Tripi

Publicado el 3 de marzo de 2016

Tripi

Este fin de semana estaba impartiendo un seminario de olfato y hablé de Tripi.

Siempre que explico los beneficios del olfato hablo de Tripi.

Y justo al día siguiente Noelia, su mejor amiga, escribe para decirnos a todos que Tripi ha muerto.

Es difícil escribir sobre las personas importantes de tu vida, sean humanas, caninas o de cualquier otra especie, porque todo suena como ya dicho, todo parece poco valioso.

En el mundo del perro esto se multiplica, pues las palabras que hablan de los sentimientos más profundos han sido prostituidas por gurús que no tienen pudor en repetirlas hasta gastarlas para su propio engrandecimiento, sacrificándolas para iluminarse de buenrrollismo barato, lo que normalmente me molesta, pero hoy me enfada porque debido a ese uso negligente, egocéntrico y ligero no puedo usarlas para hablar de Tripi.

No me gusta encontrarme con que han robado o roto las mejores palabras cuando necesito escribir sobre las mejores personas.

Tripi era un labrador de dieciséis años que entró en mi vida junto con Noelia hace mucho tiempo, aunque no era ya ningún jovenzuelo, precisamente una de las grandes satisfacciones de mi vida profesional fue la prodigiosa recuperación de su alegría y de sus capacidades como consecuencia de incorporar trabajos de olfato en su día a día cuando la edad empezaba a afectarle.

Esa es una escarapela verde que Tripi me colgó en el ánimo para siempre y que siempre me refresca cuando lo recuerdo ¿cómo no mencionarlo cada vez? ¿cómo no compartir ese regalo con quienes quieren saber qué puede conseguirse con el trabajo de olfato? Gracias.

Tripi nos ha acompañado durante años, tumbado en una mantita al lado de Noelia, ha estado en seminarios y cursos, en nuestros diferentes centros, en el ayuntamiento de Brunete… Siempre contento de ver a sus amigos, fuera cual fuera su especie, y siempre dispuesto a hacer nuevos amigos.

Inicialmente no se notaban sus canas hasta que estabas cerca, porque se mezclaban con su color, fueron apareciendo poco a poco, ahora ya tenía su cara blanqueada por completo. Tenía el pelo algo rizado en el lomo y soltaba mucho, en el seminario con Irene Pepperberg, como se hizo en el Ayuntamiento de Brunete, estuve a su lado cepillándole con la mano para no dejar demasiado pelo allí ¡¡estaba encantado!! Contacto era cariño para él.

Los perros viven poco, no es posible cambiar eso. Pero sí el significado de ese tiempo: Tripi ha vivido en un mundo en el que las personas y los perros han sido compañeros confiables, en el que cada nueva experiencia era una promesa de diversión y cada nuevo lugar seguro y cómodo. Para Tripi el mundo, la vida, tenían el significado más hermoso, y eso ha sido gracias a Noelia.

Porque lo mejor que podemos hacer por quienes queremos es promover su felicidad, y con los perros tenemos la suerte -y con ello la obligación- de poder ayudarles a lograrla en gran medida

Y solemos ser negligentes, confundiendo el bienestar con la felicidad, lo suficiente con lo correcto.

Noelia nunca lo hizo, nunca se relajó, nunca dejó a Tripi en casa en lugar de llevarle con ella a divertirse e interacturar con el mundo, pero tampoco le pidió que hiciera nada, ni le puso en situación alguna que le hiciese dudar de que el mundo en el que vivía era un lugar bueno y seguro.

Noelia asumió su amistad con Tripi como un cargo del que se debe estar a la altura, sin descuidos, y eso dio a Tripi la posibilidad de disfrutar completamente de su tiempo.

Noelia ha dado a la vida de Tripi el mejor de los sentidos, adensándola y haciendo que sea triste que haya acabado, pues era plena y cada momento resultaba valioso.

A cambio Tripi, no sabiendo vivir fuera de la felicidad, nos ayudó a todos a conseguirla cuando estábamos con él, siendo cariñoso y guasón. Es que me sigue haciendo sonreír recordar las cosas que hacía cuando estábamos juntos.

Por eso es triste que acabe, porque ha sido alegre mientras duraba.

Y porque cada persona, sea de la especie que sea, tiene una manera de estar, de interactuar, que es única y que se pierde para siempre con ella. Nadie (me/nos) saludará moviendo todo el cuerpo mientras se acerca con los ojos entornados y la boca entreabierta como lo hacía Tripi, esa forma de ser y de querer ya no existe y es justo y bueno estar tristes.

Estoy triste, pero no me descuido, es Noelia quien leerá esto, no Tripi, y lo que más me importa es recordarle lo que ha hecho: ha logrado que otra persona sea feliz, que el tiempo de Tripi tenga sentido y que este haya sido para él el mejor de los mundos. No es posible hacer más, no es posible hacerlo mejor.

Y quiero recordarle quién ha sido: la mejor amiga de Tripi, aquella que cada día -discretamente y sin grandes palabras- cultivaba para él la felicidad.

Gracias Noelia.

Adiós Tripi.

Inserto el video de homenaje a Tripi que ha preparado Noelia, así podéis verle de nuevo quienes le conocíais y conocerle quienes no: orejas al viento, narices al suelo, considerando el mundo un lugar estupendo y haciendo del mundo un lugar estupendo.

Comentarios:


  1. Mónica Garay - marzo 3, 2016

    Tripi era un gran tipo. Un gran perro.Ya le conocí yayete pero siendo un eterno cachorro en realidad. Me entristece mucho cuando un perrete muere, pero siempre hay perros que te dejan esa chispa especial que tenía Tripi.
    Buen viaje Tripi!

  2. carmen - marzo 3, 2016

    Conocí a Tripi y Noelia hace casi cuatro años, en el curso de Asistente Veterinario y era el «alumno» más importante del grupo.
    Sé por experiencia que cuando un amigo se despide, el dolor es inmenso pero palabras como las tuyas, Carlos Alfonso, ayudan.

    Un gran abrazo. Y gracias por compartir el video, así le he podido ver.

  3. Noelia - marzo 3, 2016

    Primero dar las gracias a Carlos por la entrada. La verdad es que viniendo de ti, aunque no lo creas, estas palabras significan mucho.

    Todos los cursos que hice, lo sabes de sobra, fueron para poder tener más conocimientos y poder darle calidad de vida, y de paso hacer cosas divertidas con él. Ya hemos comentado más de una vez lo especial que fue el curso de olfato para mí, ese curso hecho en un momento en el que mi perro se hacía viejo, perdía confianza a la vez que vista, y cómo ese maravilloso curso de olfato le enseñó que el mundo se puede «ver» de muchas formas, y para él, la mejor fue usar su nariz, cuando yo creía que llegaba el ocaso de su vida, nos dimos cuenta que sólo llegaba el ocaso dando lugar a un nuevo día.

    Gracias por tus palabras, de verdad que ayudan.

    • Carlos Alfonso López García - marzo 4, 2016

      Gracias a ti Noelia, conoceros y ser vuestro amigo es algo muy especial.

      Y creo que en estos momentos siempre es bueno recordar que has hecho posible la felicidad de un perro tan especial como Tripi, y que en buena parte era especial porque tú le regalaste el mejor de los mundos posibles, ojalá todos los perros tuvieran esa suerte.

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