Permanencia, espera activa y sus combinaciones

Publicado el 5 de noviembre de 2020

Rocket, de Manuela Molina, en permanencia.

En un programa de Instagram que dediqué a la permanencia formal, que un perro se mantenga en una posición concreta durante un tiempo, hasta que se le indique otra cosa, Mariela Ibarra, de Crisol de Razas, en Argentina, comentó que “en Agility se complica un poco más”, a lo que respondí que no era cierto, ella planteó después, en un texto, que se refería al problema de quedarse quieto antes de iniciar la pista, donde siempre te alejas para “liberar” (liberar, liberar… ) hacia una actividad muy gratificante para el perro.

Lo primero que debo hacer es disculparme porque mi respuesta fue brusca, aunque no intencionadamente: se juntó mi confianza con Mariela, que es una amiga muy querida, por lo que me sale hablarle de manera coloquial, con el exceso de contenidos que pretendía meter en veinte minutos (me fui a casi cuarenta) lo que me hacía ir rápido, sin poder detenerme en detalles. Soy un firme defensor de la idea de que quienes entrenamos perros estamos en el mismo barco y que la nuestra es una empresa colectiva, por lo que lamento (y me avergüenza) que mi aridez pudiera dar la impresión de no valorar o responder con ligereza a la opinión de una compañera. Tanto es así que a partir de ahora cambiaré el formato del programa, metiendo menos volumen de contenidos, para así tener la posibilidad de responder y conversar más relajadamente con quienes planteen alguna cuestión sobre lo que exponga.

Mariela Ibarra entrenando la permanencia informal con Diablo en la última ocasión en que estuvimos juntos. Te añoro mucho amiga.

Ahora sí tengo tiempo, y este es un tema muy interesante. Hay que señalar que todos quienes practicamos un reglamento vemos mejor las dificultades del nuestro que los de los otros (buena parte de la MEMElegía de piques entre deportes nace de ahí), sabemos lo difícil que es lograr la excelencia en donde la buscamos, sabemos los problemas concretos que suele implicar cada parte de lo que hacemos, mientras que vemos lo que hacen otros desde la distancia, que lleva a nuestra cabeza a dar soluciones más generales y sencillas de lo que realmente requieren. Esto muestra el doble análisis que deberíamos hacer ante cualquier problema: ¿Qué problemática propia tiene este ejercicio en este contexto/reglamento? ¿Qué cosas y capacidades generales toca este ejercicio? Es importante señalar que cuando nuestra respuesta está demasiado enfocada en una de las dos preguntas anteriores estaremos desatendiendo cosas importantes. Muchas veces la solución de nuestros problemas está en la otra pregunta, sea cual sea la una.

Y, yendo al turrón, creo que el inicio de pista de Agility sí tiene equivalentes en otros deportes: en IGP antes de la huida del figurante el perro está tumbado y no puede moverse hasta que el figurante inicia la carrera, en diferentes deportes de traje el perro debe estar pegado al hombre de ataque, acoplarse a sus movimientos, incluso estando en contacto con él mientras anda y no morderle hasta que intenta escapar. Para mí ninguno de estos ejercicios es una permanencia (de hecho en algunos de Ring el perro camina), sino que deberían ser ejercicios de espera activa y no pensé en ello al responder. Me explico.

Para mí, es el estado interno del perro lo que determina que esté en permanencia o en espera activa. La permanencia (de nuevo: para mí) implica estabilidad y calma (que no necesariamente relajación), deseo de permanecer y tendencia a ello, y el trabajo busca lograr esta actitud, si el perro debe estar pensando en lo siguiente que va a hacer mientras mantiene una posición, ya no lo considero una permanencia (y no debe entrenarse como tal), sino un ejercicio de espera activa. Justamente comenté que la estrategia más arriesgada para la permanencia era liberar a distancia con una cierta regularidad, porque la cabeza del perro sale de la permanencia y se pone en la liberación, en lo que viene después. Hay mucho entrenadores exitosos que lo hacen así y logran grandes resultados, a mí no me gusta conceptualmente, porque creo que los otros mecanismos que mencioné referidos a la permanencia deportiva funcionan de manera más concordante con mi concepto de permanencia (que no considero único y universal). En todo caso, puesto que de la permanencia ya hablé en el programa, hablaré ahora de los ejercicios de espera activa.

Al igual que no me gusta entrenar la permanencia como una espera activa, no me gusta entrenar las esperas activas como permanencias: en una espera activa el perro actúa porque sabe que si se dan algunas condiciones (entre ellas y de  forma prioritaria, pero no exclusiva, su forma de comportarse) podrá hacer algo que desea con intensidad. La base del trabajo de espera activa están en que el perro comprima su motivación y la “empuje” hacia la conducta que debe hacer para obtener lo de desea. Es decir, que si el perro tiene que estar sentado antes de salir hacia el primer obstáculo, sea él quien se esfuerce en estar sentado para lograrlo y que se lo pongamos difícil para conseguirlo ¿Cuántos perros de IGP se tumban antes de la señal de su guía cuando van a realizar la huida? Muchos, pero no salen hacia el figurante, sino que son ellos los que activan la conducta de espera “quiero tumbarme ya, rápido e intensamente, porque sé que eso es necesario para iniciar lo que quiero (la otra condición es la huida del figurante)”. Esto es un fallo, pero es un fallo diferente a la anticipación hacia lo que deseas. La espera activa es colocarse en los Starting blocks antes de una carrera, no sentarse cómodamente, y eso a los perros se lo podemos poner claro.

Eso no es una permanencia, de eso estoy seguro 🙂

Creo que pensar en la posición que el perro adopta en estos ejercicios como una permanencia es igualarlos a su topografía y desatender el estado tetradimensional que tenemos/buscamos en el perro, y eso nos dará problemas porque sesgará nuestras elecciones de entrenamiento. Para lograr una espera activa lo más importante ponerle al perro dificultades a superar, que se esfuerce él en adoptar la posición y mantenerla, la progresión de criterios no serían de tiempo sino de las dificultades que el perro tiene que superar para lograr adoptar la posición. Eso es lo que nos dará una espera activa sólida y proactiva. Trabajarla como permanencia es un error de base, que reducirá drásticamente las transferencia del entrenamiento a la situación de uso posterior.

La espera activa y la permanencia se pueden combinar, si nos beneficia: por ejemplo, si el perro está muy calmado al ir a recogerle tras una permanencia deportiva en tumbado podría resultar algo menos dinámico cuando su guía le recoge y le pasa a la posición de sentado, podemos hacer que cuando el guía llega a su lado se inicie una espera activa hasta que le indique sentarse, así al pedírselo su acción será rápida: estará tumbado comprimiendo su motivación desde que llegamos a su lado hasta que le demos el sentado.

Allaikhas’s Balrog durante el juego ¿crees que esto es una permanencia en tumbado porque permanece tumbado algunos segundos? A veces las palabras, los conceptos, que usamos nos limitan y sesgan nuestra manera de trabajar.

Creo que la permanencia y la espera activa son ilustrativas de qué buscar (y cómo hacerlo) desde un modelo de entrenamiento COGNITIVO-EMOCIONAL, donde, en dos conductas que vistas desde fuera resultan iguales, deseamos y entrenamos para que existan dos estados internos completamente diferentes, e incluso opuestos. Y ¡ojo! entrenar de una u otra manera algo no implica que no haya fallos posteriores: el fallo siempre es posible, y no tiene porque deberse a la forma conceptual de entrenar, existen muchísimos factores adicionales. El que trabajemos con unos o otros conceptos, con uno u otro enfoque -siempre que sean consistentes y de calidad- lo que hace es darnos herramientas para diseñar y organizar nuestro adiestramiento, no garantizarnos ningún tipo de éxito.

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