Hogar, dulce hogar. Una propuesta de SLOW TRAINING.

Publicado el 11 de Diciembre de 2015

Como decía Doc Jhonson...

Como diría Doc Jhonson…

Existe una manera muy sencilla y accesible de (1) potenciar los resultados del adiestramiento, (2) los beneficios que reporta en la convivencia y de (3) hacer del trabajo una parte deseada y apetecible de la convivencia entre el perro y nosotros, algo particularmente interesante para aquellos que emplean/empleamos la relación social y el afecto de manera sistemática en el entrenamiento: solicitarle a nuestro perro en casa, dentro de casa, las conductas que ya conoce.

El perro en casa, con nosotros, se encuentra en un estado emocional positivo estable y tranquilo, pero, como habrás visto, están encantados de que suceda cualquier cosa novedosa ¿notas que aunque esté tumbado tu perro frecuentemente lo está en la misma habitación que tú? ¿en muchas ocasiones te sigue del despacho al salón cuando vas para allá pero tampoco es inusual que se quede en el sofá largo rato? Ese es el estado emocional perfecto para este trabajo. Solo tienes que seguir una mínimas instrucciones para que salga bien.

Cuando le pidas cosas el perro se activará, pero no queremos convertirlo en una sesión de enseñanza de conductas, con la excitación que es frecuente en dicha situación, para ello tendremos las siguientes precauciones:

No usar ningún otro premio que nuestro cariño, evita juguetes, comida, clickers (recuerda todos los riesgos que implican, sus efectos son opuestos a los que buscamos aquí). No queremos convertir la casa en un sitio en el que nuestro perro se sobreactive, ni crear un contexto de “ahora a trabajar” o asociaciones emocionales excitantes, solo incorporar lo que sabe hacer a la relación cotidiana. Hazlo igual que cuando le pides que se levante cuando está tumbado y tienes que barrer o le llamas para que no entre a pisar una habitación recién fregada ¿A que ahí no usas ningún otro premio que una amigable caricia y una sonrisa (que los perros saben interpretar)? Pues así.

Del primer punto sale la segunda premisa: naturalidad, no le pidas nada de manera excitante, ni te muevas o coloques de manera extraña o rígida, tampoco esperes una ejecución rapidísima. Se trata de normalizar el trabajo y convertirlo en algo cotidiano, una manera de interacción fluida y sin picos emocionales. Ya sabemos que eso no afecta negativamente a la velocidad de ejecución que después le puedas pedir en la pista si eres competidor, al menos si su velocidad viene de la comprensión de lo que hace, y no de automatismos emocionales logrados por insalubres asociaciones respondientes, si eres de los que cree que hacer algo lento en otro contexto afectará a la ejecución del ejercicio en competición tienes que actualizarte con lo que sabemos hoy sobre cómo se puede conseguir velocidad de respuesta. Queremos pedirle al perro las conductas de manera relajada y que él, sincronizado con nuestra calma, nos las ofrezca con igual tranquilidad.

Esto funciona porque los perros en casa están cómodos, relajados y bien dispuestos a hacer algo que introduzca una novedad suave en su mañana, como pedirle que acuda, que realice alguna posición, que permanezca quieto… Piénsalo respecto a dos ejercicios muy importantes:

  • La llamada, estará encantado de ir contigo ¿has visto algún perro al que le cueste ir con las personas a las que quiere cuando está en casa sin nada que hacer? Recibir un premio social será más que suficiente. En la calle las distracciones y diversiones lo hacen más exigente, también a los niños cuando están jugando les resulta difícil ir con sus padres y prefieren seguir con lo que están, y eso no implica que no les quieran. Pero ¿en casa? Ya verás que siempre acude y se encuentra más que feliz de que eso provoque una sesión de caricias e intercambio afectivo. Y esa asociación emocional se queda con la llamada… y contigo 😉
  • La permanencia, los perros fallan la mayoría de las veces por la tensión emocional de estar separados de su dueño o por los picos emocionales que supone alguna dificultad imprevista, como un perro que se les acerca. En casa esto no pasa, está en un entorno seguro y previsible. Incluso puedes pedirle que permanezca tumbado en el salón contigo a la vista mientras ves la televisión o lees para alargar el tiempo de permanencia y mejorar su estado emocional. Al prolongarlo te darás cuenta de que llega a dormirse y cuando le indicas que puede levantarse le tienes que “recordar” que estaba tumbado por tu indicación. Perfecto para tener un quieto estable, prolongado y emocionalmente positivo y seguro. 🙂

Pero cualquier otra cosa que le pidas de esta manera se beneficiará de esta mentalidad de slow training, que tan saludable y eficaz resulta. No se hace más porque creo que a los entrenadores lo que sale fácil y es poco vistoso nos aburre, a veces entramos en una óptica del más difícil todavía que al final termina generando en el perro una tensión emocional y una sobreactivación que puede dar resultados en pista, pero que resultan insalubres y poco consistentes para el manejo cotidiano.

Quienes más limitaciones tendrán y necesitarán ser más cuidadosos para que les funcione bien esta manera de trabajar son aquellos que enseñan las conductas en casa, particularmente si lo hacen con elementos que sobreestimulan, como pueda ser un juguete o un clicker. Estos perros fácilmente activarán automatismos emocionales de excitación al recibir la mínima indicación de trabajo de sus entrenadores, lo que es el efecto contrario al deseado.

Aunque no soy demasiado partidario de iniciar la enseñanza dentro de casa de ejercicios muy activos, ni, en general, de nada que no pueda lograrse de manera relativamente tranquila, entiendo que determinadas disciplinas, típicamente el Trickdogging, se prestan a esta manera de trabajar por las posibilidades y comodidad que ofrecen. Quienes entrenen de este modo pueden aprovechar los beneficios de esta propuesta creando un ritual de inicio de sesión para la enseñanza de conductas nuevas que diferencie para el perro lo más claramente posible estas sesiones, donde tendrá que estar activo y recibirá estímulos excitantes, de lo que le podamos pedir tranquilamente en la vida cotidiana.

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