosas, sino que quería conocerlas en toda su complejidad. De principio a fin, desde la ciencia de base que las sustenta hasta la manera segura y eficaz de aplicarlas. Sin buscar atajos, sin buscar explicaciones “for dummies” para procesos complejos.

Sobre las sensaciones durante ese curso en concreto escribí este post.

Y empecé a descubrir a Susana.

A descubrir que lleva años siendo una entrenadora comprometida y no hablo de grandes declaraciones en las redes sociales. Que eso es fácil, y al final solo sirve para sentirse estupendo uno mismo.

Hablo de trabajar cada día, uno detrás de otro, para ayudar a los perros que están en refugios.

Hablo de preguntarse cada día, uno detrás de otro, cómo hacer que los entrenamientos sean éticos y eficaces.

Hablo de comprometerse con sus perros, con los de la protectora y con los de sus clientes cada día, uno detrás de otro, para que la convivencia entre perros y personas sea una la puerta de acceso a la felicidad para ambas partes. Pero un poco más para el perro, que es mú perrista.

A descubrir a una entrenadora extraordinariamente inteligente, pero que no hace ningún alarde de nada. Tienes que ser tú quien se fije en lo que hace, en cómo lo hace y en lo que consigue para darte cuenta. Ella ni cuenta ni exhibe que es estupenda, más bien tiene un educadísimo pudor, tan inusual como refrescante, que la lleva a ser muy, muy discreta sobre lo que sabe y hace bien. Hay que estar atento, hay que dedicar un tiempo largo a fijarse para saber lo inteligentemente que trabaja. Y eso me gusta.

Me gusta la gente que es más cuanto más te fijas.

Me gusta la gente en la que tienes que ahondarte para conocerles.

Durante el curso, aunque no en horas lectivas, analizamos juntos algunos problemas que tenía Moon, su border collie rescatada, al trabajar OCI. Al hacerlo descubrí y, sobre todo, disfruté de su agudeza para analizar las cosas, de lo afinadísima que es como entrenadora y de una cosa que quizá es la que más valoro: de manera natural trabajaba en equipo.

Esta capacidad no es frecuente de encontrar entre los entrenadores, que somos unas prima donnas del siete. Normalmente o bien intentamos hacer las cosas como nosotros creemos que deben hacerse o bien dejamos el trabajo en manos de otro entrenador, que consideramos que nos puede solventar el problema. Y luego ya veremos cómo aplico yo en casa lo que haga.

Con Susana, al realizar un trabajo conjunto, las áreas de análisis y decisión se reparten con naturalidad de acuerdo a las capacidades y conocimientos de cada uno de los entrenadores participantes, de manera fluida cada uno sabe dónde enfocarse y asumir responsabilidades directivas, y dónde dejar que sea nuestro compañero quien nos dirija mientras ponemos nuestro trabajo a su servicio, con un feedback mutuo fluido y natural, donde que el otro sepa más en algo no minimiza al compañero, ni le genera inseguridad, sino que le fortalece, le afirma en sus conocimientos y le hace crecer. Un trabajo donde ninguno pude atribuirse el mérito del avance, porque es claramente un producto cooperativo. Esto no es sencillo pero es que… ¿he mencionado ya que Susana es la pera?

Al final de nuestro curso avanzado, además del resto de conocimientos, Susana había desarrollado una técnica individualizada para Moon, que le permitía tanto gestionar el estrés que pudiera generarle el entrenamiento, como eliminar el que tuviera acumulado, llevando a la perra a lograr la concentración relajada: disfrutando de lo que hacía y mejorando su bienestar.

Después de trabajar juntos y descubrir lo bien que lo hacíamos, lo natural, enriquecedor y eficaz que nos resultaba a ambas partes, quisimos seguir haciéndolo de manera permanente. Y tras estudiarlo nos pareció que Susana sería perfecta para incorporarse a EDUCAN, como delegada en Valencia, con ella allí podríamos llevar nuestra sinergia hasta sus máximas posibilidades.

Jorge Andreu: el hombre bueno del mundo del perro.

Jorge y Rayo

Jorge y Rayo

Así que Susana acudió de nuevo a Madrid, en esta ocasión para recibir la formación interna que realizamos para nuestros delegados. Y fue entonces cuando nos dijo que había pensado en contar con Jorge Andreu para la delegación de EDUCAN en Valencia ¿Cómo lo veíamos?

Pues hombre, considerando que Jorge es mi amigo y alguien por quien siento admiración tanto personal, como profesional (ya sea como entrenador o como artesano y director de GoodCan), pues me parecía maravilloso. Un fichaje perfecto.

Además Jorge es de las pocas personas que conozco en el mundo del perro sobre las que todo el mundo tiene una opinión unánime: es un hombre bueno, que es lo mejor que se puede decir de nadie, porque es lo mejor que se puede ser. Jorge es un Botswan humano, lo que no es ser poco: la bondad sin debilidad, la honestidad sin simpleza, la ética sin vanidad…

Así que Susana llamó a Jorge para contárselo, para proponérselo y ver si le interesaba. También le comentó que tendría que hacer los cursos de EDUCAN para conocer en profundidad los protocolos de trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL (por nuestra amistad y por diferentes seminarios Jorge ya conocía bastante del C-E), por desgracia tendría que esperar hasta Abril de 2017, porque ese mismo día empezaban nuestros cursos y él estaba justo en un seminario de OCI al otro lado de España.

¿Que si le interesaba? Jorge agarró su furgoneta y al día siguiente estaba en Madrid empezando el curso con su compañero Elvis (mi viejo, dulce y tierno amigo Elvis, de quien he podido disfrutar estos días en vivo, porque en video me lo conozco mejor que a mis perros).

Jorge no tuvo dudas porque el sí conocía bien a Susana y, como nosotros, tenía la convicción de que trabajar con ella no sólo era una garantía de éxito profesional, sino de disfrutar del camino y de hacer las cosas de manera honesta, ética y comprometida.

Y así ha empezado esta aventura en la que todos estamos muy ilusionados y felices, no por los resultados, que serán fantásticos, sino por tener la ocasión de trabajar juntos.

Me hace muy feliz que EDUCAN crezca con los buenos, porque los buenos hacen cosas buenas. Y eso es lo que importa.

#nadasepareceaEDUCAN #súmatealCOGNITIVOEMOCIONAL #tuperropiensaytequiere

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Los días malos

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Cualquiera de las tres partes -adiestrador, perro y propietario/tutor (porque si digo sencillamente tutor, que es lo correcto, no se me entiende)- de las que integran activamente un proceso de educación o adiestramiento puede tener días en los que su estado emocional no sea el mejor posible.

Esto es conocido por los entrenadores, al menos en lo que respecta a sí mismos y a los perros (porque cuando le sucede a los tutores/propietarios fácilmente les colgamos la etiqueta de negligente o incompetente). Tanto que se ha vuelto un lugar común decir que cuando se tiene un día malo –el perro o nosotros, del propietario/tutor nadie habla- no debemos trabajar.

La idea es buena, pero la afirmación es equivocada tomada en su literalidad, fruto de la manera de ver las cosas de nuestro gremio, al que le encaaaanta llevar todo a los extremos y ofrecer fórmulas o normas absolutas, a veces rozando el absurdo, para la supuesta praxis correcta.

Es evidente que si la mañana del día que debemos trabajar con un perro este sufre un atropello o un encontronazo con otro perro o persona, que no le daña físicamente pero que le deja aterrorizado, o nos diagnostican, a nosotros o a los propietarios/tutores, una enfermedad terrible, nos informan de que perderemos nuestra casa o, yendo al extremo, nuestro hijo nos dice que quiere ser tronista, lo adecuado será anular la sesión y programarla para cuando hayamos podido gestionar nuestro estado emocional, el del propietarios o el del perro según corresponda.

Sin embargo un día malo suele ser algo mucho menos dramático, por ejemplo: podemos pasar, nosotros o los propietarios, largas temporadas de desánimo durante un momento económico o personal tenso. Igualmente los perros pueden tener temporadas en las que alguna circunstancia les afecte de forma equivalente: viaje y ausencia de alguna de sus personas queridas, alteración de algún hábito de salida u otros similares. En estos casos no parece una buena solución interrumpir las clases hasta que todo se normalice, pues llegaría a impedir el avance del proceso y, desde luego, sería incompatible con regularizar el funcionamiento de nuestra empresa de educación canina.

Pero si bien es cierto que no podemos dejar de trabajar en todos los días malos, no lo es menos que trabajar sin tenerlo en consideración podría llevarnos al fracaso o a la imposibilidad de avance.

Y es que las personas y los perros gestionamos de manera diferente el aprendizaje cuando tenemos un estado emocional de este tipo que cuando estamos plenamente felices y enfocados en avanzar. Y uno de los principales fallos de muchos profesionales es que parecen creer que los perros (y las personas) solo tienen (tenemos) dos estados emocionales de trabajo: ultrahappyforever o aterrorizadoantelaideademorir. Pero va a ser que no.

Existen pautas sobre cómo adecuar el trabajo para estos días malos, de baja intensidad, pero que potencialmente podrían prolongarse algún tiempo. Para ofrecer un ejercicio profesional eficaz, ético y constante necesitamos conocerlas y aplicarlas cuando corresponde. Además al hacerlo tendremos mejores resultados que los de nuestros competidores que opten por parar a cada quítame allá esas tristezas o por continuar como si no pasase nada.

Respecto al entrenador

María y teckel

1 Planificación previa:

Todos sabemos que la planificación es importante, y todos no saltamos este conocimiento a la torera de manera cotidiana. Ir a una sesión sin tener claros los objetivos -y hablo de negro sobre blanco, no de que en la cabeza nos hayamos hecho una idea sobre qué hacer- puede no sea un problema cuando estamos afinados y con todas nuestras capacidades al máximo, pero sí lo es cuando estamos bajos de ánimo.

Es fácil, al tener días bajos, que demos más importancia de la debida a los fallos, y/o que busquemos compensarlos con avances excesivos. Al final esta falta de planificación la pagará el perro (y la calidad del resultado) en uno u otro sentido.

Es imperativo que cuando estamos desanimados diseñemos la estructura y objetivos de la sesión en casa, tranquilos. Por supuesto luego debemos adecuarla a lo que suceda, pero con esta sencilla medida lograremos mantener un trabajo de calidad cuando estemos algo plofas.

2 Sesiones de consolidación:

Todos los entrenadores pecamos de centrarnos demasiado en el avance y no dedicar todo el tiempo necesario a las sesiones de consolidación, en las que damos volumen a los resultados ya obtenidos sin intentar mejorarlos.

Las sesiones de consolidación son el cemento entre las filas de ladrillos que suponen las de avance, no parecen elevar el trabajo, pero son las que lo hacen sólido y permiten su consistencia a largo plazo.

Cuando nos encontramos algo bajos puede ser una buena idea, que redundará en mayor calidad del entrenamiento, hacer sesiones de consolidación, que resultan más fáciles de dirigir y evaluar. Sin intentar avances.

3 Subidas de criterio más progresivas y objetivizadas:

Las sesiones de consolidación no ralentizarán el entrenamiento, ni son sesiones vacías: prácticamente todos los adiestramientos comerciales (aquellos destinados a la tutela y manejo responsable del perro) están sobrados de sesiones de avance y huérfanos de sesiones de consolidación.

Pero es cierto que no podríamos construir un entrenamiento únicamente con sesiones de consolidación, si nuestros días malos se alargan debemos avanzar el entrenamiento.

Este es el punto más complicado, puesto que solemos hacer las subidas de criterio de manera intuitiva, combinando lo que el perro nos trasmite en el momento con nuestra experiencia. Cuando estamos en nuestro días bajos este mecanismo no funciona bien, nuestro estado de ánimo nos desafina.

Para compensarlo hay dos sencillas medidas, planificar previamente (como se decía en el primer punto) los avances que haremos y que estos sean conservadores, que estén por debajo de lo que haríamos normalmente. Si normalmente le pediría al perro diez pasos más en junto, o treinta segundos más de permanencia, mejor dividir ese avance en dos y reforzarle cuando subimos en cinco pasos o en quince segundos el criterio.

Partir en dos las subidas de criterio es una manera de asegurar la progresión y no enfrentarnos a situaciones de fracaso, que en momentos malos y en un trabajo vocacional tienen efectos muy dañinos en nosotros. Y no es más lento, porque el perro avanza como sobre raíles y podremos hacer más avances en el mismo tiempo de trabajo.

Respecto al perro

Orión, un perro destinado a las peleas y rescatado por Adriana y Manu. Gracias :-)

Orión, un perro destinado a las peleas y rescatado por Adriana y Manu. Gracias 🙂

1 Sesiones de consolidación y subidas de criterio más progresivas:

Sabemos que el fallo ocasional es un constructor de aprendizaje más eficaz que el éxito continuo, pero también que el estado emocional es el primer evaluador de la calidad de un trabajo. Cuando el perro tiene días bajos nuestra prioridad no puede ser el avance de la conducta, sino la mejora del estado emocional y la asociación respondiente de un estado emocional seguro y asertivo con las conductas enseñadas. Eso les dará más calidad y consistencia que ningún avance directo sobre la conducta.

Por ello, las normas anteriores de hacer más sesiones de consolidación y de dividir las subidas criterio en dos no solo deben aplicarse cuando el entrenador tiene días bajos, sino especialmente cuando los tiene el perro. La experiencia de éxito y la asertividad haciendo algo conocido o sencillo para él son la mejor manera de convertir las sesiones de entrenamiento en su mejor momento emocional del día.

La sensación de seguridad y control en el trabajo hará que el perro lo adore y tendrá un profundo efecto terapéutico ¿O tú no mejoras tu desanimo cuando te enfrentan a una tarea que sientes que controlas por completo y en la que sabes que lograrás el éxito?

2 Trabaja en pirámide:

Cuando es el perro el desanimado añade una medida extra para hacer subidas de criterio, y es que después vuelvas a bajarlo. Esto se llama trabajo en pirámide, todos los entrenadores especializados en gestión emocional saben lo relevante que resulta para perros con problemas emocionales: además de consolidar el aprendizaje promueve la correcta gestión emocional y el autocontrol emocional. Al fin y al cabo, afrontar el trabajo en un día malo es gestión emocional.

3 Usa el espacio de calma:

El afrontamiento calmado de la sesión de trabajo y la vuelta a la calma tras la activación que supone el aprendizaje son más que convenientes para un perro que no está en su mejor momento. Si eres entrenador C-E te recomiendo enseñarle el espacio de calma y activarlo antes y después de la sesión de trabajo. Solo con hacer esto te sorprenderás de las mejoras que obtienes.

4 Busca nuevos sitios para trabajar:

Sabemos que los cambios de lugar generan un aumento de activación en el perro, podemos aprovechar esto como motor de trabajo en el perro que tiene días bajos.

Si vamos a nuevos lugares, que no supongan una gran dificultad, y le pedimos al perro que realice conductas que ya realiza competentemente veremos cómo sube varios puntos su estado emocional. Lo único importante es respetar lo expuesto en el punto anterior, que el nuevo lugar no suponga subidas de criterio fuertes. Pedirle lo mismo en otro sitio es una subida de criterio, así que podemos empezar pidiéndole menos de lo que sabe hacer en los sitios habituales de entrenamiento e ir avanzando progresivamente desde ahí.

5 Enséñale algo divertido:

Todos los perros tienen características individuales que les hacen disfrutar más de realizar determinados comportamientos, aprovéchalos: enseñarle a traer (y si eres un entrenador cognitivo el espacio de juego), a buscar su juguete en el campo, a dejarse rascar la tripa o incluso a jugar al escondite con su dueño. Y si no se te ocurre nada, siempre te queda el comodín del olfato. A todos les gusta y, bien hecho, es de lo más terapéutico que podrás proponerle para mejorar su estado emocional.

Respecto al tutor o propietario

La persona que nos contrata para intervenir en el comportamiento de su perro a veces termina siendo la parte más desprotegida y menos cuidada, desde el mezquino bullying emocional de aquellos entrenadores que les hacen sentir en déficit continuo y sólo les indican lo que NO tienen que hacer, dando indicaciones difusas o imposibles de seguir sobre lo que SÍ pueden hacer para mejorar, cargando así no la responsabilidad, sino la culpa, de todo en quienes más quieren al perro, hasta los que sencillamente ignoran que las personas que nos llaman también tienen emociones.

Quien no cuida el estado emocional del tutor/propietario del perro es negligente, quien le machaca es un miserable.

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1 Uso innovador, práctico o vistoso, de las destrezas del perro:

Descubrir que la permanencia que han estado entrenando escondiéndose tras un árbol puede ser usada para entrar a comprar el pan, entrenar la llamada como un juego de escondidas en el que el perro debe localizarnos, convertir el junto en un juego de escaparse…

Cuando sacamos las destrezas del perro del contexto un tanto aséptico de las sesiones y lo integramos con las necesidades reales de manejo y tránsito del binomio, cuando las convertimos en un juego o las mostramos como un valor añadido para la convivencia y el entendimiento, estamos consiguiendo animar e implicar a quien nos ha contratado, esto no solo mejora su adherencia a las pautas que le indiquemos, sino que le ayuda a ser feliz y entender que el entrenamiento es la mejor manera de entender y entenderse con su perro.

2 Enseña una nueva habilidad sencilla divertida o práctica para el día a día:

No te puedes imaginar lo eficaz emocionalmente para quien vive con un perro que puede ser enseñarle algo sencillísimo, pero directamente relacionado con la vida cotidiana. Cosas que para ti no tienen valor por su sencillez técnica pueden ser lo que alguien necesita para recuperar el aliento a la hora de seguir entrenando a su perro: salir de la cocina a una señal, quedarse quieto mientras le ponen el collar, dejarse dar las pastillas ¡¡a veces incluso simplemente enseñarle a subirse al coche!!

3 Revisa la progresión del perro con videos:

A veces lo que nos queda hasta nuestro objetivo o la idealización de resultados (esto último es labor tuya que no suceda) hace que las personas no se den cuenta de todo lo que se ha progresado. Si has tomado grabaciones en video del proceso será una buena idea dedicar una sesión a comprobar lo que se ha logrado, verlo de seguido hace mucho más consciente al tutor o propietario de los avances y le subirá el ánimo. Y no te limites a señalar las mejoras del perro, incide también en las suyas al enseñarle y guiarle.

Y tranquilo, te aseguro que, cuando lo haces bien, en este trabajo son muuuuuchos más los días buenos. Pero para esos días seguro que no necesitas consejos 😉 😉

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EDUCAN y el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, la tercera vía.

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Al hacer nuestros nuevos compañeros de viaje en EE.UU. un estudio de mercado muy amplio y consistente se encontraron con unos datos que hacían este país optimo para llevar allí EDUCAN y el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL. Esto les resultó tan evidente con los resultados del estudio en la mano que decidieron iniciar un camino que les exige grandes inversiones durante varios años (tienen que invertir al menos cien mil dólares en los primeros dos años para que les permitan instalar la empresa, que allí pocos juegos). Un camino que les hará cambiar su vida: su lugar de residencia, su trabajo… todo.

¿Qué es lo que encontraron y cómo se relaciona con EDUCAN y el C-E para que tuvieran tan claro que será un éxito?

Encontraron que en EE.UU., como en otros lugares, hace unos años se instaló en el entrenamiento de animales un buenismo demagógico que, después de unos años de auge, ha causado una fuerte reacción en contra del público, de quienes eran sus clientes. La falta de claridad deontológica y el uso continuado de la acusación como herramienta de trabajo para culpabilizar de tooooodo lo que no funciona a otros profesionales y a quienes conviven con los perros no han podido seguir justificando su falta de resultados.

El problema está en que el extremo contrario, la vía opuesta, al buenismo demagógico es el resultadismo absoluto, que admite cualquier práctica si es eficaz para modificar la conducta del perro, siendo su único criterio de calidad la consecución de resultados concretos para aumentar o disminuir la conducta sobre la que se interviene.

El mercado estadounidense, que es muy exigente y muy reactivo, a resultas de lo anterior, cambió hacia la que parecía la única alternativa, la que les habían “vendido” como la otra vía: el resultadismo.

Como consecuencia directa la franquicia de adiestramiento que más ha subido es Sit Means Sit, cuya traducción literal es “Sienta significa sienta”, lo que es a la vez  un nombre,  un eslogan y una declaración de intenciones que no llama a engaño sobre su opción por la vía resultadista. Una empresa que, en su página de inicio, muestra como “bandera” un collar eléctrico con el nombre, logotipo y colores de la franquicia.

Sit Means Sit, basándose en un mensaje radicalmente resultadista, ha sido la mayor beneficiada del descontento causado por el auge y caída del buenismo antes imperante. Más de ciento veinte delegaciones desde 2010. Desde ayer como quien dice.

Una empresa que debe su rápido éxito a aprovechar un cambio de tendencia.

Que debe su éxito al siempre peligroso, al siempre equivocado, péndulo buenismo/resultadismo: después de unos años de comprar buenismo masivamente el mercado estadounidense, decepcionado, se ha movido ahora hacia el resultadismo. Pero tengo la convicción de que esto es una reacción de compensación, no una demanda de fondo.

Es consecuencia de un mercado que se ha creído que solo existen dos vías para elegir, algo que es falso, pero que, no nos engañemos, les interesa a quienes están y promueven tanto el resultadismo como el buenismo. Porque, ya sabes, si estás descontento la próxima vez vota a Kodos.

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Esta es una polémica falsa, que divide el mundo del entrenamiento entre dos bandos igualmente destructivos, poco profesionales y nocivos para el avance y dignificación de nuestra profesión.

Por eso llevamos ahora a EE.UU el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, la tercera vía del trabajo con perros. Porque no es cierto que estemos entre la espada y la pared. Esa es la mentira más insidiosa y tóxica con la que nos han intoxicado.

Elegir entre dos vías contrarias: una mentira rentable.

El entrenamiento canino siempre ha tendido a moverse y explicarse a través de la confrontación entre dos opciones que se muestran como simétricamente opuestas e incompatibles.

Parece que los entrenadores, y consecuentemente los propietarios de perros, tienen (tenemos) permanentemente que elegir bando en un sistema bipartidista, lo que genera problemas técnicos para progresar y posicionamientos más ideológicos que conceptuales en muchos casos.

Este frentismo no es una casualidad, es fruto tanto de las limitaciones formativas e inseguridades de algunos profesionales, que se muestran defensivos y cerrados cuando se cuestionan sus prácticas o se plantean prácticas novedosas, como de los intereses espurios de algunos entrenadores y escuelas que basan su marketing en la comparación favorable con “los malos”.

Así, parece que quienes contratan un entrenador o aquellos que buscan formarse como entrenadores deben elegir siempre entre dos vías, una les debe parecer buena y la otra mala.

Parece que desde el principio el interés principal está en encarrilarnos, en captarnos y en cambiar el pensamiento crítico por prejuicios y partidismos radicales.

Aunque hoy día perviven estas confrontaciones, el surgimiento de la propuesta de trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL que hicimos desde EDUCAN a finales de los noventa creó una tercera vía para el entrenamiento, la educación, y la intervención sobre el comportamiento canino.

Una tercera vía que se está mostrando como la solución a los problemas tanto ideológicos como técnicos del sector de los profesionales del entrenamiento, siendo la que más aceptación, crecimiento y éxito está teniendo en todos los lugares donde se incorpora, cambiando el sector profesional de cada país en el que es introducida.

Una tercera vía que promueve la visión crítica y el diálogo, pues son casi, casi la misma cosa. Que potencia la objetividad y la cooperación entre profesionales, la relación horizontal y la colaboración desde el disenso, nada de optar entre el seguidismo o la confrontación.

Una tercera vía para los que prefieren estar a favor de cosas que estar en contra de cosas, para los que consideran que quien afirma que todo está inventado solo está confesando su incapacidad y que quien dice tener la exclusiva de lo que funciona está equivocado y frecuentemente desea tener la razón más para usarla como una cachiporra contra los que no le reconocen su posición de gurú preclaro que para ayudar a las personas y a los perros.

Y esto lo logramos incorporando cinco elementos novedosos a la manera de analizar e intervenir profesionalmente en el comportamiento de los perros.

Los cuatro primeros son la gestión emocional, el aprovechamiento de capacidades cognitivas de los perros más allá del aprendizaje asociativo, el afecto como herramienta de trabajo sistematizada (que no es lo mismo que quererles mucho) y una deontología explícita, objetiva y pública, que puede encontrarse tanto en nuestra página como, más extensamente, en nuestro último libro Tu perro piensa y te quiere.

Incluso el nuevo Laboratorio EDUCAN de Medición Fisiológica del Bienestar Canino está pensado para ser una herramienta de medición objetiva sobre cómo influye lo que hacemos en el bienestar de los perros y así afinar cuáles son las prácticas objetivamente preferibles de entre las que obtienen resultados.

El quinto elemento no es Mila Jovovich, que ya quisiéramos, sino el carácter dinámico, abierto e inclusivo del trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, respetando sus bases conceptuales cualquiera puede (¡y debe!) sumar nuevas propuestas, nuevas técnicas. Así, en los países en los que el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL ha sido exitoso, han surgido protocolos para actualizar de manera más eficaz y saludable herramientas de trabajo tan problemáticas emocionalmente como el clicker, protocolos para lograr el éxito deportivo en diferentes disciplinas de manera que guía y perro sean colaboradores necesarios, nuevas propuestas de análisis e intervención sobre los problemas de comportamiento… Incluso quienes no sienten simpatía por esta forma de trabajar han incorporado a su práctica y léxico términos como “estado emocional”, “gestión emocional”, “cognición canina” o “gestión del entorno”.

Y justamente por este motivo, por la relevancia global de esta tercera vía, nos han insistido en la necesidad (¡y oportunidad!) de implantarnos en los EE.UU, porque allí está muy vivo el modelo de confrontación que “rompe” en bandos a nuestro sector a través de dos enfrentamientos para los que EDUCAN y el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL suponen una tercera vía alternativa y mejor.

Existe un primer enfrentamiento respecto al lugar de donde nacen las técnicas y protocolos que empleamos para intervenir en la conducta de los perros y otro, que en realidad es consecuencia del primero, que enfrenta la ética a los resultados.

Primer enfrentamiento: La ciencia antipática frente a la pseudociencia y pensamiento mágico.

La primera confrontación es entre la ciencia y las ideas creenciales, mágicas y pseudocientíficas como fuente de la que nutrirnos para diseñar y llevar a cabo cualquier proceso de intervención comportamental.

Hasta la revolución cognitiva en el entrenamiento canino científico han sido dominantes dos modelos de trabajo basados en ideas científicas antiguas que “maquinizan” al perro:

  • Uno conductista, en el que el perro es una máquina de aprendizaje asociativo, que se limita a vincular sucesos del entorno con las conductas que estuviera realizando en ese momento.
  • El otro instintivista, que plantea que el perro es una máquina de emitir respuestas instintivas, de manera principalmente reactiva, ante determinados estímulos del entorno.

Muchos profesionales del entrenamiento actual se adhieren todavía a una de estas dos visiones, o a una mezcla de ambas.

Pero las dos ven al perro como una máquina que responde a lo que pasa, sin capacidad prospectiva. Sin posibilidad de gestionar de manera activa su entorno.

Esta ciencia emplea mensajes e ideas que no nos gusta escuchar: el perro no nos quiere, sino que lo parece porque nos asocia a comida y otras cosas buenas, el perro no comprende las situaciones sino que se limita a responder a ellas, el perro no tiene intencionalidad, sino instintos… sencillamente el perro es algún tipo de máquina de conducta más o menos programable si conoces el lenguaje de programación.

Esto promovió la atracción de muchos por los “cantos de sirena” de la pseudociencia, que secuestró para su uso privado palabras que la ciencia maquinista del comportamiento desechaba o miraba con desprecio: “emoción”, “vínculo”, “afecto”, “empatía”, “comprensión”. Términos e ideas atractivos que se emplearon desde la visión supersticiosa sin ningún rigor, para promover los entrenamientos basados en “energías”, basados en el pensamiento positivo, en comunicaciones telepáticas, en liderazgos casi chamánicos y otras ideas similares. Basados en nada.

La tercera vía: el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, ciencia sólida y con mensajes que el público desea escuchar frente a la ciencia antipática y la pseudociencia.

Esta confrontación entre una ciencia sólida pero antipática y la pseudociencia está superada por la ciencia cognitiva, que ofrece una ciencia comprensible, con mensajes que son positivamente recibidos por el público y que coinciden con la sensibilidad y la óptica de quienes tienen perros y les quieren, de quienes tenemos perros y los queremos.

Los perros tienen capacidades de pensamiento que les llevan a intentar comprender su entorno y modificarlo con su conducta, en lugar de limitarse a reaccionar a él, son prospectivos y no solo reactivos. Buscan empoderarse del ambiente, no responder a él.

Los perros sí nos quieren, el afecto es un motor de conducta importante, no hace falta comida para que realicen las cosas que les pedimos.

Además tienen formas de aprendizaje especiales, especie-específicas, para relacionarse con los individuos a los que quieren y para aprender a integrarse en un grupo social de manera armónica. Si usamos principal o únicamente refuerzos individuales como la comida para educar a nuestros perros, en lugar de estas capacidades afectivas y sociales, les haremos menos competentes a nivel social, comunicativo y afectivo. La comida está bien para enseñar conductas nuevas, pero no debe usarse sistemáticamente como herramienta relacional, porque puede tener efectos muy destructivos.

EDUCAN y el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL son la tercera vía más allá del pensamiento mágico y la ciencia de ayer, con protocolos de trabajo que incorporan la ciencia del comportamiento más actual y aceptada. Una ciencia que congenia perfectamente con la manera de entender al perro de quienes viven con ellos y les quieren.

Con el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL ya no hay motivo para elegir entre hacer un entrenamiento científico que no cuadra con nuestro conocimiento empírico de los perros como amigos y compañeros o dejarnos seducir por la pseudociencia. No hay motivo para hacer un entrenamiento con el que no nos sentimos cómodos, ni necesidad de refugiarse en las mentiras amables de la pseudociencia, que nos ofrece lo que deseamos sin apoyarse en ningún dato. Sin nada más allá de intentar a toda costa decir lo que quieran escuchar, lo que quieran “comprar” los propietarios de perros.

 Segundo enfrentamiento: buenismos frente a resultadismos.

Pero la polémica más extrema, la más frecuente, la que más divide a la profesión, la que más parece presionarnos para elegir entre bandos y la que más ha pesado para iniciar la aventura de EDUCAN en EE.UU. es la que iniciaba este texto, la que enfrenta la vía resultadista con la vía buenista.

  • Los resultadismos, consideran admisible toda aquella forma de práctica profesional que logra los objetivos conductuales deseados. Esta es una puerta abierta al maltrato, al abuso profesional, a la simplificación excesiva y a la objetualización del perro, en oposición al reconocimiento de su valor como individuo.
  • Los buenismos, hacen grandes declaraciones de intenciones, pero no concretan de manera objetiva aquellas prácticas que consideran válidas y aquellas que no. Esto da lugar a juicios diferentes sobre prácticas iguales, al sectarismo, acaba con el debate profesional, inunda de lugares comunes la profesión y distorsiona los mensajes que reciben los potenciales clientes sobre la profesión, su objetivo y su praxis.

Esta polémica nace porque en un momento dado, y como respuesta ante las maneras abusivas de entrenar que se habían vuelto frecuentes, surgió un movimiento ético que planteaba que no todo es válido para conseguir que el perro realice o deje de realizar una conducta que nos interesa.

Este era un cambio necesario, imprescindible, que hubiera debido llevarnos al desarrollo de una o varias deontologías profesionales que permitirían a los propietarios saber cómo trabajaba cada profesional antes de contratarles, lo que funcionaría como regulador, pues el mercado preferiría progresivamente a quienes lograsen los mismos resultados de las maneras menos invasivas, más amigables y más éticas. Evitar el maltrato y promover el conocimiento de la especie con la que trabajamos, respetar su imagen y necesidades, así como promover el bienestar y el acceso a la felicidad de los perros durante su adiestramiento siempre ha sido un tema central en nuestro acercamiento.

El problema empezó cuando algunos descubrieron que la ética podía ser el principal e incluso el único argumento de venta de su producto y simultáneamente era una forma muy eficaz de desacreditar a su competencia para posicionarse en el mercado.

Esto llevó a una radicalización del discurso en su forma, pero una dilución en su fondo: cada vez se proclamaba más alto y más vehementemente la calidad ética propia y la falta de calidad ética de “los otros”, pero cada vez se definía menos objetivamente cuáles eran las prácticas concretas de un entrenamiento ético, una actuación propia de sectas pseudocientíficas y no de quienes basan su praxis en cualquier tipo de ciencia.

La estrategia era perder a quienes indagaban, llevándoles por un laberinto de lugares comunes, de frases buenistas indefinidas y llenas de posibles interpretaciones para que así creyesen haber oído lo que deseaban y lograr su adhesión.

Y es que el buenismo NUNCA es lo ético, el buenismo es lo contrario de la ética: la representación teatral e impúdica de una apariencia de bondad para venderse. El buenismo siempre son la rapacidad y el ego disfrazados, y en muchos casos también la ignorancia defendiéndose del conocimiento y pretendiendo destruirlo.

Porque esta es una polémica falsa, que divide el mundo del entrenamiento entre dos bandos igualmente destructivos, poco profesionales y nocivos para el avance y dignificación de nuestra profesión.

Una polémica que nace únicamente de una carencia que ninguno de los dos bandos quiere subsanar, porque no les interesa: la falta de una deontología profesional objetiva y comprobable.

Lo que realmente quiere el público es un entrenamiento con una ética real, de la que se deriven normas de buena y mala praxis objetivas y comprobables, pero que también sea eficaz y les convierta en compañeros y tutores cualificados de sus perros, no en permanentes sospechosos de maltrato, siempre en déficit, siempre fallando.

La tercera vía: EDUCAN, la deontología profesional definida, explicita y pública.

La deontología profesional es lo contrario al buenismo, es la exposición honesta clara y objetiva de las prácticas que consideramos aceptables en el ejercicio de nuestra profesión y de las que no.

Estas prácticas deben responder a parámetros y criterios que puedan comprobarse y medirse de tal modo que puedan evaluarse objetivamente por parte de un tercero.

La correcta práctica profesional al intervenir en el comportamiento canino, en nuestra opinión, está determinada por tres aspectos, que deben poder ser evaluados de manera objetiva:

  1. En primer lugar su eficacia, si una intervención no es eficaz sencillamente no tiene sentido.
  2. En segundo lugar su incidencia en el bienestar del perro. Podríamos obtener resultados conductuales, que el perro haga o deje de hacer algo, a través de mecanismos que causaran deterioro en la calidad de vida del perro a medio o largo plazo ¡o con otros que la mejorasen! estos últimos serían los adecuados.
  3. En tercer lugar su deontología, debemos ser explícitos sobre qué prácticas consideramos adecuadas y cuáles no. Existen diferentes sensibilidades hacia la interacción con los perros y, aunque nuestra intervención sea eficaz y aumente el bienestar del perro de manera objetiva, debemos informar a nuestros clientes previamente a contratarnos sobre cómo trabajamos y sobre los motivos que nos llevan a ello, para que elijan libremente y de manera informada al profesional con quienes se sientan más cómodos e identificados. Esta es la única manera de permitir que los clientes realmente hagan una elección informada sobre las prácticas del profesional que contratan.

Por supuesto, por clara que sea nuestra deontología profesional, siempre pueden surgir situaciones ambiguas, en el límite entre lo que es aceptable y lo que no. En estos casos tendremos que realizar una valoración ponderada sobre qué es correcto en dicho caso concreto, para ello es recomendable consultar con colegas que comparten nuestra deontología y que nos aportarán perspectiva.

Pero si hemos definido bien nuestra deontología profesional los casos dudosos serán residuales y absolutamente excepcionales. Si aparecen con frecuencia nuestra deontología no es clara y/o suficiente.

Quienes no tienen su deontología profesional accesible al público, quienes dicen frases estupendas y preciosas, llenas de “amor”, pero que no son objetivamente evaluables por un tercero, no están actuando éticamente bien a nivel profesional, pues no asumen un compromiso real de buenas prácticas que les pueda ser exigido y no informan suficientemente a sus posibles clientes sobre su manera de trabajar, hurtándoles la posibilidad de una auténtica elección informada sobre el profesional al que contratan.

EDUCAN y el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL son la tercera vía porque proponemos un auténtico entrenamiento ético, porque definimos con claridad qué prácticas nos parecen correctas y cuáles no de manera que un tercero pueda observarnos trabajar objetivamente y evaluar si las cumplimos.

La tercera vía: un camino público y sin propietarios

Pero ¡ojo! también están en la tercera vía todos los profesionales del comportamiento que avanzan con el conocimiento, que lo aceptan aunque les contradiga y les obligue a cambiar lo que hacen. Los que no dejan congelado en el tiempo el momento de la ciencia que les gusta, o con el que se sienten cómodos (lo que es un dogmatismo contrario al pensamiento científico).

Están en la tercera vía todos los profesionales que se niegan a posicionarse en frentes ridículos, todos los que se preocupan primero y principalmente de exponer lo que ellos hacen de modo claro y sincero, en lugar de centrarse en decir qué hacen mal sus competidores y soltar frases bonitas como brindis al sol para gritar su estupendez.

Todos ellos están con nosotros en esta tercera vía del trabajo con perros, se hayan incorporado hace tiempo o lo hagan ahora, estén más o menos de acuerdo con algunas de nuestras maneras de hacer algunas cosas, nos resulten simpáticos o antipáticos. Eso es lo bueno de la tercera vía, que nadie tiene que concederte su permiso para entrar, que no existe una selección sectaria, ni nadie que emita (cobrando) los carnets de acceso: basta con hacer bien y honestamente las cosas a nivel técnico y profesional.

Y creemos -tenemos la convicción- que la gran mayoría de entre quienes contratan servicios para intervenir en la conducta de sus perros están deseando incorporarse a esta tercera vía del comportamiento canino.

#súmatealCOGNITIVOEMOCIONAL #entrenarperrosesotracosa #EDUCANtodosabordo

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Pasado y presente: El enfoque de GESTIÓN EMOCIONAL frente al CONDUTISTA/HABITUACIONISTA.

Mejor enséñame a gestionar mis emociones, que no puedo evitar tenerlas ;-) ;-)

Mejor enséñame a gestionar mis emociones, que no puedo evitar tenerlas 😉 😉

Muchas veces quienes tienen experiencia previa en modelos de entrenamiento conductistas tienen dificultad para ver los beneficios del adiestramiento COGNITIVO-EMOCIONAL, por dos motivos:

  1. El tiempo de entrenamiento para lograr la misma conducta suele ser igual, o incluso superior en algunos casos, respecto a la manera de entrenar que ya conocen.
  2. La conducta no será necesariamente mejor ejecutada en lo que se refiere a su forma que enseñándola de manera conductista.

Esto hace que puedan pensar que no tiene mucho sentido cambiar su manera de trabajar para lograr lo que en apariencia son resultados iguales.

Las ventajas que ofrece al adiestramiento COGNITIVO-EMOCIONAL en la enseñanza de destrezas no están en la velocidad de adquisición o en la precisión de la conducta, sino en el mantenimiento de su eficacia en el largo plazo, en las motivaciones para trabajar y en el encaje del adiestramiento como una actividad social conjunta y satisfactoria por sí misma entre la persona y el perro. En temas de fondo y de largo plazo, y es lógico que esto dificulte a quienes tienen experiencia previa exitosa con otras formas de trabajo el plantearse cambiar.

Sin embargo existe un área en la que las propuestas del trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL ofrece resultados más rápidos, más consistentes y más prácticos que sus alternativas.

Y es en el trabajo de problemas emocionales.

Ahora sigue un mega tocho de post técnico, pero no tienes porqué pasar por ello, también puedes ver un resumen en este video:

EL ENFOQUE CONDUCTISTA/HABITUACIONISTA

El modelo tradicional conductista considera las emociones como etiquetas o como respuestas fisiológicas involuntarias bajo las que agrupamos una serie de conductas que se realizan sin necesidad de aprendizaje ante la presencia de determinados estímulos y se pueden asociar a otros estímulos por condicionamiento respondiente (clásico). Es decir que el eventual aprendizaje de estas conductas asociadas a otros estímulos que los que las activaban originalmente, así como la consolidación de dicho aprendizaje, depende de que aparezcan después del estímulo mucho más que de obtener algo con ellas. Su mera aparición es el refuerzo que las fortalece.

Esto tiene varias consecuencias conceptuales para trabajar con ellas desde una óptica conductista que define la mayoría de los trabajos que ¡¡aún hoy!! son los más usados para tratarlas, pese a sus limitadísimos resultados.

Al no ser conductas voluntarias, que dependen de sus consecuencias para aparecer, asociarse a estímulos y consolidarse o disminuir, los caminos y recursos para influir en ellas dependerán de capacidades involuntarias en el perro.

La base del trabajo sobre el estímulo original que activa la conducta sin necesidad de aprendizaje será habituar al perro al estímulo, es decir hacer desaparecer las conductas emocionales problemáticas haciendo que el estímulo que las activa deje de tener consecuencias para el perro. Si hubiera aprendizaje respondiente deberíamos interrumpir y debilitar la asociación por condicionamiento clásico entre la conducta emocional y el estímulo al que la hubiera asociado.

Ambas cosas se logran principalmente exponiendo al perro a dicho estímulo  a niveles muy bajos en sesiones controladas de manera que no aparezca la conducta, y subiéndolos progresivamente de tal manera que no aparezca la conducta durante el proceso y se acostumbre a ellos.

Este es el enfoque conductista/habituacionista.

El habituacionismo parte de la interpretación conductista que trata la emoción como proceso involuntario, como conducta involuntaria ante determinados estímulos, que además se puede aprender por condicionamiento respondiente, una contingencia de dos términos, estímulo-conducta, en la que el aprendizaje depende de la aparición de la conducta tras el estímulo y no de la consecuencia derivada de la conducta.

Como digo, la intervención comportamental habituacionista se centra en bajar el nivel del estímulo para evitar la aparición consecuente de la conducta, haciendo que la emoción siempre aparezca en niveles muy bajos para habituar al perro a él, y/o debilitar y/o cambiar las asociaciones respondientes entre estímulos y conductas, lo que se hace principalmente usando procesos involuntarios, como la habituación y la positivización, siendo sus recursos principales de intervención la desensibilización sistemática y el  contracondicionamiento emocional para positivizar, asociando al estímulo que se quiere “desactivar” una conducta involuntaria, respondiente, contraria a la de la emoción cuya aparición es problemática: juguetes, comida…

Aunque algunas propuestas conductistas/habituacionistas pueden añadir medidas secundarias que implican conductas voluntarias, podemos distinguirlos porque el peso del avance estará siempre en los procesos involuntarios y en la desaparición de respuestas conductuales ante los estímulos.

Consecuentemente desde esta óptica se propone trabajar siempre en niveles muy bajos de emoción, evitando que el perro  sea expuesto a ninguna situación en la que pueda activarse la conducta emocional inadecuada durante el tratamiento. Lo que impediría la habituación y/o reforzaría el aprendizaje respondiente.

Esta propuesta es infinitamente larga de llevar a cabo, a veces es imposible de compatibilizar con las necesidades y vida cotidiana del perro y/o de su “familia humana”, porque evitar que durante seis meses se encuentre con ningún perro o no vea coches si les tiene miedo es irreal e imposible.

En parte por esto, y en parte porque conceptualmente es un modelo que niega e ignora lo que hoy sabemos del funcionamiento de las emociones por lo que no aprovecha los avances en este campo, las propuestas conductistas/habituacionistas prácticamente nunca llegan a normalizar al perro: tras procesos muy largos y muy exigentes en todos los aspectos solo nos aportan, en el mejor de los casos, mejoras parciales. Lo cierto es que casi imposible resolver un problema emocional serio usando desensibilización y positivización como recursos principales.

De hecho, actualmente las limitaciones del modelo conductista/habituacionista está cambiando el mercado más importante a nivel de facturación (que no de calidad) del mundo de la educación canina, EE.UU. Dándose la paradoja de que los ponentes más populares ofrecen el modelo conductista/habituacionista como el más eficaz y operativa, como el único real. Pero los resultados son tan limitados y frustrares para el público que ha surgido un movimiento del mercado hacia los resultadistas más cañeros: la franquicia de adiestramiento que más ha crecido en los últimos años allí, y que ya tiene más de noventa delegaciones disputándose el primer puesto, es Sit Means Sit, que significa “Sienta significa sienta”, pero que podría traducirse apelando a su mensaje como “La letra con sangre entra”. Una empresa de adiestramiento cuya imagen de portada es un collar eléctrico que se fabrica ya con los logos e imagen de la empresa.

Y esto es en buena medida consecuencia de la inoperancia práctica -fuera de los seminarios- de los modelos conductistas/habituacionistas para ayudar a los perros que conviven con nosotros y tienen problemas emocionales, pero esa es buena parte del tema de mi próximo post, así que no lo expondré en más detalle.

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… Y solo lleva la mitad :-/ :-/ , menos mal que está el video.

EL ENFOQUE DE GESTIÓN EMOCIONAL

Cuando el enfoque conductista era todo lo que teníamos había que resignarse a trabajar con él y así lo hacíamos. Pero afortunadamente para nosotros, y sobre todo para los perros, la ciencia del comportamiento avanzó y nos aportó nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de las emociones, ofreciéndonos nuevos recursos de intervención sobre las conductas emocionales. Que no son la misma cosa.

La emoción es un estado interno determinado que: (1) surge como respuesta inmediata e involuntaria de los animales ante un estímulo o situación y que les (2) permite orientar adecuadamente su conducta y (3) evaluar su eficacia.

Con esto vemos que la emoción tiene tres planos funcionales. Su activación ante algo, su aprovechamiento al producir conducta adecuada para responder a la emoción y la evaluación posterior de la situación para poder volver a la calma si se ha solucionado el problema que la activaba, o seguir emocionalmente activo y generar nuevas conductas cuando no se ha logrado.

La gestión emocional es el conjunto de procesos relacionados con la activación, aprovechamiento y evaluación de eficacia de las emociones.

Aquí expondremos las bases del trabajo de gestión emocional, el enfoque que usamos en EDUCAN, pero, tengo que meter una cuña publicitaria: si quieres saber cómo aplicarlas de manera práctica… te toca esperar a mi próximo libro o apuntarte a nuestros cursos, donde es la manera de afrontar los problemas emocionales que enseñamos.

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Una gestión emocional saludable activará las emociones convenientes en el momento y nivel adecuado, las aprovechará de manera adaptativa y devolverá al perro a la calma tras la situación emocional, permitiendo que las emociones funcionen como ayudantes eficaces para la supervivencia y búsqueda de bienestar del perro en su entorno y grupo social.

Aparecen problemas emocionales cuando la emoción se activa de manera inadecuada, cuando no se aprovecha correctamente o cuando no se evalúa eficazmente la respuesta emocional.

Nuestro objetivo será restablecer la salud emocional y mejorar la capacidad de gestión emocional del perro, no cambiar conductas concretas. Las conductas son la manifestación del problema, nunca el problema en sí.

El enfoque gestional parte de una interpretación emocionalista que trata la emoción como un conjunto de procesos complejos, involuntarios y voluntarios, gran parte de ellos inobservables, de los que la conducta emocional es la expresión visible, dependiendo el aprendizaje de la modificación de dichos procesos.

La intervención comportamental gestionalista tiene tres estrategias complementarias: en ocasiones (1) bajar el nivel del estímulo, para trabajar procesos involuntarios y mejorar la activación emocional, en ocasiones (2) promover y ayudar a la aparición de conductas emocionales correctas para darle al perro control de la situación emocional y mejorar el aprovechamiento emocional, y, en ocasiones, (3) bajar el nivel de la respuesta conductual o impedir la respuesta conductual inadecuada cuando aparece, para promover el autocontrol emocional y mejorar la evaluación emocional de la situación para comprobar si está solucionada.

Esto se hace trabajando en todas las intensidades de la emoción, desde las más bajas a las más altas, pero centrándose en los niveles medios de activación emocional, donde procesos voluntarios e involuntarios interactúan y se puede lograr una máxima mejora de las capacidades de gestión emocional, más que intentando evitar las conductas inadecuadas consecuentes a una mala gestión emocional.

Debe entenderse que el enfoque gestionalista niega las premisas conceptuales de el enfoque conductista/habituacionista (la emoción es una etiqueta para determinadas conductas, la conducta es lo relevante…), pero no la utilidad parcial de sus recursos de trabajo, por eso los incorpora no como única o principal herramienta, sino como una parte de un conjunto mayor.

Esta forma de trabajo además es compatible con la vida normal del perro, y no habrá tremendos retrocesos antes situaciones puntuales de activación indeseada de la conducta emocional. Además tendremos recursos para que el manejo y control del perro ante una situación emocional inesperada sea fácil y beneficie al proceso terapéutico en lugar de desbaratarlo.

Así que una ventaja importante de la propuesta de gestión emocional es que no exige imposibles a los propietarios durante el tiempo que dure la intervención para mejorar el problema. Esto no es secundario, quizá sí, si solo impartes formación sobre el tema, pero si tienes que trabajar con perros y dueños reales la cosa cambia. Mucho.

Podríamos esquematizar la forma de trabajo del enfoque gestionalista:

1. Trabajar principalmente en niveles bajos de emoción con procesos involuntarios y de manera secundaria en niveles medios con procesos voluntarios parar tratar y mejorar los problemas de activación emocional.

2. Trabajar principalmente en niveles medios de emoción con procesos voluntarios y de manera secundaria en niveles bajos con procesos involuntarios para mejorar los problemas de aprovechamiento emocional.

3. Trabajar conjuntamente niveles bajos y medios de la emoción, con procesos involuntario y voluntarios respectivamente, para mejorar los problemas de evaluación emocional.

4. Aplicar de manera combinada e individualizada los tres puntos anteriores a la gran mayoría de problemas emocionales en los que se combinan problemas de activación, aprovechamiento y desconexión emocional.

Este es el trabajo que se haría sobre la emoción problemática, el miedo, la ansiedad, pero no será jamás todo el trabajo a realizar desde una óptica gestionalista.

La buena praxis profesional respecto a las emociones siempre evaluará y mejorará, en caso de ser necesario, la salud emocional del perro, porque las emociones funcionan de manera global y no podemos limitarnos a trabajar sobre los comportamientos problemáticos que provocan, ni siquiera podemos limitarnos a trabajar sobre las emociones que causan una conducta problemática durante la situación en la que aparece dicha conducta.

Aislar y trabajar la conductas emocionales problemáticas es insuficiente.

El sistema emocional del perro funciona e influye en su comportamiento como un todo, por ello debemos trabajar la salud emocional de manera holística. Pero la evaluación y pautas de mejora de la salud emocional serán objeto de otro post.

El enfoque gestionalista entiende que la emoción no se puede reducir a una visión simplificada que se limita a las conductas que la expresan y que propone operar única o principalmente a través de que desaparezca la activación emocional, en lugar de redirigirla hacia un camino adaptativo y exitoso, que cause el cambio conductual a través de que el perro mejore sus recursos para gestionarla.

Los conocimientos actuales sobre el complejo funcionamiento de la emoción hacen que entendamos como reduccionista, limitado y obsoleto el enfoque conductista/habituacionista, siendo la opción más eficaz, operativa y consistente la gestionalista.

Ayuda a gestionar emociones, no elimines conductas. 

#descubrealosperros #súmatealCOGNITIVOEMOCIONAL #entrenarperrosesotracosa

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Buenos Aires ENERO, 2017. El ÉXITO se aprende. Los ÉXITOS se repiten.

Buenos Aires ENERO, 2017. El ÉXITO se aprende. Los ÉXITOS se repiten.

EDUCAN Buenos Aires ENERO, 2017. Verano COGNITIVO-EMOCIONANTE 3ª Edición 🙂 🙂

En Enero de 2017 volvemos a nuestra segunda casa porque, como dijo Borges: “Olvidadizos de que ya lo éramos, quisimos también ser argentinos.”

De nuevo un enero porteño para EDUCAN.

De nuevo un enero COGNITIVO-EMOCIONAL en Argentina.

De nuevo la ilusión de explicar que LOS PERROS PIENSAN Y NOS QUIEREN, y que eso es lo único que necesitamos para entrenarles.

De nuevo la posibilidad de exponer los protocolos más eficaces e innovadores, los que nos han convertido en la empresa que más perros adiestra, más problemas de conducta trata y más profesionales forma en Europa. La empresa que mejor comprende y conoce todos los aspectos del ÉXITO profesional.

Te lo habrán contado tus amigos, tus compañeros que hicieron cursos con EDUCAN los años anteriores: te habrán dicho que NO TE LO PIERDAS ESTE AÑO, que es diferente y especial. Y quizá no puedas terminar de entender su entusiasmo y su insistencia.

Es porque EDUCAN no se parece a nada.

Es porque va a cambiar tu manera de ver a los perros, de ver el entrenamiento y la educación: ENTRENAR PERROS NO ES COMO TE LO HABÍAN CONTADO.

Y eso no es una frase, es lo que ha causado el mayor éxito formativo de unos cursos en la Argentina, más de ciento cincuenta alumnos en Enero de 2015, nuestro primer año, más de doscientos alumnos en 2016.

Una experiencia de buena onda colectiva con el conocimiento, el descubrimiento, la renovación y la eficacia profesional como vehículo.

El año pasado recibimos alumnos de Argentina, Chile, Bolivia, Colombia y Uruguay que viajaron no solo desde sus países, sino desde Italia, desde Estados Unidos… para formarse como entrenadores y educadores COGNITIVO-EMOCIONALES.

Y ahora es tu oportunidad.

Nuestra formación este año incluye nuestros cursos más exitosos y eficaces y, como siempre, como regalo al interés, a la implicación y apoyo que siempre tenemos allá, una especialidad completamente nueva, que impartimos por primera vez, de manera exclusiva, en Buenos Aires.

Aquí tienes el enlace al evento general, con todos los cursos y seminarios y sus fechas.

  • La primera quincena de Enero de 2016 el curso de Adiestrador Profesional y Técnico en Modificación del Comportamiento COGNITIVO EMOCIONAL, el más importante de nuestro programa. El que permite conocer los nuevos conceptos y protocolos de Adiestramiento COGNITIVO-EMOCIONAL y de GESTIÓN EMOCIONAL. Aquí tienes un enlace al evento de Facebook de este curso.
  • La segunda quincena de Enero de 2016 nuestro curso Avanzado de Educador Canino COGNITIVO-EMOCIONAL, este curso es de acceso exclusivo para alumnos aprobados de nuestro curso de Educador Canino Cognitivo-Emocional, tanto de quienes lo cursaron en 2015 o 2016, como para los que lo hagan en esta convocatoria de la primera quincena de Enero del 2017. Nuestro curso avanzado lleva el conocimiento del trabajo Cognitivo-Emocional a otro nivel, y además ofrece herramientas para rentabilizarlo al máximo a nivel comercial. Aquí tienes un enlace al evento de Facebook de este curso.

Y en 2017 también habrá dos diferentes especialidades que puedes cursar los fines de semana:

  • Los fines de semana de la primera quincena de Enero de 2016 tienes la posibilidad de conseguir la Especialidad en Trabajo de OLFATO repetimos nuestros dos seminarios de olfato, en los que aprenderás tanto su uso para mejorar problemas emocionales en perros de clientes, como para divertir a tus perros. Pero también te servirán para iniciarles en las disciplinas de búsqueda más exigentes, pero de manera saludable. Sin volver al perro un obseso de la pelota para lograr resultado. Aquí tienes un enlace al evento de Facebook de esta especialidad.
  • Los fines de semana de la segunda quincena de Enero de 2016 una novedad absoluta, impartimos por primera vez la Especialidad de GESTIÓN DEL ENTORNO social y objetual. Dos  seminarios que pueden cursarse por separado, que te permiten obtener justo lo que te faltaba para intervenir eficazmente en todos los comportamientos que puede mostrar un perro. La última pieza de tu formación. Aquí tienes un enlace al evento de Facebook de esta especialidad.

¿Y qué es eso de gestión del entorno social y objetual y por qué es tan importante?

Existen muchos tipos de conductas voluntarias que el perro realiza además de aquellas que le enseñamos y pedimos a través del entrenamiento, buena parte del éxito de un profesional del comportamiento está en ser capaz de mejorar el comportamiento del perro sin necesidad de comandos, sin necesidad siquiera de su presencia o la del propietario u otra persona.

Eso es la gestión del entorno: la manera que tiene el perro de relacionarse con lo que le rodea en los momentos y situaciones en los que puede elegir qué hacer.

Esta especialidad muestra la manera de trabajar el comportamiento voluntario del perro cuando no podemos decirle cómo comportarse, cuando ni siquiera estamos allí: romper la casa o escaparse del jardín, hacerse amigo de otro perro mientras pasea suelto por el parque o pelear con él, aceptar al gato de casa o perseguirle por todo el salón cuando estamos en el trabajo…

  • El primer seminario sobre Gestión del ENTORNO SOCIAL:  relacionarse con perros, personas u otros sujetos sociales. Los alumnos del año pasado recordarán que hicimos una pequeña muestra de este protocolo haciendo que una perra iniciase su amistad con un hurón al que llevaba toda su vida queriendo cazar
  • El segundo seminario de esta especialidad hace referencia a la Gestión del ENTORNO OBJETUAL: como al quedarse solo en casa o en el jardín, donde puede interactuar con objetos, como las camas, la valla o los objetos personales de los habitantes humanos de la casa.

Una especialidad que es una novedad absoluta, nuestro regalo de año nuevo para que quienes ya han confiado en EDUCAN tengan más motivos que el cariño para volver a visitarnos. Aunque, por supuesto, cualquiera puede apuntarse e iniciar 2017 reinventándose y redescubriéndose 🙂 🙂

Acompáñanos y DESCUBRE A LOS PERROS.

#elÉXITOseaprende #súmatealCOGNITIVOEMOCIONAL #descubrealosperros #EDUCANtodosabordo #tuperropiensaytequiere

Para informarte y apuntarte envíanos el siguiente cuestionario ¡Y recuerda que la plazas se suelen completar unos meses antes del inicio!:

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EDUCAN inicia su implantación en EE.UU. Hello Miami!!

Iniciamos nuestra implantación en EE.UU. desde Miami. Mola.

Iniciamos nuestra implantación en EE.UU. desde Miami. Mola.

La semana pasada daba la noticia de la apertura de nuestro laboratorio de medición fisiológica del bienestar en perros, nuestro mayor proyecto para mejorar la vida de los perros.

Conté la gran inversión que suponía, pero me callé que nos apoyamos en otro proyecto tan grande a nivel empresarial como lo es el laboratorio a nivel técnico.

O más.

Porque EDUCAN inicia la implantación de su red de franquicias en los EE.UU., el mayor mercado del mundo en nuestro sector.

EE.UU. está empezando a interesarse mucho a nivel popular por la cognición canina, es un tema atractivo porque allí la visión predominante sobre el entrenamiento y capacidades de los perros era radicalmente conductista. Este enfoque no es simpático para los propietarios de perros, por mensajes tan plofantes como que el perro se alegra de vernos y “hace eso que entendemos por querernos” únicamente como fruto de asociarnos con la comida que le damos, las salidas a la calle y otros “premios”, por nosotros mismos ni nos miraría. Además plantea que sus capacidades de aprendizaje son simplemente asociativas, reactivas al ambiente y completamente dependientes de su entorno.

Hasta hace unas décadas esta visión era poco amable, pero la más “científica”, pero en los últimos años el enfoque de las ciencias del comportamiento ha cambiado, demostrando que los perros tienen capacidades afectivas innatas, nos quieren sin necesidad de asociarnos a nada, están diseñados para el cariño, y tienen capacidades de pensamiento más complejas que las de asociar cosas: son prospectivos, tienen objetivos mentales al iniciar sus acciones y buscan modificar activamente el ambiente para alcanzar dichos objetivos mentales y conseguir beneficiarse de ello.

Estamos descubriendo de nuevo a los perros.

¿Y esto qué tiene que ver con ningún tipo de negocio?

Mucho, porque en EE.UU. el sector del comportamiento canino, importantísimo a nivel económico, basa mayoritariamente su discurso en premisas que ahora se han visto rebatidas. Los mensajes, el enfoque, están superados. Y (casi) nadie explota el discurso y mensaje de la ciencia del comportamiento actual.

Porque entrenar perros no es como lo habían contado 😉 😉

¿Parece todavía poco claro?

Vamos a ir aclarándolo: los nuevos conocimientos no se suman a los anteriores, sino que los contradicen en puntos en los que ofrecen un mensaje mucho más atractivo para el consumidor y que muestra a los actuales profesionales como una opción de mucho menor interés: una base científica obsoleta y un mensaje antipático.

Lamentablemente emoción, empatía, afecto, comprensión… eran palabras secuestradas por la visión supersticiosa, por los entrenamientos basados en “energías”, basados en ideas de pseudociencia. Basados en nada. Era fácil desacreditarles e imposible tomarles en serio. Pero la revolución cognitiva ha rescatado a la emoción, la empatía y el afecto, les hemos recuperado para la ciencia y para su aplicación en la educación canina: EDUCAN tiene todos sus servicios diseñados con esta nueva visión, con mensajes sólidos a nivel científico y que, además, el público desea oír. Tenemos en marcha un modelo de negocio cimentado en esta nueva tecnología del comportamiento, que los potenciales clientes prefieren. No tenemos que desarrollarlos, nuestro Know-How está basado íntegramente en esta nueva ciencia del comportamiento, en este mensaje, que en EE.UU. es innovador y atractivo. Y es que… nada se parece a EDUCAN.

Por eso creemos que en este momento EDUCAN tiene una situación privilegiada respecto al mercado del comportamiento canino estadounidense y pensamos aprovecharla, sacarle toooodo el partido antes de que se sumen más jugadores.

Trabajo, trabajo, trabajo… ¡¡como debe ser!!

Esto ha exigido mucho trabajo, porque esta no es una de esas operaciones informales en las que se deja que alguien conocido use el nombre de tu empresa en plan amiguetes: el mero hecho de registrar la marca allí ha sido un trámite largo y complicado.

Además, para iniciar la difusión “en gordo” de la franquicia legalmente y entrar a formar parte de su registro nacional de franquicias debemos poner en marcha una primera delegación de EDUCAN y demostrar su éxito financiero, debo reconocer que en el aspecto profesional ¡¡me encanta ese país!! No te dejan vender humo, no puedes franquiciar un negocio sin demostrar que funciona. Nada me podía gustar más 🙂 🙂 🙂

Tras mucho picar en la trastienda ayer firmamos la apertura de nuestra primera delegación, en Miami, Florida. En unos meses EDUCAN abrirá sus puertas en Estados Unidos por primera vez.

Posteriormente está ya prevista la apertura de varias delegaciones más, pero esto se pondrá en marcha cuando esta primera de Miami demuestre su rentabilidad, para lo que hemos calculado que serán necesarios un par de años.

Tengo la convicción, de que será la manera de educar a los perros que preferirán todos quienes conviven con ellos allí.

Tengo la convicción de que EE.UU. se sumará al COGNITIVO-EMOCIONAL.

#elexitoseaprende

 

#Tuperropiensaytequiere #EDUCANesEDUCAN #nadasepareceaEDUCAN #entrenarperrosesotracosa #elÉXITOseaprende #descubrealosperros #súmatealCOGNITIVOEMOCIONAL

 

 

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Adaptarse o perder, tendencias actuales del mercado profesional canino.

 

#elexitoseaprende

No todo lo que hace un empresa dedicada a la educación canina y la formación de profesionales está directamente relacionado con los perros. Existe mucha labor indirecta necesaria para mantenerse en una buena posición e intentar mejorarla cada día.

Uno de los trabajos “no caninos” que me corresponden en EDUCAN es interpretar los datos del mercado para detectar sus tendencias y tomarlas en consideración a la hora de diseñar, adecuar y publicitar unos u otros servicios.

Hablar de tendencias puede sonar algo rebuscado o alejado de nuestra labor como entrenadores, pero no es sino la inclinación hacia lo que hacemos del conjunto de personas que podrían contratarnos: cuán dispuestos están a invertir en educación canina, qué desean obtener al trabajar con nosotros y cómo les gustaría se desarrollase nuestra relación con ellos durante la prestación del servicio.

Y es importante, nadie es un buen profesional de nada si no tiene clientes.

No podríamos ayudar los perros y a las personas a entenderse si no interesasen nuestros servicios. Las empresas cambian el mundo en la medida exacta de su éxito: el impacto de nuestros conocimientos, de nuestra manera de entender la convivencia entre perros y personas es proporcional a la posición que tenemos en el mercado.

Hace unas semanas tuvimos una reunión destinada a redefinir el rumbo profesional de EDUCAN para adaptarnos a los cambios de tendencia en el mercado, basándonos en mi interpretación sobre cuáles son dichos cambios. Esta es de las responsabilidades directivas que más me abruman, acertar o fallar en este punto será muy determinante para el futuro de la empresa.

Si acertamos y somos de los primeros en adecuar nuestra oferta tendremos un tiempo de ventaja sobre la competencia, que seguirá ofreciendo servicios que ya no son exactamente lo que quieren sus potenciales clientes.

Si fallamos… mala cosa 🙁 🙁 . Haremos cosas que resultarán menos atractivas que las de nuestros competidores.

Pero si no hacemos nada terminaremos copiando a los que sí hayan sabido adelantarse y nos costará mucho salir de su rebufo. Siempre he creído que es mejor arriesgar que depender de agarrarse a la estela del éxito de otros.

En mi opinión (y todo este artículo debe considerarse como eso: una opinión) estamos en un momento muy fuerte de cambio de tendencia, que ha llevado a que nos planteemos acometer bastantes novedades en EDUCAN y -con permiso de nuestro Director de Marca que a veces me dice que comparto demasiada información valiosa- me gustaría exponer lo que creo que se avecina en el sector.

1 Residencias caninas, de nuevo en el juego.

Las residencias caninas, con la necesidad de mantener unas instalaciones y, en muchos casos, personal contratado, han sido de los negocios de nuestro sector más perjudicados por la crisis: sólo las mejor posicionadas han resistido bien, y aún así, en muchos casos les ha sido necesario recurrir a nuevos servicios que permitieran aprovechar de manera innovadora toda su estructura, como cursos de adiestramiento o actividades colectivas.

Afortunadamente para ellas, creo que eso ha terminado y que ahora es un buen momento para emprender acciones promocionales, porque muchos de sus potenciales clientes introdujeron un perro en sus vidas durante los peores momentos de la crisis y hasta ahora no se han planteado buscar una residencia de referencia.

Quienes sepan llegar los primeros y ofrezcan seguridad, calidad y buen trato captarán gran parte de estos nuevos clientes. Y para una residencia eso puede suponer una bolsa de ingresos fidelizados durante muchos años.

Si tienes una residencia creo firmemente que este es el momento de poner toda la carne en el asador para darte a conocer o aumentar tu presencia publicitaria.

2 La educación canina, más pero diferente.

Los servicios de adiestramiento también aumentarán su demanda (ya lo están haciendo) en un futuro próximo, y mucho. Pero aquí no se trata solo de cantidad, sino que el tipo de servicio y la forma de darlo van a sufrir transformaciones determinantes.

Hasta ahora mismo buena parte del éxito de las empresas de educación canina estaba en tres tipos de servicios:

  1. Por un lado los “packs” económicos, que fragmentaban el adiestramiento para cubrir un área concreta demandada por los propietarios. Un buen ejemplo de este primer grupo serían los cursos para que los perros no tiren de la correa.
  2. Por otro lado las clases colectivas, como las de cachorros o perros jóvenes, en las que se abarata el coste para el cliente y se optimiza el tiempo del profesional, además de darle una dimensión más social y lúdica al servicio.
  3. Por último estaban los que siempre resultan menos afectados por las crisis: los problemas de comportamiento, particularmente la gestión de problemas emocionales, como la ansiedad, la agresión o el miedo. Estos son los servicios que más se necesitan, los que no pueden posponerse o ignorarse, y por ello, salvo imposibilidad económica, son los que mantienen una demanda más homogénea en todas las circunstancias.

Ahora, EMO, van a volver unos antiguos amigos, que ya teníamos casi olvidados por su pequeño porcentaje de contratación frente a los anteriores: los servicios de comodidad. Esos adiestramientos “completos”, con un montón de sesiones en el domicilio del cliente y, consecuentemente, caros.

Pero hay que adaptarlos a los tiempos, teñirlos de diversión no solo para el perro, sino para el dueño, que en este momento espera disfrutar durante el entrenamiento tanto como obtener resultados consistentes.

Se han acabado los éxitos de los entrenadores cuya práctica se enfoca en “abroncar” a los propietarios e intentar hacerles sentir culpables por todo lo que les sucede a sus perros: bye, bye paternalismos y actitudes de suficiencia. Cuando la gente tenía que hacer más esfuerzos esa era una estrategia (desgraciadamente) eficaz, pero ahora tiene los días contados. Y de esto en concreto reconozco que me alegro bastante.

3 Formación, la fiesta ha terminado.

La formación de profesionales de la educación y el entrenamiento canino, tanto a través de cursos, como de seminarios, ha tenido una tremenda subida durante la crisis.

Esto, en realidad, se debe a un efecto artificial: puesto que había menos clientes particulares, y se había vuelto muy difícil (1) llegar hasta ellos y (2) “convencerles” de contratar, muchos profesionales se volvieron hacia este mercado, que es mucho más pequeño, pero en el que los potenciales clientes: (1) son muy activos en la búsqueda de cursos y seminarios, (2) ya tienen tomada o prácticamente tomada la decisión de contratar formación ¡solo hay que conseguir que se decidan por nosotros!

Si captar un cliente de adiestramiento era como salir al mar a pescar, y con la crisis había fuerte marejada, hacer lo mismo con un cliente de formación es como pescar en un barreño.

El problema es que los barreños son pequeños y tiene pocos peces que pescar, aunque sea fácil hacerlo. No puede explotarse un mercado tan restringido por parte de tantas empresas, con tantísima abundancia de oferta y de manera tan amplia durante mucho tiempo.

La burbuja formativa ha implosionado, lentamente, pero de manera inevitable. Ya llevamos un tiempo en el que la anulación de cursos y seminarios es frecuente, en el que parece imposible no haber tenido los más interesantes a menos de cien kilómetros de tu casa, vivas donde vivas…

Existe una sensación de hastío, no entre los que siempre han tenido un discurso paleto contra la formación organizada, que esos y su boinarrosquismo siempre han hecho más bien que mal a la venta de cursos (además de ayudarnos a comprender cuán actual y cierto es el humor de José Mota). Me refiero a los alumnos potenciales e incluso a las escuelas, que empiezan a sentir el ambiente pesado, repetitivo… Parece que el aire ya ha sido respirado demasiadas veces: es hora de terminar la fiesta y de ventilar las habitaciones.

Esto se habría traducido en un lento declive de la formación, pero el aumento de la demanda de servicios de residencia y de educación canina van a ser los últimos clavos en su ataúd.

Por una parte, muchos de los que se introdujeron en la formación para complementar sus otros servicios verán que centrarse en la que era su área principal de negocio es lo más rentable y lo que les requiere menos esfuerzo.

Por otra, quienes hacían un curso y seminario tras otro para mejorar su cualificación profesional verán que tienen trabajo abundante y que deben centrarse en explotar sus conocimientos actuales.

Además, al aplicar sus conocimientos verán cuáles aportan soluciones reales y efectivas y cuáles se diluyen entre los dedos al aplicarlos, lo que fomentará el análisis crítico, que ha sido el gran ausente en la formación durante los últimos años: hemos tenido demasiada crítica y muy poco pensamiento crítico.

Pero no hagamos una lectura simplista y binaria, esto no quiere decir que desaparezcan (desaparezcamos ¡cielos!) las escuelas, pero sí que en poco tiempo, un par de años, quedarán muchas menos. También el número de seminarios se reducirá y se ajustará a esta evolución del mercado.

Creo que en EDUCAN hemos preparado un plan de acción que nos permitirá adaptarnos muy bien a estos cambios y sacarles partido, pero los lectores entenderéis que ese plan no lo comparta aquí 😉 😉

 

#elÉXITOseaprende #EDUCANesEDUCAN #entrenarperrosesotracosa

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¿EDUCAN lo que tiene es mucho marketing?

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Ya mencioné en este post el error cazurro que supone ese lugar común que enfrenta calidad técnica con calidad promocional.

Normalmente las empresas buenas hacen mejor todo el trabajo, desde el servicio o producto que comercialicen a su estrategia de mercado, mientras que las mediocres suelen serlo igualmente en todos los aspectos.

Pero la frase “tiene demasiado marketing” nos llega, y le damos sentido porque todos estamos de acuerdo intuitivamente en que debe existir algún balance entre el diseño técnico de un servicio y su búsqueda de aceptación en el mercado. Por eso nos suena como negativa, no porque pensemos que no deba haber ningún marketing en una empresa, sino porque pensamos que cierto tipo de equilibrio se ha roto.

Lo que da lugar a una buena pregunta. A dos incluso.

¿Cuánto marketing es el adecuado? ¿Tendrá EDUCAN demasiado?

En primer lugar debemos ver qué es el marketing y cuál es su labor dentro de una (buena) empresa.

Si una empresa fuera un organismo vivo (que lo es) el departamento de marketing es su sistema sensorial, que le aporta información sobre cómo es el entorno, para ayudarle a moverse por él, evitando ir tropezando con las mesas, que es muy molesto, porque siempre te das con el dedo chico del pie o con el punto tonto de la rodilla.

El marketing reconoce, ve, caminos más o menos despejados para llegar a donde se desea, pero ni es, ni debe ser el cerebro y/o el órgano motriz de las buenas empresas. Si esto llegase a suceder la empresa tendrá un problema, salvo que haya surgido con la vocación de ser una empresa coyuntural y no tenga aspiraciones de permanencia, que hay muchas de estas, pero las empresas cuya estrategia viene  determinada únicamente por el marketing no generan valores de marca y no perduran.

El marketing no te dice dónde quieres ir, sino cómo llegar. Sin marketing no conoces tu medio y no puedes moverte. Por ello la directiva de la empresa debe escucharle y hacer concesiones para llegar al éxito.

Sin el departamento de marketing la directiva está ciega.

Pero sin la dirección técnica el departamento de marketing está tonto. Que es como peor porque además no eres consciente de ello.

El marketing nunca debe tener, y nunca tiene en las buenas empresas, una labor directiva. Directiva en el sentido estricto de definir la estrategia de la empresa, de decidir cuáles serán sus productos o servicios.

En todas las empresas tochas los departamentos de marketing siempre (pero siempre, siemprísimo, supersiempre al cuadrado y multiplicado por dos) están gritando que ellos saben exactamente lo que hacer, que ellos son quienes tienen los datos y que si se les da el timón todo irá perfecto. Cuando las juntas directivas son débiles y no tienen claro dónde quieren ir tienden a ceder la dirección de la empresa al departamento de marketing. Y después de un breve repunte suelen hundirse bastante. Por cierto, que el que pidan más poder ilustra que el marketing no dirige las empresas, como mucha gente parece creer, aunque sí que aspira a ello.

Como de casi todo tenemos un ejemplo perfecto en los clásicos, en Los Simpson: en un episodio la audiencia de Rasca y Pica baja, Krusty el payaso, que es quien emite el programa, no entiende el porqué… y consulta al departamento de marketing, que, como les pasa siempre (lease el párrafo anterior) cuando les llegas pidiendo ayuda se crecen, responden con “nosotros sabemos lo que quiere el público: un perro, rapero y cool”, como la directiva no tiene ideas propias admite esto y lo implementa. Pero fracasa, porque de repente la identidad de la serie se diluye en los tópicos y deja de tener una personalidad, deja de ser un producto diferenciado y característico.

Este problema de exceso de marketing no es ajeno a nuestro sector, sino que, por ejemplo, algunas empresas de formación de entrenadores lo están teniendo.

¿Habéis visto que algunos cursos repiten los mismos ponentes, pero exactos? Pepito y su seminario de olfato, Juanito y su seminario de clicker, Menganito y su seminario de adiestramiento C-E, Zutanito y su seminario de gestión emocional, Jaimito y su seminario de obediencia…

Esto es un problema de exceso de marketing, los organizadores ven que determinados ponentes venden y atraen a alumnos, escuchan al mercado, y montan un curso en el que la parte más publicitada y relevante es la suma de dichos ponentes ¡¡pero esto no genera ningún valor adicional a la empresa más allá de la facturación inmediata!! Más bien diluye su identidad formativa, porque se vuelve indistinguible de la de otras decenas de centros. Lo que se potencia es el valor de marca de los ponentes invitados, no el de la escuela. Puedo recibir exactamente lo mismo en otros centros, así que el año próximo me apuntaré a ver estos ponentes cuando están más cerca de casa o donde sean más baratos, al fin y al cabo la escuela ha funcionado como un contenedor nada más.

El exceso de marketing es pan para hoy y hambre para mañana. 

Porque el problema del marketing es que, como el mercado es el mismo para todos, todos los departamentos de marketing de todas las empresas que apuntan a un mismo target dan información igual sobre qué hacer, pues su trabajo es reflejar lo que el mercado dice y el mismo mercado dice, obviamente, lo mismo a todas las empresas. No puede darnos una estrategia completa para competir eficazmente.

Por ello los productos diseñados única o principalmente siguiendo sus dictados serán demasiado similares, con diferencias de forma y no de fondo, diluyendo la experiencia y debilitando la imagen de marca ¿o recuerdas los nombres de esas escuelas?  Los departamentos de marketing demasiado poderosos son compatibles con el éxito puntual de ventas de los servicios o productos, pero incompatibles con el triunfo a largo plazo de las marcas (esto es axiomático en branding de alto nivel, salvo que quien hable sea de marketing 😉 , claro). Porque los departamentos de marketing homogeneizan en exceso el producto con el de sus competidores. El perro rapero es igual que otros veinte perros raperos de dibujos coyunturales y aunque atraiga una atención inicial no ayudará en el largo plazo. Y los cursos… pues lo mismo.

Pero las buenas empresas tampoco pueden ser sordas y ciegas a su potencial mercado, porque andarán acertando y fallando al azar, sin saber por qué de repente baja o sube la contratación de un determinado servicio. Saben dónde quieren llegar, pero no pueden ver el camino y así es muy difícil avanzar.

También de esto tenemos ejemplos sobrados en nuestro sector, y mencionaré uno de los más frecuentes.

Ahora mismo parece haberse establecido un lenguaje alternativo dentro de nuestra profesión que ha cambiado por un lado los términos con los que hablamos de nuestra actividad, ya no somos adiestradores, sino educadores, gestores del comportamiento, asesores de convivencia, y por otro aquellos referidos a los sujetos con los que trabajamos, que ya no son perros, sino peludos, compañeros de cuatro patas, amigos caninos…

Sin entrar demasiado en cuándo este lenguaje está causado por un cambio profundo y saludable de visión y cuándo se convierte únicamente en un eufemismo repipi (porque entiendo que adiestrador pueda estar asociado a una determinada visión antigua, pero ¿perro? ¿qué tiene de negativo/superado/mejorable la palabra perro?), lo cierto es que nuestros potenciales clientes buscan en (San) Google principalmente “adiestramiento perros”, si en nuestra página no aparecen nunca dichos términos porque en todos y cada uno de nuestros textos somos “gestores de la convivencia con peludos” sencillamente no apareceremos en las búsquedas y no podremos realizar nuestro trabajo. Si nadie te llama no puedes ser buen (ni mal) profesional.

Este es un caso en el que hay un déficit de marketing: no se ha escuchado lo bastante a nuestro mercado y no sabemos encontrar el camino hasta quienes querrían contratarnos. Camino que pasa por incluir los términos frecuentes de búsqueda en la redacción de nuestros textos, lo que para cualquier persona razonable es una concesión menor y no una renuncia a la identidad (otra cosa son los no razonables, obviously).

El qué, los servicios, el fondo, debe estar determinado por la dirección técnica, el cómo, publicidad, forma de las clases, de la comunicación con los clientes.. debe estar determinado por el marketing. Esa es la fórmula del éxito mantenido.

El éxito comercial llega y se queda cuando tenemos una visión técnica definida y firme sobre qué se debe hacer y somos capaces de conectarla con el mercado sin hacerla su esclava.

Así es como se diseñan servicios inesperados, sorprendentes, que hacen evolucionar al mercado y que pillan con el pie cambiado a la competencia, en lugar de redigestiones repetitivas de lo que más se vende o demanda, y así es cómo se consigue que se enteren de que existen, les resulten atractivos y los contraten aquellas personas a las que van dirigidos.

Y es por el éxito mantenido en el tiempo y basado en comunicar eficazmente las innovaciones -y servicios consecuentes a ellas- que hemos desarrollado por lo que creo que EDUCAN no tiene exceso de marketing, pero tampoco déficit 😉

Otro día hablaré de la publicidad, porque si el marketing es principalmente el órgano que recibe, la publicidad es el que emite, el marketing escucha y la publicidad habla. Y según lo que digamos, así nos irá.

Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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Trabajos grupales: cambiando el chip

Perricos en el agua.

 

Mi amiga Vanessa Martínez, de Educando Peludos y algo más me ha escrito, porque va a iniciar actividades en unas nuevas instalaciones, con la característica de que serán actividades grupales, y quería consultarme sobre cómo adaptar sus conocimientos como entrenadora y educadora desde el trabajo con un solo perro al trabajo con varios de manera colectiva.

Solo con lo anterior sé que Vanessa va bien encaminada, no por preguntarme a mí, sino por darse cuenta de que el trabajo con grupos de perros, sea para la actividad que sea, no puede ser una especie de sesión individual que se hace simultáneamente con muchos perros. Para performances ya está el Christo, con los perros (y más si son de clientes) las cosas organizaditas y seguras.

Le he tenido que decir también que la manera de estructurar actividades grupales es uno de los temas con manual y prácticas propias de los que vemos en nuestro curso AVANZADO, y que no podía explicárselo en detalle, por ser demasiado extenso (y algo injusto con quienes se apuntan).

Pero me fastidia no poder ayudar, así que le he propuesto hacer este post, que a nosotros nos sirve de publicidad para el curso AVANZADO (no para el que empieza ahora, que ya está casi completo, pero sí para los siguientes), pues así nuestros alumnos pueden conocer un poco más nuestra visión de este tema, y, si les parece interesante, tendrán un argumento para apuntarse.

Además es procrastinación de la buena para escaparme un rato del f*****g libro, mi cabeza vistiendo sus ganas de escaqueo de buen rollo con una colega, si la conoceré yo a esa pájara (¡¡mi cabeza!! No Vane, que es un amor).

Lo primero debemos abandonar ¡¡YA!! los modelos grupales basados en la realización simultánea de acciones de manejo: esas clases que, de principio a fin, son una especie de coreografía paramilitar donde varios dueños exigen a la vez, una tras otra, conductas rígidas a los perros, que nunca se encuentran libres ni tienen opción a actuar de manera autónoma. Esta forma de trabajar representa un modelo obsoleto, empobrecedor, ineficaz y en última instancia son un lastre para nuestra imagen y éxito profesional. Vamos que dan pena.

La correcta integración del perro en el núcleo familiar y en su entorno así como la calidad de vida del perro, su bienestar y su felicidad son ahora objetivos importantes para los propietarios.

Las actividades grupales son una manera óptima de lograr estos objetivos, atraer nuevos clientes y fidelizarlos.  Son una herramienta de negocio perfecta: dan buenos resultados, abaratan servicios, hacen clientes felices y comprometidos ¡¡y optimizan el tiempo de trabajo de los profesionales!! Puedo seguir…

…Resultan más económicos que los realizados de manera individual, potencian la interacción de perros y personas en un ambiente controlado y convierten el adiestramiento en una afición compartida entre el perro y su propietario. Los trabajos grupales son más divertidos que los individuales, ademas hacerlos bien  puede resultar sencillo para un entrenador cualificado.

Pero para lograr todos esos beneficios debemos estructurarlos de manera diferenciada según sus dos parámetros principales:

1 Target, debemos determinar (1) el tipo de perro que pueda acudir a ellas y (2) los objetivos generales, conceptuales, que buscamos 

No existen actividades grupales eficaces para todos los perros y para todas las cosas, así podrán ser para cachorros, para perros con problemas de miedo o agresión, clubes de olfato… Debes definir cuál es el target al que se dirige tu actividad y que objetivos se persiguen: socializar y educar, mejorar la gestión emocional… ¡¡divertirse!!

Con esto en la cabeza tendrás que ver qué recursos quieres usar: clases teóricas para propietarios, laberintos y casas de la risa, juegos de avanza y resuelve, enseñanza de estructuras para la gestión de las emociones, enseñanza de conductas de manejo, construcción del juego social coordinado, inducción social de calma… Obviamente estos son recursos de trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL, que son los que usamos nosotros (y los que vemos en nuestro curso avanzado 😉 ;-), publicidad modo on), pero trabajes con trabajes tendrás una panoplia equivalente. Y no todo sirve para todo.

2 Duración, (1) objetivos concretos y tangibles a los que se puede llegar y (2) recursos de trabajo que nos permitirán hacerlo en el plazo definido.

Las actividades pueden ser de corto, medio o largo plazo, por ejemplo cuatro sesiones en un mes, sería absurdo intentar hacer ahí completar una terapia para gestionar por completo el miedo, pero sí sería posible enseñar al perro a autocontrolarse y darle recursos de afrontamiento de las situaciones problemáticas. Al no centrarnos en solucionar el problema, sino en construir las herramientas para solucionarlo podemos sacar buen partido de cuatro sesiones.

Las de medio plazo, permiten objetivos más ambiciosos, como los grupos de socialización, que si duran un par de meses con ocho sesiones pueden incluir la enseñanza de comportamientos para el manejo, la tenencia y la convivencia responsable del perro en su casa: además de saber relacionarse con otros perros podemos enseñarle a no tirar de la correa, a acudir a la llamada ¡¡incluso mientras juega con sus nuevos amigos!! y eso son solo ejemplos.

Y recuerda que debes definir esos objetivos tomando en consideración que pueda alcanzarlos incluso el binomio más torpe de entre los que se apunten, pero sin que eso limite a los que pudieran avanzar más. Cómo lograrlo es fácil con una didáctica afinada, pero eso sí que me lo reservo para los cursos 😉 ;-)-

Por último hay actividades de continuidad, que deberían poder seguir haciéndose hasta llegar a un objetivo definido de antemano y exigente, aquí si tendrían cabida actividades para trabajar hasta la solución los problemas de miedo y/o agresión (En Zaragoza Factor Amigo tiene en marcha una actividad grupal expresamente con este objetivo), también examinar a un perro de mantrailing entraría en esta categoría.

Sin definir todas estas cosas ANTES de plantearnos nada ni podemos hacer una publicidad adecuada, ni diseñar los objetivos, ni implicar a los clientes, ni ayudar de verdad a los perros. La base de un buen trabajo grupal es tener claro estos puntos y trasmitírselos a nuestros potenciales clientes para que se emocionen, se impliquen y saquen el jugo de la actividad. Porque cuando no lo explicamos con claridad: haremos esto, conseguiremos que el perro llegue hasta aquí en este tiempo… estamos siendo negligentes.

Y eso después lleva a ir llorando por esas redes sociales de Dios del poquito caso que nos hacen los clientes, y de lo poco que se comprometen ¿Cómo van a hacerlo sin saber exactamente qué buscan y cómo buscarlo 😛 ?

En todo caso Vanessa recuerda que…

#elÉXITOseaprende

#entrenarperrosesotracosa

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“¡¡Cómo moláis cabrones!!” EDUCAN Awards 2015

Una de las cosas que más me gusta es hablar bien de la competencia de manera argumentada, porque en el mundo del perro existe una mayor tendencia a hablar mal cuando no compartimos sus puntos de vista o cuando no cuentan con nuestras simpatías, algo que no es la mejor manera de analizar el trabajo de nuestros colegas y que lleva a generar actitudes hooliganescas que enrarecen el ambiente y dificultan el análisis correcto de las buenas cosas que hacen los otros y la relación entre todos nosotros.

También, por el lado contrario, existe una costumbre de hablar bien de otras empresas únicamente porque nuestra relación personal con ellas es buena, a cambio de lo cual recibiremos una recomendación recíproca, a veces sin que ninguna de las dos partes sepa realmente cómo trabaja la otra. Esta práctica es mucho más peligrosa que la anterior, pues como consecuencia se crean redes de recomendaciones cruzadas que son profundamente corruptas, pues son fruto de un intercambio de favores y no de una valoración objetiva sobre las calidades de los trabajo. Estas redes suelen ser un recurso asociativo de los mediocres, que buscan con el autobombo y el número alcanzar una visibilidad y presencia que les permita competir con quienes sí son capaces de destacar por su calidad.

Además nuestros comentarios -buenos o malos- suelen ser totalizadores, es decir hablamos de la empresa como un todo homogéneo en lugar de analizar algún aspecto concreto, algo que siempre es injusto, puesto que nadie es (somos) igual de bueno (o malo) en todos los aspectos que debe cubrir una empresa.

Hoy quiero hablar bien de acciones de empresas competidoras de EDUCAN en un aspecto muy concreto: la publicidad, y para ello he establecido los ¡¡Cómo moláis cabrones!! EDUCAN Awards para reconocer y promocionar aquellas acciones publicitarias de nuestros competidores que me han impresionado por su buena calidad.

¡¡Cómo moláis cabrones!! Los premios de EDUCAN a la excelencia publicitaria de nuestros competidores.

¡¡Cómo moláis cabrones!!
Los premios de EDUCAN a la excelencia publicitaria de nuestros competidores.

Y es que la publicidad en el mundo del entrenamiento da grimita en general.

Por una parte está la adopción de algunas empresas de entrenamiento del discurso cazurro, envidioso e impotente de que quien hace buena publicidad será mal profesional, algo que no resiste un análisis lógico: quien hace bien una parte fundamental de su trabajo como empresa será más lógico que haga bien las demás, pues ya está demostrando capacidad y competencia en este primer aspecto. El que ya empieza siendo incompetente debería ser sospechoso de mediocridad en el resto de su desempeño profesional, nunca de excelencia.

A partir de ahí la publicidad de las empresas relacionadas con el entrenamiento canino suele ser (1) repetitiva (todos los cursos parecen ser “imprescindibles”, todos los entrenadores “especialistas”…), de (2) pésima calidad (esos carteles imposibles con más texto que A la busca de tiempo perdido en edición bilingüe, esas fotos recortadas como para que las use un niño de seis años en un collage, esas combinaciones de todos los colores –octarino excluido- que podamos juntar… ) (3) llena de  lugares comunes y (4) ñoñería (¿alguien recuerda exactamente cuándo dejó de ser políticamente correcto decir “perro” para hablar de… perros?).

La insuficiencia generalizada de nuestro sector en el aspecto publicitario viene en muchos casos de descuidar nuestra formación global, quien quiere dedicarse a una actividad de manera profesional y autónoma debe ser capaz de gestionar todos los aspectos de la explotación comercial de manera competente, la publicidad es la primera imagen que tendrán muchos potenciales clientes y competidores de nosotros, así que debe ser adecuada.

Por eso he querido dedicar este post a “premiar”, a reconocer, tres acciones publicitarias de empresas competidoras de EDUCAN que me parecen que alcanzan la excelencia, no entro en el buen hacer de estas empresas en ningún otro aspecto, pues no tengo datos suficientes para hacerlo, sin embargo la calidad de su publicidad lleva a suponer que cuidarán muy mucho todo lo que hagan.

He establecido tres categorías: página web, cartelería y audiovisual, tres grandes áreas que dominan la publicidad on-line en nuestro sector, porque todos tenemos página web, todos hacemos carteles de nuestros eventos y quien más y quien menos ha colgado un video o podcast.

Hay que fijarse en lo bueno que hace la competencia mucho más que en lo malo, porque es en lo que hacen mejor que nosotros donde pueden ganarnos y donde hemos de fortalecernos para no dejar que lo hagan. Competir mejorando es divertido y nos convierte a todos en compañeros, en una comunidad, competir descalificando es mezquino, pobre de espíritu, nos divide y nos aísla (por eso he resistido la tentación de hacer también unos premios Golden Rasperry a las peores creaciones publicitarias, pese a lo divertidísimo que sería hacerlos)

PAGINA WEB: Dogtor Animal

¡¡Adoro esta web!! La calidad es fabulosa, no hay ninguna “chapuza”, pero siempre se manteniene amigable y muy cercana, algo que no es tan fácil: muchas veces la calidad “huele” a empresa cara o seria, no sucede así en la web de Dogtor Animal, empresa dedicada a intervenciones asistidas con perros (mi amiga Nela Larrinaga y yo hubiéramos preferido “por” 😉 ) donde sentimos que estamos ante profesionales de máxima calidad, pero cercanos, amigables y accesibles.

Los videos y fotografías son de calidad profesional, la armonía de colores corporativos con el objetivo de la empresa, el eslogan “sonríe” en el botón de inicio y la relación colaborativa que se muestra en todo momento entre los perros y las personas que forman la empresa hace que naveguemos la página con una sensación creciente de complicidad y buen rollo, nunca de “buenismo” o “buenrollismo” baratuno.

La adaptación a móviles es excelente y mantiene la calidad de la experiencia sin perder ninguno de sus atributos corporativos o emocionales, algo meritorio y que hará muy difícil que quien se encuentra como primera experiencia con la página de Dogtor Animal no quede plenamente convencido de su calidad y de su relevancia en el sector.

La página es muy navegable, los contenidos son muy, muy intuitivos de consultar y unos llevan a otros de manera natural y fluida. Es una página en la que te apetece seguir navegando y visitando secciones, consigue una experiencia de usuario óptima en todos los sentidos.

Por todo ello solo puedo decir… ¡¡Cómo moláis cabrones!! y conceder el premio homónimo a esta PA-GI-NA-ZA

CARTELERÍA: El club de la calma, de Kireba:

Un cartel impresionante: el club de la calma, de Kireba.

Un cartel impresionante: el club de la calma, de Kireba.

Cuando una empresa de educación canina tiene los bemoles de hacer un cartel casi sin texto y sin imágenes de perros ya tiene toda mi atención, sé que me encontraré ante algo muy bueno o muy malo.

En este caso estamos ante el que me parece el mejor cartel que he visto este año en nuestro sector con una diferencia abrumadora, en las otras categorías he tenido dudas y había finalistas que bien podrían haber ganado, en esta no.

Cuando trabajaba en publicidad siempre decíamos que lo más difícil es encontrar una empresa que entienda y acepte que la publicidad tiene que ser creativa y provocadora, las empresas son conservadoras y suelen preferir repetir lo que hacen las demás de su sector que arriesgarse. Cuando la empresa no solo no tiene miedo de ponerlo todo patas abajo, sino que esa idea les dibuja una sonrisa en la cara es cuando la publicidad puede desplegarse y mostrar toda su capacidad expresiva.

Y eso es lo que ha sucedido en este cartel, Kireba va a iniciar una actividad de continuidad: unos días a la semana quienes se apunten y acudan realizarán actividades relajantes, generadores de estados emocionales de calma, además de darse pautas de reducción del estrés tanto para realizar en las instalaciones como para después aplicar en casa. Y le han llamado El club de la calma, usando todo el tiempo un paralelismo antagónico con El club de la lucha la película de Fincher (para mí uno de los mejores directores de cine que existen) sobre el libro de Palahniuk (autor que, en este caso, me gusta menos que al resto del mundo).

La imagen del cartel reproduce de manera emocionalmente inversa la del cartel promocional de la película, con una calidad y tratamiento de fotografía excepcionalmente bueno y evidentemente profesional, este cartel debería mostrar a todos que ese amigo/cuñado al que “se le da muy bien el photoshop” nunca es una buena elección para hacer la cartelería de una empresa que quiera destacarse por su calidad.

En la imagen original Pitt y Norton se muestran ceñudos y serios ante un fondo oscuro, en su opuesta Marian y Mikel sonríen ante un fondo claro, cerrando perfectamente la idea de un cartel que no es igual al original sino su simétrico luminoso (mucho poder en el lado luminoso también hay). Incluso el cambiar el color del jabón del fucsia original al verde corporativo de Kireba contribuye a esa imagen de inversión positiva.

Además han aprovechado un corte de la imagen, la del jabón grabado con el título, para la cabecera del evento correspondiente a El club de la calma en su Facebook, algo que muestra inteligencia para rentabilizar al máximo una pieza publicitaria de tanta calidad.

El "corte" del cartel original se convierte en una cabecera perfecta para la página de la actividad.

El “corte” del cartel original se convierte en una cabecera perfecta para la página de la actividad.

Ante una idea genial que se realiza de manera perfecta solo me queda rumiar entre dientes ¡¡Como moláis cabrones!! 🙂 🙂

AUDIOVISUAL: #PreguntaDOS, de DOS Adiestramiento

DOS Adiestramiento es una empresa muy joven, pero muy dinámica a nivel publicitario, particularmente en lo que respecta al apartado audiovisual.

Claramente han apostado por la producción de videos como herramienta promocional y diferenciadora respecto a sus competidores: tienen videos de presentación de la empresa de calidad profesional, han hecho campañas de concienciación a través de video testimonios…

Pero la acción que me parece diferenciadora y de más calidad es su sección #PreguntaDOS, en la que responden en videos a consultas que les envían a su web y que consideran representativas de situaciones comunes que puedan afectar a muchos particulares en su relación con sus perros.

Aunque no comparto alguna de las propuestas técnicas que se ofrecen como respuesta, como el uso de la extinción en ciertos casos, el planteamiento es muy cuidado y eficaz. El formato de una mano que va escribiendo, dibujando y esquematizando un problema según lo expone y explica la posibles soluciones parecía agotado hace unos años, siendo la mayoría de los videos que ahora lo usan repetitivos, monótonos y menos creativos que el sastre de Jordi Hurtado, por eso me ha sorprendido la reinterpretación que han hecho para esta sección.

Seleccionan las preguntas a través del hasthag #preguntados, lo que es una idea fabulosa para aprovechar este sistema de etiquetado propio de las redes sociales, y, tras una mini-carátula de presentación de la sección, un entrenador de la empresa expone la consulta recibida y sentado ante una pizarra blanca la responde en detalle con un formato de clase sencilla. En la pizarra esta esquematizado el contenido de la consulta y, en ocasiones, de la respuesta, con lo que funciona como apoyo didáctico y convierte cada video en un podcast con técnicas, consejos y recomendaciones prácticas y de utilidad para los visitantes de la página.

Dar información técnica útil de manera gratuita para mostrar nuestra calidad y compromiso es uno de los imperativos de la red que muchos profesionales del sector aún no han asumido. No es una opción, si eres tacaño y no das nada no puedes conseguir que ni internet ni las redes sociales te ayuden a potenciar tu negocio seriamente. Si piensas que “si les digo esto no me van a contratar” estás atrasado no en un siglo, sino en un milenio, abandona YA esa idea y empieza a ofrecer cosas de interés, verás qué cambio. DOS Adiestramiento lo sabe y está haciéndolo más que bien a través de PreguntaDOS

Así que no me queda otra que, felicitarles, repetir de nuevo ¡¡Cómo moláis cabrones!! y lamentar que esto tampoco se me haya ocurrido a mí 😛 😛

Tres acciones publicitarias que es bueno que conozcamos todos los profesionales del sector, porque ver trabajos excelentes ayuda a liberarse de inseguridades, inspira buenas ideas y provoca un deseo saludable de emulación y competitividad.

… A ver si el año que viene hay tanto y tan bueno que tengo que poner un montón de nuevas categorías y finalistas 🙂 🙂

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Javier Boracchia: El Perro Urbano.

Cuando hace más de quince años propusimos trabajar en base a las capacidades emocionales y cognitivas de los perros cambiamos la manera que era la usual al abordar el entrenamiento, que se limitaba a aplicar las normas del aprendizaje asociativo.

Usamos el pensamiento lateral: abordar una problemática desde un punto de vista completamente diferente al que se aplica normalmente.

El mundo del entrenamiento tiene una gran necesidad de ver los problemas con otras “gafas de realidad”. Creo que los enfoques innovadores aportan frescura y nos enriquecen a todos. Los nuevos términos, la relevancia sobre otros aspectos y la introducción de otros procesos en la ecuación terminan por mejorar nuestro trabajo a nivel colectivo. Términos como gestión emocional o aprendizaje conceptual de conductas, que introdujimos en el glosario del entrenamiento canino, hoy se han normalizado y son usados eficaz e inteligentemente por parte de entrenadores de todo tipo y afiliación sin conocer siquiera su origen.

Javier Boracchia, El Perro urbano, es un entrenador y formador de entrenadores argentino que ha mirado el trabajo con los perros con una óptica diferente, desde su formación como psicólogo social. Desarrollando una manera de entender el entrenamiento renovadora y muy interesante: antes se pensaba en cómo “acoplar” al perro a las necesidades de las personas con las que convivía, hoy hemos avanzado y los entrenadores también buscamos que las personas demos posibilidad al perro de desarrollarse y ser feliz de acuerdo a sus pautas e inclinaciones naturales.

Boracchia ha ido un paso más allá entendiendo el conjunto familiar como un sistema. Esto hace que su abordaje sea global: cuando existen problemas es porque el sistema no está funcionando, y no debemos fijarnos únicamente en las partes (el perro, las personas) de manera aislada, porque lo importante es generar un funcionamiento armónico del sistema.

Como siempre que alguien aporta algo nuevo se dirá que es lo que siempre se ha hecho (si lo sabré yo 😉 ), porque todos quienes entrenamos buscamos que la familia funcione.

Pero lo hacemos a través de arreglar cada pieza, no empezamos tratando el conjunto. Por supuesto, solucionamos el problema y hacemos que el sistema funcione, sumamos intervenciones locales (en el perro y en las personas) hasta conseguir que el conjunto salga a flote. La propuesta de Boracchia es analizar el conjunto e intervenir a nivel global antes de plantear las acciones locales concretas.

Conozco bien el trabajo de Javier Boracchia, he tenido la suerte de leer en detalle su propuesta en su libro inédito, que tiene el mismo título que su proyecto profesional y vital: El Perro Urbano. Es un amigo muy querido desde hace años. Pero tengo la convicción de que esto no me nubla el juicio: su trabajo es fresco y muestra un pensamiento lateral innovador e inteligente.

Por supuesto, se le encontrarán debilidades a algunos aspectos de su propuesta, pero es que plantear un nuevo paradigma es algo arduo. Los que ahora manejamos han pasado en muchos casos décadas de pulimiento y afinado, por eso ahora son tan consistentes. Que Javier Boracchia nos regale un nuevo y glorioso traje que podemos vestir los entrenadores para entender la convivencia entre perros y personas y que alguien se fije sólo en que uno de los botones del puño está mal cosido no solo muestra miopía, sino mezquindad.

Simplemente con introducir el concepto del conjunto familiar como sistema sobre el que intervenir se cambia, enriqueciéndola, la forma de ver el trabajo y la nomenclatura de los entrenadores y especialistas en comportamiento canino.

Javier además es un excelente comunicador (qué esperabais, es porteño de pura cepa ;-)), que está divulgando una manera respetuosa de entrenamiento y de convivencia a través de radio, televisión y prensa.

El trabajo conceptual de Javier es una semilla de novedad que con buena tierra nos terminará dando sombra a todos. Pero no es su mejor aporte, porque Javier Boracchia está profundamente comprometido con la protección animal y en particular en ayudar a los galgos, que parecen ver malpagada su ternura por igual en muchos países. Y recuerdo a Ramón, a Campeona, a Hortensia… tantos veloces, delicados y queridos amigos recuperados por la buena labor de entidades como Galgos 112 o SOS Galgos, de personas como mis queridas Sonia Bueno o Christina Fernández y sé que eso es lo más importante que hace mi compañero, el Perro Urbano Porteño.

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Dios está en los detalles (II): Conseguir una llamada eficaz y consistente.

Sin duda el ejercicio más relevante del adiestramiento para el manejo y tenencia responsable de un perro es la llamada. Cuando resulta consistente, forma el cimiento para que nuestros compañeros caninos jueguen y corran libremente, pues nos permite recuperarlos y evitar que invadan zonas que pudieran ser peligrosas para ellos.

Pero no es fácil obtener una llamada de calidad. En este post voy a intentar ofrecer algunas claves para conseguirlo.

Buena parte de los problemas se deben a una doble condición, obvia y contradictoria: La llamada es muy sencilla de entrenar en un ambiente controlado, pero después es muy difícil de realizar en la vida cotidiana del perro. Gran parte del quid del éxito en este ejercicio consiste en entender esto de manera profunda y entrenar de manera concordante.

La llamada es fácil de entrenar porque, como acción, no tiene complejidad: acercarse hacia una persona querida que además le entrega un premio (incluso con los sistemas menos respetuosos es sencillo para el perro entender que el “refugio” ante un aversivo está en una persona querida). Cuando les enseñamos a acudir en una sesión de entrenamiento, el guía o el entrenador somos referencias claras y la obtención del refuerzo también es bastante simple de asociar con la conducta.

Pero después solicitaremos la llamada mientras esta jugando, corriendo con otros perros o abstraído en la exploración de una apetecible basura. Esto hace que las dos condiciones que se daban durante su entrenamiento, la referencia social clara y la evidencia de dónde se encuentra el refuerzo de su interés, simplemente desaparezcan. El plano social enfocado en otros perros amigos y los refuerzos que se obtienen al jugar con ellos, buscar en la basura… hacen que se volatilice todo lo que hacía fácil la llamada. Si nuestro entrenamiento se ha basado en una técnica que daba el máximo protagonismo a estos dos parámetros, el ofrecerle un refuerzo individual al acudir y la facilidad de encontrarnos como referencia de llegada, el ejercicio se nos escurrirá entre los dedos.

La llamada puede y debe iniciarse de esa sencilla manera, pero es un primer paso que sin una evolución posterior del entrenamiento a través de trabajos conceptuales, que van mucho más allá de la generalización (tan sobrevalorada como herramienta para dar consistencia a un adiestramiento), no permitirá desarrollar el ejercicio para que sea eficaz en la vida cotidiana del perro.

¿Qué debemos hacer para que el perro que en una sesión de entrenamiento oye “¡Aquí!” y acude con nosotros termine haciéndolo también durante sus paseos? Existen varios puntos que tenemos que conocer y trabajar:

  1. Refuerza la llamada principalmente a través de actividades favoritas: Igual que un niño cuando está jugando con sus amigos ignorará olímpicamente tu oferta de un helado, el perro no acudirá si el refuerzo principal que has usado para construir la llamada es un pequeño trozo de comida ¿qué es eso frente a la libertad de correr, revolcarse y servirse basura? Aquí aprovechar el principio de Premack es fundamental. Una vez asociada la señal, empieza a llamarle antes de dejarle libre en el parque, de salir a la calle, de hacerle localizar un juguete o de que aparezca su mejor amigo. Esto le da a la llamada un valor contextual y situacional, que es el que puede funcionar después, en las situaciones reales en las que la usarás. Estás integrando la llamada en las circunstancias finales de trabajo.
  2. Entrena en situaciones de activación emocional alta: Es absurdo pensar que el perro va a realizar la llamada cuando esté excitado si sólo entrenas con el perro concentrado y tranquilo. El contexto emocional es determinante, los mecanismos neurales que el perro utilizará para escucharte, controlarse y acudir mientras corre y juega son específicos y deben ser entrenados para que se vuelvan funcionales. Para conseguirlo búscate “simuladores emocionales” que permitan trabajar con una alta activación emocional: pedirle la llamada dentro de casa cuando es la hora del paseo y está en la puerta deseando salir es una buena manera de hacerlo, cuando acuda correcta y establemente un par de veces le pones la correa y ¡a la calle! También lo puedes hacer antes de entrar al coche para ir al campo. Incluso, si fuera posible, podrías entrenar en el veterinario, siempre que a tu perro no le guste ir, antes de salir le pides la llamada y sólo os vais cuando la haga bien. Entrenando así conviertes la llamada en algo más, en un ejercicio de gestión emocional que mejorará las capacidades emocionales de tu perro. Mejor imposible.
  3. Convierte el buscarte y llegar hasta ti en un reto: Puesto que la otra gran diferencia que separa las situaciones de entreno de las reales es la facilidad de mantener al guía como referencia, debemos entrenar al perro a localizarnos, esforzarse en llegar hasta nosotros y, además, haciéndoselo divertido. Para ello recomiendo dificultar el acceso a la posición de llegada poniéndole problemas como cambiar nuestra posición, colocarnos de espaldas, escondidos entre arbustos… Llegar hasta ti debe ser un juego divertido, proactivo y que requiera de esfuerzo mental. Esta técnica, que es bien conocida por los practicantes del adiestramiento C-E, resulta ventajosa para mejorar la llamada independientemente de cuál sea nuestro sistema de entrenamiento.
  4. Estabilidad, estabilidad, estabilidad: Una de las causas más frecuentes del deterioro de la llamada es la inestabilidad. Su aparición es lógica, le pedimos al perro que haga algo en un entorno altamente emocional y está deseando terminar para volver a lo suyo ¿Cuántas veces has visto a un perro hacer la llamada casi con urgencia para inmediatamente salir de nuevo corriendo hacia sus amigos? Esto funciona como una trampa para cazar adiestradores novatos, como vemos que el perro acude con presteza pensamos que es buena cosa permitir esta inestabilidad, dejándole volver de inmediato a jugar, lo que inicialmente activará al perro para venir rápido. Pero si trabajamos así, la inestabilidad se fijará por condicionamiento clásico (me sigue gustando más este término, qué se le va a hacer) y la llamada se irá deteriorando desde dentro, desde el mismo corazón del ejercicio, hasta que el perro se limite a dar un par de pasos hacia nosotros antes de reanudar con entusiasmo lo que realmente quería hacer. Para evitarlo tenemos que conseguir que el perro se estabilice y serene emocionalmente antes de liberarle. Esto se consigue dándole una referencia clara sobre el final del ejercicio cuya realización le requiera y facilite el autocontrol. Lo normal es pedirle que se siente delante nuestro, lo que le desconecta visualmente de la situación. Esto es óptimo para que los perros con una impulsividad baja o media se estabilicen. Sin embargo en perros extremadamente dinámicos, que no pueden dejar de atender a lo que les interesa, esta llegada resulta potencialmente estresante. Para ellos es mejor acudir a sentarse al lado de su guía, de manera similar a lo que sería la posición base de IPO, OCI o Ring, lo que les permite comprobar mediante el tacto que están correctamente situados con nosotros, mientras con la vista pueden controlar lo que pasa, algo importante para que perros muy dinámicos se controlen y estabilicen en un contexto con varios puntos de interés. En ambos casos la calidad y estabilidad del sentado funcionan como evaluadores del autocontrol emocional. Cuando el perro se encuentre estable y autocontrolado es el momento de liberarle y permitirle volver de nuevo a su actividad.
  5. Renuncia a la perfección: Los perros, como nosotros, tienen días mejores y peores, lo importante es la regularidad. Cuando alguien empieza a plantearse que el perro debe venir siempre, de inmediato, a la primera y suceda lo que suceda, está plantando en su pensamiento la semilla del abuso. El perro debe ser fiable en la llamada, no soy condescendiente con esto porque su seguridad y su calidad de vida están comprometidas, pero si un día está jugando con sus amigos ¿no te parece razonable tener que llamarle un par de veces?
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Dios está en los detalles (I): Formas sencillas de facilitar y mejorar el entrenamiento de la permanencia en adiestramientos de manejo.

Llevo tiempo queriendo hacer una serie de artículos sobre algunas pequeñas cosas que se pueden llevar a cabo en los adiestramientos para el manejo y tenencia (lo que se suele llamar “obediencias comerciales”) y que, en mi opinión, mejoran sustancialmente los resultados.

Y es que en muchas ocasiones mantenemos formas de hacer “tradicionales” casi por inercia, sin pensar en lo sencillamente que podrían mejorarse si incorporásemos de manera práctica a nuestro trabajo algunos de los conocimientos sobre perros que tenemos.

Uno de los ejercicios que más claramente muestran esto es la permanencia en quieto, al no ser particularmente complicado de enseñar no suele pensarse demasiado sobre ello. Sin embargo, todo lo sencillo que pudiera tener su entrenamiento se compensa por lo complejo que resulta su uso en la vida cotidiana: dejar a un perro quieto mientras entramos a comprar el pan puede ser muy arriesgado. Un buen motivo para revisitar y actualizar la manera de enseñarlo, además, siendo el nuestro un trabajo vocacional, siempre gusta ver nuevas formas de hacer las cosas.

El primer error que aún veo con frecuencia en el entrenamiento de la permanencia es terminarla llamando al perro a distancia, esta costumbre es herencia de los reglamentos deportivos y no aporta ninguna ventaja conceptual al trabajo y sí bastantes problemas. En un adiestramiento de manejo es vital que las permanencias sean tranquilas y seguras, para ello lo mejor es que el perro vea que su guía siempre vuelve a él para terminar el ejercicio, así podrá relajarse mientras estamos lejos de él, sabiendo que hasta nuestra vuelta no tiene que estar atento a nada más. Si le llamamos a distancia mantendremos al perro expectante a recibir nuestra señal todo el tiempo que esté quieto, impidiendo su tranquilidad y facilitando que pueda confundirse si hacemos o decimos algo fuera de lo normal durante la permanencia. No sería la primera vez que veo a un perro levantarse creyendo que su guía, por fin, le ha llamado por que saludaba a alguien que estaba al otro lado de la calle. Debería ser un norma de oro ir a buscar siempre al perro al entrenar las permanencias.

Otra herencia envenenada de los adiestramientos deportivos es la de enseñar al perro a permanecer tumbado en esfinge. Esta forma de tumbarse es muy difícil e incómoda de adoptar para algunos perros, exigiendo en todos los casos un nivel de tensión y atención sobre sí mismos que impide a los perros relajarse, algo interesante y valioso si estás compitiendo, pero que en el manejo cotidiano va contra la necesaria tranquilidad durante la espera. Yo siempre ladeo los cuartos traseros del perro para que repose más cómodamente, aunque muchos de mis perros han practicado adiestramiento deportivo y tienden a ponerse en esfinge, yo insisto en el entrenamiento lateral hasta que entienden que para permanecer quietos fuera de la pista tienen que ponerse cómodos ¡es como convencer a un dandy de que se tumbe en la hierba con su ropa nueva! Pero gracias a eso mi perra Ela, IPO III, pudo acompañarme en la cabina de pasajeros en uno de mis viajes a Chile: dieciséis horas tumbada y quieta a mis pies no eran viables en esfinge.

Los otros cambios que planteo son menos formales y más conceptuales, pero no por ello más complejos de implementar. Todos tienen por objeto asociar un estado emocional tranquilo y seguro al ejercicio, quizá el fallo más frecuente y fácil de cometer al entrenar las permanencias es asociar un estado emocional de inseguridad e incomodidad en el perro. Para el perro, que nos alejemos de él e incluso desaparezcamos de su vista, como la amada que parte en el tren en las películas, es algo potencialmente muy agobiante: tener que vernos impertérrito y quieto, sin acudir a nosotros llamado por su cariño, es duro, de hecho los protagonistas de las películas siempre terminan corriendo tras el tren, aunque sepan que solo disminuirá la separación durante un breve lapso. Es algo emocional, una característica de los mamíferos sociales: tienden a evitar la separación, es una buena opción para mantener la cohesión del grupo durante los largos lapsos de convivencia en los que no existe un objetivo colaborativo definido. Sentirse emocionalmente mal ante la separación y buscar la reunión es adaptativo.

La mayoría de fallos y correcciones a los perros durante la enseñanza de la permanencia son por levantarse para ir hacia un guía que se aleja de manera inexplicable para el perro, no parece muy justo trabajar así. Para evitarlo existen tres frentes sobre los que actuar:

  • La distancia: Debemos entrenar el ejercicio completo no alejándonos inicialmente más de tres o cuatro metros, así el perro puede aprender sintiéndose seguro y sin activar ningún mecanismo emocional de alerta. Todas las progresiones que comento en los otros puntos deben realizarse primero en esta distancia corta, cuando estén sólidamente construidas y el perro sepa lo que va a pasar y lo que se espera de él, podrá usar lo aprendido para tranquilizarse ante el aumento progresivo de distancia.
  • La atención: La conexión sensorial con el perro es un criterio muy importante en el entreno de la permanencia y debe tomarse en consideración, dejar de mostrarse conectado con el perro es difícil y estresante para él. La manera adecuada de hacerlo es construir primero el aprendizaje de alejarnos y volver manteniendo la mirada y la atención sobre el perro de manera continua, cuando esto está construido empezaremos a retirar la mirada manteniendo contacto sensorial con él hablándole, en adiestramiento C-E usamos el código de comunicación, el “muy bien”, que hace saber al perro que, aunque no le miro, seguimos conectados y juntos en y ante la situación. Progresivamente haremos desaparecer esta comunicación oral, pero habremos evitado el momento de riesgo emocional más importante: el de darnos la vuelta y desconectar nuestras miradas.
  • La manera de desaparecer de la vista del perro y aumentar el tiempo hasta nuestra reaparición: Evidentemente una permanencia de manejo para ser eficaz tiene que permitir que desaparezcamos de la vista del perro durante un tiempo, esto, nuevamente, es un momento de estrés y malestar social para el perro ¿Desaparecer? Una cosa es quedarse quieto ante un guía que no te presta atención, pero cuya presencia tranquilizadora es evidente para el perro y otra muy diferente es que salga de su campo sensorial “¿volverá mi guía? ¿tengo que quedarme aquí? ¿qué esta sucediendo?” Lo más natural es venir a buscarnos, no es un problema de aprendizaje, es una respuesta emocional involuntaria y muy potente ante la situación. Para aportar calma debemos aprovechar una de las capacidades cognitivas de los perros: la permanencia de objeto, los perros son capaces de hacer representaciones mentales sobre dónde están o estarán las cosas (y las personas) aunque no los vean. Por ello la mejor manera de no intranquilizar a nuestro perro es iniciar nuestra desaparición pasando por detrás de un obstáculo vertical de poca anchura, como un árbol: cuando lo rodeamos el perro nos pierde de vista por un momento, pero es capaz de proyectar que apareceremos en el otro lado, por lo que no se inquieta. Nuestra progresión será aumentando el tiempo que tardemos en “cruzar” el árbol, puesto que la expectativa de nuestra salida y la proyección mental de que estamos detrás del árbol, por tanto localizables y cercanos, permiten la tranquilidad del perro durante la espera. Nunca debemos iniciar nuestras desapariciones rodeando la esquina de un edificio u otro obstáculo que no le permita al perro proyectar dónde estamos o por dónde apareceremos, pues eso es un potente activador del malestar emocional y “tirará” del perro haciéndole levantarse para buscarnos. Solo cuando el perro tenga sepa que podemos estar fuera de su vista y tardar un tiempo en volver, pero que siempre lo hacemos, introduciremos este tipo de obstáculos, una vez más el aprendizaje previo será la herramienta para que el perro se calme y no active sus defensas emocionales ante nuestra desaparición. Y es que la cognición tiene aplicaciones prácticas inmediatas ;).

Como veis propongo una manera de entrenar la permanencia que no implica dificultades técnicas, ni cambios sustanciales, permitiéndonos mejorar nuestro entrenamiento tanto en resultados prácticos como en calidad emocional a través de pequeños cambios. Porque a veces, como decía Mies, “Dios está en los detalles”.

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Barato y eficaz: Mejorar las líneas de comunicación con los clientes.

Uno de los errores más comunes cuando llegan tiempos duros es centrar todo nuestro esfuerzo en llegar a nuevos clientes, aunque siempre es mejor opción que ponerse a recortar costes para aguantar el largo invierno (qué razón tenían los Stark), no es la forma óptima de aumentar rápidamente la contratación de nuestros servicios.

La captación de nuevos clientes es cara y difícil, las acciones que emprendamos (algunas con mucho coste de tiempo o dinero) tienen un alto riesgo de fracaso, por ello no es una buena acción de choque. Debe tomarse siempre en consideración, pero sabiendo que las mejoras serán a medio plazo.

Hay que recordar que, desde que un cliente potencial nos conoce hasta que contrata un servicio, existen una serie de comunicaciones entre él y nosotros: la respuesta que recibe a su mail o llamada, la información que se le envía o explica, la entrevista personal con nuestros técnicos… Esa debe ser siempre nuestra primera línea de mejora, aumentar la conversión de clientes potenciales en clientes de facto.

Cuando alguien nos contacta para informarse nos está ofreciendo la posibilidad de explicar detenidamente nuestros servicios, detallando sus ventajas y características diferenciales frente a los de la competencia. Si adecuamos nuestra respuesta o simplemente la mejoramos, conseguiremos mayor índice de contratación con una inversión de recursos mínima.

Existen cuatro puntos básicos muy sencillos de afinar:

  • Rapidez: Internet ha hecho que cambien las percepciones respecto al tiempo, ahora cuando una empresa no responde casi de inmediato a una consulta nos molesta y nos parece que no tienen interés en captar el cliente, ya expliqué que no comparto esta idea, pero que es lo que hay. Así que debemos ser rápidos, si tardamos un día en contestar podemos estar seguros de que nuestro potencial cliente habrá contactado con varias empresas de la competencia. Es muy sencillo preparar en nuestros correos respuestas estándar que únicamente requerirán una adaptación para cada caso concreto, permitiéndonos ser ágiles al recibir un mail de interés cuando andemos muy liados.
  • Calidad: La información que demos debe ser de calidad, tanto en forma como en contenido. No se puede enviar un mail lleno de faltas de ortografía o con una redacción caótica, ni responder al teléfono mientras estamos en un adiestramiento, con interrupciones para dar indicaciones al perro o al propietario. Nuestro contacto con quien nos consulta, sobre todo si es el primero, es nuestra tarjeta de visita e informará sobre nuestra imagen antes que nada, es absurdo diseñar una web maravillosa y luego responder un mail con lenguaje SMS. Además de bien presentada, la información debe ser de interés directo para el cliente, esto es: concordante con su consulta. En el mundo del adiestramiento a veces nos dejamos llevar por el entusiasmo y dedicamos mucho tiempo a explicar nuestro método de entrenamiento o a listar nuestra formación, en lugar de centrarnos en el motivo de la consulta del cliente. Esa es información de interés indirecto y nunca debe darse antes de que se haya aportado la referida al motivo concreto de consulta, salvo, claro está, que el potencial cliente la solicite. ¿Parece algo menor? Empresas de otros sectores que cambiaron la forma de presentar la información, pasando de comunicar primero la calidad de la empresa y después centrarse en el asunto de interés para el cliente, a hacerlo al revés -manteniendo exactamente la misma información- llegaron a subir un veinte por ciento el índice de contratación de sus servicios.
  • Adecuación: Debemos tener claro cuál es nuestro perfil de cliente para que la información que damos no sea demasiado o insuficientemente técnica. En nuestro caso, que impartimos formación para profesionales del sector, pero que también damos servicios de adiestramiento comercial de manejo y gestión de problemas de conducta, sabemos que la información enviada a potenciales alumnos debe ser técnica, pues nos dirigimos a quienes desean tener conocimientos profundos y consistentes de la materia, sin embargo esta misma información es inadecuada para quien desea únicamente adiestrar a su perro, como ya dije en un post anterior sobre los errores más comunes de un adiestrador comercial: no hagas exhibiciones de erudición, adecúa la información para que sea fácil y cómoda de entender.
  • Cuidar los valores intangibles: En el mercado del entrenamiento y gestión de la conducta canina los valores intangibles -elementos inmateriales importantes para el éxito y la calidad de la empresa- son muy relevantes. Hace años una empresa de la competencia, que estaba en alza, contrató a una persona especializada en atención telefónica para responder sus llamadas de manera eficaz, liberando así tiempo para que su personal pudiera centrarse en el trabajo técnico. Gracias a eso subimos casi un diez por ciento nuestra facturación, la gente contrataba menos a nuestros competidores porque la persona con la que tenían el contacto inicial no tenía experiencia ni conocimientos sobre perros, no empatizaba en absoluto con los problemas e intereses de quienes llamaban pese a ser estudiada y ¿eficazmente? encantadora y cercana. Esa lección la aprendimos sin sangre, pero nos quedó clara: Todo el personal de EDUCAN, aparte de otros conocimientos, tiene que estar formado por nosotros como adiestrador y técnico de modificación de conducta. Da igual que su trabajo sea atender al teléfono u ocuparse de los perros en residencia, deben poder entender y conectar tanto con quienes se puedan interesar en formarse como adiestradores como con los propietarios de perros que necesitan solucionar un problema. Es importante conseguir que todas nuestras comunicaciones trasmitan conocimientos, cercanía y comprensión por los problemas sobre los que somos consultados.

Es mucho más barato e importante centrar nuestros esfuerzos en mejorar la eficacia de lo que hacemos que intentar hacer cada vez más cosas. Muchas empresas necesitan hacer diez veces más que otras para conseguir lo mismo, eso es porque son diez veces menos eficaces haciéndolas.

En esa línea, y aprovecho para meter una cuña publicitaria, está nuestro próximo seminario “Psicología para adiestradores caninos”, porque ahora es necesario aprender a ver y aprovechar cada contacto con un cliente o potencial cliente como una ocasión.

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Un modelo de capitalismo sostenible.

Escribo este post, algo alejado de la temática del blog, porque los múltiples artículos que he publicado sobre cómo hacer funcionar una empresa de entrenamiento de animales y la nueva línea de formación que iniciamos en EDUCAN sobre ese mismo tema me hacen sentirme obligado a exponer los principios sobre los que se basa nuestra visión empresarial.

Siempre he pensado que una sociedad competitiva donde los méritos conducen a ventajas es deseable por vigorosa y salutífera, porque, en su mejor cara, es generadora de valores como la implicación, la originalidad y el esfuerzo mantenido, ya sea en el trabajo, ya en el estudio, que consiguen su justo reconocimiento en forma de éxito.

Sin embargo la competitividad es un arma de doble filo, pues cuando no se ponen límites puede llevar, por arriba, a la búsqueda despiadada del beneficio económico a costa de cualquier cosa y, por debajo, a la pobreza, a la miseria y a la más absoluta falta de responsabilidad común.

Existen tres grandes males que pueden envenenar el sistema competitivo, haciéndolo insostenible y dañino: la explotación, la especulación y la picaresca.

El estado puede (y debe) poner frenos legales a estas prácticas, pero si quienes estamos en el sistema y lo componemos no asumimos personal e íntimamente una serie de reglas estrictas para la puesta en marcha y explotación de un negocio nada será de verdad.

Para construir un modelo de capitalismo sostenible y solidario una empresa debería asumir, al menos, los siguientes compromisos:

  1. Generar riqueza: El balance de una empresa no puede limitarse al de sus beneficios, si quemo un país entero, reduciendo a la pobreza a buena parte de su población, acabando con sus ecosistemas, para luego plantar aceite de palma, podré obtener unos extraordinarios beneficios, pero no creo riqueza, la destruyo. La pobreza es el cáncer del sistema social, una empresa no debe hacer nada que genere pobreza ni alimentarse de ella.

    Asegúrate de que tu empresa crea algo, que aumenta las cosas que había sin destruir las anteriores, que tu entorno obtiene mejoras con tu actividad. Esto es imperativo, pues automáticamente te vacuna contra las dos de las tres prácticas del capitalismo insostenible que nos ha llevado a donde estamos: la especulación, que revende subiendo el precio y sin crear nada y la explotación, que quita la riqueza a los trabajadores para conseguir beneficios, como un vampiro.

  2. Compartir los beneficios: Si la empresa gana todos los que contribuyen a su éxito deben ganar con ella (empleados, clientes…), no solo los económicos: las atribuciones de mérito, los momentos de avance…Los beneficios económicos son necesarios para que una empresa sea viable, pero eso no debe hacernos pensar que son los únicos que existen.

  3. Ser solidaria con sus proveedores: Negociar no es pelear, negociar bien no es ganar. Negociar es entender las necesidades y posibilidades del otro e intentar encontrar un punto de acuerdo que permita beneficiarse a ambas partes, no es conseguir que una pierda para que la otra gane. Si puedes elegir trabaja con proveedores que tengan una visión sostenible de la actividad empresarial. Te entenderás mejor con ellos y potenciarás la práctica de estos principios.

  4. Ser honesta y útil con los clientes: La tercera de las malas prácticas que llevan al capitalismo destructivo e insolidario es la picaresca.Una empresa debe hacer publicidad sin timidez, pero veraz, es lícito y adecuado que enarboles tus méritos, pero no que mientas o coloques medias verdades para que el potencial cliente se haga la idea de que va a obtener una cosa diferente, mayor o mejor que la que realmente recibirá.

    Tampoco debes vender servicios excesivos, innecesarios o que sabes que serán ineficaces. La mejor empresa no es la que vende el servicio más caro, sino la que vende el servicio que su cliente necesita y que le hará sentir que ha sido un buen negocio contratarnos.

  5. Acotar los sueldos: Es bueno y conveniente que quienes más trabajan, los que tienen las ideas más originales, los que siempre están ahí, tengan su reconocimiento a través de mejores sueldos. Eso estimula y refuerza el esfuerzo, la creatividad y el compromiso con el proyecto, pero sin perder el norte.

    Las diferencias de sueldos no pueden ser tales que causen una fractura insalvable entre las personas, colocándolas en universos diferentes. Se ha calculado que los más altos directivos actualmente cobran más de doscientas veces el sueldo de un directivo medio y más de dos mil veces el de los trabajadores menos cualificados de sus empresas. Esto es una locura.

    Una buena norma es que los sueldos máximos estén limitados a quince veces el sueldo medio. Obviamente quien recibe estos sueldos debe asumir que se comerá quince veces más marrones que los demás.

    Los sueldos mínimos deben ser dignos, que ningún sueldo sea menor al 50% del sueldo medio de tu empresa (si son más altos mejor), da lo mismo el trabajo que se haga. Si eres de los que te quejas de los políticos en el Facebook y luego pagas trescientos euros por diez horas diarias de trabajo eres un mierda y punto.

  6. Controlar el crédito: El abuso del crédito ha llevado a situaciones irreales e insostenibles, arriesgando no solo el futuro de las empresas sino la de los trabajadores y clientes que se comprometen con ella. Es mejor dejar de crecer o incluso reducir el volumen de la empresa que endeudarla excesivamente. La autofinanciación es otro freno a la especulación y nos mantiene con los pies en la tierra.

  7. Controlar el crecimiento: El objetivo básico de una empresa es dar servicios de calidad. El crecimiento, si llega, debería ser consecuencia de la eficacia al dar dichos servicios, lo que aumenta su demanda, nunca un objetivo por sí mismo.

Todo se resume en tres puntos muy sencillos: NO a la explotación, NO a la especulación y NO a la picaresca.

Y recuerda que ninguna empresa es demasiado grande o demasiado pequeña como para estar eximida de actuar correctamente.

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Nueva línea de formación en EDUCAN.

Aunque he bajado a Rapture, ascendido a Columbia y acompañado a Thursday Next en sus aventuras, nunca he conocido nada tan steampunk como la organización empresarial y el marketing de las empresas de entrenamiento y gestión de la conducta canina en nuestro país.

El que seamos entidades pequeñas puede explicar que no estemos a la ultimísima en cuanto a la manera de organizar, promocionar y hacer rodar nuestra empresa en el mercado. Pero es que en un mundo de naves espaciales nuestro sector parece moverse en máquinas de vapor, intentando mejorarlas -con ideas que llegan a ser brillantísimas- en lugar de asumir que existen unas líneas de actuación alternativas probadas y eficaces. Si dejamos de intentar reinventar la rueda, encarrilando nuestro esfuerzo y creatividad en estas formas conocidas y fiables de trabajo nuestra empresa mejorará rápidamente, tanto para nosotros como para nuestros potenciales clientes. Ignorar la forma adecuada de hacer las cosas era viable (y sólo eso) en época de bonanza, ahora es un lento suicidio de nuestras aspiraciones e ilusión de poder vivir de lo que amamos, lleno de te lo dijes de quienes no ven en esto una profesión que se pueda considerar seria.

Varias veces he insistido en cómo me molesta el vedetismo de algunos adiestradores, que parecen ofenderse ante la idea de formarse como empresarios y organizarse de manera consecuente, alterando así algún tipo intangible de esencia y pureza, me molesta porque tengo la convicción de que cuando se cobra por un servicio es una obligación ética hacerlo de una manera competente, no basta con la buena voluntad y el esfuerzo: ¿cuántas veces, cuántos de nosotros, hemos insistido en la necesidad de que un profesional esté preparado antes de ponerse manos a la obra con un perro? ¿nos parece aceptable que alguien sin ningún conocimiento previo adiestre sólo porque sus intenciones y voluntad son buenas? ¿eso es suficiente para asegurar que no se corren riesgos? No basta con que te gusten los perros para ser adiestrador, no basta con saber adiestrar para tener una empresa de adiestramiento, ponerse al frente de una empresa, incluyendo las unipersonales, implica la necesidad de formación específica para ofrecer un trabajo de calidad y competitivo.

Estamos en un momento en el que debemos planificar adecuadamente nuestras inversiones: de tiempo, de esfuerzo, de dinero… si queremos volverlas rentables. Han pasado los tiempos de atar los perros con longanizas y ha llegado la hora de hilar fino.

Con todo tenemos suerte; nuestro mercado es uno de los que los analistas consideran congelado, (Frozen en la lengua de Shakespeare y de los negocios, que siempre hay un término anglosajón para estas cosas), lo que implica que al pasar la crisis no habrá retrocedido como, por ejemplo, el inmobiliario. Esto son buenas noticias. Siempre que nuestra empresa aguante hasta que pase la crisis.

Existen múltiples sitios en la red (desde blogs hasta cursos on-line) y fuera de ella para ayudarnos a colocar nuestra empresa en el buen camino. No son fórmulas mágicas, ese buen camino no es un camino fácil, ya no hay de eso, pero es el único que nos permitirá sobrevivir comercialmente sin necesidad de recurrir al abuso, a la picaresca o a la pérdida de la calidad. Para mí esto es importante, hemos elegido una profesión vocacional precisamente para hacerlo bien, si se vuelve una carrera de ratas mejor nos hubiéramos dedicado a otra cosa.

Por desgracia nuestro sector es más rarito que un perro verde y la traducción de los conocimientos generales en acciones concretas eficaces se vuelve complejo. Para facilitarlo en EDUCAN vamos a iniciar -dentro de nuestros nuevos programas de formación continua- la impartición de una serie de seminarios y talleres dedicados a esos otros aspectos de nuestra profesión, complementando así la oferta formativa sobre conocimientos aplicables al perro con otros enfocados en conseguir rentabilidad, calidad y eficacia para las empresas y personas que se dedican al adiestramiento.

Inicialmente hemos programado dos seminarios que pensamos que cubren las necesidades más urgentes que tendremos/tenemos como profesionales:

Habíamos centrado nuestros esfuerzos formativos en los aspectos técnicos del adiestramiento, creemos que ahora debemos compartir y potenciar la difusión de conocimientos que permitan la viabilidad económica y profesional de quienes se dedican a este sector o piensan en hacerlo. Me ha costado dar este paso, pues en EDUCAN hemos conseguido -absurdo es negarlo- un muy notable éxito comercial y compartir las estrategias que nos han llevado hasta él genera unas ciertas mariposas de inseguridad en el estómago, pero creo que con la crisis no es honesto preparar adiestradores sin ofrecerles de manera complementaria información para que su práctica profesional sea exitosa: Quien sólo desee aprender por crecimiento personal (o tenga una sólida formación como empresario) podrá centrar su formación con EDUCAN exclusivamente en aprender cómo adiestrar perros, pero quienes sean o deseen ser profesionales del sector tendrán una puerta abierta para avanzar con seguridad como empresarios viables, eficaces y éticos.

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Volvernos empresarios en tiempos revueltos.

Decir que en España estamos en un momento difícil para los profesionales de cualquier sector es algo absolutamente obvio.

Las empresas dedicadas al entrenamiento y gestión de la conducta de perros suelen ser pequeñas y de marcado aspecto vocacional. Esto es bueno: dedicarnos a lo que nos gusta hace más fácil aumentar las horas de trabajo y permite soportar mejor una pequeña merma en los ingresos, pero puede limitarnos en otros aspectos importantes.

El problema más usual es la tendencia a centrarnos en la parte técnica del trabajo, desatendiendo la empresarial. Son frecuentes los ejercicios de diletantismo en los que un adiestrador muestra desinterés e incluso desprecio hacia la idea de promocionar su negocio, dando por hecho que quienes se dedican a mimar estas áreas son una suerte de mercenarios desaprensivos, poco interesados en la calidad del servicio.

Para ser una empresa seria y de calidad debemos ser competentes no únicamente como adiestradores, sino también como empresarios. En España tenemos grandes adiestradores, pero muy pocos empresarios del adiestramiento realmente buenos.

Aunque he comentado lo que pienso sobre qué es una buena empresa y qué no lo es, reconozco que en el necesario camino hacia la competencia como empresario abundan las tentaciones y los momentos de debilidad. Una peligrosa combinación que lleva, en ocasiones, a que, cuando un profesional empieza a pensar en la rentabilidad y funcionalidad de la empresa, termine volviéndose un creyente de esa nefasta visión que plantea que los beneficios económicos son el único parámetro de evaluación del triunfo, lo que llevará a una inevitable cuesta abajo ética y cualitativa de su empresa.

Creo que existen unas cuantas normas cuyo seguimiento nos permitirá llevar a cabo nuestra evolución empresarial minimizando los riesgos de abandonar a un lado la ética y la búsqueda de la excelencia técnica, yo las he usado con éxito e incluiré ejemplos personales sobre cada una de ellas:

  1. Escribe tus normas y criterios de calidad: Todos sabemos intuitivamente cuándo lo hacemos bien y cuándo no, sin embargo existe una zona gris donde es fácil caer para mejorar la facturación o ampliar la clientela, lo que inicia una merma inconsciente de la calidad que no tiene un punto final claro. Este riesgo de movernos en el filo de lo correcto disminuye cuando nuestras normas están recogidas de manera explícita y clara en un texto.

    En ocasiones nos hemos planteado llevar nuestro curso de olfato a BCN: Es un curso divertido para los alumnos y que aumentaría la facturación. Sin embargo tenemos manuales internos para cada curso en los que se explicitan tanto los procedimientos de trabajo clase por clase, como las necesidades del curso. Una de estas necesidades es disponer de un espacio arado justo antes de cada día de curso, de un mínimo de cinco mil metros (que va aumentando según avanza el curso) y a menos de quince minutos del aula teórica. Como no hemos podido encontrarlo, y la norma está negro sobre blanco, es fácil decidir que no podemos llevar todavía este curso a BCN, de no ser así podríamos intentar hacer viable alguna alternativa a través de concesiones para finalmente encontrarnos con que la calidad se hubiera afectado.

  2. Imponte límites: Mucho hablamos de la importancia de que los perros conozcan límites, es cuando menos justo que hagamos lo propio. Si hemos definido previamente nuestros límites,lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no, será más fácil evitar tentaciones, pues no tendremos que buscarlos en el momento en el que nos hagan una oferta económicamente atractiva, con el elemento emocionalmente desestabilizador que supone tener la pasta al alcance de los dedos.

    En EDUCAN decidimos no aceptar contratas de recogida y/o eutanasia de animales (lo que no digo que sea una mala praxis, simplemente que nosotros preferimos que quede fuera de nuestras fronteras profesionales), teniéndolo claro es sencillo desoír las ofertas en este aspecto, pero si no te lo has planteado y aparece la posibilidad de aumentar tus ingresos en treinta mil euros al año las emociones pueden abrumarnos, haciendo que nos metamos en proyectos que en realidad no deseamos acometer.

  3. No hagas nada que no puedas contarle a tus competidores: En cada acción publicitaria, en cada conversación con un potencial cliente, mantén la norma de no mentir ni retorcer la realidad de manera que las cosas parezcan lo que no son. Actúa como si tu competidor más feroz fuera testigo de lo que le dices al cliente: diferencia tu empresa, enumera tus ventajas, compara tu servicio con el de tu competencia para mostrar tus ventajas, pero no hagas trampa.

    Yo he informado de cursos a potenciales alumnos delante de colegas que también imparten formación y son competencia directa de EDUCAN y no he tenido que quitar ni una coma de mi argumentario, aunque alguna coña sí que añadí :).

  4. Cuando hagas algo mal no te justifiques: Por bien que trabajes, por cuidado que pongas, en algún momento harás una cagada. No pasa nada, nos sucede a todos (al menos eso espero, sería muy triste descubrir que sólo me sucede a mí), el problema es negarse a verlo o ser indulgentes con nosotros mismos, excusando nuestro fallo. Es razonable analizarlo y necesario entenderlo, pero una explicación nunca es una justificación.

    En uno de nuestros últimos cursos he tenido ocasionalmente un trato menos afinado con los alumnos, tras analizarlo veo que ha sido debido a que problemas personales, tanto míos como de personas muy queridas para mí, me han llevado a desajustarme en algunos momentos. Pero saber los motivos no lo vuelve aceptable. Los alumnos han contratado un servicio y es nuestra responsabilidad, particularmente la mía en este caso, que lo reciban de manera óptima. Espero que no vuelva a sucederme y agradezco de corazón que me lo hayan hecho notar.

  5. Oblígate a ver lo positivo de la competencia: En un mercado deprimido, donde las formas no siempre son óptimas es fácil caer en la tentación de ver la peor cara de nuestros competidores e ir convirtiéndolos progresivamente en enemigos. Cuando ves argumentos comerciales sesgados, descalificaciones hacia la propia labor y otras cosillas de semejante calado el ánimo se puede envenenar. Hay que hacer el esfuerzo consciente de analizar qué tiene de bueno la competencia, tanto en su oferta, para poder contrarrestarlo, como en su publicidad, para aprender y tomar contramedidas. Especialmente tenemos que agradecer a la competencia que nos obligue a mejorar y ampliar nuestros servicios, haciendo que el mercado sea dinámico y progrese.

Este año a nuestros tradicionales competidores en el área de formación de profesionales en Madrid, que eran Bocalán y la UCM, se han unido varios pesos pesados:

Santi Vidal -un auténtico primer espada del trabajo en positivo y uno de los formadores más carismáticos de nuestro país- se vino a vivir a Madrid, donde, lógicamente, abrió su escuela de formación. Esto puede preocupar a quienes impartimos formación en Madrid, aunque en este caso he encontrado un buen amigo en Santi y el tenerle cerca me aporta, a través de divertidas tertulias, más de lo que puedan mermarse nuestros ingresos por su competencia.

Además el mediático Ignacio Sierra volvió a la palestra formativa, trayendo como jefe de estudios de su escuela a un excelente profesional de la formación: Antonio Lence, que ya ejerciera -más o menos oficialmente- la misma función en Bocalán. Podrá compartirse o no la visión del adiestramiento de Antonio Lence, pero no se puede dudar de su competencia y aptitudes didácticas.

Por si fuera poco Lealcan, una empresa con una trayectoria más que sólida, anuncia que la próxima temporada también se lanza a la formación de profesionales, incluyendo profesores como Eliseo Rodríguez, que es una de las pocas personas que considero necesarias para mantener el equilibrio ético del conjunto de mundo del perro. Me doy cuenta de que al hablar de Eliseo es la primera vez que le encuentro todo el sentido a la frase “un pilar de la comunidad”. Y, sí, también es un amigo muy querido.

El caso, momentos tiernos aparte, es que la cosa de la formación está poniéndose dura con todos estos operadores sumándose a la oferta actual en un momento de crisis. Sería fácil caer en destacar los puntos flojos o que son motivo de divergencia técnica o ética con estas escuelas, pero eso es un rumbo inadecuado que termina en verlos como a el enemigo, yo prefiero fijarme en las cosas que tienen de bueno. Gracias a esa visión todas estas escuelas competidoras me están ayudando a ampliar y rediseñar nuestra oferta formativa de una manera que jamás se me habría ocurrido sin su presencia en el mercado, por eso no me supone problema citarlos de manera expresa, me han ayudado, aunque sea de manera involuntaria, y les estoy agradecido. Gracias a ellos en parte espero sorprenderos (y sorprenderles 😉 ) en breve con lo que EDUCAN va a ofrecer en formación.

La crisis ha vuelto imprescindible que quienes desarrollamos trabajos vocacionales en nuestra propia empresa seamos empresarios competentes, dejándonos de milongas autocomplacientes, pero para ello no hace falta, ni mucho menos, perder calidad técnica o ética, ni considerar a todos los que compiten con nosotros como el enemigo. Estamos en esto porque disfrutamos, no hagamos nada que nos impida seguir haciéndolo.

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Desmontando el JUNTO.

Empezaré diciendo que el ejercicio de junto es mi favorito de entre todos los que se entrenan con perro. Creo que permite y crea una máxima coordinación y armonía en el binomio, siendo muy educativo para ambas partes que deben trabajar al unísono en un auténtico baile que entrelaza conductas y emociones para darle una expresión final particular y propia en cada binomio, que lo convierte en el ejercicio más personal e individualizado del adiestramiento.

Todo lo que me interesa saber de un adiestrador y de la relación que mantiene con su perro me lo dice su junto, quienes lo entrenan contra el perro, forzándoles a acoplarse a ellos, haciendo que los refuerzos o puniciones sean más relevantes que la mutua atención entre guía y perro me parece que desaprovechan la mejor ocasión que nos presta el adiestramiento para ESTAR con nuestro perro y objetualizan su relación de una manera que me parece tristísima. El junto tiende a lo burdo o a lo sublime, sin término medio.

Quienes me conocen saben que tengo un permanente desborde de trabajo que me impide entrenar con regularidad (o que uso como auto-excusa para no entrenar, que en esto de los actos fallidos Freud parece que estaba bastante atinado), sin embargo, aunque no haga ninguna otra cosa, es seguro que todas las semanas haré dos o tres sesiones de junto con mi perro, tener un perro que quiere trabajar y no hacer junto es como tener pareja (potente) y no practicar sexo: falta algo que aporta una intimidad y contacto a la relación que no puede, sencillamente no puede, obtenerse de ninguna otra manera. Porque ir al cine está muy bien, pero estaremos tod@s de acuerdo en que es otra cosa.

Entiendo y me parece algo natural, casi sobrevenido, que se haya creado una disciplina centrada en este ejercicio y sus variaciones, el Heelwork to Music, porque muchos ejercicios son más difíciles de enseñar, otros requieren mayor control pero ninguno implica una comunicación tan satisfactoria, fluida y continua del binomio.

El junto no es un ejercicio: es una comunidad. Yo actualmente lo uso como refuerzo social y emocional por haber realizado otras conductas ¿lo has hecho bien? ¡pues hacemos un rato de junto para premiarte/premiarnos!

Una vez que he dejado claro que el junto me gusta mucho, muchísimo, muchisimísimo quiero decir que me parece obsoleto, ineficaz y equivocado incluirlo en el adiestramiento comercial y quienes lo hacen están dando un servicio comparativamente peor que quienes optan por otras alternativas. Y paso a explicarme.

El uso del junto en un adiestramiento comercial no es el que he descrito antes, sino que es un ejercicio de manejo que permite transitar con el perro controlado y de manera cómoda (que era su objetivo original), pero como los perros normalmente hacen rutas repetidas en las que conocen el final, por ejemplo de casa al parque, se hace muy difícil que mantengan la calidad del ejercicio, pues la expectativa de llegar al lugar deseado tira de ellos, afectando a la manera de ir al lado de su guía, esto lleva a que la práctica totalidad de los casos requieran mucho mantenimiento, tenemos un ejercicio incómodo para el dueño, que finalmente lo percibe como pesado (si hace el mantenimiento) o como poco eficaz (si no lo hace), algo que influirá en la imagen que le quedará de nosotros como adiestradores. Además cuando empieza a deteriorarse el ejercicio es demasiado frecuente recurrir a los tirones para corregir al perro, lo que produce que al final los propietarios suelen tener un ejercicio mediocre percibido muy negativamente por el perro (y no mucho mejor por ellos).

Esto nos lleva al segundo punto: aunque esté perfectamente entrenado el junto centrará al perro en su guía, en acoplarse más o menos felizmente a su paso, lo que impide que el tiempo que está realizando el ejercicio sea relajante. Por así decirlo, el tiempo de junto no computa como paseo, algo que es un problema cuando tenemos la necesidad de pasear al perro sin poder soltarlo, como en determinadas zonas o cuando está convaleciente de alguna operación (si lo sabré yo 🙁 ). Es necesario enseñar al perro una manera de pasear tranquilo que le permita relajarse, olfatear el entorno, curiosear… Esto no es posible durante el junto, el junto tiene muchas cosas buenas, pero no estas.

Además nos encontramos en un momento en el que existen en el mercado muchas opciones de elementos anti-tiro amigables que permiten, junto con una correa lo bastante larga como para que el perro pueda mantener su propio espacio, enseñar al perro a pasear tranquilo y convertir esta manera de ir cómoda y relajadamente de la correa en un hábito, no en un ejercicio de disciplina, algo que la mayoría de los propietarios prefieren.

Por todo la anterior retirar el junto de nuestro empaquetado de adiestramiento comercial abarata el servicio al restar tiempo al entrenamiento, le resulta más útil y sencillo al cliente, hace más amigable y relajado el proceso para el perro y se mantiene con el simple uso, creo que es una elección más que justificada. Por supuesto siempre aparece alguien con una visión prusiana del manejo del perro que demanda el ejercicio de junto por la sensación de máximo control que le aporta, pero es un público residual que terminará eligiendo inevitablemente a profesionales que compartan su enfoque, por lo que tampoco debemos darle mayor importancia.

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Qué es un buen negocio.

Me gusta mucho el trabajo con animales, sobre todo con perros, y me gusta mucho diseñar e impartir formación, pero también me gusta el trabajo de empresario, vocación heredada de mi padre que siempre la alentó, siendo para mi un motivo de tristeza recurrente que falleciera cuando EDUCAN estaba empezando y no pudiese ver cómo ha crecido y se ha consolidado. Es algo que ha sido posible gracias a sus enseñanzas y que se ha llevado a cabo de acuerdo a sus premisas sobre los negocios, por ello sé que le hubiera hecho muy feliz.

Pero no solo por tener un hijo que siguiera exitosamente sus consejos, sino porque tenía, como yo tengo, la convicción de que el trabajo de empresario es una vía de crecimiento ético de la persona, pues te enfrenta a atajos y concesiones morales. Y así como la fidelidad está en rechazar las ocasiones de infidelidad, no en que no existan (si no existen no se es fiel, sino, muy probablemente, feo), la fidelidad a la ética personal está en desestimar estos atajos y no aceptar concesiones, no en que no existan ocasiones para actuar indebidamente.

Por lo anterior me duele que mucha gente aún vea como sospechoso el hecho de obtener beneficios del entrenamiento de perros, dándole tintes oscuros a frases como “vive de los perros”, que hacen que los profesionales a veces sintamos que somos vistos como una especie de Nosferatus que cobran (léase con tono tenebroso) por ayudar a perros y personas con problemas. Es como desconfiar de los médicos porque obtienen su dinero de las enfermedades.

Será más sencillo entender lo que digo si se tiene claro qué es, en mi opinión, un buen negocio:

Un buen negocio es aquel en el que ganan todas las partes que participan, que normalmente son al menos tres.

La empresa: Una empresa debe generar beneficios para ser viable, lo que redundará en pagar y formar mejor a sus profesionales, ofrecer servicios de mayor calidad y mantenerse en el mercado. Si alguien monta una empresa o trabaja como autónomo y no considera parte de sus responsabilidades el obtener beneficios no es moralmente mejor, sencillamente es un mal profesional, un diletante que terminará renunciando a trabajar en lo que le gusta (o a comer, lo que suele llevarse peor).

Los empleados: Si para que una empresa funcione debe abusar de sus empleados, pagando sueldos de miseria o aprovechándose de personas en situaciones precarias para obtener personal low-cost, esa empresa no está haciendo negocios, sino succionando sus beneficios de los derechos de sus empleados, como garrapatas.

Por supuesto en EDUCAN nadie trabaja horarios imposibles cobrando infrasalarios, ya he hablado en varias ocasiones sobre este tema, bueno nadie excepto mi equipo de I+D+I, que están tan frikados como yo (era necesario encontrar una contracción para los términos friki y flipado porque siempre usábamos ambos para referirnos a nosotros mismos y se hacía largo) y dedican todo su tiempo a estas cosas, de hecho una compañera va a plantear su doctorado sobre entrenamiento cognitivo-emocional en diferentes especies (casualmente perros, leones marinos y delfines). Y si consigo que Super-Laura vuelva a ayudarnos como documentalista estaremos de nuevo full-equipe (esto no era necesario ponerlo aquí, pero como lo leerá aprovecho para darle un empujoncito 😉 ).

Los clientes
: Si el cliente no ha obtenido el producto o servicio que esperaba tampoco podemos hablar de un buen negocio. Será un caso de picaresca, que ha sabido vender productos malos o innecesarios, abusando de la buena fe de la gente. Un cliente debe sentir que ha sido bien asesorado, que ha merecido la pena el dinero invertido y que no se ha abusado de su necesidad o desconocimiento.

Nosotros hacemos muchos esfuerzos para aumentar nuestros beneficios como empresa a la vez que aumentan los beneficios de nuestros clientes, esto puede parecer una contradicción pero no lo es en absoluto. Pondré un ejemplo: por la situación actual mucha gente encuentra difícil apuntarse a nuestros cursos porque deben pagar más de mil euros en aproximadamente cuatro meses si es un curso trimestral y en un par de meses cuando hablamos de los cursos intensivos de verano. Llevamos varias semanas de reuniones de mini-ingeniería financiera con nuestros bancos y ACABAMOS DE CONSEGUIR QUE TODOS NUESTROS CURSOS SE PUEDAN FINANCIAR HASTA EN UN AÑO SIN INTERESES, hoy día es todo un éxito y ha sido una dura negociación. Esto aumentará nuestros beneficios, pues mucha más gente se animará a matricularse en los cursos, pero también es un beneficio para los alumnos, que podrán pagar de manera más cómoda, desde unos ochenta euros al mes, sin que suponga el recargo de unos intereses. Al contar esto sé que hago promoción de nuestros cursos, pero a través de una práctica honesta y del esfuerzo por mejorar las condiciones de nuestros potenciales alumnos, no siento ningún rubor, sino un cierto orgullo de haber obtenido de los bancos un trato preferente para quienes confíen en EDUCAN.

En nuestro caso aparece una cuarta parte muy importante:

Los perros: El adiestramiento o la modificación de conducta tiene que mejorar la relación entre el propietario y su perro, así como la calidad de vida de ambos, particularmente del perro. Al formar adiestradores es necesario transmitirles estas premisas, dotándoles de instrumentos eficaces para llevarlas a cabo. Como los beneficios que obtienen los perros cuando son entrenados adecuadamente o se resuelven sus problemas de conducta son el leitmotiv de este blog no abundaré en este punto concreto.

Cuando los beneficios se obtienen a costa de un perjuicio para alguna de las otras partes no es un buen negocio, es picaresca, abuso o especulación
. No me interesa.

Así que no tengo ninguna vergüenza, y sí mucho orgullo, de reconocer que EDUCAN es un buen negocio.

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El curso EDUCAN de Asistente a la Atención Clínica Veterinaria (ATV)

Por primera vez en EDUCAN hemos desarrollado y estamos impartiendo formación que no está íntegramente destinada a la educación, adiestramiento y gestión de la conducta de nuestros amigos caninos o felinos: Nuestro curso de “Asistente a la Atención Clínica Veterinaria”, lo que coloquialmente se conoce como ATV o Auxiliar Técnico Veterinario.

Nos hemos pensado mucho esta ampliación de nuestra oferta formativa, el motivo para hacerlo es doble: en primer lugar hemos comprobado que la mayoría de cursos que se ofrecen en esta especialidad utiliza un sistema de prácticas de los alumnos en clínicas veterinarias, vinculando la eficacia de la formación a la calidad de estas. Aparentemente este es un sistema muy atractivo: el alumno conocerá de primera mano el día a día de su futuro trabajo, integrándose de manera armónica con el cuerpo profesional de la clínica o clínicas en las que realice estas prácticas, sin embargo la realidad es muy diferente.

Puesto que las prácticas están asociadas a la actividad de la clínica, el poder “practicar” o no determinadas destrezas dependerá por completo de que el azar traiga un número suficiente de casos representativos y válidos
para hacerlo. También sucede que, como en todos los trabajos, no todo el tiempo que pasa el alumno en la clínica tendrá valor formativo, pues, según el flujo de clientes o la necesidad de despachar asuntos de índole no veterinaria, habrá un importante número de horas vacías de contenido didáctico. Estas características hacen que las prácticas sean irregulares, desiguales y se haga necesario permanecer en las clínicas un altísimo número de horas para llegar a realizar las prácticas efectivas que serían necesarias para la buena formación del alumno, lo que algunos profesionales con pocos escrúpulos están aprovechando para tener personal poco cualificado pero gratuito (o mejor aún: que paga por trabajar), que está relegado a los trabajos más ingratos y menos especializados de la clínica, como fregar, ejercer de dependiente de la tienda de artículos para mascotas o ser recepcionista telefónico. Algo que no es el objetivo de los alumnos y que, si bien puede ser parte de su ejercicio profesional posterior, no debería ocupar un lugar principal en su formación práctica ni llenar la mayor parte de sus horas de aprendizaje.

Además los profesionales veterinarios honestos (la inmensa mayoría) que acogen a los alumnos en prácticas son conocedores de que estos únicamente han recibido una formación previa teórica, con lo que son cautos sobre lo que les dejarán hacer o no durante su estancia, pues no olvidemos que quienes acuden a la clínica son clientes reales con problemas reales de sus mascotas y por ello es arriesgado, cuando no fraudulento, dejar que un alumno en formación lleve a cabo determinados protocolos que sólo conoce “sobre el papel”, lo que les lleva a limitar mucho aquello que se les deja hacer. Según sea la precaución del veterinario el alumno no practicará nunca algunas de las cosas que ha aprendido de manera teórica como vendajes o suturas, y es que todos sabemos que las responsabilidades reales de un becario en una empresa seria son dos: hacer fotocopias y no molestar mientras los profesionales trabajan :), o sea ver, oír y callar.

Como todos nuestros alumnos saben, una de las características de nuestros cursos es la máxima densidad formativa, por lo que ese formato de muchas horas de prácticas con poca “chicha” real nos parecía un desperdicio del tiempo del alumno y, off course, de su dinero. Creemos que existe un importante número de interesados en formarse en esta especialidad que valoran su tiempo y esperan exprimir cada minuto (¡y cada euro!) que empleen en hacerlo, optimizando la adquisición de conocimientos a través de prácticas concretas y definidas que aseguren la aplicación tutelada de los conocimientos reales de asistencia clínica.

Nos hemos puesto manos a la obra para dar servicio a estos potenciales alumnos más exigentes y ocupados, el resultado es un curso de Asistente a la Atención Clínica Veterinaria diseñado para dar más por menos: De noventa y seis horas lectivas hay más de un treinta por ciento de prácticas realizadas como cinco talleres monográficos: suturas, fluido-terapia, vendajes, laboratorio (tinciones, improntas, citologías, tricogramas, coprológicos…), y familiarización con el material de quirófano. Esta manera de plantear las prácticas garantiza la adquisición de destreza de ejecución del alumno en aspectos fundamentales de la asistencia clínica veterinaria, con lo que el veterinario que sea un potencial contratante se encontrará con que quienes se han formado en EDUCAN ya han recibido el entrenamiento necesario para llevar a cabo competentemente dichas labores, no teniendo que hacerlo por primera vez durante situaciones reales, con los riesgos que ello entraña.

Pero antes dije que el motivo para poner en marcha este nuevo curso era doble, y hasta ahora sólo hemos hablado de la primera razón, que es, obviamente, ofrecer un curso más corto pero mucho más condensado y aprovechable que los que componen la mayoría de la oferta formativa actual en la especialidad. El segundo motivo es de interés para nuestros alumnos de adiestramiento y modificación de conducta: Este curso de “Asistente a la Atención Clínica Veterinaria” cubre sobradamente los requisitos de los módulos formativos “Realizar labores de cuidados e higiene canina” y “Realizar labores de primeros auxilios aplicados a perros”, necesarios obtener los certificados de profesionalidad de Adiestrador y Educador e Instructor Canino, por lo que quien desee completar su formación para poder certificarse oficialmente se encontrará con que en EDUCAN ofrecemos una modularidad que le permite el máximo control de su plan de estudios: si desea únicamente los conocimientos técnicos necesarios para adiestrar y realizar modificación de conductas puede realizar sólo nuestro curso de “Adiestrador profesional y Técnico en Modificación de Conducta Canina”, si quiere ampliar conocimientos y le convence nuestra propuesta técnica y didáctica, tiene la opción de matricularse en el curso de continuación, “Adiestrador Profesional y Especialista en Modificación de Conducta Canina Avanzado”, y si desea completar el ciclo formativo que le dé acceso a los próximos certificados de profesionalidad puede hacerlo apuntándose al curso de “Asistente a la atención Clínica Veterinaria”. Al dividir la formación necesaria para obtener las cualificaciones en varios cursos diferentes se evita que alguien pague por conocimientos que no desea o que ya tiene, como podría ser el caso de un veterinario que quiere formarse como entrenador y especialista en modificación de conducta canina, para el que no tendría sentido pagar y realizar las horas formativas como Asistente a la Atención Clínica Veterinaria. También puede suceder que alguien desee aprender a adiestrar, pero no quiera dedicarse a ello profesionalmente y por ello prefiera no pagar por una formación veterinaria que no es de su interés. Además es una garantía de nuestra confianza en la calidad de la formación que impartimos, no necesitamos “atar” al alumno a nosotros con un curso larguísimo, que si después no es lo esperado habrá agotado su bolsillo y su ánimo, nuestro plan didáctico se divide en cursos trimestrales independientes y nos esforzamos al máximo porque nuestros alumnos al terminar cada uno de ellos deseen continuar formándose con nosotros. Y nuestro curso avanzado (exclusivamente para alumnos que han aprobado el básico) siempre está lleno. Por algo será ;).

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Cualificaciones profesionales (II): Algunas ventajas, algunos fraudes y el espinoso tema de las autonomías

En el anterior post comentábamos que, en principio, los Certificados de Profesionalidad vinculados a las Cualificaciones Profesionales relacionadas con el entrenamiento de perros no resultarían obligatorios para ejercer la profesión, pero esta falta de obligatoriedad no debe ocultarnos las múltiples ventajas que supone obtener dichos Certificados.

Recordemos que el objetivo de las Cualificaciones Profesionales era posibilitar a los trabajadores que así lo deseen obtener una Acreditación Oficial sobre su competencia en el desempeño de su trabajo, esto obviamente ya es una ventaja porque al hacernos publicidad, si nos decidimos por el auto-empleo, u optar a un puesto de trabajo, no tenemos que “convencer” de nuestra preparación para realizar el adiestramiento: el Certificado de Profesionalidad o la acreditación de alguna de las Unidades de Competencia valida nuestra capacidad para el ejercicio de las acciones profesionales descritas en ella.

Además es un objetivo importante de las Cualificaciones Profesionales facilitar la movilidad de los trabajadores en el mercado nacional y europeo, por lo que los certificados tienen validez en toda Europa ¿esto qué supone a nivel práctico?

Bien, aquí tenemos que entrar en el farragoso tema de las legislaciones autonómicas: Quienes lleven un rato metidos en esto del adiestramiento profesional sabrán que, a raíz de la publicación de la polémica Ley Nacional de animales potencialmente peligrosos y el Real Decreto asociado, es cuando empiezan a surgir estos temas de la necesidad de cumplir determinados requisitos para ser adiestrador puesto que en esta ley se citaba expresamente la necesidad de regular a los adiestradores de guarda y defensa (y únicamente a estos) pues, por la relación de estos tipos de entrenamiento con la agresión, se consideraba que estos adiestramientos podrían suponer un factor de riesgo.

La puesta en marcha de dicha ley debía ser llevada a cabo por las autonomías, y aparecieron tres posibles afrontamientos autonómicos del problema:

  1. Autonomías que aún no han legislado al respecto.
  2. Autonomías que han legislado exactamente lo que requería la ley nacional: a los adiestradores que llevan a cabo adiestramientos de guarda y defensa, requiriéndoles unas condiciones y el registro de su actividad laboral en este aspecto.
  3. Autonomías que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, (y que el/los profesional/es experto/s que les asesoraba/n tenía intereses directos en el sector) decidieron ir más allá del texto de la ley nacional que, recordemos, hacía mención EXPRESA y ÚNICA a los adiestradores de guarda y defensa, y exigir el cumplimiento de determinadas condiciones para ser adiestrador de perros de cualquier especialidad e incluso para trabajar en núcleos zoológicos. Normalmente parecía que parte de estas condiciones (¡oh casualidad!) eran pasar por la escuela de formación de estos asesores. Esto en realidad nunca fue así, porque el estado no otorga este tipo de monopolios y en todas estas autonomías a nuestros alumnos, cuando presentaban los certificados formativos obtenidos en nuestra escuela, se les concedía la capacitación en esa Comunidad, si bien es cierto que en algún caso desde la Consejería correspondiente se pusieron en contacto con nosotros para recabar algún dato sobre nuestra empresa o sobre el curso que había recibido el alumno, con el objeto de confirmar la idoneidad de la formación. En el cien por cien de los casos consultados nuestros alumnos obtuvieron su capacitación para ejercer a nivel autonómico. Nunca ha sido cierto que hubiera que pasar por determinadas escuelas para poder ejercer, han sido maniobras de mediocres para conseguir gracias al miedo unos clientes que eran incapaces de captar en el libre mercado, bien por la falta de calidad de sus productos formativos, bien por la incompetente gestión de sus responsables.

En otras comunidades también surgían convocatorias de exámenes para capacitarse como adiestrador a nivel autonómico que, por la tardanza en convocarse, paraban las posibilidades de ejercer cumpliendo este requisito de muchos jóvenes profesionales.

Un caos vaya.

Las Cualificaciones Profesionales, a partir de que se termine el proceso y se publiquen los Certificados de Profesionalidad (porque la publicación de las Cualificaciones en el BOE no suponen la culminación del proceso sino un paso intermedio, aunque uno muy importante), por su carácter nacional y europeo, debe llevar a que las Comunidades Autónomas que exigen algún tipo de capacitación para ejercer como adiestrador en su territorio (pues aunque a nivel nacional no se obligue a certificarse sí se podrá hacer a nivel autonómico) se adapten a los temarios y condiciones de dichos Certificados de Profesionalidad, siendo igualmente válidos los Certificados de Profesionalidad que se hubieran obtenido en cualquier punto de España.

Otra cosa es que, a día de hoy, por lo que comentaba sobre que el proceso no ha terminado, ningún centro puede impartir esta formación de manera homologada, pues nadie puede homologarse antes de que se publique el Real Decreto que regule los Certificados de Profesionalidad. Lo que sí se puede hacer, y es ventajoso para las escuelas de formación que lo hagan, es adaptar los temarios a las Unidades de Competencia de las Cualificaciones Profesionales (como ya hemos hecho en EDUCAN y también en muchas otras escuelas), porque así la formación que reciban sus alumnos les servirá para certificarse posteriormente.

Es importante saber esto porque, en este momento del proceso, no existe ni formación homologada ni homologación oficial de la formación que se ha recibido (por cierto los centros de formación son los que se homologan, no los alumnos, estos se certifican) y está apareciendo publicidad engañosa mencionando ambos temas. Debe huirse de quienes la hacen porque, o bien no se han enterado de cómo va la cosa o están jugando a las medias verdades para captar a sus alumnos, dos buenos motivos para no querer formarse con ellos.

También han surgido entidades que se ofrecen a “homologarnos/certificarnos” la formación que hayamos cursado en otras escuelas, esto va más allá de la mentira y lo que realmente ofrecen es un fraude en toda regla: les pagas un dinero y “certifican” que las horas formativas realizadas en otras academias se han realizado con ellos (¿?) y que el temario corresponde al de la Unidades de Competencia de las Cualificaciones Profesionales. Lo que “venden” son certificados falsos de cursos inexistentes, lo que les vale para dos cosas: ganar dinero sin ningún esfuerzo real y presentarse en un futuro próximo como escuelas o entidades relevantes al tener un alto número de alumnos que han “cursado” formación con ellos. Igual les podría dar cobrar algo más de dinero y “certificar” que se han realizado horas lectivas con ellos que en realidad no existen, o sea tú me pagas y yo te firmo que te he dado un curso chupi-guay con todas las horas necesarias para que te acredites, así nos ahorraríamos el engorroso trámite de hacer realmente el curso. Como digo esta práctica es fraudulenta y por ello ilegal.

En todo caso este proceso, cuando pase esta primera marejada de picaresca, será ventajoso para el sector y para los que trabajamos en él, en una u otra área.

Y siempre recordad que la práctica profesional es tan válida para certificarse como la formación, si llevas tiempo ejerciendo no necesitarás pasar por una escuela, basta con que aportes tu currículo detallado. Aunque volveré sobre este tema en el próximo post de esta serie.

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Cualificaciones profesionales referidas al entrenamiento de perros (I): Una visión general

Recientemente se han publicado en el BOE tres cualificaciones profesionales referidas al sector del entrenamiento y modificación de conducta canina:

“Adiestramiento de base y educación canina”

Unidades de competencia (lo que sería el equivalente a asignaturas) que componen la cualificación:

  • Técnicas de adiestramiento de base aplicadas a perros. (Módulo formativo asociado de 150 horas)
  • Modificación de conductas no deseadas a perros. (Módulo formativo asociado de 90 horas)
  • Cuidados higiénicos aplicados a perros. (Módulo formativo asociado de 30 horas)
  • Primeros auxilios aplicados a perros. (Módulo formativo asociado de 60 horas)

Ver BOE.

“Instrucción canina en operaciones de seguridad y protección civil”

Unidades de competencia que componen la cualificación:

  • Técnicas de adiestramiento de base aplicadas a perros. (Módulo formativo asociado de 150 horas)
  • Adiestramiento de perros para defensa y vigilancia. (Módulo formativo asociado de 120 horas)
  • Adiestramiento de perros para detección, búsqueda, salvamento y rescate de víctimas. (Módulo formativo asociado de 120 horas)
  • Búsqueda y detección de sustancias olorosas con perros. (Módulo formativo asociado de 120 horas)
  • Cuidados higiénicos aplicados a perros. (Módulo formativo asociado de 30 horas)
  • Primeros auxilios aplicados a perros. (Módulo formativo asociado de 60 horas)

Ver BOE.

“Instrucción de perros de asistencia”

Unidades de competencia que componen la cualificación:

  • Selección, preparación del cachorro e integración de perros externos a la línea de cría para ser adiestrados como perros de asistencia. (Módulo formativo asociado de 60 horas)
  • Técnicas de adiestramiento de base aplicadas a perros. (Módulo formativo asociado de 150 horas)
  • Técnicas de adiestramiento y vinculación aplicadas a perros guía. (Módulo formativo asociado de 120 horas)
  • Técnicas de adiestramiento aplicadas a perros señal. (Módulo formativo asociado de 120 horas)
  • Técnicas de adiestramiento y vinculación aplicadas a perros de aviso. (Módulo formativo asociado de 120 horas)
  • Técnicas de adiestramiento y vinculación aplicadas a perros de servicio. (Módulo formativo asociado de 120 horas)
  • Técnicas de adiestramiento y vinculación aplicadas a perros para personas con trastornos del espectro del autismo. (Módulo formativo asociado de 120 horas)

Ver BOE.

Esto ha causado un gran revuelo y desconcierto en el sector, particularmente entre los más novatos y en aquellos que están formándose como profesionales o piensan hacerlo. Lo cierto es que esta inseguridad está siendo usada por algunas empresas de formación para intentar hacer creer en la necesidad de pasar por sus aulas (y sus cajas registradoras) para certificarse como adiestradores y poder ejercer esta profesión.

Como he sido uno de los asesores que han colaborado como expertos en el proceso de puesta en marcha de estas cualificaciones y he redactado la Guía de Evidencia de la unidad didáctica “Técnicas de adiestramiento de base”, común a las tres cualificaciones, creo que estoy en buena disposición para explicar la realidad de las cosas, además como director de una escuela de formación de profesionales que podría beneficiarse de la mala interpretación de estas cualificaciones tengo la obligación moral de hacerlo para evitar abusos y picarescas (que por desgracia ya están surgiendo). Por eso creo que esta serie de post son los más importantes que he escrito nunca.

Las cualificaciones profesionales son “conjunto de competencias profesionales con significación en el empleo que pueden ser adquiridas mediante formación modular u otros tipos de formación, así como a través de la experiencia laboral” (Ley 5/2002 de las Cualificaciones y de la Formación Profesional).

¿Esto qué quiere decir?, muy sencillo, una cualificación profesional es el conjunto de conocimientos y destrezas que son necesarias para desempeñar un puesto de trabajo concreto, el que da título a cada cualificación. Quienes prueben que tienen esos conocimientos y destrezas obtendrán el Certificado de Profesionalidad, que es un título oficial y de carácter nacional pero expedido por el ministerio de trabajo en lugar de por el ministerio de educación.

Lo primero que hay que decir es que, en estas tres cualificaciones concretas, no se pretende que sea obligatorio tener este certificado para ejercer legalmente, quien no desee certificarse podrá darse de alta en Hacienda y montar su empresa de adiestramiento sin ningún problema, pues el objetivo de las cualificaciones es ayudar a las personas que ejercen o han aprendido una profesión pero no pueden demostrarlo mediante una titulación oficial para optar a un puesto de trabajo o para convencer a un potencial cliente de su pericia. Las cualificaciones profesionales buscan ayudar en la búsqueda de trabajo y no limitar el acceso a él. Otra cosa es que las Comunidades Autónomas que exigen alguna formación para inscribirse en el registro de adiestradores de animales deberán ceñirse a este modelo de formación al ser de rango nacional, el tema de las Comunidades Autónomas es el más complicado y farragoso y debe desarrollarse en un artículo propio de esta serie, probablemente el próximo.

También es interesante saber que se puede acreditar una o varias de las unidades de competencia en caso de no cubrirse los requisitos de todas las que componen la certificación, pues una de las principales características de este sistema es su modularidad que permite acreditaciones parciales, esto facilita, entre otras cosas, que alguien puede formarse en varias escuelas y que no tenga que vincularse a una para el total de su formación. Algo que favorece la competencia y la calidad formativa: si no me gusta cómo funciona una escuela no tengo porque permanecer con ella.

El objetivo de los certificados de profesionalidad es reconocer las capacidades que alguien ha adquirido en una profesión a través de vías diferentes a la formación reglada, normalmente por formación no formal (la que se da en las escuelas de adiestramiento) o a través de experiencia profesional desempeñando el puesto de trabajo sobre el que versa la cualificación. Por supuesto ambas formas se pueden combinar, por lo que alguien que quiera obtener esta cualificación deberá aportar certificados de los temarios y número de horas que haya cursado, así como también las pruebas de su experiencia laboral. Todo lo que hayáis hecho hasta ahora puede contar si se adecúa a los contenidos de las unidades didácticas. Por lo que la mayoría de los profesionales que lleven tiempo ejerciendo no tendrán que realizar ningún curso extra para conseguir su certificado, la experiencia demostrable es una vía tan válida para certificarse como la formación no formal.

El objetivo de este primer artículo es evitar que la gente que empieza no crea, le digan lo que le digan, que tiene que pasar por el impuesto revolucionario de estudiar con alguna escuela concreta para poder trabajar como adiestrador: En primer lugar porque no va a ser necesaria la certificación profesional para ejercer y además porque será válida la formación con cualquier escuela que se adecúe al temario de cada cualificación profesional. Nadie debería usar la coacción y la mentira para conseguir alumnos, no quiero ni una sola matrícula en EDUCAN por este motivo: las buenas escuelas no necesitan usar el miedo, sino la ilusión de los alumnos por aprender con los mejores.

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Producto, publicidad y atención a potenciales clientes

Como Nuria (Yeska) y Luis me tiran de las orejas para que vuelva al quehacer blogero y el otro día charlando con los excelentes y muy recomendables adiestradores Víctor Manzanares y Alba Dorado, responsables de la sección de obediencia del club de Agility del Baix Llobregat, me hicieron notar que les sorprendía agradablemente lo importancia que le dábamos a los aspectos comerciales del trabajo de adiestramiento, he pensado que podía escribir este artículo sobre uno de los pilares que, EMO, fundamentan el éxito comercial: La cadena de producto, publicidad y atención a los potenciales clientes.

En nuestro sector, en ocasiones, parece que ser profesional es algo con mala imagen y resulta más atractiva una cierta bohemia, pero yo siempre he pensado que, como decía Howard Hawks, el mundo se divide en profesionales y patulea. Quien no se toma en serio la parte profesional de ser adiestrador o técnico en modificación de conductas debería mantenerse como aficionado y no cobrar por sus servicios a nadie.

Yo tengo suerte: adoro el trabajo de entrenador de perros y otros animales, pero también me gusta mucho el de empresario. Competir, hacer crecer y consolidarse a una empresa me parece uno de los deportes más apasionantes que se pueden practicar, con la característica de que los puntos que se obtienen cuando lo haces bien son dinero real: la facturación y los beneficios, ventaja importante porque estos puntos son directamente canjeables por cosas en las tiendas ;).

Para hacer un buen trabajo como profesional hay que tener al menos tres cosas: un producto de calidad, una publicidad que haga que los potenciales consumidores de este producto sepan que existimos y que es interesante contratar con nosotros y, por último, una cadena de recepción bien engrasada para que las personas que se han interesado en nuestro servicio queden rápida y correctamente informadas sobre nosotros y nuestros servicios, pudiendo así elegir contratarnos antes que a otro colega de la competencia.

Casi todas las empresas o profesionales del perro intentan conseguir calidad formándose y actualizándose para que sus servicios de adiestramiento y modificación de conducta sean buenos. Pero ningún producto es bueno si no llega a sus potenciales consumidores: sin una publicidad adecuada no podremos ser una buena empresa de adiestramiento, de hecho sin publicidad no conseguiremos ser una empresa de adiestramiento, porque sin clientes no se pueden hacer trabajos, ni buenos ni malos :(. Esta publicidad debe ser honesta y coherente con nuestra manera de trabajar para que los beneficios no sean sólo a corto plazo sino que nos ayuden a posicionarnos en el mercado de manera consistente y fiable. Y, por cierto, los clientes satisfechos son una publicidad importante.

El último eslabón de la cadena es cómo recibimos a esa persona que, ya sea a través de nuestra publicidad o de las referencias de otros clientes, se interesa por alguno de nuestros servicios: si no somos rápidos, ordenados y honestos al dar la información, así como agradables durante la comunicación es muy fácil que fracasemos.

Si somos lentos y tardamos más de un día en responder (en esto siempre me ha insistido mucho mi Webmamámaster, tanto que me ha convencido) a una solicitud de información es muy probable que el interesado contrate con otra empresa más diligente. Por desgracia estamos acostumbrados a que nuestras necesidades de consumo se cubran muy rápidamente, y casi nos parece ofensivo que, cuando nos hemos interesado en contratar o comprar algo, no se apresuren a atendernos (¿Cuántos hemos dicho aquello de “… y después dirán que hay crisis” cuando han tardado un poco más de lo esperado en darnos un servicio?). Aunque personalmente no comparto esta visión, pues muchas empresas pequeñas y con personal muy centrado en el aspecto técnico del trabajo tienen una cierta lentitud en la respuesta comercial al no poder mantener un departamento específico para hacerlo, y sin embargo ofrecen un producto de mayor calidad que su competencia, que tiene más recursos en atención comercial que en servicio técnico, pensemos en algunas empresas de telefonía (hum… me faltan iconos para acompañar este ejemplo de manera expresiva) . Como digo no me gusta demasiado, pero este es el juego, si no lo juegas no puedes ganar: la experiencia del consumidor asocia velocidad de respuesta con calidad, así que hay que currárselo y dársela.

Con respecto a la amabilidad sucede exactamente lo mismo, quien nos contacta espera un trato agradable por nuestra parte y debe obtenerlo. Esto sí lo comparto, ser amable y educado debería ser una norma de convivencia, no solo de gestión comercial.

Por último debemos ser honestos, claros y ordenados en la exposición de nuestros servicios: tendremos problemas si un cliente percibe que no ha recibido el servicio esperado, ya sea porque nuestra información no es honrada (aún veo mucha gente que “vende” un adiestramiento completo de obediencia como algo necesario a alguien que tiene un perro con APS) o porque hemos sido aturullados en nuestra explicación y el cliente ha entendido mal cuál y cómo era el servicio. Debemos recordar que el cliente interpretará lo que escucha por lo que desea oír y por la expectativa previa que pueda tener sobre lo que es un adiestramiento o un proceso de modificación de conducta, y últimamente la televisión no está ayudando mucho a que esta expectativa sea realista 🙁 :(. Esto debe compensarse mediante una explicación impecable por nuestra parte, sin la cual es fácil que durante o al final del servicio surjan malas interpretaciones que pueden llevar a la insatisfacción del cliente con la consecuente publicidad negativa boca a oreja.

Ser un profesional implica conocer y preocuparse por aspectos del servicio más allá de los puramente técnicos, sin desatender estos. Quienes tengan un producto de calidad tienen lo más importante para iniciar su actividad: el motor. La publicidad y la atención al cliente serán las ruedas que necesitamos para movernos en alguna dirección.

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Artículos para “Pelo, pico, pata”: La educación en los perros jóvenes

Hace unos meses comentaba que “Pelo, pico, pata” me había contratado para escribir una serie de artículos, esto me alegró mucho por varios motivos: el primero era poder colaborar con el director de esta publicación, persona que siempre he considerado de las más interesantes del entorno profesional del perro.

También me gustó que ni siquiera se plantearon que escribiese los artículos gratis, lo que en este mundillo es extraño, pues publicaciones que tienen un claro y lícito ánimo de lucro suelen considerar normal solicitar artículos a especialistas sin pensar siquiera en pagarles, considerando que la promoción que les supondrá aparecer en sus páginas es recompensa más que suficiente. Considero que esta práctica es muy nociva (y un poco surrealista) para todos los profesionales. Para entidades sin ánimo de lucro toda la ayuda que haga falta, pero si quieren generar beneficios comerciales con tu trabajo deben pagarlo.

La tercera razón es que me ofrecieron la posibilidad de que los artículos que escribiese para ellos fueran publicados en este blog dos meses después de salir publicados en la revista, lo que me pareció una buena idea.

A partir de ahora iré publicando estos artículos citando que son los redactados para “Pelo, pico, pata”.

La educación de los perros jóvenes

Los perros también pasan una adolescencia que puede poner a prueba los nervios de sus familias, conociendo cómo actuar será mucho más fácil que superemos esta etapa sin desesperarnos, incluso podemos hacerlo divertido.

La madurez sexual de un perro (que suele darse entre los nueve y los dieciocho meses, según la raza y el individuo concreto) es un momento difícil para él y, en muchas ocasiones, para su familia humana. La efervescencia de las hormonas puede hacer que se desordene la conducta, incluso en perros en los que era impecable, además el perro joven se siente físicamente más seguro de sí mismo, con lo que su vitalidad e impulsividad aumentan, lo que puede causar desajustes en la convivencia familiar y alterar su estado emocional.

El trabajo con un perro joven debe cubrir varias áreas para poder resultar eficaz a largo plazo, no debemos limitarnos a intentar cortar sus conductas, pues son la expresión de una serie de cambios físicos y mentales inevitables que debemos canalizar de manera adecuada. La represión y el castigo como única solución pueden dar resultados a corto plazo, pero a la larga afectarán negativamente al perro y pueden terminar en la aparición de problemas de conducta. No estamos ante un perro desobediente, sino ante un adolescente desorientado, deberíamos ser comprensivos ¡Todos hemos pasado por ello! La prioridad es la educación.

La educación es el proceso de aprendizaje que busca integrar al perro en su grupo social y hacerlo competente en las relaciones que establezca en él. Por ello es muy relevante enseñarle juegos y acciones que realizar de manera coordinada y subordinada con los miembros humanos de su familia: Enseñarle a traer y entregar la pelota o juegos de tirar del juguete hasta que se le indica que lo suelte facilitan que aprenda a formar equipo con nosotros, pero aceptando nuestra dirección al tener que empezar y terminar los juegos cuando indicamos.

Los perros jóvenes suelen ser fácilmente excitables, la gestión de las emociones es una parte fundamental de una educación correcta: tenemos que enseñar a nuestro perro a ser capaz de auto-controlarse, pues si no tendremos que ante cualquier situación que le altere se subirá por las paredes (en algunos casos literalmente). Para ello es ideal entrenar su olfato con ejercicios sencillos y divertidos, escóndele unos trozos de comida por la casa e indícale con un comando que los busque, también puedes hacerlo en el parque o en el campo poniendo varios premios distribuidos por una zona concreta. Cuando inicies el juego verás cómo se entusiasma, pero lo bueno de esto es que para poder olfatear con eficacia y conseguir sus chuches necesita concentrarse y actuar con autocontrol, con lo que en pocas sesiones verás que tu perro ha aprendido a mantener sujeta esa excitación. Es una lección que aprovechará toda su vida. Además habrás incorporado una nueva y divertida actividad a la lista de juegos que puedes hacer con tu perro.

También es un momento en el que el perro desarrolla al máximo sus capacidades de propiocepción (sentido que informa al perro de la posición y estado de su cuerpo) y equilibrio, por eso los adolescentes son tan desgarbados: han crecido, sus cuerpos son casi adultos, pero aún tienen que aprender a conocerlos y controlarlos. Los perros son iguales, basta ver un dogo alemán o un San Bernardo de un año para darnos cuenta de que aún no tienen muy claro qué hacer con todas esas patas. Podemos enseñarles ejercicios simples que aceleren y mejoren este proceso: andar hacia atrás, rodar, tocarse la nariz con la pata (no se crean que exagero) son ejemplos divertidos y eficaces de esto.

Con respecto a la relación con otros perros este es un momento particularmente importante, pues aunque nuestro joven amigo estuviese bien socializado y fuera amigable es posible que en esta etapa se vuelva un poco “gallito”, lo que lleva a mucha gente a dejar de juntar a su perro con otros para evitar conflictos. Esto es peligroso, pues podemos estar aumentando el problema y encontrarnos con un día en el que ya no podemos estar con casi ningún perro. Lo ideal es acudir a grupos o clases de socialización de perros jóvenes, donde a través de la inducción de calma, las sueltas controladas y las correcciones adecuadas a los perros que se ponen brutotes (normalmente “arrestándoles” diez minutos) se consigue mantener la capacidad y buenas maneras sociales del adolescente canino. Estas clases de jóvenes también incluyen sesiones de adiestramiento, con particular énfasis en el comando de acudir a la llamada (porque es frecuente que en esta etapa se vuelvan algo “sordos” cuando se les pide que vengan), y paseos en grupo, que nos ayudarán a que nuestro amigo canino sea obediente con nosotros y sociable con sus congéneres. Esta es una de las mejores inversiones que podemos hacer, además encontraremos gente con problemas e inquietudes similares a las nuestras, lo que nos animará y normalmente terminará con la incorporación de un par de buenos amigos con perro a nuestra agenda ¡Ya tenemos con quienes organizar actividades caninas!

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La gestión del tiempo en las empresas de adiestramiento comercial (y II)

Desde el principio informo de que esta segunda parte de cómo gestionar el tiempo en una empresa de adiestramiento es más corta que la primera y que mi último artículo, porque tengo las orejas más largas que una reina Masai de los tirones que me da mi Webmaster cuando me excedo en la longitud de los artículos. Prometo ser bueno o al menos breve, o al menos más breve 😉

Una de las características principales de nuestro trabajo es que se desarrolla en diferentes ámbitos: una parte la hacemos con los clientes, otra en nuestra casa/oficina y no poco de nuestro tiempo pasa en el coche. Obviamente lo que podemos hacer y cómo rendiremos haciéndolo cambiará según el contexto en el que nos encontremos (no es igual atender una llamada cuando estás trabajando con un cliente que en el coche o en la oficina). Esta peculiaridad del oficio de adiestrador no ha sido tomada demasiado en cuenta en la mayoría de opciones de organización del trabajo, porque la mayoría de la gente “normal” suele trabajar en su oficina, con ocasionales reuniones y poco más. Su cotidianeidad no cambia cada rato como la nuestra.

Hay tres recomendaciones que son de mucha ayuda en nuestra situación:

  1. Diferencia qué tareas puedes hacer en cada contexto.
  2. Optimiza los contextos para que sean de la máxima rentabilidad laboral.
  3. No intentes estirar demasiado el tiempo.

Dicho así suena bonito pero ¿Exactamente a qué me refiero?

Diferenciar las tareas que puedo hacer en cada contexto de trabajo

Siguiendo el ejemplo anterior, todos hemos atendido una llamada mientras dábamos una clase, en el coche y en casa. Y todos nos habremos dado cuenta de que esa tarea se realiza de forma óptima en casa, de forma aceptable en el coche y francamente mal mientras que trabajamos con un perro (salvo que lo que estemos haciendo francamente mal sea la clase que le damos al perro). La propuesta que hago, y que me ha sido de mucha ayuda, es poner negro sobre blanco la lista de tareas usuales que nos demanda nuestra profesión (dar clase a los perros y propietarios, atender llamadas, diseñar y escribir terapias, hacer publicidad de la empresa, atender el mail…) y la lista de contextos en los que trabajamos (típicamente: trabajo en casa/oficina, sesiones de adiestramiento, tiempos de espera y desplazamientos), luego debemos escribir en qué contextos es posible realizar cada tarea correctamente, cuál o cuáles contextos son óptimos y la tarea nos saldrá perfecta y en cuáles en imposible hacer bien dicha tarea. Así sabremos qué podemos hacer en cada momento y será más fácil (y con esto quiero decir menos difícil) organizar el tiempo correctamente.

Vuelvo a los ejemplos: Sé que puedo contestar una llamada aceptablemente mientras conduzco (siempre que tenga un manos libres), por lo que si me entra una la puedo coger, pero si veo que esta llamada es la más importante de mi carrera le indicaré a quien me llama que le devolveré la llamada más tarde, porque el contexto óptimo para atender una llamada es en mi casa/oficina o durante los tiempos de espera entre adiestramientos y no voy a arriesgarme a hacerlo sólo correctamente. Sin embargo si me suena el teléfono durante una sesión sé que no puedo atenderlo- ni siquiera aceptablemente- sin estropear mi atención al perro, por lo que no lo cogeré, ya devolveré la llamada al terminar. De hecho yo desconecto el teléfono cuando trabajo con perros o al menos lo hago casi siempre, porque aún recuerdo una llamada mientras rastreaba en una selectiva del CEPPA que me costó un mal trago (y muchos puntos 🙁 🙁 ).

Sin embargo contestar los mailes no puedo hacerlo aceptablemente bien mientras conduzco, por lo que intentar pegarme con la BB para hacerlo siempre me dará un resultado insuficiente y supondré un riesgo para mí y para los demás conductores. Sin embargo en las esperas puedo escribir aceptablemente a través de la BB, pero no perfecto pues es más incómodo que un teclado y al final esto afecta a lo que escribes: si el mail es muy importante esperaré a llegar a mi casa u oficina (¡cómo se mezclan estos conceptos cuando te dedicas al adiestramiento! ;)) para contestar.

El diseño de una terapia me es imposible realizarlo (a mí, cada uno es un mundo) aceptablemente en ninguna circunstancia que no sea en casa, que es el contexto óptimo, por lo que aquí no tengo más opción que hacerlo en casa siempre.

Optimizar los contextos de trabajo

Mi segundo consejo, que complementa al anterior, es adecuar cada contexto de trabajo para poder sacarle el máximo de partido, puesto que sabemos que estaremos frecuentemente en cada una de las situaciones de trabajo descritas debemos adaptarnos: pon un buen manos libres en el coche, usa como teléfono una BB o cualquier dispositivo que te permita recibir y mandar mails con comodidad desde tu coche, pon un GPS para no gastar tiempo en buscar direcciones, usa una agenda con alertas… no racanees, no son situaciones ocasionales, si te dedicas a esto te pasarás años teniendo que trabajar así, tenerlo todo preparado te ayudará más de lo que piensas.

No estirar el tiempo demasiado

Los puntos anteriores se completan con una correcta planificación del tiempo empleado en las tareas, mis recomendaciones son muy sencillas: reserva un tiempo diario para el trabajo en casa (pueden bastar ochenta minutos), si no lo haces se te acumulará el trabajo de oficina y te saldrá peor. Para el trabajo fuera de casa (visitas comerciales, sesiones…) haz previsiones de tiempo con holgura, si vas conduciendo a toda prisa y estás al borde de llegar tarde casi ninguna tarea se podrá realizar aceptablemente. Yo siempre dejo diez minutos extra sobre lo que preveo que necesitaré, si me excedo siempre sé qué tareas puedo hacer para aprovechar las esperas. También es importante ponerse un tiempo máximo de trabajo al día, si trabajas demasiado te vuelves ineficaz e irritable, es más fácil que cometas fallos y al final eso hará que se resienta el negocio.

Esta manera de organizarnos es muy sencilla cuando nos ponemos a ello y si la seguimos consistentemente (por cierto: estoy seguro que a la gente que no adiestra se le ocurren muchas menos ocasiones en las que usar la palabra “consistencia” 😉 ) veremos una mejora realmente notable de la calidad de nuestro trabajo y disminuiremos muchísimo nuestro estrés, que el exceso de estrés no sólo es malo en los perros.

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La gestión del tiempo en las empresas de adiestramiento comercial (I)

Si tienes una empresa de adiestramiento de perros a poco que vaya sólo medio bien tu principal problema de trabajo será gestionar el tiempo.

Esto es normal, esta es una profesión vocacional y nos solemos preparar únicamente como técnicos del aprendizaje y la conducta de los perros, todo lo demás que conlleva una empresa lo vamos aprendiendo sobre la marcha: tenemos que ser secretaria, administrativo, gestor, chofer y no sé cuántas cosas más para poder funcionar. Normal que nos agobiemos.

Ahora sabemos a nivel científico que la multi-tarea es un mito y que intentar hacer varias cosas a la vez sólo sirve para desconcentrarnos, empeorar nuestros resultados y cargarnos de estrés, por eso en las profesiones en las que estamos obligados a realizar labores muy diferentes la gestión del tiempo es fundamental.

Recientemente en nuestra empresa experimentamos un fuerte crecimiento, no sólo de la demanda de nuestros productos sino de nuevas líneas de trabajo, que nos obligaban a asumir nuevas labores. Al entusiasmo de los nuevos proyectos y la alegría por el crecimiento de la empresa le siguieron rápidamente la sensación de desborde y de “no llegamos, no llegamos” que tan bien conocía de mi paso por la publicidad.

Ahora hemos conseguido mejorar nuestra gestión del tiempo (aunque debo reconocer que aún tenemos que mantener bastantes más horas de trabajo de las recomendables para cubrir todas las áreas), creo que hay una serie de consejos que pueden facilitar esta mejora en cualquier empresa del sector:

  • No desaproveches las horas de baja actividad: Si tienes un horario en el que no es habitual que estés ocupado en adiestramientos (típicamente las mañanas entre diario) elige una de las tres siguientes estrategias: realiza ofertas que mejoren el precio a los clientes que acudan en estas horas, reserva ese tiempo para trabajos de oficina o aprovéchalo para desconectar del trabajo practicando alguna afición, pero no dejes esas horas muertas, te generarán pereza y dificultad para trabajar concentrado antes y después.
  • Responde por teléfono consultas en las que no merece la pena hacer una visita: Muchas veces nos preguntan por pequeños problemas que pueden ser solucionados por teléfono y nosotros, queriendo aprovechar la ocasión de presentar nuestro producto a un potencial cliente concertamos una entrevista. Si por teléfono comprobamos que el interés del cliente está restringido al motivo de su consulta lo mejor que podemos hacer es darle solución aconsejándole por teléfono: habremos dado una excelente imagen y nos habremos ganado un embajador de nuestra empresa, si insistimos en la entrevista es probable que gastemos una tarde y que, aunque nos contratasen, no sea rentable el balance entre tiempo invertido y facturación. Además cobrar por las pequeñeces no da una buena impresión.
  • Enfoca tu atención en una única cosa cada vez: Para quienes tenemos que atender varios frentes esto puede parecer imposible, nosotros lo hemos solucionado dividiendo el tiempo de trabajo en fracciones, ochenta minutos en nuestro caso, que dedicamos íntegramente a un tema. Después de cada fracción nos obligamos a un descanso de diez minutos y retomamos la siguiente fracción también dedicada a un único tema (puedes continuar el de la fracción anterior o cambiar de asunto). Esto permite atender varios asuntos en el día concentrándonos en cada uno de ellos, sin esa sensación de urgencia que da el trabajar en algo teniendo otras cosas importantes pendientes. Yo siempre empiezo el día dividiendo los asuntos entre las fracciones de tiempo disponible.
  • Sigue la regla de los tres minutos: Si surge cualquier asunto y puede ser solucionado en menos de tres minutos (una cita, la consulta de un dato…) realiza esa tarea en ese mismo momento, así no acumularas asuntos pendientes sin necesidad. Si requiere más de tres minutos anótala y asígnale una fracción de tiempo para atenderla con concentración plena.
  • Organiza tus reuniones de trabajo: Uno de los males más extendidos en nuestro sector es la afición a convocar reuniones en las que la gente se dispersa, divaga y no avanza. Debo reconocer que esto es algo que me ataca los nervios, una reunión debe tener un guión escrito de los temas a tratar que se envíe a todos los convocados y un/os objetivo/s , durante la reunión se deben exponer estos temas y asignar tareas concretas a los asistentes para cubrir los objetivos, la siguiente reunión se convocará cuando se hayan alcanzado y también tendrá un guión definido de temas. Así cada reunión se convoca cuando es necesaria para avanzar y no se convierten en actos sociales.
  • Los nuevos protocolos de trabajo no requieren más tiempo, sino una nueva manera de organizar el tiempo: Es habitual que cuando le comento a algún alumno que ya es profesional una potencial mejora en alguno de sus servicios me responda diciéndome: “Sí eso estaría muy bien, pero no tengo tiempo de hacerlo” ¡¡Pero si no somos capaces de implementar nuevos protocolos estamos condenados a no avanzar!! Lo que hoy es lo más actual no lo será (Dios no lo quiera) dentro de cinco años, si no cambio dejaré de ser competitivo porque perderé calidad. Pondré un ejemplo que me ha surgido este mismo fin de semana con un alumno de nuestro curso de Adiestrador Profesional y Técnico en Modificación de Conducta, este alumno es peluquero canino y trabaja para una empresa que da este servicio a particulares. Me preguntó si existe alguna técnica que evite que los perros que llegan a peluquería vacíen las glándulas anales, pues les sucede con frecuencia y es muy desagradable. Le respondí que el problema está en que los perros pueden pasar mucho distrés e incluso miedo cuando van a la peluquería: se les deja de golpe en un sitio desconocido, se les obliga a bañarse y se les seca con un expulsador que parece una turbina de avión, se les ata para cortarles el pelo, normalmente con una máquina que hace un fuerte ruido. Mi propuesta fue que invitaran a los clientes a pasar por la peluquería con el perro para habituarse al ambiente, que el peluquero le de unos premios de vez en cuando y que, antes de su primer corte de pelo, asocie un estado emocional positivo a la peluquería, que nos ayudará a evitar el problema de las glándulas anales (y otros muchos por cierto). La respuesta fue la de siempre “es que no tenemos tiempo para hacer eso”, esto nace de un error de mentalidad, cuando ya tenemos una operativa de trabajo cambiarla siempre supone una inversión de tiempo, pues tenemos que seguir un orden diferente en lo que hacemos, hacer algunas cosas nuevas y suprimir algunas que estábamos haciendo. Lo que tenemos que evaluar es si, una vez hecho el cambio en la forma de trabajar, realmente la nueva manera nos ocupará más tiempo y si le dará una mayor calidad a nuestros servicios, trayendo más clientes o fidelizando a los que tenemos. En este caso concreto creo que el tiempo mejoraría, pues no es igual manejar un perro asustado y agobiado que a uno amigable, que confía en la persona que lo maneja, lo que redundaría en poder hacer un corte con más facilidad, esto implica más calidad de resultado en menos tiempo (yo he sido peluquero y no quedan igual los perros que colaboran con el corte que aquellos que requieren sujeción). Además ofreces una mejor imagen a los propietarios, que valorarán la preocupación por sus perros y la mejora final en la calidad del corte. Aunque durante un par de meses pueda ser un engorro utilizar el nuevo protocolo enseguida se volverá rentable y un argumento de venta del producto, que lo diferenciaría de los que ofrece la competencia.

Como ya me he liado con la extensión (jo, es que este ejemplo me surgió con el artículo casi terminado y tenía que meterlo :(), dejaré unos cuantos consejos para una segunda entrega.

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Diez cosas que NO debe hacer un adiestrador (EMO)

Como prometí dejar por un tiempo los posts técnicos y para darle una alegría a mi amigo Jesús B, que sé que le molan las listas de consejos, voy a aprovechar para poner un decálogo de cosas que NO debe hacer un adiestrador. Por supuesto lo escrito es mi opinión y es perfectamente razonable que haya quien no la comparta.

  1. No cortes las explicaciones del cliente en cuanto localices el problema (“no me cuentes más, esto es ansiedad por separación”), no estamos en un concurso ni en un examen, la gente quiere y agradece sentirse escuchada. Es probable que en su entorno le quiten importancia o no le presten interés suficiente cuando habla de su perro. Su profesional debe darle tiempo para trasmitir los datos y para liberar la tensión que le supone su problema ¡La gestión emocional no sólo es cosa de perros!
  2. No “remates a gol”, si el cliente te habla de otro profesional al que ha consultado y con el que no está contento o cuyo argumentario no le ha gustado no aproveches esto para hacer notar sus carencias o errores. Esto pasa con demasiada frecuencia y al final enturbia el ambiente entre compañeros, nos aísla como profesionales, da una mala imagen a largo plazo ¡y que no está bien hacerlo, leche!
  3. No pierdas la actitud profesional. Las características de nuestro trabajo potencian la implicación a nivel emocional. Esto es un aliciente: quienes empiezan como clientes suelen terminar como amigos, pero esto no debe alterar el trato durante el proceso que tenemos en marcha. La confianza fácilmente puede llevar a que nos relajemos durante el adiestramiento, con lo que los resultados empeorarán.
  4. No regañes a tu cliente, es demasiado frecuente ver adiestradores que, cuando el cliente ha cometido un fallo en el manejo de su perro o no ha seguido las pautas indicadas por ellos, se enfadan y le echan en cara todo lo que están haciendo por él, que no es capaz de implicarse siguiendo unas sencillas instrucciones. Nadie contrata a un adiestrador para esto (todos tenemos un familiar que disfruta haciéndolo gratis), además conseguirás que tu cliente te oculte sus errores para evitarse broncas. En muchos problemas de conducta será imposible seguir la evolución del trabajo sin estos datos. Para conseguir la colaboración del cliente el enfado es una mala estrategia.
  5. No hagas exhibiciones de erudición, a veces sucede que cuando el adiestrador explica el problema de un perro lo hace con una profundidad técnica innecesaria. La mayoría de los clientes no desean conocer la bioquímica del estrés, aportar estos datos hará que se empachen de información y enfoquen peor la referida a cómo deben tratar el problema y por qué. No hablo de no informar, me refiero a hacerlo en el nivel adecuado. Si voy al mecánico no quiero saber cómo funciona el motor de mi coche, quiero que me indique qué está roto, cómo lo va a arreglar y qué debo hacer con el coche para evitar que el problema reaparezca (vale, vale, también quiero saber cuánto me va a costar). La mayoría de propietarios tienen el mismo enfoque sobre la solución de los problemas de su perro.
  6. No trates al cliente como si fuera tonto, a veces se cae en el error contrario al anterior, dándole una información insuficiente o diciéndole que determinados temas son demasiado complejos para explicárselos en detalle. Salvo que nos dirijamos a alguien de menos de doce años esto es ofensivo y muy descortés.
  7. Diagnosticar no es el final del trabajo, aún veo profesionales de la modificación del comportamiento que hacen un gran esfuerzo para conseguir una buena diagnosis, pero cuando la tienen se limitan a pasar al cliente un papel con una terapia estándar del problema que han localizado. Las pautas generales son la base del trabajo (no el final), tienes que personalizarlo para las características del perro, del propietario y tomando en cuenta sus circunstancias concretas. Si tratas exactamente igual todos los casos no tratas óptimamente ninguno.
  8. No bases la valoración que hacen tus clientes sobre ti sólo en lo que te dicen, piensa que es muy violento comentarte a la cara los puntos flojos de tu trabajo, máxime si les ayudaste a solucionar un problema. Esto puede hacer que tengamos pequeñas cosas que podemos mejorar y que nadie nos hace notar: quizá nuestro lenguaje sea demasiado técnico o brusco, nuestras clases se perciban como demasiado cortas o largas… mil detalles. Debemos acudir a otras fuentes de información para captarlos: hablar con el veterinario de nuestro cliente, su tienda de animales o incluso enviar una encuesta de satisfacción. Es importante pulir esos pequeños defectos para mejorar el servicio, además si no los percibimos tienden a consolidarse.
  9. No tienes que saberlo todo para ser un buen profesional. Puedes consultar a otros profesionales en los casos complejos e incluso derivar clientes a otros compañeros, nadie es especialista en todo ¡No la tienes más pequeña por eso! (La capacidad de adiestrar, ¿o qué pensabais?).
  10. No descuides tu imagen, ya ha pasado a la historia ese adiestrador impuntual, con ropa de color y antigüedad indescifrables y cuyo olor a perro llega veinte minutos antes que él. Ser auténtico no tiene nada que ver con la informalidad ni con el jabón.

Y como consejo extra…

No demuestres más asombro que tu cliente cuando el trabajo salga bien, recuerda que detrás de todo adiestramiento perfecto siempre hay un adiestrador sorprendido ;).
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Algunas ideas sobre cómo afrontar la crisis cuando se tiene una empresa de adiestramiento

Ser adiestrador profesional suele ser una elección personal que nos permite dedicarnos a lo que más nos gusta, sin embargo ese mismo entusiasmo suele volvernos menos sistemáticos y menos críticos cuando elegimos y analizamos la manera de gestionar nuestro negocio, esto puede ser suplido por nuestro buen hacer técnico o por nuestras capacidades de comunicación durante las épocas de bonanza: estos últimos años, cuando parecía que todos teníamos dinero para todo, han florecido más empresas de adiestramiento que en toda la historia de la profesión en nuestro país. Pero cuando llegan las vacas flacas no es suficiente ser bueno adiestrando o tener mucho carisma, si queremos mantenernos en el mercado debemos actuar consistentemente a nivel empresarial.

Estamos en un momento delicado, la economía está fastidiada y eso nos afecta a todos, particularmente a quienes nos dedicamos al sector de servicios, pero crisis en chino se escribe uniendo el ideograma que significa “peligro” con el ideograma que significa “oportunidad” así que este puede ser el momento en el que una revisión adecuada de cómo trabaja tu empresa puede hacerte destacar de la competencia y aumentar tu facturación y presencia en el mercado. En EDUCAN hemos aumentado la facturación en estos últimos dos años más de un treinta por ciento ¿Cómo? Tomando una serie de medidas muy sencillas:

  1. Aumenta el presupuesto en publicidad: En muchas ocasiones (o sea, casi siempre) las empresas de adiestramiento vamos “ajustados” de presupuesto y en cuanto baja la facturación nos duele enormemente el soltar pasta para publicidad, siempre se empieza uno a argumentar que los clientes vendrán por otros clientes satisfechos, que nuestros proveedores de confianza (normalmente veterinarios) mantendrán un buen flujo de envío de clientes… Tonterías: la empresa que no se publicita no se posiciona y a la larga lo paga.
  2. Optimiza tu publicidad: La publicidad no consiste en gastar por gastar, comprueba dónde es eficaz tu publicidad y dónde no lo es y no reduzcas el gasto eliminando la publicidad ineficaz, reinvierte ese dinero en los canales que te traen más clientes.
  3. Comprueba y mejora tus protocolos de primer contacto con el cliente: El trabajo de la publicidad no es, como mucha gente cree, que te contraten, sino presentar el servicio a los posibles consumidores y hacer apetecible que elijan a nuestra empresa. La publicidad trae el potencial cliente a nuestra puerta, pero que pase es trabajo de quien recibe la llamada o el mail. Sigo viendo colegas que malatienden las llamadas mientras conducen, dan una clase a otro cliente o hacen otras mil cosas, también sé de mailes sin responder durante días o que se responden con faltas de ortografía o con respuestas extra breves más propias de un SMS entre adolescentes que de un profesional que quiere convencer de su capacidad (he llegado a ver un mail de respuesta a un cliente, que contaba una larga historia sobre su perro, contestado con la siguiente frase: “Dame tu tfno. y te llamo yo. Adiós”) Revisar y depurar estos protocolos de primer contacto es fundamental para mantenernos en el mercado.
  4. Cuida a los trabajadores competentes: Si tenéis personas o empresas contratadas para diferentes servicios (informáticos, adiestradores, paseadores, personal de mantenimiento) y funcionan bien mimadles, subidles el sueldo, bajadles las horas, dadles incentivos… pero no los perdáis. El capital humano es fundamental en una empresa pequeña de servicios. Nosotros hace dos años bajamos a treinta y seis horas la jornada de los trabajadores de residencia y la hicimos intensiva, también subimos un cien por cien el sueldo de nuestros informáticos ¡y el año pasado se lo subimos un doscientos por cien!
  5. Quítate de encima a los malos trabajadores: Como decíamos al principio en este sector hay mucha gente que, teniendo una excelente capacidad y preparación, no son serios trabajando, se toman el adiestramiento como una afición que les da dinero y no como un trabajo “adulto”, también es un problema común que la gente desarrolle una necesidad de protagonismo exagerada cuando sus resultados son buenos. Ambas cosas son incompatibles con el trabajo y desarrollo serio de una empresa (salvo que sea el Real Madrid), afrontar una crisis requiere trabajadores, ni diletantes, ni primas donnas. Siempre es rentable deshacerse de los malos trabajadores.
  6. Revisa y adecúa los servicios que ofreces: En muchos casos las empresas de adiestramiento creemos que hay que ofrecer muchísimos servicios (perros de caza, de asistencia, detectores, de seguridad…) para dar una imagen de calidad o de tamaño, esto lleva a que con frecuencia suceda que cuando nos piden algún servicio de los ofertados, pero que es muy inusual, nos genere más costes e incomodidades al darlo que el beneficio obtenido. Cuando sale un cliente de este servicio –de pascuas a ramos- hay que dedicar un tiempo extra a conseguir todo el material necesario para entrenarlo, planificar un adiestramiento que requiere un esfuerzo extra porque no es habitual… un embrollo que, en realidad, termina siendo perjudicial para el profesional.
  7. Fideliza al cliente: El mayor esfuerzo para un buen profesional es captar un cliente nuevo, requiere tiempo y dinero. Sin embargo si nuestro trabajo es de calidad el cliente quedará satisfecho y encantado de habernos elegido, el adiestramiento de perros es un trabajo muy especial y los clientes suelen vincularse y valorar mucho al profesional que les ha ayudado, por eso debemos ofrecerle otros servicios que le permitan continuar trabajando con nosotros: salidas al campo, reuniones de socialización, actividades con su perro…
  8. Usa con cuidado Internet y las redes sociales: Todos sabemos que Internet y las redes sociales son un método barato y eficaz de publicidad y comunicación, sin embargo cada vez existen más abusos con bombardeos de correos, invitaciones, repeticiones de invitaciones y comunicaciones infinitas. Esto al final tiene un efecto contrario y hará que la gente termine dando al botón “ocultar” o “eliminar” para que nuestra empresa deje de darle la brasa. Tampoco más es mejor, a veces llenamos nuestros espacios de comunicaciones irrelevantes que causan desinterés en quien acude allí a buscar información de calidad. Antes de colgar algo piensa ¿para quién es interesante? Imagina la misma comunicación en el muro/blog/página de otro compañero ¿te resulta de interés? Si la respuesta es NO, no lo publiques tú. En este punto y en el anterior me parece modélico el trabajo de la empresa de residencia y adiestramiento WELCOME de Valencia. Lo que me lleva al último consejo: habla de la competencia sólo cuando puedas hacerlo bien 😉
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Otra vuelta de tuerca al castigo negativo.

Entre los procesos de condicionamiento más utilizados y promocionados últimamente para el adiestramiento eficaz está el castigo negativo: desaparición de un estímulo positivo al aparecer una conducta que deseamos eliminar.

Antes de entrar en el tema es importante hacer notar que el castigo negativo no es la panacea para eliminar todo tipo de conducta, sólo es útil en conductas operantes, esto es, aquellas que no tienen asociados procesos de auto-refuerzo y cuya aparición depende de estar asociada a otros reforzadores, ¡que nadie espere extinguir la conducta de su perro de escarbar en el jardín dejándole hacerlo!

Es importante conocer no sólo los ámbitos de aplicación de un proceso, sino también aquellos en los que no es eficaz, pocas cosas han dado peor imagen del castigo negativo al público que su recomendación indiscriminada, con mejores intenciones que resultados, para solucionar problemas emocionales o asociados a conductas auto-reforzantes.

Pero lo cierto es que entre los profesionales el castigo negativo goza de una excelente reputación pues permite eliminar consistentemente muchas conductas sin generar conflictos ni usar estímulos negativos.

El castigo negativo tiene varias formas de aplicación, siendo la más utilizada la supresión del estímulo positivo que refuerza la conducta.

Normalmente nos limitamos a recomendar que no se refuerce al perro cuando realiza la conducta inadecuada, lo que en realidad es un mix entre extinguir una conducta premiada y un castigo negativo, hacerlo de esta manera es un proceso muy lento que puede acelerarse con facilidad si conseguimos que el perro esté recibiendo un estímulo positivo antes de realizar la conducta y este cesa al realizarla.

Por ejemplo si queremos extinguir la conducta de subírsenos encima podemos sentarnos en el suelo acariciando y mimando al perro y cuando se suba nos levantamos y terminamos la sesión. Esto requiere más preparación pero es más rápido y consistente que una de las aplicaciones usuales: cuando se suba le ignoras y cuando esté abajo le acaricias, actuar así hace que el perro aprenda que debe subirse alguna vez para “activar” en el dueño la secuencia de abajo-caricias, arriba-nada, esto es muy frecuente en particulares y ralentiza, cuando no imposibilita, el avance. Si preparamos la sesión de manera que el estímulo positivo esté siempre antes de que aparezca la conducta inadecuada sanearemos la cabeza del perro ¡y del propietario! Con lo que conseguiremos una mejora clara y rápida.

Más inusual es usar aplicar el castigo negativo por saciación.

La saciación es una aplicación del castigo negativo que consiste en mantener activo el estímulo positivo hasta que, por duración o intensidad, deje de ser positivo. En muchas ocasiones es la manera más divertida, fácil y eficaz de eliminar determinadas conductas operantes.

Creo que el uso inteligente del castigo negativo por saciación es lo que más clientes me ha hecho “ganarle” a la competencia en adiestramientos comerciales, sinceramente.

Cuando iba a entrevistar a un potencial cliente de adiestramiento comercial y tenía un perro que se subía a jugar insistentemente sabía que ninguna otra empresa le produciría mejor impresión que la nuestra.

¿Por qué? Muy sencillo, el cliente se iba a encontrar con tres actitudes por parte de los otros profesionales, tres actitudes eficaces bien aplicadas, pero menos divertidas y peor percibidas por el cliente.

  1. Una corrección en negativo por parte del adiestrador como interponer la rodilla al saltar el perro, molestarle en las patas traseras o pisarle una correa para bloquear el salto. Esto no les gusta a la mayoría de clientes y muchos perros se impresionan demasiado, además de que hay que ser diestro haciéndolo.
  2. Un castigo por supresión, ignorando al perro activamente hasta que dejaba de saltar y reforzándole entonces, esta técnica, aparte de los problemas que he comentado antes, resulta insufrible para algunos clientes que ven como sus perros se volvían insistentes (temas de la curva de extinción y de superactivación que causa un cambio de actitud de un compañero social) hasta más allá de su aguante. Y desde luego en ese primer día olvídate de conseguir un trabajo que el cliente perciba como perfecto.
  3. Contra-condicionar al perro con otra acción, como sentarse, esto no siempre es fácil para el dueño pues el primer día se encuentra con muchas cosas que pedirle-enseñarle-evaluar al perro.

Y llegaba yo, con la saciación en la mochila, y le decía al cliente: ¡bien, si quiere amor démosle amor! y le pedía al dueño que se pusiera a abrazar y dar cariño a su perro con todo el entusiasmo del mundo, a los pocos minutos el perro decía ¡eh, ya basta!, pero de eso nada ¡más amor!

El dueño se divertía haciéndolo, era fácil desde el primer día y obtenía resultados más rápidos que las otras estrategias (vuelvo a recordar que las otras estrategias bien aplicada tienen excelentes resultados, pero requieren un plazo mayor y son peor percibidas en sus inicios por el cliente).

¡Anda que no era divertido para un cliente cuyo border era un “okupa” de sofás no dejar que bajara del sofá para enseñarle a no usarlo! Aunque esto no lo intentéis con perros vagos: a lo mejor necesitáis treinta horas para que sea eficaz. Adapta tus técnicas al perro concreto, no intentes encajar a todos los perros en las mismas técnicas.

Este es un artículo que deseo especialmente que os guste ¡he sacrificado uno de mis mejores ganchos comerciales para escribirlo!

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Sobre el luring.

Cuando Richard Ibarburu comentó –muy acertadamente- en otro post el exceso de luring como ejemplo de un trabajo en positivo que podía impedir la aparición de elecciones didácticas me di cuenta de que últimamente siempre que los adiestradores (yo el primero) hablamos de luring es para referirnos a los problemas que puede causar, a sus limitaciones

Hace poco la escuela Security Dogs tuvo la gentileza de invitarme a un seminario de Fernando Silva quien, en un momento dado, utilizó luring para inducir a una perra a realizar una acción, dos de los cursillistas se miraron y uno le dijo al otro “¡luring!”, bastó esto para que pusieran un gesto cómplice de decepción. Pero es que el mismo Fernando Silva se dirigió a los asistentes y reconoció “esto es demasiado luring para mi gusto, pero a veces hay que hacerlo”, casi era una disculpa. Personalmente creo que en ese momento y en ese trabajo concreto ninguna otra técnica hubiera sido más eficaz o adecuada, lo que es lógico al referirnos a un adiestrador de su nivel.

¿Realmente es el luring tan malo?
¿Cómo hemos llegado a la situación en la que a todos nos sale un reojo ácido al referirnos al luring?

Para responder a esto debemos hacer un pequeño análisis de qué es el luring y qué efectos provoca en el aprendizaje.

El luring o señuelo es la técnica de guiar a un perro a realizar una acción directamente con algún reforzador primario, usualmente comida. Esta presencia del reforzador primario es la que marca la mayoría de las diferencias con otras técnicas, al estar presente el reforzador primario suceden dos cosas muy relevantes:

  • La atención del perro se concentra en dicho reforzador, pasando a un segundo plano de la atención los demás estímulos presentes.
  • El perro está sintiéndose reforzado de continuo y no sólo cuando obtiene el refuerzo.

Esto nos trae una serie de consecuencias para el adiestramiento, consecuencias que no debemos considerar buenas o malas, conociéndolas bien podremos saber cuándo juegan a favor de nuestros objetivos y cuándo van a causarnos problemas o retrasos (si el luring te da limones…).

Al estar la atención del perro muy concentrada en el señuelo recibirá peor otros estímulos del entorno, por lo que puede casi ni oír un click o un comando que estemos usando, lo que retrasa y empeora estas asociaciones ¡pero también nos sirve para que un perro sin experiencia aprenda a concentrarse en el trabajo desconectándose del entorno, lo que es muy aprovechable al iniciar adiestramientos comerciales a domicilio que pueden realizarse en el parque donde el perro sale a jugar!

Es cierto que el timing es peor y que el perro se siente premiado todo el tiempo, pero esto, que nos impide darle todo el valor a la conducta de más calidad, también puede servirnos para establecer una asociación emocional positiva del perro con el trabajo, lo que puede ser más valioso en determinados ejemplares. También puede facilitar el manejo de un perro con el que no tenemos una relación previa, como sucede en adiestramientos comerciales.

Para tener una visión amplia de esto voy a enumerar los principales beneficios y problemas que causa el luring, veréis que según sean el perro, el momento del adiestramiento y el trabajo nos interesará o no utilizar esta estructura de adiestramiento.

Beneficios:

  • Entrenar concentración positiva en perros que tienen dificultad en mantener su atención en el trabajo de forma continua.
  • Conseguir concentración en entornos o situaciones difíciles, lo que ya hemos dicho que puede ser de utilidad para trabajar en el parque donde pasea y juega el perro o también cuando hay muchos perros juntos en pista. Hay mucha gente que se ufana de trabajar sin luring, pero luego necesitan estar solos en la pista, sin otros perros y casi en un silencio absoluto para que el perro trabaje ¿no sería mejor y más práctico hacer un par de días de luring para entrenar la concentración y las expectativas en lugar de montar estos “entrenamientos-santuario”?
  • Apartar al fondo de la atención estímulos que no deseamos que perciba, lo que permite que se superen pequeñas inseguridades, que dejen de concentrarse en agredir a otros perros (o personas)… todo esto consiguiendo un estado emocional positivo y, como todo el rato que el perro sigue la comida está sintiéndose premiado, estamos premiando por no realizar estas conductas. Buen apoyo para iniciar contra-condicionamientos en terapias.
  • Entrenar patrones motores y no conductas finales. En determinados trabajos deportivos no nos interesa que el perro “haga” algo sino “cómo” lo haga, no me interesa que el pero se tumbe sino que la combinación músculo-esquelética que le lleva a tumbarse sea una concreta (es muy importante saber cuándo estamos entrenando conducta final y cuándo patrones motores para el trabajo deportivo). Para conseguir que el perro realice estos patrones motores desde el principio y se fije una memoria muscular el luring es sencillamente insustituible.
  • Inducir algunas conductas que sería muy difícil o imposible conseguir de otra manera.
  • Atenuar indecisiones o inseguridades, un perro puede querer trabajar e ir avanzando, pero si es algo sensible también puede acumular tensión por la inseguridad, el luring ocasional en conductas indecisas genera un plus de consistencia que nos permitirá volver a otras formas de entrenamiento con mayor empuje y un cimiento de trabajo más sólido.

Problemas:

  • Mala percepción del entorno, incluyendo refuerzos condicionados como el clicker, el comando y ¡su guía! Con lo que será más lento y menos claro el trabajo con respecto a estos parámetros.
  • Máxima concentración en motores de conducta egoísta, al estar siguiendo el señuelo, el perro no percibe que tenga que coordinarse con su guía o atender a sus indicaciones, también el afecto pasa a un segundo (o tercer) plano, con lo que la coordinación y la activación de motores sociales es nula.
  • Mala percepción de señales/estímulos sutiles. El perro tiene la atención tan enfocada en su refuerzo que no notará otras indicaciones que podamos querer introducir para afinar o avanzar el trabajo.
  • Transición “dura” a otras formas de trabajar la acción. Este es uno de los principales problemas, cuando retiramos el luring para utilizar otras estructuras de enseñanza-aprendizaje muchos perros muestran dificultades severas en la transición, una vez más esto, que generalmente es un problema, puede ser aprovechado a nuestro favor (al hacer un escalón con señuelo contrario ponemos esta dificultad a trabajar para nosotros).
  • No hay activación de la capacidad de solución de problemas, haciendo que el perro siga el señuelo estamos ante el caso del “la zanahoria delante del burro”, como decían en otro post, por lo que la solución de problemas como motor de aprendizaje es cero.
  • Ausencia de auto-refuerzo, al estar el perro continuamente reforzado de forma externa y no estar activa la solución de problemas durante el luring no aparece nada de auto-refuerzo en el perro.
  • Aprendizaje grosero, poco sutil. Al estar tan centrada la atención del perro en el refuerzo y al ser de mala calidad el timing, el perro aprende únicamente las partes más evidentes de la conducta entrenada, sin ser capaz de notar avances pequeños o modificaciones de dicha conducta principal.
  • Reactividad del perro, falta de proactividad. El perro depende totalmente de nosotros y de estímulos externos para llevar a cabo la conducta.
  • Merma de autonomía, por lo anterior tendremos un perro que será incapaz de trabajar sin apoyos muy fuertes y no nos ofrecerá conductas por sí mismo.

Una vez más debemos tomar en cuenta cuáles son nuestros objetivos de adiestramiento y nuestras posibilidades de entreno para elegir si el luring nos podrá ayudar o por el contrario se portará como un falso amigo que, tras su apariencia de facilidad, nos dificulte la consecución de resultados. Así podremos usarlo o deshecharlo cuando convenga, y reconocer con la cabeza bien alta “sí, yo también uso luring”.

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Consolidar fallos.

Es un error muy común en adiestradores de todos los niveles consolidar algunos fallos o incorrecciones junto a conductas que hemos enseñado.

A veces nos sorprende lo fácil que resulta variar una conducta adiestrada que es adecuada y sin embargo lo complicado que es hacer lo mismo con una pequeña incorrección.

Esos estáticos lentos, imprecisos o avanzando, esos juntos cruzados/adelantados/retrasados… ¿por qué es tan difícil mejorarlos? Parece que cuando algo sale bien desde el principio no hay problemas en modificarlo, sin embargo cuando se tuerce de primeras… ¡es para echarse a temblar!

Lo cierto es que (como suele pasar en adiestramiento) la culpa casi siempre es nuestra, en este caso sucede por dos motivos:

El primero es la técnica inicial de enseñanza, al principio del adiestramiento debemos tener en la cabeza cuál es nuestro objetivo final y no admitir inicios que sean incompatibles con él. Es normal que los adiestradores sintamos ante el perro virgen la ansiedad del escritor ante el folio en blanco, ¡queda tanto por hacer hasta llegar a presentar el trabajo! y, cuando las cosas no van como esperamos, fácilmente admitimos cualquier salida para conseguir la conducta y evitar “atascarnos” en tal o cual ejercicio. Sobre esto ya he comentado algo en otro artículo (“Quitar y no poner”), pero añado aquí que debemos pensar en cómo va a influir nuestra sesión de hoy, no en la de mañana, sino en la de dentro de dos o tres años, cuando el grueso del trabajo del perro esté montado, lo que estoy haciendo hoy ¿me va a estar dando trabajo para “limpiárselo” de la cabeza al perro? Por ejemplo, si deseo que el perro aprenda a tumbarse hacia atrás para que dé más impresión de velocidad y que no avance en las posiciones y le empiezo confirmando por tumbarse pasando antes por sentarse (dos tiempos) eso va a trabajar contra mi objetivo final, merece la pena esperar más por tener el tumbado que realmente me conviene. Será más valiosa una aproximación al tumbado hacia atrás que una ejecución completa del tumbado incorrecto.

Hay un segundo problema, mucho más importante que el anterior, pues aunque hayamos enseñado alguna acción de manera incorrecta no debería ser un problema mejorarla hasta darle la forma adecuada, bastará con reforzar sólo las repeticiones más cercanas a la perfecta. Pero cuando una conducta se nos “atranca” lo normal es que hagamos un programa de entrenamiento perfecto para consolidar el error: Venimos de ver (o incluso de participar) en una prueba y con el subidón decidimos que no vamos a admitir más ese junto cruzado, y nos ponemos a entrenar sin reforzar las repeticiones incorrectas. Una semana después nos pueden pasar una o varias cosas: nos entran las inseguridades, tenemos lío de trabajo o familia, queremos enseñar otra acción al perro… total que nos decimos que el junto puede pasar como está y volvemos a darlo por bueno con incorrecciones. Pero vamos a un seminario y nos muestran una técnica que va como anillo al dedo a nuestro problema, nuevo subidón, otra semana sin reforzar ni un junto cruzado, como la mejora no va rápida al tiempo se repite la vuelta a las concesiones, a pensar que hay juntos peores, que Fulanito gano un mundial y también tenía el junto cruzado (sí, pero ¿el resto lo tenemos igual que Fulanito?)… Y este ciclo se repite una y otra vez. En realidad lo que sucede es que estamos reforzando el junto incorrecto de forma variable y con ello dándole mayor consistencia que a las acciones correctas, que solemos reforzar de manera más continua, lo que las hace menos resistentes a ser modificadas. Por eso no progresa cuando intentamos mejorarlo.

Si trabajas única o principalmente con procesos de condicionamiento no debes poner nunca una conducta en un programa de refuerzo variable hasta que sea la ideal, pues se hará más sólida y fija, muy difícil de modificar. Algo que se olvida con frecuencia y de lo que debería alertarse a quienes empiezan, sin embargo sólo lo he oído comentar durante seminarios a dos personas: Carlos Bueren y Javier Moral, creo que es una cosa que nos debemos apuntar todos los que impartimos formación.

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Refuerzos internos y externos

Existen dos formas de refuerzo individual para el perro:

  1. Interno, que hace que al perro le satisfaga estar haciendo lo que hace, la misma conducta es el refuerzo.
  2. Externo, que motoriza la conducta en base a la expectativa de obtener algo de interés (comida, juguete…).

Lo más interesante es que hoy sabemos que se puede conseguir que conductas obtenidas por un tipo de refuerzo individual pasen progresivamente a ser reforzadas por el otro. Esto permite grandes ventajas:

  1. Para el adiestramiento donde podremos conseguir que una conducta nueva, aprendida con reforzadores externos, pase a auto-reforzarse con los beneficios en economía de refuerzos y proactividad que supone. Aquí pondría un ejemplo, pero creo que la serie de vídeos de Pere Saavedra con el “rodea” en border collies es modélico. Lo cierto es que gran parte del nuevo libro que tengo “en el horno” se centra en cómo conseguir esto y lo iré contando en diferentes entradas.
  2. Para la corrección de conducta, que es en lo que me voy a concentrar hoy, donde una conducta que el perro realiza por diversión (refuerzo interno) puede reforzarse externamente hasta que deje de tener valor propio y se extinga al abandonar el programa de refuerzo externo.

Aquí pondré como ejemplo uno muy clarificador que me contó Pablo Roy, el responsable de los leones marinos de Zoo de Madrid: Tenían una orca que se divertía arrancando la silicona de las ventanas de su piscina, esto era un problema porque podía romper la instalación. Era obvio que la orca se aburría e intentaron varias medidas de enriquecimiento ambiental, pero lo que de verdad le molaba al bicho era ir arrancando la silicona.

Trabajar con orcas es muy didáctico porque no se sienten tentaciones de enfadarse con ellas ni de ponerse a castigar antes de pensar alternativas (¿por qué será?). Lo que hicieron fue usar un programa de refuerzo externo continuo: cada vez que cogía la silicona, pescado al canto.

¿Estaban locos premiándole por su mala conducta?, ni mucho menos, estaban haciendo que una conducta que era auto-satisfactoria, y que por ello se mantenía por sí misma, dependiera de refuerzos externos. Además al usar refuerzo continuo sabemos que la extinción al dejar de reforzar es más rápida: en un par de meses de trabajo la orca tiraba de la silicona y salía a pedir su premio, cuando dejaron de darle el pescado la orca dejó de arrancar la silicona.

Un uso alternativo y diferente de los premios para eliminar conductas incorrectas, lo hemos probado en muchas ocasiones con perros y, si se consigue el refuerzo continuo, SIEMPRE nos ha salido. Los propietarios flipan y te hacen la ola.

La verdad es que para no ser un positivo “de carnet”, mira que doy ideas de trabajo en positivo. 😉

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Montar una empresa de adiestramiento entre amigos

Es frecuente que amigos que comparten la afición por el adiestramiento se planteen dar el paso a la actividad profesional montando una empresa entre ellos.

Pero estas empresas pueden acabar como el rosario de la aurora, terminando en muchos casos no sólo con la unión profesional sino con la amistad anterior que unía a los socios. En el mundo del adiestramiento de perros quien más y quien menos hemos pasado por esta situación, desagradable y emocionalmente agotadora.

Sin embargo creo que es posible que lleguen a buen  puerto con una serie de normas que eviten la mayoría de malos entendidos y desencuentros.

Quizá el principal problema en estos casos es el nivel de implicación y las horas invertidas, es frecuente que la disponibilidad de tiempo (o las ganas) de los diferentes socios sea distinta. Esta idea del “cada uno que haga lo que pueda”, que al principio a todos les parece aceptable, termina convirtiéndose en una sensación de abuso por parte de los más currantes, que sienten que trabajan para su/s compañeros y que los repartos de dinero son muy injustos ¡y las frases del tipo “tú ya sabías que por las tardes yo no puedo adiestrar” no ayudan nada!

Mi propuesta es dividir el trabajo en categorías según dónde se realiza, no muchas categorías basta con dos o tres, por ejemplo: Trabajo de oficina, trabajo en la calle y desplazamientos largos. Después se le asigna un sueldo por hora trabajada a cada categoría, por ejemplo: cinco euros/hora la oficina, diez euros/hora el trabajo de calle y doce euros hora los desplazamientos largos. Cada uno de los socios cobrará las horas trabajadas y sólo se dividirá el (supuesto) beneficio que se obtenga tras pagar el trabajo de cada uno.

En este modelo es muy importante evitar asignar sueldos por dificultad técnica, por ejemplo dando un precio diferente a las horas que se pasan adiestrando que  a las horas que se pasen buzoneando: ambos pertenecerían a la categoría “trabajo en la calle” y deben pagarse igual. Lo que evita que unos se sientan subordinados de otros, lo que es muy frecuente cuando no todos los socios tienen el mismo nivel de cualificación técnica.

También recomiendo dividir al menos una parte de los beneficios obtenidos de forma proporcional a las horas de trabajo. Esto es importante en empresas que suelen montarse con una inversión inicial muy cercana a cero euros, aunque un socio no cobre horas trabajadas sí que irá cobrando los beneficios que, esperamos, serán crecientes. Para cobrar beneficios debe invertirse algo: dinero o trabajo, si no más que un socio tenemos un parásito.

También se debe establecer un número de horas mínimas y máximas de trabajo a la semana, el mínimo nos hace ver si los socios están realmente en la empresa o sólo lo parece. El máximo de horas evita que alguien se sobrecargue, con el agotamiento mental que esto supone. Si alguien trabaja en exceso estará más predispuesto a pensar que él es la empresa de adiestramiento, a sentir que los demás no toman en serio el proyecto… y esto en muchos casos es falso, realmente otro socio puede trabajar pocas horas pero estas hacerlas con entusiasmo y eficacia. Este no es un socio parásito y no es justo que la tomemos con él, no siempre el que más trabaja tiene la razón en este tipo de discusiones. Si ponemos mínimos y máximos estos problemas disminuyen radicalmente.

Este modelo facilita llevar al día a día una frase que mi amigo Cándido repetía mucho: “Cuentas claras hacen amistades largas”.

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Puntos a tener en cuenta para conseguir un cliente satisfecho

Perro

En ocasiones un buen trabajo no es valorado de forma positiva, si estamos ofreciendo un servicio de calidad pero los clientes no están contentos tenemos un problema. Y uno de los grandes.

Aunque es habitual escuchar a los adiestradores comerciales quejarse de esto, casi nunca se sienten responsables: puesto que el adiestramiento es bueno, piensan, el fallo tiene que estar en quien no sabe valorarlo. Esta suposición suele ser falsa, por supuesto que existen casos en los que es así, pero son minoritarios.

La satisfacción del cliente es la tercera clave del éxito comercial (las otras dos son el trabajo de calidad y la optimización del adiestramiento), para conseguir un cliente satisfecho hay que recordar lo siguiente :

  1. No hagas publicidad engañosa: Muchas veces ponemos en la publicidad todo aquello que pueda traer clientes y no nos paramos a pensar en ello después. El cliente se acuerda y lo espera: Si no haces trabajo en positivo, no pongas que lo haces porque te parece más comercial, por el contrario si consideras que es mejor dejar un porcentaje alto de fallo antes que usar técnicas en negativo no publicites resultados 100% exitosos. Si  no eres realmente especialista en una raza no digas que lo eres. Si lo que publicitas y lo que haces no cuadra tu cliente no estará satisfecho aunque el adiestramiento quede bien.
  2. Deja claro dónde crees que va a llegar el adiestramiento: Los particulares suelen querer que el perro no falle jamás, aunque se abran los cielos y arda Troya. Esto no se puede conseguir, si los perros no fallaran no habría campeonatos de adiestramiento ¡todos los participantes sacarían cien puntos! Debe indicarse al cliente dónde puede llegar su perro, y debe hacerse con claridad, no respondiendo con frases como “ya veremos lo que se consigue”, “haré todo lo posible”… Estas ambigüedades suelen darse por miedo a no ser contratados, hay que ser claro desde el primer momento. Es preferible que no nos contraten a que se sientan estafados.
  3. Asegúrate de saber qué es lo que el cliente quiere: Porque la mayoría de la gente busque lo mismo en un adiestramiento no supongas que es igual para todo el mundo. A lo mejor  que el perro no entre en la cocina mientras hacen la cena es más importante que la ejecución de un junto perfecto. Dedica tiempo a averiguar las prioridades y objetivos de cada cliente y antes de terminar el adiestramiento asegúrate de que considera que se han alcanzado. Es mejor dar un par de sesiones extra que dejar un cliente con sensación de “adiestramientus-interruptus”.
  4. El perro debe funcionar con el cliente, no contigo: Quizá la frase que más odio escuchar a un adiestrador es “conmigo el perro iba perfecto, pero desde el principio supe que a ellos no les haría ni caso”  ¡Pues si sabías que no resultaría no lo aceptes! Es fácil olvidar que no cobramos por adiestrar al perro, sino al equipo propietario(s)/perro.
  5. No prometas cosas innecesarias: Uno de los motivos más frecuentes de insatisfacción es que el adiestrador diga que “se pasará en unos días a dar un repaso” o “a ver cómo va”, que llamará para interesarse… y no lo haga. Cuando un adiestramiento está terminado y hay trabajo es fácil olvidar estas cosas, que muchas veces se ofrecen a la ligera. Pero el cliente lo habrá tomado como un compromiso y si faltamos a él sentirá que le hemos desatendido. Aunque el perro tenga un adiestramiento modélico.
  6. No hables mal de tu competencia: Seguro que tienes argumentos para defender tus servicios sin tener que decir lo malos-malísimos que son los otros, hacerlo da una impresión pésima. Además se supone que todos estamos en lo mismo, compitamos pero no peleemos.
  7. Sé formal: Los retrasos, las anulaciones de clases, los cambios del horario pactado… potencian una imagen de “sí, sabe mucho de perros pero no es una persona seria”  No hagas nada de lo anterior salvo en los casos inevitables, ¡que te apetezca una buena siesta no es “inevitable”!
  8. Deja claro cuánto, cómo y cuándo vas a cobrar: Ser ambiguo en esto levanta susceptibilidades con rapidez, y más como está la cosa.
  9. Asegúrate de recibir tu dinero: Cobrar no sólo es importante por aquello de comer todos los días y pagar la hipoteca, si alguien no te paga puedes estar seguro de que hablará mal de ti para justificarse. Puede llegar a hacerte mucho daño, evitarlo es prioritario.
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Cómo optimizar nuestras sesiones de adiestramiento comercial

Carlos Alfonso López y Ela

Veo a muchos adiestradores comerciales que están empezando (y algunos que llevan tiempo ejerciendo) buscarse problemas y trabajo extra por no optimizar sus sesiones. Adiestrar es una profesión muy vocacional y es frecuente que quienes nos dedicamos a ello tendamos a buscar formación sólo en el área técnica, esto es, en cómo enseñar al perro, sin embargo en el adiestramiento comercial –como en cualquier ámbito profesional- es necesario tener algunas claves de optimización para no tener que trabajar de más por situaciones que hemos creado nosotros mismos.

De las tres variables del éxito comercial: calidad del trabajo, satisfacción del cliente y optimización del tiempo, voy a centrarme en este artículo en la última, ¿cómo optimizar el tiempo de adiestramiento? Aquí tenéis algunas claves.

  1. Entrena la llamada desde el primer día: Si entrenas la llamada desde el primer día verás antes los potenciales problemas que pueden surgir y estarás aumentando el volumen de trabajo sobre el ejercicio más importante en un adiestramiento comercial.Para mi este es un punto fundamental, la llamada suele ser el comando más problemático y es habitual empezar a adiestrar primero las acciones más sencillas (sentado, tumbado..) y enseñar la llamada cuando ya llevamos varias sesiones con la otras acciones. Como resultado muchas veces tenemos que alargar el adiestramiento para terminar el entreno de la llamada, más sesiones que nos hubiéramos podido ahorrar si desde el primer día le hubiéramos dado tiempo de entrenamiento. Hay que invertir en lo importante ¿qué perro no se sienta o no se tumba por malo que sea el adiestramiento? ¡ninguno!, pues no gastes demasiado en ello, ve directo al meollo.
  2. Si algo en concreto no sale, no te obsesiones: Si el conjunto del adiestramiento va bien y el perro se atasca en algo concreto lo mejor es dejar esa acción durante unos días.Una de los mejores formas de alargar hasta el infinito y más allá un buen adiestramiento es obsesionarse cuando no conseguimos que el perro lleve a cabo una de las acciones que tenemos que enseñarle (quizá la acción con la que más suceda sea el tumbado). Aquí muchos adiestradores se preocupan y centran las sesiones en “solucionar el problema”, esto es un grave error: pondrás nervioso al perro y a ti, ninguno de los dos pensaréis con claridad e irás agravando el problema a cada sesión, puedes generar bloqueos del aprendizaje en el perro (y en ti). Recuerda que el todo tiene más fuerza que las partes, si el perro ve claridad de enseñanza y consigue resultados estará más predispuesto a aprender y realizar otras acciones que le sean menos fáciles o cómodas, al fin y al cabo durante un adiestramiento exitoso el perro está aprendiendo a aprender.
  3. Entrena la concentración del perro antes que las conductas: Lo primero que tienes que conseguir es que el perro tenga un nivel de concentración suficiente en la clase, haz lo que sea necesario: llévalo a un sitio tranquilo, usa un estímulo disruptivo cuando se distraiga… pero no trabajes a un perro desconcentrado.Cuando se hace un adiestramiento comercial cuesta mucho dedicar dos o tres sesiones enteras a entrenar sólo la concentración y no enseñar conducta, parece que estés perdiendo el tiempo y que no avances, esta falsa percepción es nuestra enemiga: si el perro está desconcentrado su aprendizaje es más lento y de peor calidad, se hará dependiente de las diez mil ayudas que le darás para que llegue a la conducta y nunca se esforzará por llegar a la acción, el adiestramiento se te alargará mucho más que esas dos o tres sesiones y será de peor calidad. Créeme, todo el mundo ha pasado por este error al principio (y algunos no han sabido salir).
  4. Divide las sesiones en tres partes: No plantees una sesión de cuarenta minutos o una hora, piensa en tres sesiones de diez o quince minutos separadas por unos minutos de descanso.Para que tu gasto de tiempo no se dispare tienes que “exprimir” cada sesión. Todos sabemos que las sesiones óptimas de adiestramiento son muy cortas, diez o quince minutos, lo que comercialmente es inviable (sobre todo si trabajas a domicilio), así que casi todos los profesionales optan por sesiones de entre media y una hora de trabajo, el problema es que tienden a trabajar estas sesiones tan largas con los criterios y técnicas que se usan para las sesiones óptimas (las de diez o quince minutos), alargar las sesiones es posible en perros que tienen costumbre de trabajar, pero un perro que es llevado a adiestramiento comercial nunca va a tener esa costumbre, por lo que los resultados son desconcentración y perdida de calidad de la conducta.Tienes que plantear cada sesión como la suma de tres sesiones diferenciadas y con objetivos concretos: Una primera parte con todas las acciones que estés enseñando menos la llamada, el no tener que hacer llamadas evitará que el perro se agote al venir (muchos perros de clientes no tiene una condición física adecuada) y facilitará la concentración al mantenerse dentro del espacio de atención social. Tras esta primera parte un breve descanso y dedicamos la segunda parte a la llamada, como el perro viene de atendernos y ya tiene en la cabeza trabajar con nosotros nos va a ser mucho más fácil, usemos la técnica que usemos y pertenezcamos a la corriente de adiestramiento a la que pertenezcamos. La tercera parte la dedico a las permanencias (el quieto, vaya), el perro está más cansado mental y físicamente, así que es un buen momento para avanzar en este área. Parece algo fácil y evidente, y es que lo es.
  5. Controla las ayudas corporales: Lo ideal es que el cliente sea quien adiestre a su perro bajo nuestras indicaciones, pero si por cualquier motivo (adiestramiento en residencia, incapacidad del propietario…) somos nosotros quienes lo hacemos tenemos un riesgo añadido que puede alargar mucho el trabajo: las ayudas corporales.Es fácil ayudar al perro, sin darnos cuenta, acompañando con nuestro cuerpo el movimiento que entrenamos, esto no es un problema si somos conscientes de estar haciéndolo en un momento puntual en el que el perro necesite una ayuda extra para avanzar, pero si se convierte en algo involuntario nos puede suceder que el perro asocie la acción a realizar más con nuestros movimientos que con el comando. Para casi cualquier adiestrador con un mínimo de experiencia le resulta fácil guiar con el cuerpo a un perro (de hecho el problema es cuando te presentas a una prueba y te salen involuntarias) pero esos movimientos tan naturales para el profesional son imperceptibles para el dueño, que normalmente se quedará quieto como un palo repitiendo el comando ¿os ha sucedido tener que decirle a un cliente “así no hombre, no estés tan rígido, ayuda un poco al perro”?, pues ya estás gastando más tiempo del previsto por tu mala planificación: has enseñado al perro comandos corporales y ahora te tocará enseñárselos al dueño, o extinguirlos en el perro, en todo caso: doble trabajo. Adiestra sin ayudas corporales (o con las mínimas y siempre recordando que son un andamio que debes quitar  rápidamente) desde el primer día. Si ya tienes la mala costumbre de hacerlas y no las notas haz que te graben en video y cuando te veas (es un mal trago, pero compensa) anota todas las ayudas involuntarias que hagas y elimínalas. Te ahorrarás tres o cuatro sesiones seguro.
  6. Evalúa bien la frecuencia de las sesiones: Una de los motivos más frecuentes que nos hacen necesitar un número excesivo de sesiones es que sean demasiado frecuentes o demasiado espaciadas.Si entrenas al perro todos los días no estás dando tiempo a que los avances se consoliden ¡estás construyendo sobre cemento fresco!, con lo que necesitarás más sesiones para el mismo resultado, recuerda que el aprendizaje es un proceso complejo que reestructura al perro a muchos niveles, incluyendo el neurológico ¿nunca has estado en uno de esos cursillos intensivos en que el tercer día no puedes con más información?, pues al perro le pasa lo mismo. Pero si separas demasiado las sesiones tendrás que dedicar parte de tu trabajo a recuperar el nivel de la anterior sesión con lo que también estás trabajando doble. Aunque cada perro tendrá su ritmo, hacer tres sesiones por semana es una apuesta segura para no trabajar de más.
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¿Qué es el éxito en adiestramiento comercial?

El éxito se aprende

Actualmente es fácil encontrar formación de calidad para aprender a adiestrar en nuestro país, no es tan sencillo conocer las claves para aplicar ese conocimiento al adiestramiento comercial con éxito, adiestradores con gran conocimiento de su trabajo no terminan de “cuajar” en el ámbito comercial.

Creo que gran parte del problema está en no saber qué es el éxito comercial, y confiar únicamente a la aplicación de nuestros conocimientos técnicos, pero el éxito debe incluir, además, otras dos coordenadas: satisfacción del cliente y balance positivo entre horas trabajadas y precio del adiestramiento.

Si el cliente no está satisfecho, aunque el trabajo sea óptimo, no podemos hablar de éxito comercial, pues no contaremos con su recomendación, ni con la publicidad que pueda hacernos, ¡más bien al contrario!, recuerdo un Dogo de Burdeos que agredía fuertemente a la familia y cuyos dueños, después de un trabajo perfecto me dijeron que en realidad lo que a ellos les parecía grave era que enterraba los juguetes en los geranios. Meses de esfuerzo fructífero desde mi punto de vista no habían causado satisfacción al cliente por un detalle que me habían comentado y al que no di importancia (es difícil darle importancia a los geranios cuando ves que un perro de sesenta kilos se levanta gruñendo del sofá y todos los miembros de la familia escapan corriendo del salón “porque tiene muy mal despertar”).

El otro punto crítico para obtener el éxito en el adiestramiento comercial es la optimización del tiempo, la mayoría de los adiestradores que conozco tienen un fuerte compromiso con su trabajo y son persistentes en la búsqueda de resultados, aunque tengan que invertir mucho tiempo para conseguirlo. Pero esto, que en sí mismo es bueno, puede terminar perjudicando al adiestrador (si ha tasado un precio cerrado y tiene que triplicar las sesiones previstas) o al cliente (si paga por número de sesiones y tiene que asumir el sobre-coste de las sesiones no previstas inicialmente). Una vez más, aunque el adiestramiento quede impecable, no hemos obtenido el éxito: en un caso hemos trabajado casi gratis y en el otro nuestro cliente siente que hemos abusado de él, con la publicidad negativa que esto implica.

En los siguientes artículos explicaré una manera de planificar y llevar a cabo un adiestramiento que tome en cuenta la satisfacción del cliente y la planificación óptima de las sesiones, pero antes debe quedarnos claro como el agua que el éxito comercial se consigue únicamente cuando hemos terminado un adiestramiento eficaz, el cliente así lo percibe y el balance entre las horas trabajadas y el precio del adiestramiento es adecuado.

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