La importancia del olfato: me entrevistan en SOBRE PERROS.

De narices

Mi amiga Ana Sánchez Rabanal me ha entrevistado para el programa Sobre perros, que dirige junto a Salvi Melguizo. El tema fue uno de mis “más muy favoritos”: la importancia del olfato y la manera de incorporarlo como elemento de mejora de la calidad de vida y de acceso a la felicidad de los perros que conviven con nosotros.

Fue todo un placer, porque con Ana todo es cómodo y fácil.

¡¡Y por ahí hablo de nuestros amigos de Kireba!! Que han implementado trabajos de olfato como parte de sus protocolos de alojamiento para mejorar la experiencia de sus huéspedes caninos durante su llegada y estadía.

Mola ver que se sistematiza el uso de trabajos de este tipo

Me hizo mucha ilusión poder estar en su programa y les agradezco enormemente a Ana y Salvi esta invitación para hablar de lo único: los perros.
Aquí os dejo el enlace a la entrevista, por si os apetece escucharla 🙂 🙂 🙂

 

Share Button

Antropomorfismo, las medias verdades…

Referido a animales no humanos, el antropomorfismo implica interpretar alguna conducta de un animal no humano de manera equivalente a cómo la interpretaríamos en una persona, en lugar de hacerlo de manera que se corresponda con su etología.

El antropomorfismo es un sesgo, es decir, una desviación en el análisis de lo que percibimos que nos aleja de la conclusión o actuación correcta. Los sesgos son chungos cuando estudiamos o entrenamos a un perro porque nos sacan de la buena ciencia.

Pero cuando el antropomorfismo se explica de manera parcial, interesada y tramposa también supone un peligro. Y, por desgracia, es algo muy frecuente en el mundo del perro.

Siempre que doy clase a entrenadores, ya sean expertos o estén iniciando su formación, les hago la misma pregunta:

“¿Habéis oído hablar del antropomorfismo y de sus peligros?”

Y siempre me responden afirmativamente, se les ha insistido en que el antropomorfismo es un abismo que se encuentra a uno de los lados de la carretera de la ciencia y que deben evitarlo a toda costa para no despeñarse.

Todos los entrenadores que he conocido han recibido una y otra vez este mensaje. Consecuentemente se preocupan mucho de conducirse de manera lo más alejada posible de ese temible peligro.

Pero les han hecho trampa.

Porque lo siguiente que les pregunto es si conocen el sesgo contrario, el que te hace caer por el otro lado de la carretera.

Y nunca les han hablado de él. Ninguno de los entrenadores a los que les he preguntado conocían cuál era el sesgo opuesto al antropomorfismo. Eso es mala praxis formativa.

El sesgo contrario al antropomorfismo es el sesgo de objetualización, que implica interpretar las conductas de un perro (u otro ANH) de manera equivalente a como interpretaríamos las acciones de un objeto. La objetualización causa una desviación de la calidad del análisis de la conducta de los perros mucho mayor que la derivada del antropomorfismo.

Porque es bastante evidente que los perros -mamíferos sociales, emocionales y comunicativos- son bastante más parecidos a las personas que a los microondas. Y que la interpretación correcta de sus motivaciones y de sus acciones están más alejadas del conocimiento de las funciones de cada tecla del microondas y de la manera correcta de programarlo, que de las equivalencias con las motivaciones y acciones de otro mamífero social, emocional y comunicativo.

Cuando alguien informa enfáticamente sobre el peligro en un lado de la carretera y omite decir que al otro lado acecha un abismo aún más peligroso está actuando negligentemente, bien por ignorancia, bien por mala fe, y quien confíe en esta información parcial terminará despeñándose por el lado que pensaba seguro.

Porque las medias verdades son las peores mentiras.

Para estudiar y entrenar a los perros sin soltar la mano de la ciencia es muy importante conocer ambos sesgos, antromorfizar y objetualizar. Cuando nos informan solo de uno nos empujan hacia el otro, provocando que caigamos en el sesgo contrario al que conocemos. En muchas ocasiones esto se hace con plena intencionalidad.

Demasiada gente está aprovechando el fantasma de la antropomorfización, sacudiendo su esqueleto como una amenaza, para conseguir que cada vez más entrenadores objetualicen a los perros, los cosifiquen y vean su entrenamiento y la convivencia con ellos como la programación de un complejo electrodoméstico, que funcionará eficazmente conociendo y pulsando la secuencia de botones adecuada.

Los perros no funcionan así. Porque los perros son sujetos y no objetos.

Por eso, aunque hay que evitar ambos sesgos, tengo claro en cuál de ellos preferiría incurrir ¿Y tú? ¿En qué lado de la carretera te sientes más cómodo y seguro cuando llegan las curvas?

Share Button

NatuKa, la felicidad.

En este post voy a recomendar  la comida de NatuKa y debo empezar haciendo una declaración de intereses.

Ni he recibido, ni recibo ningún beneficio económico -ni en dinero ni en especies- por esta recomendación. Muchas empresas que producen alimentación “natural y saludable” han contactado conmigo para promocionar sus productos. Todas me han ofrecido beneficios por hacerlo. Siempre les informé de que probaría la comida y comprobaría la veracidad y ética de su publicidad y, si me convencían estos tres parámetros, la recomendaría sin aceptar compensaciones económicas. Eso sí, de mis criterios en la búsqueda de la calidad y de una publicidad honesta no pensaba moverme.

Hasta hoy nunca había recomendado públicamente ningún tipo de alimentación comercial.

Los lectores deben saber que mi opinión puede estar equivocada, pero no está influida por ninguna “bonificación”, más allá de la alegría que me produce recomendar la que, en mi opinión, es la mejor comida preparada (y digo “preparada” para referirme a que está lista para usar con solo dejar que se descongele, porque es alimentación cruda) para perros y gatos que puede comprarse en Europa, y probablemente en el mundo (siempre quise usar el discurso de Anton Ego para decir algo así 🙂 ).

Os voy a contar la historia de cómo Carla y Germán han conseguido cambiar para siempre la alimentación comercial. La historia de NatuKa.

El día 15 de Abril de 2013 me llegó un email con el asunto Opinión proyecto. Lo enviaba una alumna de EDUCAN, Carla Gómez. Estaba pensando en importar piensos ecológicos de Alemania.

Germán, la pareja de Carla y Ricardo, su suegro, estaban muy implicados en la agricultura y ganadería ecológica y les había espantado (con razón) lo que dábamos de comer a los perros. Creían que era una buena idea montar una empresa que permitiera a los que compartiesen estas inquietudes acceder a una alimentación ecológica y natural para sus perros.

Carla sabía que hace un par de años estudié la calidad de diferentes propuestas de alimentación “de gama alta” en Europa, aunque entonces decidí no publicar mis impresiones. Le expuse a Carla los resultados y mi decepción con el panorama, indicándoles que, en mi opinión había productos buenos, pero ninguno óptimo.

Pero no les convencí. Germán se había criado con esta filosofía de alimentación y de vida y es muuuuy cabezón. Dedicaron varios meses a estudiar todas las opciones de comidas preparadas que había en el mercado. Me gusta que no querían revolucionar, ni inventar nada: solo encontrar un producto ecológico, natural y saludable. El mundo es grande, así que debía haber algo así.

Durante este proceso mantuvimos activamente el contacto y colaboré en lo que pude. Aunque creía que se habían marcado un objetivo imposible Carla y Germán son de los buenos. Y hay que apoyar a los buenos, porque es más importante elegir bando que ganar 😉

En Octubre de 2013 empezaron interesarse por la alimentación que se conoce como BARF (acrónimo de Biologically Appropriate Raw Food). Les pareció la mejor opción posible.

¡Pues claro! Pero todo el mundo sabe que no es viable a nivel comercial. Y menos con ingredientes ecológicos, si se pudiera alguien lo habría hecho.

¿Os he dicho lo cabezón que es Germán? Recurrió a todos los contactos de su padre, Ricardo, que ha ayudado a poner en marcha y hacer viables muchísimos proyectos de agricultura y ganadería ecológica.

Bueno, cuanto más se informasen antes asumirían la imposibilidad de comercializar una alimentación natural, ecológica y óptima. Yo me había dado cuenta. Y me considero un chico listo.

En Enero de 2014 tenían un plan de viabilidad para preparar y comercializar comida ecológica.

En Febrero de 2014 tenían una nave equipada para producir y congelar alimentación BARF ecológica. También me tenían muy impresionado.

A finales de nuestro curso avanzado, Marzo de 2014, nos trajeron las primeras muestras de NatuKa, que aún no tenía nombre (esta primera remesa de no-name-NatuKa es la única que no he pagado).

Yo aun estaba escéptico, había visto y probado todos los intentos de “alimentación natural” y, a mi entender, presentaban limitaciones. Creía sinceramente que Carla y Germán lo mejorarían, una diferencia de grado. Sin duda sería lo mejor que hubiera, pero no alcanzarían su objetivo inicial: no llegarían a la luna, pero tocarían las estrellas.

Pero no habían conseguido una diferencia de grado.

Habían creado una nueva categoría.

Para que os hagáis una idea, si un pienso barato es un Lada y uno normal un Renault, podríamos decir que las mejores opciones de alimentación natural son un Mercedes o un Audi, algunas incluso podrían ser un Ferrari.

NatuKa es el Halcón Milenario.

Me entusiasmé, les dije que lo comercializaran, que sería un exitazo. Pues no, no creían que fuera correcto hasta probarlo un tiempo mínimo, ajustarlo perfectamente y comprobar su capacidad para mantener la calidad durante una producción prolongada. También tenían que asegurar una distribución que garantizase la cadena de frío, puesto que es un alimento fresco y crudo que se sirve congelado. Me estaban dando lecciones de capitalismo ético unos mocosos de veinte años. Qué bien. 🙂 🙂 🙂

Han dedicado catorce meses en el que solo los amigos y conocidos hemos sido clientes de NatuKa para que hoy se inicie la venta al público ¿Quién es capaz de aguantar más de un año solo con gastos para que el producto sea perfecto?

NatuKa.

No quiero incluir en este post demasiadas explicaciones técnicas ni descripciones, porque en la web de NatuKa hay una amplia sección explicando casi todas las dudas al respecto, pero sí decir que una alimentación Barf ecológica y libre de cereales aporta, a mi entender, tres beneficios fundamentales.

La salud: el modelo “normalizado” de alimentación es potenciadora, en perros y personas, de múltiples desajustes hormonales, alergias e intolerancias entre otros problemas. Evitar plaguicidas, aditivos, hormonas y otros elementos con efectos potencialmente perniciosos es importante. También disminuir el nivel de procesamiento de los alimentos es algo necesario, nadie se alimentaría de harinas, purés o batidos durante demasiado tiempo (por no decir que estas preparaciones hacen imposible “ver” de qué están hechos en realidad, la legislación permite llamar “carne” a cosas sorprendentes). Pero eso es lo que hay en el mercado.

La sostenibilidad: los modelos de explotación agrícola y ganadera rapaces y abusivos son el reflejo de la enfermedad más grave del mercado: la rapiña cortoplacista a la que únicamente le importa facturar lo máximo en el momento sin importar las consecuencias. Esto ha creado un tipo de empresarios que quemarían su propia alma si pudieran vender las cenizas.

La calidad de vida de los animales usados para alimentación: no quiero entrar demasiado en temas éticos sobre este punto, tan complejo. Pero todos quienes nos sentimos compañeros y amigos de los animales estaremos de acuerdo en que lo mínimo –minimísimo- es garantizar el bienestar de aquellos criados para su consumo. La ganadería ecológica es la única que aporta calidad de vida suficiente. Entiendo que esto pueda ser secundario para otros, para mí es muy relevante y quería al menos mencionarlo.

Además hay varias ideas brillantes en NatuKa, como sus propuestas de recetas o el uso de las verduras –también ecológicas- que, al estar batidas no son dejadas a un lado por el perro y, además, hace que nos llegue una aroma vegetal, fresco y agradable al abrir los paquetes (particularmente las que contienen pimiento rojo). Tengo muchos amig@s que dan carne a sus perros y/o gatos, pero ellos no la consumen en sus dietas e incluso encuentran desagradable su olor, esta opción es perfecta para ell@s.

La variedad de opciones es muy grande y permite cubrir casi todas las problemáticas de alimentación normales. Yo alterno los menús de pollo, vaca y pollo y vaca, uno por la mañana y otro por la noche. Pero Gastón, uno de mis malinois, adelgaza con facilidad, así que a veces le añado a su menú un taco de grasa de pavo o pollo. Cata, mi otra malinois, sin embargo tiene tendencia a engordar y divido un solo menú para las dos tomas pero lo complemento con tacos de ternera, que más magro imposible. Pongo unas foticos para estrenar nuevas utilidades del blog 🙂

 

Me alegra poder ayudarles hablando bien de NatuKa. Me encanta escribir cosas buenas de otros, creo que la sinergia y el apoyo a las empresas que no solo tienen un producto excelente, sino un compromiso ético firme, es necesario para un capitalismo sostenible y sano. Hay que dejar de entender los beneficios como algo exclusivamente económico, si algo es realmente bueno al recomendarlo ganamos todos.

“La búsqueda de la felicidad” no es solo un eslogan, es la filosofía que construye a NatuKa.

Share Button

EDUCAN y Dognition: hacia una nueva tecnología (cognitiva, of course) del comportamiento.

Los entrenadores caninos somos técnicos del comportamiento, tenemos que disponer de una tecnología que convierta los conocimientos que aporta la ciencia de base en herramientas aplicables en el día a día para educar y adiestrar a nuestros alumnos caninos.

Sin embargo, la tecnología del comportamiento disponible en el mundo del perro se desarrolló con una óptica que hoy ha sido ampliada y superada. Aunque sea eficaz, nos impide aprovechar los nuevos conocimientos que han surgido y ofrecer un servicio de mayor calidad.

La ciencia que estudia el comportamiento ha cambiado su enfoque en los últimos años, mientras que antes sólo era objeto de interés científico la conducta observable ahora han pasado a primer plano los procesos cognitivos que sustentan a la conducta.

También sucedía que antes el estudio del comportamiento se centraba en los procesos de aprendizaje más generales y comunes a la mayoría de las especies, ahora ha pasado a atender también y especialmente a las capacidades de aprendizaje que son propias de cada especie e incluso de cada individuo.

Por último, los perros no habían despertado interés en quienes estudiaban el comportamiento, por lo que se infería su manera de actuar desde la comparaciones con otras especies, como los ratones o palomas estudiadas en laboratorio o los lobos observados en libertad. Sin embargo en los últimos años los perros han sido exhaustivamente estudiados respecto a sus capacidades cognitivas, tanto individuales como sociales, y de comunicación e interacción con las personas.

A finales de los noventa en EDUCAN iniciamos la tarea de desarrollar una nueva tecnología del comportamiento, diseñando protocolos y pautas de intervención comportamental para aprovechar estos nuevos conocimientos científicos. Hemos mantenido este mismo criterio desde entonces y, por supuesto, es el que anima mi nuevo libro: Tu perro piensa y te quiere.

Pero los investigadores que estudiaban estas capacidades y que estaban cambiando la manera de entender a los perros no parecían mostrar demasiado interés en la aplicación práctica de sus descubrimientos. Hoy también esto ha cambiado. Dognition es la primera muestra de ese cambio.

Dognition es una página web cofundada por Brian Hare, autor de Genios y director del Duke Canine Cognition Center, y que cuenta en su plantel de expertos con algunos de los investigadores más importantes sobre cognición canina. Su objetivo es ofrecer una evaluación personalizada de las capacidades cognitivas de cada perro a través de juegos sencillos que los propietarios pueden llevar a cabo en casa.

Dognition está desarrollando tecnología de evaluación cognitiva, lo que cuadra y encaja perfectamente con la labor de EDUCAN de desarrollar tecnología de entrenamiento y educación cognitiva.

Para entender la importancia de los desarrollos tecnológicos de Dognition pondré un ejemplo: mi compañero Javier Moral, Jefe de Estudios de EDUCAN, y yo somos profesores en nuestros cursos para entrenadores, aunque nuestra manera de preparar las clases es muy diferente.

Javier tiene una inteligencia muy visual y sus apuntes están llenos de diferentes colores, flechas, llaves y otras representaciones gráficas. Yo, en cambio, trabajo con palabras resumiendo, sinoptizando y redactando de diversas formas la materia que voy a explicar.

Si cada uno de nosotros tuviera que preparar sus clases con los recursos del otro no dudéis que nos costaría más esfuerzo y el resultado sería peor. Ninguno es más inteligente, sencillamente nuestras capacidades cognitivas son diferentes, es razonable que nuestra manera de trabajar se adapte para sacarles el máximo partido.

De igual modo, sabemos que nuestros hijos no aprenden igual y buscamos que aprovechen todo su potencial a través de algunas actividades que les permitan desplegar sus destrezas y de otras destinadas a potenciar sus puntos débiles.

Con nuestros perros deberíamos seguir estos mismos criterios. Sin embargo la tecnología de entrenamiento actual sólo dispone (disponía ;)) de recursos para aprovechar las capacidades de aprendizaje que son generales y comunes a muchas especies. Esto puede proveernos de herramientas de calidad para enseñar trucos circenses o rutinas repetitivas y mecánicas, pero para la educación integral de nuestros perros apenas resultan suficientes, nunca óptimas. Sobre todo en aquellas razas e individuos que más se alejan de la media en un sentido u otro. Los buenos entrenadores de manera intuitiva son capaces de salirse de las normas trazadas para adaptarse a cada perro, pero no disponen de ningún criterio técnico, de ningún evaluador objetivo, para hacerlo. Dependen únicamente de su talento.

Por eso EDUCAN y Dognition nos hemos unido en un proyecto que nos llena de ilusión a ambas partes: desarrollar una nueva tecnología del comportamiento que, en primer lugar, evalúe con objetividad y claridad cómo puede aprender cada perro individualmente y luego plantee protocolos y técnicas de trabajo adaptados a esta evaluación personalizada.

Y, antes de que me preguntéis, que os conozco bacalaos, os lo digo: sí, ambas empresas estamos trabajando para traducir nuestras páginas e información al otro idioma.

Esto dará lugar a una nueva manera de entender no solo el entrenamiento de los perros sino la convivencia con ellos. A través del entrenamiento podremos ayudarles a desarrollarse, conseguir una vida más plena e integrada con nosotros y, en última instancia, más feliz.

Se acerca una nueva estación, más luminosa, al entrenamiento y educación canina.

Share Button

Algunas precauciones y premisas para usar refuerzo negativo minimizando sus riesgos.

Después de entregar, con un par de meses de retraso, el primero de los tres libros que espero sacar este año vuelvo al mundo de los vivos, o al menos de los e-vivos.

Y lo hago para hablar de un tema que me lleva preocupando un tiempo, vivimos un momento de “boom” de las propuestas de trabajo para perros emocionalmente problemáticos que se basan en la gestión conductual de aversivos: tanto BAT como CAT son protocolos que funcionan a través del refuerzo negativo, al que se le puede añadir eventualmente un refuerzo positivo. De primeras aclaro que creo que este es el camino adecuado, hoy sabemos que el uso del refuerzo negativo en un programa de refuerzo diferencial es lo más eficaz para este tipo de problema, como ya expliqué en un largo post, que gracias a vuestros extraordinarios comentarios se convirtió en muy, muy interesante. Además, el protocolo desarrollado en EDUCAN se basa en los mismos principios, así que esto no es una crítica a estos procesos en absoluto.

Sin embargo, lo “edulcoradas” que llegan a ser las formas de presentar estas propuestas para conseguir que el uso de refuerzo negativo les parezca aceptable a quienes tienen muchas suspicacias hacia este tipo de refuerzo conlleva un peligro implícito: que no seamos conscientes de que estamos usando refuerzo negativo y no sepamos precavernos de los riesgos reales que corremos y que debemos considerar e intentar minimizar al trabajar de este modo.

El mayor riesgo con el que nos encontramos tiene que ver con una eventualidad que parecemos no considerar cuando trabajamos: el comportamiento es continuo, no una suma de eventos aislados. En la mayoría de los casos el perro, durante la sesión, podrá reducir la intensidad del estímulo aversivo hasta hacerlo desaparecer con su conducta. Típicamente al dejar de mostrar una respuesta de agresión o miedo hacia otro perro (que es el estímulo aversivo en estos casos) o realizar alguna otra conducta observable que consideremos correcta alejará al otro perro (CAT) o se alejará de él (BAT y nuestro protocolo). Esto es muy adecuado al paradigma de refuerzo negativo, pero parecemos olvidar que antes de retirar o alejar el aversivo tenemos que introducirlo en la vida del perro, o sea que tenemos que sumar un estímulo aversivo (el otro perro) al entorno para poder empezar la sesión. Y sumar un estímulo aversivo al entorno es la manera de iniciar los trabajos de castigo positivo, el tipo de condicionamiento con efectos emocionales y conductuales más lesivos. Al explicarse estos trabajos se incide en los beneficios de que el perro gestione la situación aversiva con su comportamiento (refuerzo negativo) y se obvia sistemáticamente el cómo se le sitúa ante el aversivo (activación emocional equivalente a la del castigo positivo).

El perro existe, genera conducta y realiza asociaciones también cuando le llevamos a la sesión y sumamos a su vida elementos que le desagradan para iniciarla: el principal problema práctico al usar refuerzo negativo es cómo introducir el aversivo, no cómo retirarlo. Cuando esto se hace de manera descuidada es fácil que el perro elicite respuestas emocionales respondientes insalubres al acercarnos al lugar de trabajo, lo que puede darnos, en el peor de los casos, un incremento de respuestas reactivas de miedo o agresión o, en el mejor, una mala disposición hacia el lugar, personas y otros antecedentes fiables del inicio de la sesión, pues este inicio siempre actuará emocionalmente de manera insidiosa.

Este es un problema que no desaparecerá, pero que podemos gestionar con inteligencia para que los beneficios obtenidos durante la sesión superen con creces las consecuencias lesivas que supone su inicio y podamos hacer un uso inteligente y respetuoso del refuerzo negativo, minimizando sus riesgos. Las medidas que propongo son las siguientes:

  1. Mantén un ritual igual para llevar al perro a la sesión que para otras salidas que le resulten apetecibles. Si haces cosas diferentes para acudir a las sesiones terapéuticas el perro lo captará en seguida y empezará a generar una expectativa negativa en cuanto sepa hacia dónde va, esto nos llevará a que durante el traslado, que puede ser largo, se encuentre en un estado emocional negativo, lo que multiplicará su malestar. Sin embargo si haces lo mismo que cuando va a ir al campo a pasear tendrás un estado emocional positivo durante el viaje, la mejor manera de empezar.
  2. No llegues al lugar de la sesión y empieces con el trabajo. Otra manera de evitar que el viaje sea visto como un antecedente fiable de la sesión, con los efectos nocivos implícitos, es que llegues a la cercanía de la zona de trabajo con antelación y dediques un rato a pasear tranquilamente con tu perro, jugar con él o darle masajes relajantes si le gustan y lo haces competentemente. Déjale que se relaje y se olvide del coche y del viaje antes de empezar el trabajo.
  3. Ten un ritual de inicio de la sesión, incluyendo material específico. Todos los estímulos presentes en un entorno de interés (bueno o malo) pueden potencialmente asociarse a este y generar una respuesta emocional posterior. Sin embargo sabemos que esto no es lo más frecuente, al perro no le interesa asociar demasiadas cosas porque supone un mayor esfuerzo mental y además daría valor a muchos estímulos que realmente no fueran específicos del problema. Cuando aparece una situación de interés, el perro realiza un rastreo de señales para aprender a diferenciar los estímulos específicos y propios de dicha situación y asignarles el valor asociativo, convirtiéndolos en señales. Algunos estímulos, como el lugar concreto donde se lleva a cabo la sesión, pueden estar fuera nuestras posibilidades de acción, pero otros como el collar y correa de manejo, pueden controlarse fácilmente. Si usamos un ritual de inicio de la sesión y un material específico para esta conseguiremos que gran parte del enfoque asociativo del perro se quede en ellos, con lo que al realizar el ritual y ponerle el collar y correa de trabajo se agobiará, pues señalan que llegará la situación aversiva, pero al quitárselos o no usarlos disminuirá la emoción problemática. Podríamos decir que encapsulamos el inicio del aversivo y sus efectos adversos con el ritual y material exclusivos de la sesión, minimizando las asociaciones con otros estímulos presentes. En algunos casos en los que existe una generalización del miedo muy exagerada nosotros usamos collares de vibración para aumentar este efecto de discriminación de los estímulos que se asocian con la emoción nociva, reduciendo el enfoque del perro y dirigiéndolo hacia el material, mejorando así su activación emocional hacia el resto del entorno. Esta es quizá la técnica que más “choca” en nuestra propuesta y que es generadora de polémica, sin embargo es efectiva en casos muy severos donde se necesita que la emoción quede asociada a un contexto muy limitado.
  4. Después de la sesión no te vayas inmediatamente. Aunque salga bien, estos trabajos implican un alto nivel de estrés en el perro y una alta activación de sus capacidades emocionales, estos son motores que tardan en enfriarse, dales tiempo para ello. Antes de volver al coche para irte pasea de nuevo, calma al perro con masaje, dale tiempo para estabilizarse emocionalmente. Después intenta realizar una actividad divertida con él, si es en la misma zona perfecto, pero también puntúa hacer una parada en una zona de campo que le encante antes de volver a casa.
  5. Trabaja en pirámide. Se ha comprobado que el trabajo sobre emociones avanza y se consolida más rápidamente cuando la sesión se plantea de manera piramidal: partimos de un criterio (por ejemplo acercar al perro a diez metros del perro ayudante), subimos de criterio (por ejemplo le acercamos a ocho metros, luego a seis y luego a cuatro) y por último volvemos a bajar de criterio (retrocedemos de nuevo a seis metros, luego a ocho y terminamos en los diez iniciales). Terminar la sesión con el criterio más alto, una práctica usual pero equivocada, genera más estrés residual en el perro e implica una recuperación física y emocional de la sesión mucho más lenta e ineficaz.
  6. Espacia las sesiones no haciendo más de tres semanales, incluso puedes hacer solo dos. Por bien que lo hagas y por bajos que sean los umbrales de activación de la emoción, este tipo de trabajo implica estrés, con las alteraciones físicas consecuentes que todos conocemos y que, además, ralentizan y alteran el proceso de reconstrucción del cerebro que constituyen la realidad fisiológica del aprendizaje. Si vamos demasiado deprisa no conseguiremos que los efectos de la sesión terminen de remodelar el cerebro del perro, por lo que estaremos construyendo los posteriores avances sobre una base inestable. A todos nos tienta trabajar todos los días o al menos manteniendo el ritmo laboral normal: cinco sesiones a la semana, sin embargo, esto es demasiado rápido para procesos emocionales.

Como ves todos los puntos son fáciles de llevar a cabo, solo requieren tiempo, planificación previa y, sobre todo, ser conscientes de que estamos trabajando con refuerzo negativo y por ello debemos ser particularmente cuidadosos.

Share Button

Adicción: El riesgo invisible.

Es frecuente que los adiestradores nos refiramos a perros con un enorme interés por jugar con mordedores o pelotas como “yonkis”. Lo curioso es que le damos un valor positivo a esta expresión, porque gracias a ello podremos obtener un adiestramiento deportivo o de utilidad (aquí no me refiero al adiestramiento destinado a mejorar la convivencia) positivo, implicado, proactivo y de calidad.

Sin embargo esta fuerte predisposición puede generar lo que es, en mi opinión, uno de los principales “riesgos ocultos” del entrenamiento: convertir a los perros en adictos, ya sea a los juguetes, la mordida, las pistas de obstáculos… Y cuando hablo de adictos me refiero exactamente a eso.

El límite entre la implicación y el disfrute de algo muy divertido y la adicción es difuso. ¿Cuándo pasa una gran afición al deporte a convertirse en vigorexia? ¿En qué momento exacto podemos decir que estamos rozando lo insalubre?

Para encontrar esa frontera debemos definir claramente el concepto:

La adicción se caracteriza por la pérdida más o menos completa del control al aparecer estímulos que anuncien la posibilidad de realizar la conducta a la que se es adicto, como sucede cuando un ludópata escucha el tintineo de una máquina tragaperras o cuando algunos perros practicantes de Agility esperan el inicio de la pista. Esto implica actuar incluso de maneras autolesivas o que serían inaceptables en situaciones de control cognitivo saludable, ignorando las consecuencias negativas de la conducta adoptada, así como ser incapaz de iniciar otras conductas altamente valiosas que impidan la realización de la conducta adictiva.

No debemos confundir la adicción con la dependencia que implica un síndrome de abstinencia físico cuando deja de suministrarse una sustancia, mientras que en la dependencia las alteraciones se relacionan con la carencia, en la adicción están relacionadas con la obtención, al parecer existe un desequilibrio entre los circuitos neuronales de búsqueda, que activan al perro para realizar una conducta, y los de gratificación, que hacen que se sienta satisfecho al haber obtenido lo deseado (como la pelota). Este desequilibrio se construye a través del aprendizaje, particularmente cuando se hacen programas de refuerzo de expectativa y programas de refuerzo intermitente. Obviamente esto no quiere decir que siempre que realicemos entrenamientos de este tipo vayamos a generar adicciones, pero debe ser tenido en cuenta al entrenar a perros que ya muestran un altísimo interés por los juguetes que le ofrecemos como reforzadores.

Evitar la adicción en determinados individuos y razas es algo difícil cuando se entrenan trabajos deportivos y es uno de los puntos sobre los que tengo más enfocada mi atención actualmente. Afortunadamente hay varias cosas que podemos hacer para disminuir este riesgo y mantener en el perro una alta implicación que permita una evolución máxima del entrenamiento. Y lo bueno es que puede hacerse casi con cualquier sistema de entrenamiento, no vale únicamente para el adiestramiento cognitivo-emocional.

1- Respeta su infancia:

Los cachorros están construyendo su forma de entender el mundo, si le das una relevancia excesiva al entrenamiento durante esta etapa, independientemente de lo respetuosa o positiva que sea tu manera de entrenar, potenciaras que el perro lo vea como el centro de su vida. Es importante trabajar con el cachorro, en ningún caso defiendo que no se inicie el adiestramiento hasta la madurez, pero desde luego nunca debería ser su actividad principal: clases grupales para cachorros (en EDUCAN tenemos unas estupendas), salidas de socialización… son opciones más interesantes para ocupar la mayoría de la puppy-agenda. Cuando veo cachorros con menos de seis meses que hacen prácticamente todo su reglamento siempre tengo la misma impresión que al ver a las gimnastas de doce años: que no han podido elegir si les gusta lo que hacen y que a esa edad hay opciones más saludables.

2-Convive con el perro:

Nada potencia más la adicción que mantener a un perro viviendo todo el día en una perrera y sacarle únicamente a entrenar. La convivencia implica la interacción con los perros en muchos contextos emocionales y sociales, y por ello una educación social mínima. Nadie tendría en su casa a un perro que le muerde la mano cuanto sacude una servilleta o que se pase toda la noche empujando una pelota para que se la tires. La convivencia hace del entrenamiento otra actividad con su dueño, si todo sale como debe, será la más divertida, pero no la única en la que el perro puede interactuar con él y obtener refuerzos sociales e individuales.

3-Pasea por el campo:

Sé que Dani Pardos, que es lo máximo en cordura que se sirve en adiestradores, cree que se ha abusado de la expresión “dejar al perro ser perro” hasta convertirlo en un mantra sentimentaloide y sin sentido, pero creo sinceramente que pasear con los perros libres por el campo les permite y potencia disfrutar de sus capacidades naturales mejor que ninguna otra cosa, recordándoles que no solo pelotas, mangas o saltos son divertidos. Sólo son algunas de las opciones para pasarlo bien.

4-Que se relacione con otros perros:

Los perros tienen que relacionarse con perros, les permite sutilezas de comunicación e interacción que engrasan sus capacidades sociales y evitan que haga de un juguete el centro de su mundo, por mucho que le guste. Si tienes un perro al que no le gusta interactuar con perros desconocidos (no me refiero a casos patológicos) te recomiendo incluir en tu familia un cachorro del sexo opuesto al de tu perro: en este caso dos en mejor que uno, se relacionarán entre sí y tú podrás pasar horas viéndoles jugar. Tampoco tienes que ser el centro del mundo de tu perro (ni de tu pareja, ni de tus amigos humanos) tooodo el tiempo ¿verdad? ¿O eres así de inseguro?

5-Trabaja en equipo:

Es curioso que todas las conductas adictivas en personas son conductas individuales (podríamos excluir las adicciones sexuales, pero en realidad también lo son, pues el partenaire está objetualizado), por ello el trabajo en equipo es muy eficaz para evitar la adicción. Al existir reglas de coordinación y subordinación que ambas partes –perro y adiestrador- deben conocer y seguir, necesitando de la interacción para alcanzar los objetivos, evitamos que el perro vea la pista, el juguete… lo que sea como algo que buscar obsesivamente: la pista es algo que requiere la colaboración de ambos y la pelota o el mordedor son elementos para jugar con su guía, no objetivos por sí mismos.

6-Ten una manera de indicarle cuándo ha terminado de trabajar:

Si a tu perro le encanta el adiestramiento y no sabe claramente cuando termina una sesión será fácil que mantenga la expectativa de continuarla, requiriéndote a ello de manera insistente. Ten un comando o señal que uses siempre cuando termines una sesión, si eres consistente en muy poco tiempo sabrá diferenciar cuándo puede acceder a la pelota y cuándo no, mejorando su autocontrol y aprendiendo a desconectarse del juguete.

7-Mantén una comunicación honesta con tu perro:

Debo reconocer mi antipatía a todo programa de refuerzo intermitente, cuando el perro no sabe si aparecerá o no el premio se obsesiona con él y no puede conectar su concentración relajada, disfrutando de lo que está haciendo sin pensar únicamente “pelota, pelota, ¡¡peloooota!!”. Veo muchos perros de razas afectuosas e inteligentes, como los malinois, convertidos en adictos por programas de este tipo. La comunicación honesta quiere decir que el perro sabe qué es lo que va a pasar cuando realiza una conducta: si le hemos indicado que conseguirá la pelota por hacer algo debe obtenerla siempre, si no se la vamos a dar el perro debe saberlo también. Quizá este es el punto que más excluyente resulte para determinados modelos de adiestramiento y es que es una seña muy identificativa del trabajo C-E. Pero si practicas otro modelo de entrenamiento que hace imposible la comunicación honesta no te preocupes, sé más escrupuloso al seguir el resto de los consejos de este artículo y mantendrás a tu perro lejos de la adicción sin necesidad de cambiar tu forma de entrenar.

8-No seas obsesivo adiestrando:

Los perros son muy empáticos, para tu perro será muy difícil no obsesionarse con el entrenamiento si tú lo estás. Hace muchos años un excelente entrenador y amigo me propuso dejarme a su perro un tiempo porque lo tenía sobreentrenado y no se consideraba capaz de parar si lo tenía en casa. A los lectores que no tengan interés en el adiestramiento deportivo les podrá parecer un caso exagerado, no creo que coincida con ellos nadie que lo practique. Es difícil cambiar nuestra actitud hacia el adiestramiento, pero es fácil ponernos unos límites: deja un par de días a la semana libres de entrenamientos, tú puedes pasar el mono viendo videos de adiestramiento en internet, leyendo sobre ello o incluso opinando en foros (pero sin abusar Payno, sin abusar en ningún sentido 😉 ). Además oblígate a pagarle al perro por cada hora que dedica al entrenamiento a la semana con otra hora de actividades divertidas de otro tipo, valen las descritas de pasear por el campo o jugar con perros, pero también sesiones de masaje relajante o (si no es lo que entrenas) sesiones lúdicas de trabajo de olfato, llévalo a nadar en un pantano o rio…. Esa contabilidad te asegura que le remuneras en calidad emocional por implicarse tanto en el adiestramiento, al fin y al cabo en Google, empresa famosa por los resultados y compromiso de sus trabajadores, tienen sillones de masaje y videojuegos para los empleados. Y no parece que les vaya mal.

La adicción es un riesgo real en los perros seleccionados y destinados al trabajo deportivo o funcional de casi cualquier especialidad, es nuestra responsabilidad mantenerles emocionalmente saludables para que disfruten del adiestramiento tanto como nosotros, pero se obsesionen con él bastante menos.

Pardo, por dos no me ha salido un decálogo, cada vez estoy más cerca.

Share Button

Generalidades de nuestra propuesta de entrenamiento para zoos y acuarios.

Como ayer estuve respondiendo a los comentarios de mi anterior entrada, y además tuve que dedicar parte del día a escribir a algunas entidades que trabajan en enriquecimiento y bienestar animal sobre nuestro trabajo, he tenido que exponer muy sucintamente algunas de nuestras ideas sobre entrenamiento de animales, particularmente creo que los animales alojados en Zoos serían los más beneficiados de la adopción de un modelo cognitivo-emocional de entrenamiento. He pensado que podía compartir con vosotros, en forma de post, estas ideas generales.

En los últimos años se han llevado a cabo una serie de descubrimientos y desarrollos sobre aprendizaje y conducta, sobre tipos de reforzadores su funcionamiento e interrelación, nuestro punto de partida es que estos conocimientos deben traducirse en técnicas nuevas para el entrenamiento y bienestar animal.

Como consecuencia de lo anterior podemos deducir que los modelos de entrenamiento animal que se están utilizando tienen algunas limitaciones y pueden generar mermas en la calidad de vida de los animales, particularmente de los que se encuentran alojados en instalaciones zoológicas.

Existen varios ejemplos muy claros:

En primer lugar está el hecho de que existen una serie de conductas que el animal realiza espontáneamente cuando se encuentra emocionalmente saludable y que resultan intrínsecamente reforzantes, esto es, que no necesitan de ningún elemente externo al animal para realizarse. El animal las realiza porque se encuentra bien y para encontrarse bien. El animal disfruta de hacerlas “per se”.

Se ha comprobado que cuanto más premiamos con reforzadores primarios como la comida estas conductas de bienestar, tanto más disminuye su valor auto-reforzante y se realizan menos de manera espontánea. Esto quiere decir que si premiamos los saltos de los delfines con pescado para poder incorporarlos al entrenamiento y show estaremos disminuyendo la posibilidad de que disfrute de saltar en el tiempo en el que no está trabajando con sus entrenadores, que es la mayor parte de su tiempo, esto se traducirá en una merma en la calidad de vida del animal, puesto que hemos disminuido la posibilidad de que realice una conducta que le causaba bienestar emocional.

El entrenamiento actual debe ser capaz de potenciar la aparición de estas conductas de bienestar o, al menos, no disminuirla. En EDUCAN hemos desarrollado recursos técnicos y protocolos para conseguirlo.

También se sabe que no se gestionan de igual manera los refuerzos externos, que provienen del entorno, que aquellos que provienen del grupo social y son de naturaleza afectiva, la sobreabundancia de refuerzos del entorno causa una hiper-atención sobre este y una progresiva desvinculación del individuo con respecto del grupo social y de los refuerzos afectivos que surgen en este. Al entrenar principalmente con técnicas operantes aumentamos la atención de los animales sobre su entorno, lo que en un animal que vive en un entorno limitado, como son todos los alojados en instalaciones zoológicas, llevará, por el enfoque de su atención, a que esté necesariamente poco estimulado.

Las técnicas operantes, además, merman la interacción social por lo que disminuiremos el interés del animal por relacionarse con los otros animales con los que se aloja, incluso negativizando su presencia por ser competidores para obtener las recompensas que el entorno ofrece. Por ello el entrenamiento demasiado centrado en recursos operantes hará que disminuyan las interacciones afectivas y lúdicas entre los animales que viven juntos, pudiendo incluso aumentar el número de agresiones y la tensión de la convivencia.

El entrenamiento debería hacer lo contrario, potenciar el ámbito social lo que sería enriquecedor, puesto que la riqueza y complejidad de la interacción social, incluso en cautividad, es una de las más poderosas armas de las que disponemos para garantizar una vida emocional saludable al animal (obviamente aquí me refiero a animales sociales). Esto no es complejo cuando se sabe cómo incorporar el afecto como elemento de trabajo de manera adecuada. Se ha huido sistemáticamente del uso del afecto como motor de conducta en los protocolos de entrenamiento más operantes, en otros casos en los que entrenadores empáticos se han preocupado por vincularse emocionalmente con aquellos animales que entrenaban, se han dado situaciones de hiper-apego y dependencia que aún causaban un mayor malestar al animal, pues se encontraba infeliz excepto cuando podía interactuar con su entrenador, llegando a rechazar el contacto con los otros animales alojados con él. Un protocolo que entrena y equilibra de manera adecuada el uso del afecto es prioritario para mejorar la competencia social de los animales sociales alojados y su calidad de vida.

Otra carencia de los modelos imperantes de entrenamiento es que no trabajan sobre la capacidad del animal de gestionar correctamente el estrés, incluso intentado evitar su aparición a toda costa, algo que empeorará en el medio plazo dicha capacidad. De ello resulta una gran cantidad de animales que se afectan fuertemente por situaciones que realmente no son importantes. Esto también disminuye la calidad de vida de los animales, siendo muy fácil mejorar la capacidad de los animales de gestionar el estrés a través de protocolos relativamente sencillos, como los que hemos propuesto en el Zoo de Madrid.

Estos son sólo algunos de los planteamientos más sencillos y evidentes que surgen a consecuencia de los nuevos conocimientos que comentaba al principio, la realidad es que existen otros muchos parámetros de los procesos de entrenamiento que pueden y deben ser reajustados.

Nuestro objetivo es hacer del entrenamiento una herramienta holística de mejora de la calidad de vida de los animales, considerando los resultados en exhibiciones como una parte importante de los objetivos, pero siempre supeditada a la influencia global del entrenamiento en la vida del animal.
…Y si queréis ver todo esto en vivo, os invito a nuestro concurso de Facebook para acompañarme en una sesión de entrenamiento con leones marinos bebés :).

Share Button

Mamá, quiero ser adiestrador.

Dándonos un respiro antes de publicar el siguiente (y espero que último) artículo sobre las Cualificaciones Profesionales referidas al adiestramiento canino voy a escribir sobre un tema relacionado: La extraña impresión y reacciones que causa en nuestro entorno la decisión de dedicarnos profesionalmente al entrenamiento de perros.

Estoy convencido de que comunicar que uno quiere prepararse para ser adiestrador y posteriormente trabajar como tal no provoca ni de lejos la misma sensación en nuestro interlocutor que causaría que dijéramos que queremos ser médicos, mecánicos, conductores de ambulancia o torneros-fresadores. La reacción es más bien similar a la que tendrían si hubiéramos optado por ser cantantes de rock, cazadores de tesoros o buscadores de ovnis.

Por algún motivo inicialmente nuestras familias parecen considerar que esto del adiestramiento es una especie de aventura digna de Indiana Jones, que bien es sabido que después de jugar a ser él mismo vuelve a su trabajo de verdad como profesor de arqueología, trabajo que debió aceptar para que su madre se callara de una buena vez y le dejara calzarse la chupa de cuero y largarse por esos mundos a desenterrar tesoros, que era lo que de verdad le apetecía.

Lo cierto es que si tomamos a Madonna o a Indy como elementos de comparación parece que nuestras familias tienen algo de fundamento en sus advertencias. Seamos sinceros, no hay demasiadas Arcas de la Alianza o Santos Griales por el mundo y, obviamente, reina del pop sólo hay una (con perdón de Lady Gaga). Por ello estos trabajos son un poco chungos para absorber a muchos profesionales y como meta laboral parecen nutrirse más de ilusión que de estimaciones mínimamente realistas.

Pero el entrenamiento de perros y el trabajo sobre su conducta es uno de los sectores que, pese al parón de la crisis, más está creciendo y que cada vez necesitará más profesionales para cubrir una demanda continuamente en aumento, por lo que es muy injusto comparar a quien quiere ser adiestrador con quien aspira a montar una banda de Rock, que también está muy bien pero que tiene menos demanda.

Así que la comparación de nuestro trabajo con el de estas profesiones no puede sostenerse tomando en cuenta las posibilidades laborales ¿en qué se basa entonces? En una sola cosa: la ilusión de dedicarnos a lo que nos gusta disfrutando de cada jornada de formación o trabajo. Esto siempre le parece sospechoso a nuestro entorno, parece que un trabajo debe ser penoso y desagradable (o al menos no puede ser divertido) para ser un trabajo de verdad, y esto no es cierto. En momentos duros, como los que la crisis nos está trayendo, el dedicarse a lo que a uno le gusta le puede ayudar mucho a superar una menor remuneración o la exigencia de más horas para facturar lo mismo. Es ahora, cuando los trabajos de toda la vida ya no son seguros y que no disfrutar de tu jornada laboral lo único que te garantiza son ocho horas de aburrimiento, cuando muchos están volviendo a sus verdaderas vocaciones, a esas profesiones que son un premio en sí mismas. Si te gusta, creo que debes apostar por dedicarte al adiestramiento: Tendrás los pies en la tierra al entrar en un sector en crecimiento, pero también estarás tocando las nubes y cada día se hará más ligero y enriquecedor.

Apuesta por lo seguro, apuesta por disfrutar con lo que haces ;).

Share Button

Artículos para “Pelo, pico, pata”: Usando la nariz.

Aunque empecé a publicar aquí los textos que escribo para “Pelo, pico, pata” en seguida me di cuenta de que el perfil de seguidores de este blog era muy diferente al de los lectores de la revista y no tenía sentido seguir haciéndolo; odio esos blogs que meten entradas de cualquier tipo u origen para aumentar su contenido y simular una actividad como bloggers que en realidad no existe.

Sin embargo creo que el presente artículo es una excepción, el trabajo de olfato es poco conocido en sus aplicaciones lúdicas y terapéuticas incluso por muchos profesionales del adiestramiento ¡y los resultados que se pueden obtener son realmente sorprendentes! Hace poco el excelente adiestrador Sergio Sinobas (que trabaja en EDUCAN, en Madrid) iba a incorporar a su familia a un pastor alemán macho de trabajo de casi tres años con RCI II, tenía que conseguir que conviviera con su rottweiler macho de seis años y su yorkie, también macho y adulto, por si esto le parece poco a alguien además vive en un piso. Quien conozca algo sobre perros sabe que esta es una situación complicada. El inicio del contacto y el trabajo de presentación se realizó mediante protocolos de olfato y hoy, apenas un par de meses después, basta pasarse por su face para ver los videos de los perros interactuando como los mejores amigos del mundo (¡¡gran trabajo Sergio!!).

Por ello creo que divulgar las bondades de hacer que nuestros perros usen su nariz no está de más en esta Caja Verde.

Es fácil darse cuenta de que los perros son unos entusiastas de olfatear, sin embargo no suelen conocerse bien las múltiples aplicaciones prácticas que tiene esta afición de nuestros amigos caninos.

Cuando pensamos en aprovechar el olfato nos vienen a la cabeza los perros que detectan explosivos, los que localizan droga o los que encuentran a las personas sepultadas o perdidas. Son actividades admirables y que requieren implicación y entrenamiento consistente, no parece algo demasiado aprovechable para nuestros perros caseros.

Sin embargo el trabajar con la nariz puede cambiar la vida de un perro, ayudándole a corregir problemas de conducta o haciendo que se divierta como no creías que fuera posible, además es algo que podemos hacer con cualquier perro, independientemente de su raza o edad.

Esto sucede porque los perros están preparados de forma natural para que el sentido del olfato sea uno de sus principales herramientas para interpretar el mundo, pero habitualmente nosotros, que somos una especie principalmente visual, no dejamos que este potencial se desarrolle o incluso corregimos que intente olfatear determinadas cosas (por poco higiénicas o porque resulta socialmente comprometido), con lo que esa extraordinaria capacidad queda reducida y minimizada.

Como el uso del olfato está muy relacionado en el perro con el desarrollo de la capacidad de concentración, el autocontrol y la gestión de las emociones el resultado final de no usarlo es que limitamos la capacidad del perro para mejorar en estos aspectos, con lo que aumentan todos los problemas relacionados con ellos: lentitud en el aprendizaje, generación de estrés, mala gestión de la ansiedad…

Realizar ejercicios de olfato está sustituyendo ventajosamente al uso de ansiolíticos y otros fármacos en el tratamiento de múltiples problemas de conducta, permite regular la actividad en perros excesivamente dinámicos, ayuda a solucionar problemas de miedo y agresión
… Un auténtico comodín para la “medicina natural” canina.

Particularmente el olfato me parece muy importante como elemento recuperador de la calidad de vida en perros geriátricos, pues activa y estimula mentalmente en un nivel óptimo: los abueletes que pensábamos que solo querían dormir se revitalizan y divierten como hacía años que sus dueños no les veían hacerlo, retrasando o incluso deteniendo los deterioros cognitivos asociados con la vejez. En este punto tengo que pedirle a los lectores un favor personal: Si tienen un perro mayor y le ven apático y desanimado denle estimulación olfativa a través de ejercicios sencillos de olfato, no se resignen. Lo agradecerá.

Pero es que, además de con aspectos que pueden resultar problemáticos, el trabajo de olfato puede ayudar a nuestro perro no sólo a evitar problemas sino también a ser más feliz. Y que nadie piense que un perro es feliz sólo por estar tumbado en el sofá, como a nosotros, eso les gusta un rato, pero también desean tener actividad y les satisface alcanzar objetivos y si lo hace con sus compañeros humanos ¡miel sobre hojuelas! En los días de lluvia en los que es inevitable acortar los paseos el complementarlos con trabajos sencillos de olfato aporta al perro el extra de esfuerzo mental necesario para que se lo pase tan bien como corriendo por el parque.

¿Y qué se puede hacer en casa para usar esta capacidad tan extraordinaria? No hace falta intentar complejos entrenamientos, puede limitarse a poner trocitos de comida por la casa y darle a su perro una señal para que los busque, puede ocultar su juguete o incluso esconder a algún miembro de la familia (que se esconda bien para que el perro deba usar su nariz), también puede enseñarle a seguir pequeños rastros de comida o a localizar un objeto que usted ha tocado de entre varios similares (no crea que es tan difícil, cuando usted le lanza un palo en el campo su perro siempre le trae el correcto ¡y en el campo hay muchos otros palos!). Verá como su perro está más calmado en casa, como se vuelve más tranquilo y relajado en el trato con perros o personas y que cosas que antes le ponían muy nervioso y alterado ahora no parecen afectarle en absoluto.

Aunque si empieza a trabajar con su perro es muy probable que se aficione y termine buscando cómo avanzar y entrenar acciones más complejas, el trabajo de olfato fácilmente se convierte en una afición compartida ¡Bienvenido al club! 🙂 🙂

Share Button

La concentración relajada

Ya hace muchos años que mis amigos saben que cuando vemos o hablamos de las grandes obediencias (sea en la disciplina que sea, pero principalmente en VPG/RCI u OCI) mis preferencias van hacia aquellos trabajos que resultan fluidos y continuos, sin “picos” emocionales, frente a los más explosivos. Prefiero un trabajo más relajado del perro, no más lento ni más impreciso, sacrificando quizá algo de rotundidad en los cierres de los ejercicios en pro de una sensación de naturalidad durante su desarrollo. Este tema llenó muchas tertulias con colegas, algunos de los cuales coincidían conmigo mientras que otros -que eran más- discrepaban, prefiriendo los trabajos con más punch.

Creo que inicié la búsqueda de la concentración relajada en el adiestramiento antes de darme cuenta de que lo hacía, pero ahora sé lo que es, los beneficios que aporta y algo sobre cómo conseguirla. De hecho es uno de los elementos característicos de los nuevos desarrollos de entrenamiento cognitivo-emocional, quizá el más difícil de explicar.

La concentración relajada es la disposición de trabajo atenta, fluida y natural que permite al perro disfrutar durante la realización de las conductas solicitadas por el guía y no sólo o principalmente al finalizarlas debido a la consecución de un refuerzo.

Y después de esta definición es cuando empiezan los problemas para trasmitir correctamente el concepto, porque los términos concentración y relajada pueden parecer chocantes al aparecer juntos. En absoluto existe contradicción; podemos concentrarnos (tanto los perros como nosotros) de dos maneras que constituirían extremos opuestos de cómo hacerlo:

  • La concentración tensa que tenemos cuando el objetivo de dicha concentración es realizar algo, como estudiar un examen o terminar un informe, para alcanzar un objetivo final relevante para nosotros. Cuando nos concentramos de esta manera actuamos de manera rápida porque buscamos ser resolutivos, lo que hacemos -el estudio del examen o la realización del informe- son un paso necesario, pero fastidioso, para alcanzar nuestro objetivo: aprobar o entregar nuestro trabajo en plazo.
  • La concentración relajada aparece cuando una parte importante de nuestro objetivo (o todo) está en el camino y no en la meta, como al estudiar temas de nuestro interés sin más objetivo que aprender o al practicar un deporte que nos gusta, pesemos lo agradable que resulta: concentrarse es fácil y natural, existe atención, pero no tensión. Nuestros movimientos son más naturales, porque estamos disfrutando de lo que hacemos, sin la urgencia de hacerlo sólo para llegar a un objetivo final, nuestra cabeza no está en el siguiente paso sino en lo que estamos haciendo.

Las maneras más tradicionales de entrenar, sobre todo las que se centran en el aprovechamiento del condicionamiento operante, potencian que el perro se concentre de manera tensa, pues actúa para conseguir un objetivo final, ya sea una recompensa como la comida, la pelota o el cese o evitación de la presión. Las conductas son un instrumentos para alcanzar dicho objetivo (de ahí lo de condicionamiento instrumental), no son disfrutadas en sí mismas ni aunque usemos sólo estímulos positivos. Esta manera de trabajar, utilizada correctamente, permite conseguir mucha precisión y velocidad de ejecución, entonces ¿qué problema hay con este tipo de concentración en el adiestramiento? Bien la desventaja está en que el perro tiene el mismo tipo de urgencia y tensión que antes describíamos, desea terminar lo que le hemos pedido para acceder a su refuerzo, lo que implica que cada vez que trabaja llega a niveles de estrés muy altos y si trabaja a diario pues… imaginemos una vida de primeras citas: puede ser muy emocionante, tanto que no creo que haya cuerpo que lo aguante :(.

Cuando conseguimos que el perro se concentre de manera relajada estamos consiguiendo también que disfrute del camino, de manera que va mejorando su capacidad de concentración, su destreza y la calidad de su aprendizaje sin alcanzar niveles nocivos de estrés en cada entrenamiento o prueba, casi sin darse cuenta, puede trabajar a diario sin merma para su calidad de vida porque cada entrenamiento no le hace sentirse como en un examen.

La manera de conseguir la concentración relajada es a través de la activación de motores sociales durante el trabajo, que el perro entienda el entrenamiento como una actividad realizada en equipo con una persona querida. También la comunicación honesta, el mantenimiento de las expectativas de refuerzo en un nivel medio y nunca alto, el porcentaje adecuado de aciertos y fallos, un nivel de exigencia adecuado y una correcta planificación de los avances son necesarios para trabajar de este modo, pero explicar estos puntos es otra historia (o varias) y debe ser contada en otra ocasión ;).

Share Button

Banco de pruebas: Thundershirt

Carlos Alfonso López con Zedida de la Serralada, Cata.

El Thundershirt es un invento reciente, una “camiseta” de tela que puede ser regulada para apretar el cuerpo del perro, generando una presión uniforme. El objetivo es aprovechar el mismo proceso que usa la máquina de abrazar vacas diseñada por Temple Grandin: la tranquilidad inducida por una sujeción firme pero suave. Este es un proceso que debería tenerse en cuenta a la hora de diseñar y opinar sobre técnicas de modelado, pues ahora sabemos que podrían realizarse de manera que generasen calma y tuvieran importantes efectos positivos sobre los perros para ayudarles en la superación de miedos y eliminación de estrés.

La empresa que fabrica el Thundershirt afirma que usando su producto se consiguen efectos beneficiosos en el miedo a los truenos (de ahí su nombre), en los problemas de ansiedad por separación, ladridos excesivos y, en general, todos los trastornos que tienen un componente importante en la generación de distrés y ansiedad en los perros, como podría ser cualquier forma de miedo. Esta visión me gusta pues deja un poco a un lado la nosografía actual y adopta un enfoque global sobre motores emocionales de conducta que comparto y creo que será el que veremos en el futuro del trabajo de modificación de conductas.

Aunque sabemos que el principio teórico que aplica el Thundershirt funciona y es real esto no quiere decir que el producto sea eficaz, así que decidí probarlo antes de usarlo en terapias. Intento que hagamos esto (aunque nuestras pruebas no tengan valor estadístico por el limitadísimo número de sujetos, uno en este caso) porque los adiestradores tendemos a ser demasiado prácticos en este sentido e incorporamos las nuevas medidas o productos a nuestros protocolos de trabajo sumándolas, con lo que no sabemos realmente cuál es su valor propio, pues hay un paquete amplio de medidas para la mejora del problema, y, queriendo a veces ver los resultados positivos, creemos que son eficaces aunque no dispongamos de ningún dato realmente sólido que lo pruebe. En mi opinión esto ha hecho que determinados productos sin ningún valor terapéutico se vendan y usen de manera generalizada, no aportando más beneficios que los que obtienen quienes los fabrican, distribuyen y venden.

Para probar el Thundershirt elegí como sujeto experimental a mi hembra de malinois, Kata, una perra fantástica para el trabajo y muy cariñosa, pero con mucha tendencia a generar estrés y ansiedad y que requiere una serie de medidas y trabajos continuos para mantenerse bien. Realmente es una perra algo agotadora a nivel emocional.

Definimos una serie de situaciones fáciles de evaluar y que aparecían en la perra cuando no se tomaban medidas que las previniesen o corrigieran:

  1. Cuando vamos a salir a pasear por el campo, lo que hacemos tres veces al día, labraba y golpeaba con el hocico a mis perros, llegando a darles pequeños mordiscos durante los treinta metros que recorremos hasta llegar a la puerta. Esto se controla bien con contracondicionamientos y trabajos de olfato sencillos.
  2. Cuando estamos en una situación social en casa (reuniones con amigos, comidas de trabajo…) la perra se altera por encima de lo normal, intenta jugar insistentemente con quienes conoce y puede ladrar a desconocidos. Si se hacen unos cuantos “arrestados” al ladrar y antes de iniciarse la reunión y en su inicio se le plantean unos cuantos trabajos de olfato se normaliza.
  3. En general la perra es intranquila y le cuesta tumbarse, cuando lo hace está siempre atenta a levantarse ante cualquier novedad o movimiento ¿sabéis los perros que cuando se duermen profundo decimos: “por fin, se ha dormido”? Pues una de esos. El uso del olfato regula esto por la generación de autocontrol y saludable agotamiento mental.
  4. Por último la perra tiene la costumbre de despertarme a las seis de la mañana, con lo que además despierta a los otros perros, siendo inútil ignorarla, lo que hago para regular esto es aplicar castigo negativo, guardándola en un trasportín, lo que resulta muy eficaz, después de hacerlo durante unos días se mantiene un par de semanas sin despertarme, después vuelve a empezar.

Aunque me propuse dejarla dos semanas sin medidas anti-estrés, a los diez días decidí que o probaba ya el Thundershirt o uno de los dos nos teníamos que ir de casa.

Así que nos pusimos a probar nuestra “camisa de fuerza”, que es como coloquialmente hemos llamado al Thundershirt. La manera de usarla fue mantenerla puesta (después de habituar a la perra) todo el tiempo diario excepto durante los paseos, en parte por que mantuviese su tiempo de ocio sin alterar y en parte por la dificultad de moverse por el campo con el Thundershirt. Antes de dormir le quitábamos su camiseta y por la noche dormía sin ella.

Desde el primer día teníamos la impresión de mejora, pero sabíamos que dicha impresión podía ser falsa y más debida a nuestro deseo que a una realidad objetiva.

  1. A los seis días la perra había dejado de ladrar e incordiar a los otros perros antes de las salidas por completo, en alguna ocasión aislada dio un pequeño ladrido pero nada más.
  2. En las reuniones en casa cesó de ser insistente y tras un pequeño saludo se tumbaba y relajaba ¡quienes la conocían nos preguntaron varias veces si estaba enferma!
  3. Su estado de inquietud permanente desapareció y podíamos movernos sin que se levantase o acudiera, en ocasiones creímos que se habría quedado en el jardín o en alguna habitación y por eso no venía a ver lo que hacíamos.
  4. No me despertó en ninguna ocasión, pese a haber estado haciéndolo los días anteriores.

Tan radical fue el cambio, recordemos además que el Thundershirt era la única medida anti-estrés que se estaba usando, que Eva, mi pareja, decidió que se lo quitásemos porque la perra se había aquietado tanto que temía que terminase en un estado depresivo.

Y aquí viene lo mejor; le quitamos el Thundershirt y decidí esperar, sin aplicar ninguna medida anti-estrés o de gestión de la ansiedad, a ver cuándo desaparecía la mejora. Esto ha retrasado bastante el artículo porque han pasado ¡más de tres semanas! y ahora empiezan a aparecer los problemas tímidamente: esta mañana me ha despertado por primera vez y lleva un par de días ladrando a mis otros perros al ir hacia la puerta de salida. En casa está algo más alerta y se levanta o cotillear cuando sucede algo inesperado, pero no por cualquier cosa.

Mi opinión sobre el Thundershirt no pueden ser más positivas, tanto por el efecto durante su uso como por la persistencia de la mejoría. Aunque aún lo probaré con algunos casos concretos de miedo y agresión, ya mismo voy a recomendar a nuestros adiestradores de toda España que lo incorporen a sus protocolos cuando medien problemas de estrés o ansiedad. Ahora soy uno de los miles de entrenadores que, según la página de Thundershirt, recomiendan su uso.

Share Button

Beneficios del estrés (II)

AVISO: Post largo, larguísimo, de los que me traen tirón de orejas inmediato de mi Webmaster.

En el anterior post refería los beneficios generales de trabajar con estrés, hay que añadir que, como comenta Fernado Silva en dicho post, si no somos capaces de enseñar al perro a trabajar con pequeños niveles de estrés y a gestionarlos correctamente nos encontraremos atados de pies y manos para hacer trabajo comerciales, correcciones de conducta o trabajos deportivos de calidad.

Si no podemos trabajar por el pequeño nivel de estrés que causa estar un par de horas guardados en el coche, como cuenta el señor Silva, el consecuente con haber viajado varias horas y estar en un lugar nuevo, como sucede a quienes participan en pruebas deportivas de cualquier especialidad, el que pueda darse cuando iniciamos algunos protocolos de manejo y seguridad para mejorar a perros con miedo o determinados tipos de agresión o, sencillamente, el que en ocasiones causa la enseñanza de alguna conducta difícil para el perro, realmente no podremos entrenar casi nunca y los perros que más necesitan de trabajo tendrán que renunciar a determinados beneficios que en el medio plazo podrían mejorar mucho su calidad de vida y entrenamiento.

Enseñar al perro a gestionar el estrés es una necesidad real que tiene dos beneficios principales:

  • El perro se estresará progresivamente menos ante los estímulos o entornos que antes le generaban un nivel alto de estrés.
  • El perro dejará de mostrarse inseguro, inestable y nervioso cuando algo le afecte, cambiando progresivamente su actitud a la de un afrontamiento seguro de los problemas.

El primer punto es beneficioso para mejorar las reacciones hiperemocionales de perros sensibles (como los border collie o los malinois) ante cambios de entorno o situación. Es frecuente que este tipo de perros, cuando no han sido entrenados para gestionar el estrés, muestren agobio, sorpresa excesiva o incluso miedo cuando cambian determinadas circunstancias. He visto a perros adiestrados con el máximo de respeto y absolutamente sin nada parecido a un trato inadecuado mostrarse medrosos por este motivo, pareciendo a ojos de los neófitos que su adiestramiento había sido brutal o incorrecto. Sencillamente no sabían cómo gestionar esa situación nueva, no habían entrenado su capacidad de gestionar el estrés (como un brillante científico que no fuera capaz de exponer en público sus trabajos porque la situación de encontrarse rodeado de gente inhibiese su capacidad de comunicarse y le hiciera parecer torpe), en la mayoría de los casos por una prevención excesiva del adiestrador, que le lleva a evitar la aparición de esas situaciones estresantes en lugar de darle al perro recursos para solucionarlas.

El segundo punto es más importante si cabe, pues es el que consigue que el perro aprenda a “disfrutar” de un nivel adecuado de estrés. Como las personas que “se crecen” ante el surgimiento de un problema. Todos estaremos de acuerdo en que hay pocas sensaciones más satisfactorias que la de haber solucionado algo difícil y percibido como un problema: el entrenamiento de un ejercicio que llevaba tiempo resistiéndose, la presentación a una prueba comprometida… Que el perro pase de ver una situación como agobiante a verla como una oportunidad de disfrutar con sus capacidades depende de su capacidad de gestionar el estrés. Creo que la mayoría de grandes adiestradores que he conocido me han hecho referencia, más que a sus éxitos deportivos, a perros que trabajaron y que ”se venían arriba” ante las dificultades, pocas cosas emocionan más que estar en prueba, en una situación difícil y notar que el perro aumenta su implicación y tenacidad.

De hecho los beneficios de una buena gestión del estrés son tantos que se han diseñado formas de reproducir el estrés sin riesgo para optimizar el aprendizaje o rendimiento de manera puntual, estos “simuladores” de estrés se basan en tres coordenadas principales:

  • Activación física: Todo estrés lleva implícito un aumento de la activación física, por ello si generamos una actividad física más alta de lo normal tendremos mejoras en la atención, capacidad de reacción y discriminación de información relevante, similares a las que suceden en una situación de estrés real, pero sin este. Sencillamente un poco de ejercicio antes de iniciar una actividad para “acelerar” el cuerpo implicaba mejoras sustanciales de rendimiento y de sensaciones de auto-satisfacción y bienestar.
  • Novedades en el entorno: Toda novedad implica un nivel mínimo de estrés adaptativo, si las introducimos de forma intencionada y calculada podemos aprovechar la mejora en la capacidad de adaptarse, la atención, la concentración mantenida y todos los beneficios adaptativos del estrés descritos en el anterior post. Sin riesgos. Cambiando los lugares de trabajo de varios profesionales se conseguía automáticamente una mejora de la capacidad de analizar los problemas que se les presentaban, de los resultados del trabajo y una importante disminución de las distracciones.
  • Salir de la rutina: La rutina es algo tranquilizador y un eliminador de estrés, pero cuando experimentalmente se cambiaron las rutinas de varios profesionales, con el consiguiente aumento de estrés para ellos, se comprobó un efecto muy curioso: en un primer momento todos los profesionales coincidieron en que sería perjudicial para su trabajo y que les resultaba molesto tener que dejar su forma habitual de hacer las cosas, también pensaban que empeoraría su rendimiento. Sin embargo después de trabajar de forma no rutinaria se comprobó que su eficacia había aumentado (rendimiento por hora y calidad del trabajo final) y la sensación de satisfacción con el trabajo también. Esto debe ser ocasional para no causar estrés residual, después de obtener los beneficios de un cambio de rutina el volver a ella impide que el estrés llegue a tener efectos negativos o acumularse de forma residual.

Si usamos bien estos tres principios entrenaremos una buena base de gestión del estrés y aprovecharemos su parte positiva para nuestro adiestramiento sin sufrir sus consecuencias nocivas.

¡Pero ojo! Estos tres “simuladores” son tan eficaces -recordemos que el estrés y la diversión están muy relacionados- que quienes los usan con frecuencia pueden hacerse adictos (no olvidemos que el estrés genera endorfinas) y querer trabajar sólo bajo estrés. Lo que explica la adicción al trabajo en algunas personas que necesitan activación alta, novedades y nuevos retos para sentirse bien: ¡Se han enganchado!

Esto también explica por qué tantos perros de Agility parecen mostrar niveles muy altos de estrés durante sus pruebas de trabajo. Hace poco me comentaba una amiga que compite en esta disciplina que no entendía que su perro, que vivía con ellos en casa y era el rey de los sofás, que salía al campo a correr y jugar varias veces por semana, que convivía, además de con la familia, con otros perros con los que se llevaba bien y cuyo adiestramiento había sido positivo y pro-perro, mostrara signos altos de estrés en la pista, realmente le preocupaba mucho. Pero es que el Agility es un auténtico simulador de estrés inintencionado: activación física alta, cambios de entorno (los competidores de Agility frecuentemente compiten varias veces al mes en diferentes campos de trabajo) y diferentes rutinas (cada pista es distinta a las anteriores). Por ello tiende a causar esa adicción al estrés que comentábamos. En estos casos el problema no es evitar esta activación, lo que es prácticamente imposible, sino enseñar al perro desde el principio a gestionar su estrés para que no empiece a subir y subir en cada entreno y prueba ¡Ese aparente estrés puede ser el equivalente al que tiene la gente que “pierde la cabeza” por su afición y estar más relacionado con la excitación ante la idea de divertirse como locos que con ninguna asociación negativa!

La gestión del estrés en estos entornos potenciadores o activadores del estrés será la tercera y última entrega de esta serie de artículos destinados a explicar los beneficios que este proceso, bien manejado, puede aportar al entrenamiento y a la calidad de vida de los perros.

Share Button

Beneficios del estrés (I)

El año pasado el modesto equipo del Alcorcón dio un “baño” futbolístico al Real Madrid, un cuatro a cero que paso a denominarse “el Alcorconazo”. Todos los analistas coincidían en una de las causas principales: el Real Madrid estaba demasiado relajado frente un Alcorcón que se esforzó al máximo. En realidad se estaba recriminando al Real Madrid no haberse estresado lo suficiente por el partido y se felicitaba al Alcorcón porque este sí que lo había hecho.

Casi siempre que hablamos del estrés relacionado con el adiestramiento o, en general, con los perros solemos referirnos a sus consecuencias negativas, pero se obvian los mucho beneficios que se pueden obtener de este mecanismo de adaptación. El estrés se está convirtiendo en uno de esos “demonios” que parece necesario evitar a toda costa y cuyas consecuencias son, por definición, nocivas.

Pero la investigación ha demostrado múltiples beneficios del estrés cuando es correctamente gestionado. De hecho si el estrés no fuera beneficioso nunca se hubiera desarrollado como mecanismo de adaptación, existe porque funciona y ayuda a tener éxito en el afrontamiento y evaluación de situaciones.

Hoy se sabe que el estrés es un componente necesario y conveniente del éxito deportivo, de la creación artística, un potenciador de la diversión, un eliminador de la dependencia de refuerzos externos y un elemento imprescindible del crecimiento personal de cada uno de nosotros.

Debemos tener en cuenta que el estrés es un proceso interno individual cuya causalidad es susceptible de ser modificada, no es algo con una relación causa/efecto inalterable, lo que estresa a algunos perros a otros no les afecta lo más mínimo. Para decirlo de manera fácil: el estrés no es algo que le sucede AL perro sino algo que sucede EN el perro. Se debe entrenar desde esta perspectiva y tomando en cuenta que no debemos asumir como fijos sino como dinámicos aquellos factores que generan estrés, por ello evitar sistemáticamente las situaciones de estrés es una de las peores maneras de afrontarlo que hay, el perro se irá haciendo progresivamente más sensible y activará el estrés ante nuevos estímulos de menor magnitud.

Entonces ¿qué hacemos con el estrés? El trabajo más eficaz y aprovechable, puesto que es un proceso que sucede dentro del perro y que puede ser variado, es enseñar al perro a gestionar su estrés, con ello lograremos que el perro no active una respuesta estresante ante estímulos que no causen una situación de riesgo real, con la consiguiente mejora en fobias y en perros sensibles.

Cuando un perro sabe gestionar el estrés además de evitar sus efectos nocivos podremos empezar a aprovechar sus beneficios.

Los beneficios del estrés bien gestionado para el adiestramiento son:

  • Fuerte implicación y compromiso en el trabajo, con lo que el perro disfruta al máximo de lo que está haciendo.
  • Auto-refuerzo, al activarse el estrés correctamente el perro automáticamente pasa a que el mero hecho de estar trabajando sea un premio, sin necesidad de refuerzos externos.
  • Aumento/potenciación de la diversión, la diversión y el estrés están directamente relacionados. Si nos fijamos la mayoría de las cosas que nos divierten nos generan un estrés positivo (eustrés), esta relación se da también al revés: lo que nos genera estrés positivo nos termina resultando divertido.
  • Inmediatez de respuesta (velocidad), las respuestas que se dan cuando el estrés está activo son mucho más rápidas y asertivas.
  • Entreno de la atención, el estrés ayuda a fijarse en lo importante con lo que se consiguen mejoras automáticas en:
    • Concentración.
    • Capacidad para aislarse de estímulos triviales o irrelevantes para el trabajo.
  • Entreno de la resiliencia o resilencia, la capacidad de resistir situaciones estresantes sin efectos negativos y superarlas positivamente por lo que parece que hay que entrenar con estrés para evitar sus efectos negativos.
  • Sensación del perro de controlar la situación, con lo que los elementos negativos que puedan aparecer se gestionan de forma proactiva y se perciben como superables, aumentando la confianza del perro en sí mismo.

Sin embargo para aprovechar todas estas ventajas debemos cumplir a rajatabla una serie de condiciones que nos evitarán caer en el lado negativo del estrés:

  • Respuesta rápida y clara a la situación estresante, la solución a la situación debe ser inmediata a ella y fácil de alcanzar para el perro, ya sea porque la conozca perfectamente o porque podamos inducirla con facilidad.
  • Corta activación del estrés. Si prolongamos la activación del estrés durante demasiado rato o bien los efectos beneficiosos desaparecerán o bien el perro se hará “adicto” a trabajar bajo estrés y necesitará de este para mantener la calidad de su adiestramiento, lo que sí generará toda la batería de problemas que conocemos.
  • Dar al perro tiempo y actividades posteriores suficientes y adecuadas para recuperarse. El estrés está diseñado para darnos sus beneficios cuando se activa brevemente y de forma ocasional, por lo que debemos dejar al perro normalizarse tras haberlo activado, lo que puede ser facilitado dejándole realizar sus actividades favoritas, como correr por el campo.
  • Buena forma física del perro para que la activación no genere tensión o malestar muscular que impida el disfrute de dicha activación extra. El estrés es físicamente agotador, por lo que si el perro no tiene una buena condición física o se encuentra enfermo no conseguiremos ningún beneficio.
  • No ser activado en cada entrenamiento, sino ocasionalmente. Es habitual que cuando alguien ve por primera vez los importantes beneficios en adiestramiento y en calidad de vida del perro que se consiguen con estrés decida usarlo cada vez que entrena. Si es hábil podrá conseguir un alto rendimiento deportivo a costa de hacer al perro adicto al estrés, pero las mejoras de calidad de vida desaparecerán por completo y el estrés empezará a mostrar su peor cara.
  • Autonomía, si el perro se somete a estrés bajo una disciplina muy férrea que hace que pequeños fallos sean inmediatamente corregidos, el estrés resultará muy nocivo. Para que el perro sienta que tiene control de la situación y aproveche el estrés las respuestas posibles deben verse como un rango y no como algo inalterable y exacto.

Los beneficios del estrés están empezando a popularizarse tanto que ya se han planteado unos interesantes modelos de “simulación de estrés”, sin estrés real, para sacar el máximo partido de este proceso sin riesgo. Había incluido la explicación de estos modelos (y su aplicación en perros) en este artículo, pero mi webmaster me ha dicho que más de dos páginas es fatal de la muerte para el formato blog y llevo tres, así que lo publicaré en un par de semanas como segunda parte.

Prometo que en el siguiente artículo hablaré del trabajo que estamos haciendo en el Zoo, pero le debía este a Eliseo 😉

Share Button

Perros y ahora también leones marinos, loros y delfines

Hola a tod@s,

En otro post comentaba que estábamos pendientes de un proyecto muy importante para EDUCAN, pues bien ¡ya está en marcha!

Hemos firmado un convenio con ZOOS IBÉRICOS, entidad perteneciente a Parques Reunidos la empresa que posee más instalaciones de Zoos y Aquariums en todo el mundo, para aplicar trabajo cognitivo-emocional al adiestramiento multiespecies, empezaremos por leones marinos, loros y delfines en el Zoo de Madrid.

Como estoy muy ilusionado por la puesta en marcha de este proyecto y me puedo dejar llevar por el entusiasmo al escribir sobre ello, me voy a limitar a “copiar y pegar” del documento firmado con ZOOS IBÉRICOS la parte referida al objetivo de esta colaboración. Únicamente añado las negritas para resaltar las partes que me parecen más interesantes (y porque mi webmaster del universo me ha dicho que en los blogs hay que poner negritas).

OBJETO DEL CONVENIO

El objeto principal de la colaboración para ambas partes es diseñar, aplicar y evaluar los resultados de nuevos protocolos de adiestramiento para diversos animales tomando como parámetros principales el aprovechamiento de las capacidades cognitivas de cada especie, su estado emocional y sus pautas sociales específicas, pilares del adiestramiento cognitivo-emocional.

Este objetivo principal tiene dos sub-objetivos:

1. Bienestar animal:

Los nuevos protocolos buscarán dar mayor calidad de vida y trabajo a los animales a los que se apliquen, coincidiendo ambas partes en primar el bienestar animal sobre la vistosidad de las conductas entrenadas.

Se ha planteado desde la etología más actual que los animales generan conducta de forma diferente según estén en un entorno de lucha por la supervivencia (riesgo de predación, dificultad para obtener los recursos, necesidad de una defensa activa del territorio…) o en un entorno de bienestar (entorno seguro donde no son previsibles riesgos para el animal y abundan los recursos). Una gran mayoría de las técnicas actuales de adiestramiento (aún usando estímulos positivos) se basan en cómo generan conducta los animales en entornos de supervivencia, empeorando los resultados cuando la calidad de vida del animal es óptima.

Uno de los principales objetivos, técnico y ético, de esta colaboración es desarrollar protocolos de trabajo que tomen como referencia la forma en que los animales generan conducta en entornos de bienestar, siendo el motivo de los animales para trabajar no asegurarse la supervivencia sino mejorar su bienestar físico, emocional y social.

2. Investigación:

Incorporar los conocimientos más actuales de etología al entrenamiento de animales, evaluando los resultados.

Este proyecto es pionero en:

a. Aprovechar los procesos cognitivos conocidos en cada especie para su adiestramiento. Hasta ahora el condicionamiento operante ha sido el principal mecanismo de trabajo para el adiestramiento de animales, esto es ventajoso porque es un proceso que funciona en la práctica totalidad de los animales que son adiestrados. Sin embargo la etología cognitiva nos ha demostrado que las diferentes especies pueden tener procesos mentales como la capacidad de solución de problemas, el aprendizaje por imitación (como sucede en el caso de aprendizaje por modelo-rival estudiado por Pepperberg en psitácidas)… aprovechar estas capacidades específicas permite mejorar el trabajo pues muchos de estos procesos cognitivos son auto-satisfactorios, por lo que utilizándolos se reduce drásticamente la necesidad de refuerzo externo, consiguiendo una conducta más consistente, un mejor estado emocional del animal, que se divierte consiguiendo realizar la conducta, viendo el animal la conducta entrenada como una meta en sí misma y no sólo como una puerta que abre la despensa (reforzador primario externo).

Estos procesos cognitivos también permiten que el animal se autoevalúe y se potencia la capacidad de refuerzo interno.

Si utilizamos estos procesos el animal disfrutará del hecho de estar trabajando y sus sesiones de adiestramiento tendrán un efecto de enriquecimiento ambiental que redunde en una mejora del bienestar del animal. Además serán necesarias menos sesiones de mantenimiento, las mejoras serán más rápidas y la calidad del trabajo más estable.

b. Evaluar y optimizar el estado emocional de los animales durante su adiestramiento y durante las exhibiciones, disminuir el distrés y mejorar la gestión del estrés en los animales entrenados, evaluar y promover la aparición de estados emocionales positivos y tener un seguimiento fiable del bienestar emocional de los animales adiestrados.

c. Aprovechar de forma estructurada y protocolizada procesos sociales de las especies trabajadas, como la vinculación afectiva, buscando que la interacción con el entrenador durante las sesiones de adiestramiento y exhibiciones sea un objetivo deseable y satisfactorio en sí mismo para el animal. Hoy sabemos que el afecto es un potente motor de conducta en muchos mamíferos sociales, aunque esto se ha aprovechado de manera intuitiva por parte de los adiestradores desde hace mucho tiempo no se ha hecho de forma ordenada, estudiada y reproducible como sistema de trabajo. Uno de los objetivos de la colaboración es sistematizarlo para las especies que se trabajen.

…y, también extraído del convenio, una de las competencias de EDUCAN será:

– Diseñar protocolos, esquemas y técnicas de trabajo para las diferentes especies.

En fin un proyecto MUY ilusionante, que nos va a tomar mucho trabajo (creo que tendremos que restringir algunas actividades comerciales para poder dormir de vez en cuando) pero que es un paso de gigante para la necesaria actualización de paradigma en el adiestramiento de animales.

Tengo que agradecer a Miguel Bueno Brinkmann, biólogo conservador de aves y mamíferos marinos del Zoo de Madrid, y a Pablo Roy, responsable de adiestramiento de leones marinos del Zoo de Madrid por su interés y ayuda para el arranque de este proyecto.

En fin… ¡QUE ESTOY MÁS CONTENTOOO! 🙂 🙂

Share Button

Adiestramiento en entornos de bienestar (I)

En otro artículo hablé de las señales de bienestar o confort que nos sirven como evaluadores para saber que nuestro perro se encuentra en situación de bienestar, hoy voy a referirme a uno de los ejes fundamentales de nuestro nuevo trabajo: la diferente manera que tienen de aprender y generar conducta los perros según se encuentren en situaciones de supervivencia o bienestar.

Este es un tema muy relevante para el diseño de técnicas de adiestramiento y por ello este es sólo un primer artículo de acercamiento, realmente las formas de enseñanza-aprendizaje cambian completamente de un entorno a otro y nos permite sistematizar y reproducir los mecanismos que hacen que un perro disfrute trabajando sin depender del talento especial del perro o del adiestrador.

Lo primero que debo aclarar es que no es mejor o peor para la calidad final del adiestramiento que el perro trabaje en uno u otro entorno, en ambos podemos utilizar estímulos positivos y negativos para el aprendizaje pero la forma de usarlos es muy diferente.

  • Se considera entorno de supervivencia aquel en que el animal no tiene garantizados los recursos (comida, agua…) ni su seguridad
  • El entorno de bienestar es aquel en el que el animal tiene abundancia de recursos y seguridad.

Algunas especies -entre ellas los perros y las personas- cambian su forma de aprender y generar conducta según se encuentren en uno u otro entorno.

Hay que tener claro que en situaciones de bienestar el objetivo del perro es pasarlo bien, mejorar su bienestar, mientras que en las de supervivencia es obtener recursos de supervivencia y seguridad. No se actúa igual. No se aprende igual.

Deberíamos entenderlo, pues viviendo en el primer mundo es muy probable que la mayoría de lectores se encuentren en situación de bienestar. Es fácil que alguno de nosotros se haya pasado días recorriendo tiendas para encontrar un disco especial (¡ese maldito Charlie Patton Yazoo L-1020!), algún libro u otra cosa. También es muy posible que al llegar a casa nos encontrásemos con que no había nada en la nevera y dijéramos “paso de ir a comprar ahora, estoy cansado, ya iré mañana”. Hemos sido capaces de generar una gran cantidad de conducta para conseguir algo que no es una necesidad vital y sin embargo no bajamos a la tienda de al lado para conseguir algo primario para la supervivencia: la comida. Qué raro.

En absoluto, al tener garantizado que no vamos a morirnos de hambre y que en cuanto queramos podremos comer, la comida baja de valor como motivador, sin embargo el auto-refuerzo y calidad de vida extra que supone encontrar ese disco especial sube su valor como motivador. Esta es una de las primeras diferencias de un entorno de supervivencia y uno de bienestar: los estímulos positivos más eficaces son los que potencian el auto-refuerzo, mientras que los estímulos primarios pasan a ser menos eficaces. En un entorno de supervivencia sucede al revés.

Pero también la forma de gestionar los estímulos negativos cambia. En un entorno de supervivencia un estímulo negativo tiene que ser claramente percibido y provocar un estado emocional negativo que advierta de un riesgo posible para que el perro genere conducta. En un entorno de bienestar es mucho más eficaz usar un estímulo negativo de baja intensidad que dificulte el disfrute de una actividad divertida sin eliminar el estado emocional positivo asociado a dicha actividad, el perro generará mucha conducta para eliminar esa interferencia y volver a disfrutar a tope de la situación, por esto son tan eficaces las pequeñas molestias como poner un post-it o una goma del pelo a un perro durante una sesión de moldeado. Además entrena la capacidad del perro de afrontar problemas y gestionar el estrés.

Es importante saber que no podemos variar de uno a otro entorno cuando queramos, debemos elegir para cada trabajo un entorno de bienestar o de supervivencia y entrenar coherentemente a este entorno. Si vamos a usar sólo comida como reforzador es mejor que planteemos un entorno de supervivencia, pues tendrá más valor y el aprendizaje será de más calidad y más consistente. Si tenemos un perro que se lo pasa bien resolviendo problemas y para el que el adiestramiento es un fin en sí mismo mejor es trabajar en un entorno de bienestar.

Share Button

Enseñar al perro a alejarse.

Sin duda la conducta más importante para tener un perro con una buena calidad de vida es la llamada.

Que el perro acuda consistentemente y pese a estar distraído o entretenido nos permite soltarle para que juegue con sus amigos o corra y explore en el campo.

En este artículo no hablaré de cómo llegar a una llamada consistente, sino de algunos riesgos que corremos, sobre todo los adiestradores, al entrenar “bien” la llamada y de cómo preparo yo a mis cachorros antes de iniciar la llamada para evitarlos.

Hace muchos años Jaime Parejo y yo teníamos mucho contacto. Jaime es un gran adiestrador y una persona a la que quiero mucho, en ese momento estaba elaborando el libro que le granjearía el reconocimiento mundial: “El método Arcón” y, como es lógico, hablábamos mucho de su trabajo.

Jaime definió como “efecto yo-yo” la tendencia de algunos perros a volver hacia su guía cuando llegaban a una lejanía determinada. Había observado que este problema viene por el exceso de trabajo de la llamada y que es muy nocivo para el perro de rescate porque merma enormemente su autonomía de trabajo.

La verdad es que Jaime tenía razón, una gran parte de los perros de adiestradores no eran capaces de alejarse más allá de un punto de su guía.

Mi interés siempre ha estado más en buscar los por qués generales de la conducta de los perros y cómo aprovecharlas que en el diseño de técnicas concretas, y desde esta óptica analicé el fenómeno.

Me di cuenta de que, hasta ese momento y de forma inconsciente, yo consideraba que este era un efecto beneficioso: es el perro el que se preocupa de estar cerca de su guía. Pero al reflexionar sobre ello cambiaron mi opinión, mi manera de entrenar las llamadas y, en general, mi manera de tener perros. Además de mi cariño Jaime siempre tendrá mi agradecimiento por hacer que me fijara en esto, gracias a él mis perros son más felices.

Los perros que muestran este “efecto yo-yo” no disfrutan tanto de sus exploraciones por el campo, no hacen un ejercicio igual de expansivo y liberador de estrés, no pueden dar total libertad a sus patrones motores innatos. Este es un problema común en los perros de profesionales (y lo era en mis perros), permanecen siempre pendientes de sus guía y necesitan que estos les den indicaciones de qué hacer para poder divertirse, si por casualidad salen persiguiendo un conejo luego vuelven agobiados porque al terminar la persecución se han encontrado lejos del guía y esto les causa malestar. (Otros perros tienen el problema contrario: se lo pasan como grajos en el campo, pero vienen más o menos cuando les apetece, eso lo comentaré en otro momento.)

En razas activas la posibilidad de correr libres y de explorar amplias zonas es determinante para alcanzar una situación de bienestar, ya hemos superado la visión de la salud como ausencia de enfermedad: es más importante alcanzar bienestar, que el perro se desarrolle como perro feliz más que pensar sólo en evitar el estrés o la ansiedad.

Así ahora lo primero que enseño a mis cachorros no es a venir sino a alejarse, a separarse de mí, a disfrutar de sus paseos al máximo. Los cachorros son muy permeables y es una etapa en la que es muy fácil que los adiestradores los hagamos demasiado dependientes pues también a nosotros nos cuesta sacar a los perros sin ponernos a entrenar algo, y luego los perros no se hayan cuando no están haciendo algo con nosotros.

Es bien cierto que mis condiciones de vida me permiten que entrenar al perro a alejarse sea fácil: en primer lugar la puerta trasera de mi casa sale directamente al campo y en segundo lugar mis perros adultos que ya tienen construida esta conducta ayudan a que el cachorro se aleje al acompañarlos en sus exploraciones. En esta etapa nunca hago nada que potencie la dependencia: no me escondo para que se preocupe por dónde estoy, no le felicito cada vez que se me acerca voluntariamente, sólo paseo y le dejo que se dé cuenta de lo divertido e interesante que es todo: olores, sonidos. Que vea lo bien que se siente cuando corre, salta y aprende a usar su cuerpo. Que haga cosas de perro con mis otros perros, que aprenda que, en el campo, los compañeros más divertidos son mis otros perros y no yo.

Casi parece un contra-decálogo de lo que algunos textos aconsejan para enseñar la llamada a un cachorro, y sin embargo estoy particularmente contento de mi trabajo de llamada, de hecho es lo que más gusta e interesa a otros colegas cuando lo ven. Los perros acuden consistentemente, sin esperar más refuerzo que el social y cuando los libero vuelven a correr y explorar sin quedarse atentos a mi por si hay otra llamada, pero cuando les vuelvo a llamar vuelven a acudir de igual manera.

Por supuesto he comentado que mis condiciones son muy facilitadoras, pues puedo entrenar en una zona segura y sé que al llamar a mis otros perros estos acudirán y el cachorro vendrá con ellos.

Como siempre he pensado que si conocemos cómo funciona algo -aunque sea algo negativo en general- le podremos sacar partido en el adiestramiento, aunque evito que mis tengan ese “efecto yo-yo”  permanentemente empleo una técnica que me permite activarlo a voluntad: como no siempre paseo por el campo y a veces es necesario limitar la distancia de los perros por seguridad, he creado un código con mis perros: si deseo limitar su radio lo que hago es llamarlos diez o doce veces seguidas nada más empezar la salida cuando alcanzan la distancia que he decidido, cuando inicio una salida con este trabajo los perros saben que deben mantenerse en este radio y así puedo sacarlos por diferentes lugares con seguridad. Pero nunca hago este trabajo hasta que he completado la llamada sin dependencia.

Si potenciáis que los cachorros se alejen, exploren, tengan conductas expansivas conseguiréis un máximo de disfrute de las salidas: de ellos que pueden ser y actuar como perros con mayúsculas y vuestro al poder verlos en su máxima expresión. Un perro sin autonomía es un perro menos feliz.

Share Button

Entrenamiento de expresiones faciales.

Hablando con una compañera adiestradora que tiene una perra ya mayor, me comentaba lo difícil que le resulta encontrar nuevas conductas que enseñarle en las sesiones de moldeado libre, porque entre las muchísimas ya sabía la perra y las que no le podía enseñar por la displasia severa y su avanzada edad, se veía limitada, quitándole además a su perra una fuente de diversión y actividad mental.

Aunque yo prefiero fomentar la actividad mental a través de la resolución de problemas, sí que es una pena que una perra que disfruta de un tipo de trabajo encuentre estas limitaciones para seguir haciendo lo que le gusta.

Muchos le propondréis ser imaginativos, yo hice lo mismo, ¡¡pero todo lo que se me ocurría lo sabía hacer!! No es tan fácil.

Sin embargo hay una forma de trabajar que podía ayudarle, y que, en mi opinión, es lo más difícil para entrenar con clicker y lo que más afina la calidad del adiestrador que usa esta herramienta: el entrenamiento de expresiones faciales.

Si tomamos tres parámetros: Expresión de los ojos, posición de las orejas y posición de los labios (hay quien también mete la posición de la cabeza, pero esto resulta muy simple de entrenar en comparación con las anteriores) y empezamos a plantear combinaciones de estos tres elementos veremos que nos ocupará horas y horas de entreno y que después capturar conductas motoras que activen músculos grandes se ha vuelto mucho más sencillo.

Empieza por algo simple: Que achine los ojos, esto ya es entretenimiento para un rato, la inducción y captura de estas conductas es al moldeado libre lo que la cirugía neurovascular a las operaciones de amígdalas: precisión, delicadeza… El manejo de conductas movidas por músculos muy pequeño es otro deporte, para miniaturistas.

Cuando ya lo tengas fija que suba los labios, esto tampoco será rápido.

Y ahora ve a las orejas, consigue que las pliegue hacia atrás (no vale agobiar).

Bueno, bueno…

Pues ahora combina de forma que el perro haga una, dos o las tres cosas según le indiques.

Bien, estás en el principio. Ahora enseña una segunda acción para cada rasgo de la cara, puedes hacer que baje la mirada o la suba (¡la cabeza no vale!), que ponga los labios cerrados hacia delante (como justo antes de un ¡¡wuff!!) o que los apriete, que ponga las orejas hacia arriba…

Y empieza a combinar entre estos rasgos para tener diferentes expresiones de la cara, con esto tienes para entrenar muchos meses y además tu perro será el que más se divierta, si es un perro mayor, como la de la compañera de la que hablé al principio, no supone ningún problema entrenar estas acciones complejas, pero tranquilas ¿quién dijo que los adiestradores no podíamos jugar a “Mr. Potato”?

Si eres un crack del clicker también tenemos un nivel “no intente esto si no tiene experiencia”: Que un lado de la cara haga una cosa y el otro otra: un ojo entornado otro abierto, una oreja arriba la otra abajo, un labio cerrado el otro subido como si gruñese. Además cuando rueden una película de Batman tu perro tiene contrato asegurado como mejor amigo del supervillano “Dos Caras”.

Cuando todo esto te salga con facilidad llámame para darme envidia, aunque seguro que Pere Saavedra ha colgado quince video con trescientas expresiones diferentes para cuando eso suceda.

Share Button

La socialización de las razas sensibles

Siguiendo con problemas comunes a razas de trabajo sensibles (característicamente los border collie, shetland, malinois y pastores australianos) hay un tema que empezó a intrigarme hace ya algunos años, se veían muchos perros de estas características en manos de competidores o profesionales que mostraban miedos e inseguridades que siempre eran achacadas a una mala socialización.

Cuando el propietario afirmaba haber socializado correctamente al perro y este seguía mostrando estos “fantasmas” se atribuía a:

  1. El dueño miente y no lo ha sacado a tantos sitios como dice.
  2. El propietario es un tío bruto y como estos perros son así le ha roto el carácter.
  3. Con estos perros ya se sabe, siempre sale alguno con fantasmas por bien que lo hagas.

Estos tres argumentos son reales y en muchos casos el mal carácter final se debía al menos a uno de ellos.

Pero en un momento determinado, cuando me impliqué más seriamente con los malinois, decidí fijarme más.

Lo cierto es que había mucha gente que hacía lo que entendemos por un trabajo modélico de socialización: desde que el cachorro llegaba a casa con una edad correcta y criado por un criador responsable y amante de la raza se le empezaba a llevar a mil sitios y situaciones nuevas. Se reservaban tardes para ir al aeropuerto, a las fiestas del barrio, al centro comercial…

Todos los días se trabajaba para evitar que nuestro cachorro llegara a ser uno de los ejemplares que se afectaban exageradamente, además en muchos casos estos propietarios preocupados eran profesionales o competidores del adiestramiento, con un nivel de conocimiento, experiencia e implicación superior a la media.

Al hacer un pequeño censo (sin rigor de estudio) entre conocidos encontré un dato preocupante: el porcentaje de perros con miedos era igual entre aquellos cuya socialización era modélica y entre los que estaban a la buena de Dios, criándose en perreras u otros tipos de aislamiento. Recordemos que siempre me estoy refiriendo a individuos de las razas antes citadas.

Esto nos podría llevar a pensar que este problema era totalmente innato y resultaba indiferente lo que hiciésemos durante el tan temido periodo crítico.

Pero había dos datos que nos decían que esto no era así:

  1. El primero, el más general, eran los estudios en un abanico más amplio de razas que mostraban que los individuos aislados tenían más problemas que los que entendemos por bien socializados.
  2. El otro era más especifico, si tomábamos un tercer grupo de individuos de estas razas, los que se habían criado con un nivel intermedio de socialización, encontrábamos que eran estos los que mostraban un número sustancialmente menor de problemas.

Este grupo corresponde a particulares que llevaban el perro a los mismos sitios de paseo una y otra vez y a profesionales menos entusiastas que cuando podían llevaban al perro a algún sitio nuevo, pero sin hacer de ello una obligación diaria. Ellos eran los que tenían más calidad de carácter en sus perros.

Obviamente se deduce que hay un rango óptimo de salidas a sitios nuevos, pero a mi me interesaba saber el por qué más que encontrar dicho rango a través de un análisis estadístico.

Encontré la solución en los estudios sobre estrés, el estrés genera una activación extra del organismo. Aunque se supere y gestione ese estrés correctamente será necesario un tiempo mínimo para que el perro se recupere y no acumule estrés residual, esto sucede también con los procesos de eustrés (estrés positivo, como el que teníamos a los quince antes de una cita).

Al hacer tantas salidas a ambientes nuevos los perros más sensibles se sometían a una activación continua del estrés y cuando llegaba la siguiente salida aún no se habían podido recuperar, hasta llegar al punto donde la acumulación de estrés residual hacía el mismo efecto nocivo que la falta de socialización, y quien piense que no hay que recuperarse del estrés positivo que después de una vacaciones activas y estimulantes no vuelva a decir que necesita un par de días de recuperación antes de volver al trabajo.

Por lo anterior debemos tomar preocupación especial en que el cachorro se recupere y elimine el estrés residual correctamente: jugando con perros o personas conocidas en un ambiente seguro, recordemos que personas y lugares habituales (¡y seguros!) son un inductor de calma en mamíferos sociales. Además en la socialización es más importante la interacción continuada con individuos conocidos (miembros del grupo social) que la introducción en ambientes nuevos, y nosotros trabajamos como si el elemento principal socializador fuera conocer cosas nuevas. Error.

También el tiempo de descanso es importante. Los masajes ayudan si el perro los acepta (en Dinamarca y Noruega empiezan a ser habituales los masajistas de perros a domicilio, y los agilitistas son uno de sus principales clientes).

Con respecto a la frecuencia óptima, aunque los datos que tomamos fueron recogidos de manera guarripey y no deben ser tomados de otra manera, encontramos que dos, máximo tres salidas semanales a lo nuevo son suficientes y que a partir de ahí empieza el riesgo de exceso.

¡Pero de jugar con los amiguetes no hay más límite que el del cansancio! Así que: Más parque y menos fiestas del barrio (aunque no haya churros).

También es muy importante el tiempo y distribución de actividades en esas salidas, pero eso lo voy a desarrollar en otro artículo para no soltar un ladrillako ultramortal.

Share Button

Gestión de estados emocionales negativos en perros sensibles

Hace unos días una nueva amiga me consultó por los problemas de su sheltie de siete meses: ante determinadas situaciones mostraba miedo y se bloqueaba. Esto era un problema para su calidad de vida y para su potencial futuro en el Agilty.

Concretamente el coche y el trasportín provocaban babeo, bloqueo emocional e incluso respuestas de huida, cuando vino a casa tardó más de diez minutos en recuperarse y empezar a jugar con mi cachorro.

Últimamente aparecen muchos perros de razas sensibles e inteligentes, particularmente border collie, shetland, pastores australianos y malinois, con problemas de bloqueo o mala gestión de las emociones negativas.

Es normal que razas sensibles y con respuestas nerviosas puedan afectarse puntualmente por algo, si no se les enseña a gestionar correctamente las emociones negativas pueden generar inseguridad, respuestas miedosas e incluso problemas más severos.

Según parece la sheltie tuvo un mal traslado de cachorra cuando fue enviada por mensajería (no suele ser buena idea enviar un cachorro por mensajería, aunque a veces es la única opción). Esto generó una mala asociación emocional tanto con el coche como con el trasportín.

Las emociones se asocian por condicionamiento clásico y son más consistentes que una asociación realizada de forma operante, además es frecuente que aparezcan procesos de autoalimentación del estado emocional: el tener miedo (el conjunto de estado interno, reacción fisiológica y  tendencia a la acción) genera más miedo por sí mismo, sin que haya más estímulos externos. Cuando esto sucede la asociación no puede ser extinguida, además será frecuente que empiece a asociar otras cosas a ese miedo, por ejemplo nuestra sheltie podría llegar en coche a la pista de trabajo y, al bajarse con el miedo provocado por el coche, asociarlo a la pista generando miedo a esta, estas transferencias pueden aumentar de forma indefinida.

Es fundamental para la calidad de vida de un perro estar preparado para gestionar correctamente los estados emocionales negativos o tendremos poca tolerancia y mala gestión del estrés, tendencia a la inconsistencia de las conductas, inseguridad e infelicidad del perro.

En este caso le recomendé lo siguiente:

Juegos de entrar en el trasportín y en el coche: Poniéndole alguna comida apetitosa dentro dejamos que sea la perra quien decide entrar,  progresivamente vamos poniéndole dificultades para acceder tanto al trasportín como al coche (trasportín lateral, puerta entreabierta, puerta pegada a una pared para que necesite mover el trasportín para entrar, periódicos arrugados llenando el trasportín…). Aquí es muy importante hacerlo bien, no deben aparecer comandos de “muy bien”, ni se deben clickar los aciertos. No estamos enseñando una acción por condicionamiento operante, no queremos que los refuerzos y confirmaciones sean externos, lo que estamos haciendo es poner al perro en una situación que percibe como emocionalmente negativa (¡cielos, el trasportín!), al aparecer algo de su interés creamos un pequeño conflicto: quiero la comida, pero me da miedo entrar. Es importante que el perro decida si le compensa afrontar lo negativo o no, si decide hacerlo va a estar aprendiendo algo mucho más importante que hacer positivo el trasportín: aprenderá que aunque tenga una emoción negativa puede trabajar y que con ese afrontamiento voluntario del miedo consigue resultados y llega a un estado emocional positivo. Le estamos enseñando a gestionar correctamente el miedo, no eliminándolo de un punto concreto. El refuerzo debe ser el menor posible y la dificultad cada vez mayor, así sustituimos el refuerzo externo (comida) por el refuerzo interno (solución de problemas). Al final conseguiremos que entrar al trasportín y al coche sea divertido y un fin por sí mismo, con lo que habremos “vuelto la tortilla” de la asociación emocional.

Pero si sólo hacemos esto, aunque mejoremos al perro de su problema concreto, no estamos terminando de prepararlo para gestionar correctamente emociones negativas.

A partir de que superemos este problema seguiremos trabajando: dentro de sus sesiones de adiestramiento normales usaremos ocasionalmente estímulos negativos de baja intensidad (una goma del pelo en una pata, un post-it en una oreja…) para que vea que trabajando accede a un estado emocional positivo aunque aparezcan ligeras incomodidades..

En mi opinión un adiestramiento debe conseguir que el perro pueda acceder a un estado emocional positivo más que evitar a toda costa los estímulos negativos, creo que hay mucha confusión entre estímulo negativo y estado emocional negativo y eso lleva a adiestramientos sobreprotectores  muy nocivos en los cachorros, que deben construir sus herramientas de gestión de las situaciones negativas, debemos saber cómo introducir elementos suavemente negativos para enseñar al perro que se pueden superar, sin esto no le estaremos preparando para tener una calidad de vida óptima.

Share Button

Refuerzos internos y externos

Existen dos formas de refuerzo individual para el perro:

  1. Interno, que hace que al perro le satisfaga estar haciendo lo que hace, la misma conducta es el refuerzo.
  2. Externo, que motoriza la conducta en base a la expectativa de obtener algo de interés (comida, juguete…).

Lo más interesante es que hoy sabemos que se puede conseguir que conductas obtenidas por un tipo de refuerzo individual pasen progresivamente a ser reforzadas por el otro. Esto permite grandes ventajas:

  1. Para el adiestramiento donde podremos conseguir que una conducta nueva, aprendida con reforzadores externos, pase a auto-reforzarse con los beneficios en economía de refuerzos y proactividad que supone. Aquí pondría un ejemplo, pero creo que la serie de vídeos de Pere Saavedra con el “rodea” en border collies es modélico. Lo cierto es que gran parte del nuevo libro que tengo “en el horno” se centra en cómo conseguir esto y lo iré contando en diferentes entradas.
  2. Para la corrección de conducta, que es en lo que me voy a concentrar hoy, donde una conducta que el perro realiza por diversión (refuerzo interno) puede reforzarse externamente hasta que deje de tener valor propio y se extinga al abandonar el programa de refuerzo externo.

Aquí pondré como ejemplo uno muy clarificador que me contó Pablo Roy, el responsable de los leones marinos de Zoo de Madrid: Tenían una orca que se divertía arrancando la silicona de las ventanas de su piscina, esto era un problema porque podía romper la instalación. Era obvio que la orca se aburría e intentaron varias medidas de enriquecimiento ambiental, pero lo que de verdad le molaba al bicho era ir arrancando la silicona.

Trabajar con orcas es muy didáctico porque no se sienten tentaciones de enfadarse con ellas ni de ponerse a castigar antes de pensar alternativas (¿por qué será?). Lo que hicieron fue usar un programa de refuerzo externo continuo: cada vez que cogía la silicona, pescado al canto.

¿Estaban locos premiándole por su mala conducta?, ni mucho menos, estaban haciendo que una conducta que era auto-satisfactoria, y que por ello se mantenía por sí misma, dependiera de refuerzos externos. Además al usar refuerzo continuo sabemos que la extinción al dejar de reforzar es más rápida: en un par de meses de trabajo la orca tiraba de la silicona y salía a pedir su premio, cuando dejaron de darle el pescado la orca dejó de arrancar la silicona.

Un uso alternativo y diferente de los premios para eliminar conductas incorrectas, lo hemos probado en muchas ocasiones con perros y, si se consigue el refuerzo continuo, SIEMPRE nos ha salido. Los propietarios flipan y te hacen la ola.

La verdad es que para no ser un positivo “de carnet”, mira que doy ideas de trabajo en positivo. 😉

Share Button

Conductas de bienestar o confort

Hoy se sabe que múltiples animales, una vez cubiertas sus necesidades de supervivencia buscan mejorar su bienestar o confort ( Korttland 1940 explicita la búsqueda del confort en animales). El descubrimiento de esta característica nos mostró que la forma de generar conducta -tanto social como individual- y el aprendizaje de los animales que tienen asegurados sus recursos (comida, agua, lugar de descanso…) en cantidad y calidad suficiente y que además viven en condiciones de seguridad continuada es diferente a la de aquellos otros que no tienen estas garantías. Así pues tenemos que la misma especie mostrará diferencias en su etología según se encuentre en un nicho ecológico de lucha por la supervivencia o de búsqueda del bienestar.

Existen una serie de conductas o movimientos que son indicadores de que un perro se encuentra en situación de bienestar (Baerends 1960 acuña la expresión “movimientos de confort”). La aparición de estas conductas de forma frecuente es un indicador de la calidad de vida y de la salud mental y emocional del perro más fiable que la ausencia de señales de apaciguamiento o la búsqueda activa de refuerzos externos. Entre las conductas de confort  o bienestar en el perro están el juego (social o individual), las invitaciones al juego, el “revolcarse” en la hierba, el descansar muy extendidos y patas arriba,  el descansar en lugares abiertos en lugar de preferir rincones o lugares cerrados, solicitar contacto tocando con las patas o la nariz, la actitud “expansiva”, el movimiento con saltos y giros bruscos…. Si estas actitudes son continuadas y habituales tendremos a nuestro perro en la situación óptima: sus objetivos conductuales estarán destinados principalmente a “disfrutar de la vida” y no a luchar por la supervivencia. Obviamente un perro en estado de bienestar podrá disfrutar más del adiestramiento y de la convivencia con nosotros.

Una de las características de los movimientos de confort es que en una gran cantidad de casos no tienen un fin comunicativo, un perro se puede revolcar en la hierba sin que nadie lo esté mirando y desde luego al dormir de una u otra manera no intenta informar a nadie de nada, por supuesto si otro perro o una persona con conocimientos lo ve sabrá que esta contento y relajado respectivamente, pero frente a las conductas de apaciguamiento o agresión que siempre se realizan para transmitir información a otro individuo los movimientos de confort no necesariamente tienen dicho objetivo informativo ¡salvo en aquellos casos en que quiera que compartamos su bienestar invitándonos a jugar!

Share Button