Otra vuelta de tuerca al castigo negativo.

Publicado el 12 de marzo de 2010

Entre los procesos de condicionamiento más utilizados y promocionados últimamente para el adiestramiento eficaz está el castigo negativo: desaparición de un estímulo positivo al aparecer una conducta que deseamos eliminar.

Antes de entrar en el tema es importante hacer notar que el castigo negativo no es la panacea para eliminar todo tipo de conducta, sólo es útil en conductas operantes, esto es, aquellas que no tienen asociados procesos de auto-refuerzo y cuya aparición depende de estar asociada a otros reforzadores, ¡que nadie espere extinguir la conducta de su perro de escarbar en el jardín dejándole hacerlo!

Es importante conocer no sólo los ámbitos de aplicación de un proceso, sino también aquellos en los que no es eficaz, pocas cosas han dado peor imagen del castigo negativo al público que su recomendación indiscriminada, con mejores intenciones que resultados, para solucionar problemas emocionales o asociados a conductas auto-reforzantes.

Pero lo cierto es que entre los profesionales el castigo negativo goza de una excelente reputación pues permite eliminar consistentemente muchas conductas sin generar conflictos ni usar estímulos negativos.

El castigo negativo tiene varias formas de aplicación, siendo la más utilizada la supresión del estímulo positivo que refuerza la conducta.

Normalmente nos limitamos a recomendar que no se refuerce al perro cuando realiza la conducta inadecuada, lo que en realidad es un mix entre extinguir una conducta premiada y un castigo negativo, hacerlo de esta manera es un proceso muy lento que puede acelerarse con facilidad si conseguimos que el perro esté recibiendo un estímulo positivo antes de realizar la conducta y este cesa al realizarla.

Por ejemplo si queremos extinguir la conducta de subírsenos encima podemos sentarnos en el suelo acariciando y mimando al perro y cuando se suba nos levantamos y terminamos la sesión. Esto requiere más preparación pero es más rápido y consistente que una de las aplicaciones usuales: cuando se suba le ignoras y cuando esté abajo le acaricias, actuar así hace que el perro aprenda que debe subirse alguna vez para “activar” en el dueño la secuencia de abajo-caricias, arriba-nada, esto es muy frecuente en particulares y ralentiza, cuando no imposibilita, el avance. Si preparamos la sesión de manera que el estímulo positivo esté siempre antes de que aparezca la conducta inadecuada sanearemos la cabeza del perro ¡y del propietario! Con lo que conseguiremos una mejora clara y rápida.

Más inusual es usar aplicar el castigo negativo por saciación.

La saciación es una aplicación del castigo negativo que consiste en mantener activo el estímulo positivo hasta que, por duración o intensidad, deje de ser positivo. En muchas ocasiones es la manera más divertida, fácil y eficaz de eliminar determinadas conductas operantes.

Creo que el uso inteligente del castigo negativo por saciación es lo que más clientes me ha hecho “ganarle” a la competencia en adiestramientos comerciales, sinceramente.

Cuando iba a entrevistar a un potencial cliente de adiestramiento comercial y tenía un perro que se subía a jugar insistentemente sabía que ninguna otra empresa le produciría mejor impresión que la nuestra.

¿Por qué? Muy sencillo, el cliente se iba a encontrar con tres actitudes por parte de los otros profesionales, tres actitudes eficaces bien aplicadas, pero menos divertidas y peor percibidas por el cliente.

  1. Una corrección en negativo por parte del adiestrador como interponer la rodilla al saltar el perro, molestarle en las patas traseras o pisarle una correa para bloquear el salto. Esto no les gusta a la mayoría de clientes y muchos perros se impresionan demasiado, además de que hay que ser diestro haciéndolo.
  2. Un castigo por supresión, ignorando al perro activamente hasta que dejaba de saltar y reforzándole entonces, esta técnica, aparte de los problemas que he comentado antes, resulta insufrible para algunos clientes que ven como sus perros se volvían insistentes (temas de la curva de extinción y de superactivación que causa un cambio de actitud de un compañero social) hasta más allá de su aguante. Y desde luego en ese primer día olvídate de conseguir un trabajo que el cliente perciba como perfecto.
  3. Contra-condicionar al perro con otra acción, como sentarse, esto no siempre es fácil para el dueño pues el primer día se encuentra con muchas cosas que pedirle-enseñarle-evaluar al perro.

Y llegaba yo, con la saciación en la mochila, y le decía al cliente: ¡bien, si quiere amor démosle amor! y le pedía al dueño que se pusiera a abrazar y dar cariño a su perro con todo el entusiasmo del mundo, a los pocos minutos el perro decía ¡eh, ya basta!, pero de eso nada ¡más amor!

El dueño se divertía haciéndolo, era fácil desde el primer día y obtenía resultados más rápidos que las otras estrategias (vuelvo a recordar que las otras estrategias bien aplicada tienen excelentes resultados, pero requieren un plazo mayor y son peor percibidas en sus inicios por el cliente).

¡Anda que no era divertido para un cliente cuyo border era un “okupa” de sofás no dejar que bajara del sofá para enseñarle a no usarlo! Aunque esto no lo intentéis con perros vagos: a lo mejor necesitáis treinta horas para que sea eficaz. Adapta tus técnicas al perro concreto, no intentes encajar a todos los perros en las mismas técnicas.

Este es un artículo que deseo especialmente que os guste ¡he sacrificado uno de mis mejores ganchos comerciales para escribirlo!

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Comentarios:


  1. Marina - marzo 12, 2010

    No nos reímos nada cuando nos contaste la técnica de saciación por primera vez.. (menos mal que pusiste perros vagos, jajaja)
    Como siempre, buenísimo!!

  2. MANUEL VAZQUEZ HERMIDA - marzo 12, 2010

    hola soy lolo da coruña,tengo una duda con el border okupa, al aplicar la saciacion,no conseguiriamos los mismos resultados que con un castigo directo? es decir, que el animal no se subiera cuando estuvieramos nosotros pero si cuando estuvieras solo?gracias ah! voy a probar la saciacion con mis perros del trabajo, que tienen la mania de subirse, me espera un trabajo duro de mimos porue tengo 45 amiguetes!!! un saludo y gracias otra vez

  3. manel - marzo 13, 2010

    gracias carlos,por el articulo.yo la saciacion ya lo habia pensado en perseguir coches pero en el tema que has preparado no se me habia pasado por la cabeza
    un saludo

  4. manel - marzo 13, 2010

    hola carlos,has comentado varias tecnicas sobre perros que se suben encima.que tal te parece poner la situacion bajo una orden como se hace con el ladrido.ya me contaras los pros y contras
    un saludo manel

  5. Eliseo - marzo 15, 2010

    Fantástico artículo Carlos, como siempre (me repito como el chorizo). Me parece importante y lo más destacable del mismo la frase en la que comentas “adapta tus técnicas al perro concreto, no intentes encajar a todos los perros en las mismas técnicas”; y me explico: en conversaciones, foros, tertulias, cursos y demás en multitud de ocasiones he tenido que escuchar y oír que se duda de la eficacia del uso del castigo negativo y/o el ignorar ciertos comportamientos (que en su mayoría son demandas de atención). Incluso se llevan al extremo de aseveraciones como “si mi perro me está mordiendo un brazo, ¿debo ignorarle hasta que me lo suelte o hasta que me lo arranque?” o “si un perro de 40 kg viene hacia mí, corriendo como alma que lleva el demonio, dispuesto a destrozarme ¿debo ignorar ese comportamiento, girándome e ignorando el posible bocado que me va a ofrecer?…a lo que yo respondo (o pienso, según el caso): “no, debes sacar el capote y darle unos buenos lances”….
    Evidentemente estas son situaciones extremas, pero aquellos que se han quedado en una figura estereotipada del perro, es a lo que se agarran, debido en gran manera a que muchos “educadores” (y lo entrecomillo a posta) únicamente tienen la respuesta de “ignorar” ante situaciones como la descrita por ti. Esto realmente es un problema para aquellos que trabajamos bajo un criterio empírico (y no tanto) o dentro de una filosofía determinada. He de decir que en ocasiones he usado esta técnica que acuñas de “saciación” con excelentes resultados, incluso en perros con tendencia a ladrar a todo ser vicio, indudablemente, casos muy concretos y con un diagnóstico determinado. El hecho de saber qué estás haciendo, porqué y el objetivo final, se torna FUNDAMENTAL, y el transmitirlo a los clientes muchas veces se convierte en todo un ejercicio empático y sicológico.
    Sólo un par de apuntes más. El ser “diestro” en el uso del castigo negativo como comentas, aunque sabes que no lo comparto, es indispensable. Desgraciadamente tanto tú como yo hemos visto perros destrozados por un malísimo uso de ello; ahora bien, la aplicación del refuerzo positivo indiscriminado, sin criterio y bajo el único prisma de que usar refuerzo positivo es dar “comida al perro”, es un GRANDÍSIMO error de bulto, que puede (de hecho lo hace) producir gravísimos problemas.
    El segundo y último apunte viene al caso de la frase:” entre profesionales el castigo negativo goza de una excelente reputación pues permite eliminar consistentemente muchas conductas sin generar conflictos ni usar estímulos negativos”. Vuelvo a lo de antes, a la GENERALIZACIÓN de este concepto. Una generalización, en muchos casos, por la escasez de recursos, mala o limitada base, etc…Generalización, aquello que muchos buscamos en nuestros perros (respuestas satisfactorias independientemente del entorno) tan difíciles de trabajar y tan costosa, mientras que muchos “humanos” tienden a realizar con demasiada alegría.
    Perdón por el “tocho”…
    Saludos

  6. Hola a tod@s,

    En primer lugar agradecer el interés por el artículo.

    Manuel si al referirte al castigo directo lo haces al castigo positivo (estímulo negativo después de una conducta) hay que puntualizar que esta técnica de castigo negativo se basa en que el estímulo positivo deje de serlo ¡no en que llegue a ser negativo! Seguro que cuando eras niño y tu madre te achuchaba había un punto en el que le decías “¡mamá déjame ya¡”, eso no implicaba que llegara a resultar aversivo (aunque hay algunas madres que siguen y siguen y ya pasan a lo negativo). Si te refieres a que actúa como una corrección social tampoco, pues no hay muestra de enfado o incomodidad por parte de quien lo aplica, esta es una técnica de condicionamiento operante, aplicable por ello a los motores individuales de conducta no a los sociales.

    Es importante conocer bien el ámbito de cada trabajo para luego poder combinarlos. Por cierto ¡45 perros! creo que tendrás mucho amor que repartir si quieres hacerlo de esta manera. Si son razas de trabajo y permanecen en perrera puede que su conducta requiera medidas de enriquecimiento ambiental más que otra cosa. En esto te respondo a la vez que Manel: esta es una buena técnica para determinados casos, para una misma conducta puede ser conveniente, fácil y cómoda en unos perros e inadecuada, farragosa y lenta en otros. Vosotros debéis decidir cuándo os será de interés.

    Esto me lleva a uno de los motivos de escribir este artículo y a la más que interesante respuesta de Eliseo. Tanto este artículo como el del luring responden a la demonización/elevación a los cielos de determinadas técnicas y conceptos que últimamente son tan frecuentes y causan respuestas, a favor o en contra, muy militantes en los aficionados (esas reducciones al absurdo que mencionaba Eliseo “si me muerde la yugular ¿qué hago? ¿no sangrar para no reforzarle?”). Lo cierto es que estas reacciones son consecuentes a exageraciones igual de grotescas por parte de quienes consideran algunas técnicas o conceptos una panacea y las ofrecen como solución general para todo tipo de conducta, desprestigiando cualquier alternativa. Es hora ya de que dejemos de tomar los conceptos técnicos como “verdades reveladas” que causan un seguimiento casi sectario y exento de visión crítica o analítica y generan inseguridades y complejos de culpa en los aficionados bienintencionados que intentan seguir la ortodoxia. De hecho el próximo artículo de esta “serie” se referirá a los muchísimos beneficios del estrés (eustrés) para el adiestramiento y la calidad emocional y de vida de los perros.

    Sí quiero puntualizar que el término “saciación” y su definición no son míos, es una de las técnicas tradicionales de modificación de conducta de la psicología conductista, corto y pego una definición que no me parece la más exacta pero sí la más adecuada para este caso:


    “La Saciación es una técnica de la terapia de conducta en la que se administra el reforzador de forma masiva para que pierda su valor reforzante. Existen dos procedimientos de Saciación: La Saciación de Estímulo o de Reforzador en la que se aplica el refuerzo durante un largo periodo de tiempo, y la Saciación de Respuesta (también denominada Práctica Negativa o Práctica Masiva) en la que se ejecuta la conducta de forma masiva.”

    ¡Muchas gracias por las respuestas!

  7. Eliseo - marzo 15, 2010

    Gracias por el aporte Carlos…saciación, que no saturación, ni inundación, ni habituación, algo que podría “confundirnos” en algún momento.
    Evidentemente en mi disertación hay un error…cuando hablo de un par de apuntes y comento el castigo negativo…me refería al castigo positivo…
    Espero con ansias y con mucha, mucha expectativa (sabes de mi “predilección” por este tema) el artículo sobre estrés positivo.

    Saludos

  8. david godoy - marzo 19, 2010

    Hola que tal:
    ma encantao el articulo, creo que lo he entendio todo pero esque como empiezo el curso el dia 10 ……. jaja ojala mi mujer usara la tecnica de saciacion esta con migo.

  9. Rafa Blanco - marzo 23, 2010

    Como siempre interesantisimo tanto el post como los comentarios. Siempre me haces pensar en lo que ya se O PENSABA QUE SABIA. Gracias

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