Timbres y ruidos en el descansillo: ladridos, emociones y sistemática de trabajo.

Publicado el 15 de abril de 2021

Los ladridos ante movimientos cercanos a la puerta de casa y al sonar el timbre son un problema frecuente y, además de ofrecer una solución sencilla y eficaz para quienes lo sufren y se desesperan, quiero exponer una visión general sobre cómo planificamos nuestros trabajos de análisis e intervención en el comportamiento en EDUCAN, así este post podrá ser de utilidad tanto a tutores, como a comportamentalistas. En todo caso, tanto la exposición de las diferentes fases de una intervención comportamental, como las técnicas y recursos que vamos a ver aquí están explicadas con más detalle en mis libros LPNL II. Análisis e Intervención TETRADIMENSIONAL en el comportamiento canino y LPNL III.GESTIÓN EMOCIONAL, GESTIÓN DEL ENTORNO OBJETUAL y GESTIÓN DEL ENTORNO SOCIAL de los perros, disponibles en Dogalia en formato electrónico o en papel.

Para logra el doble objetivo de ofrecer cómo resolver los problemas de ladridos por ruidos en el descansillo y por el timbre a la par que mostrar nuestra forma de diseño de una intervención comportamental, voy a exponer el trabajo siguiendo la secuencia de trabajo que utilizamos que para este tipo de casos que es, a grandes rasgos, la siguiente (siempre entendiendo que se realiza de manera individualizada para cada perro concreto, mientras que aquí la planteamos de manera genérica):

(1)ANÁLISIS PREVIO

(2) FIJACIÓN DE OBJETIVOS DE MEJORA

(3) FASE PREPARATORIA

(4) FASE DE ABORDAJE

(5) FASE DE MEJORA

(6) FASE DE MANTENIMIENTO

(1) ANÁLISIS PREVIO  ¿Por qué pasa lo que pasa?

La activación de este tipo de ladridos está directamente relacionado con la tendencia innata a defender la core area, la zona privada de convivencia del grupo social.

Esta tendencia se potencia cuando la core area (1) es relativamente pequeña,  (2) sus límites son muy definidos y marcados con barreras físicas (como una puerta, una pared o una valla) y (3) la aparición de los sujetos a los que se ladra es breve, lo que impide acostumbrarse a su presencia, pues el pasar rápido, que es lo que suele suceder ante una puerta, es muy potenciado de la alerta interna del perro. En el caso del timbre, sumamos, además, su sonido, que es (4) un estímulo muy excitante (nos activa hasta a nosotros, piensa en cómo respondemos al escucharlo).

Si queremos enfocarlo y estudiarlo desde un plano emocional, tenemos que la emoción que activa la conducta de ladrar gatilla -se dispara- controlada por el ruido de personas y o timbres, es decir que no son las consecuencias de su conducta lo que potencia el ladrido, olvídate de pensar que si le das comida para que se calle o le intentas tranquilizar con tu cariño estarás reforzando el ladrido ¡¡¡eso no sucede en este caso!!

Y, por cierto, parte del análisis previo es saber y reconocer que -salvo casos muy intensos, en los que la activación del ladrido le provoca al perro malestar emocional y/o acumulación de estrés residual- este, en realidad, es un problema para los tutores, pero no para la mayoría de los perros que muestran esta conducta, algo de lo que debemos informar a los tutores y tomar en consideración al trabajar, siempre es bueno recordar aquello de: “el gato maúlla, el perro ladra…”.

(2) FIJACIÓN DE OBJETIVOS DE MEJORA ¿Qué podemos lograr?

Una tendencia innata, potenciada por la reiteración de su aparición, sostenida y aumentada por el estado emocional y conducta consecuente del perro ante aquello que la activa, no por sus consecuencias, y que, en algunos casos, se intensifica por un estímulo excitante adicional, el timbre, implicará un trabajo largo, consistente, continuado y con el mantenimiento de pautas específicas permanentes para mantener su eficacia. Además, por bueno que sea el resultado, puede haber momentos puntuales (paso de archienemigos, perro particularmente excitado en algún momento…) en los que reaparezcan los ladridos ante algo que suceda en el descansillo y/o ante un timbrazo de la puerta, pese a que se logre una mejoría general.

Debemos explicarle esto a nuestros clientes y pactar con ellos la forma de trabajar y los resultados que esperamos obtener ANTES de que nos contraten e iniciemos la intervención en el comportamiento. Esto, que es relevante siempre, resulta vital en casos como este: un problema sencillo de trabajar, pero que (1) requiere volumen de trabajo, (2) pautas de mantenimiento de largo plazo y que (3) probablemente reaparezca en algún momento puntual.

A veces damos por hecho que todo el mundo asumirá estas cosas, y no es así. Muchos desacuerdos y malos entendidos vienen por no aclararlo antes de la intervención. Al principio la gente es razonable y entiende las cosas que se le explican, pero si contrata pensando que será algo mágico y se olvidará para siempre de los ladridos sin hacer nada, y solo se le explicamos lo trabajoso que es y la necesidad de mantenimiento cuando ya nos han contratado, es normal y natural que se molesten y parezcan poco razonables. Pero es un fallo nuestro que no les hemos facilitado una elección informada suficiente antes de contratar el servicio.

(3) FASE PREPARATORIA ¿Qué vamos a hacer?

Aquí tenemos que decidir cómo solucionar los ladridos, qué haremos, qué protocolos, recursos y técnicas usaremos, cuándo y cómo los aplicaremos. También construiremos y evaluaremos en el perro aquellas cosas que necesitamos para la intervención y puedan tocarse fuera de la situación problemática, por ejemplo elegir y probar el tipo de comida, entrenar trabajos de olfato para que el perro aprenda a disfrutarlos…

Existen diferentes protocolos y recursos de gestión de comportamiento eficaces para resolver los ladridos en el descansillo y al escuchar el timbre, porque no hay UNA intervención comportamental única posible, una que sea “la buena”, sino que existen múltiples opciones eficaces. Diseñar una propuesta de intervención comportamental no es encontrar LA SOLUCIÓN, sino UNA de las soluciones, que sea, de entre las eficaces, la que mejor se adapte a las circunstancias.

En este caso las circunstancias son: (1) sucederá muchas veces al día, (2) sucederá durante la convivencia, (3) sucederá a veces cuando  no estemos en casa, y (4) una parte central de los estímulos activadores, los ruidos en el descansillo, no se pueden reproducir con calidad durante sesiones preparadas (si lo intentas verás que el perro como mucho ladrará la primera vez que hagas pasar a alguien por el descansillo, después dejará de responder como lo hace normalmente). Esto lleva a que el trabajo deba ser: 1 sencillo, para poder realizarse en cualquier momento casi sin preparación ¡¡incluyendo cuando no haya nadie en casa!!, 2 cómodo, para que se mantenga la adherencia a las pautas por parte de los tutores y 3 rápido, para poder llevarlo a cabo en cuanto surge la situación.

Para adaptarme a lo anterior voy a elegir dos recursos conceptuales, junto a una o dos técnicas (dos para los casos más severos) -que pueden adaptarse y evolucionar en cada caso de manera individualizada- y dos o tres cambios de rutina (tres para los casos más severos) para aplicarlos en la vida cotidiana de la familia, no más. En mi elección priorizo ante todo lo que he expuesto: facilidad, comodidad y rapidez. No me importa si otros recursos son conceptualmente más avanzados u otras técnicas más rápidas o eficaces inicialmente, quiero aquello que pueda hacerse sin colonizar las vidas y el pensamiento de los tutores, porque tendrán que convivir con estas pautas, y que esa convivencia sea posible en el largo plazo es un imperativo para lograr el éxito.

Por cierto, para definir las cosas bien:

Recurso de trabajo comportamental: Cualquier (1) acción, (2) herramienta o (3) combinación de las anteriores que permite modificar uno o varios aspectos relevantes del comportamiento en una dirección previamente conocida y deseable.

Los recursos cristalizan en técnicas, que son aplicaciones concretas de un recurso para un caso o tipo de problema concreto.

Cambios de rutina: son modificaciones de la vida cotidiana del perro que ayudan a los objetivos de la intervención comportamenteal, ya sea en casa, en sus paseos, en su alimentación, en el material de manejo y cuidado y/o en las relaciones con su grupo social. 

Recursos elegidos:

Recurso 1

Contracondicionamiento emocional: El contracondicionamiento emocional consiste en (1) activar en el perro una emoción que tenga alguna o todas sus coordenadas (valencia, activación y orientación) diferentes, y normalmente opuestas, a las de la emoción que activa la conducta indeseada y (2) asociarla de manera respondiente con el estímulo o situación que provocaba dicha conducta indeseada.

Puede hacerse antes, durante o después de la situación: antes favorece una emocionalidad adecuada para responder de otra manera a la situación, durante saca al perro de la emoción que queremos cambiar y después evita la fijación de huellas emocionales, que consoliden la respuesta emocional que deseamos cambiar.

En este caso la emoción original tiene las siguientes coordenadas: -1  excitante y expansiva, -2 valencia emocional negativa y -3 tendencias de acción son gruñidos y ladridos hacia la puerta.

En consecuencia, las emociones para contracondicionar la emoción original deberían ser: 1 calmantes y facilitar la concentración, 2 con valencia emocional positiva y 3 tendencias de acción alejándose de la puerta.

Recurso 2

Conducta y activación emocional de los tutores: Es posible potenciar o disminuir una activación emocional negativa en el perro –y el comportamiento consecuente- a través de la activación emocional que muestren las personas queridas por el perro. Y, al igual que el contracondicionamiento, influye cuando lo haces antes, durante o después de la situación.

La capacidad que tienen los perros –como todos los mamíferos sociales- de sincronizar su estado emocional de manera involuntaria con otros miembros de su grupo social es un recurso que debemos conocer y aprovechar.

Muy fácilmente la sincronía emocional puede jugar en nuestra contra en los problemas de ladridos, pues los tutores se pueden alterar cuando sucede un episodio y (1) sincronizar su estado emocional con el del perro, o (2) generar un estado emocional incorrecto, excitándose e incluso mostrándose enfadados, y empeorar el problema del perro. Es importante hacerles conscientes de cómo pueden afectarle con su comportamiento: su excitación o enfado pueden potenciar sustancialmente el problema.

Exponer e incorporar este segundo recurso de trabajo, tan sencillo y claro, nos permite que  los tutores actúen de manera relajada durante los episodios, que suelen resultar enervantes para ellos, sin que lo consideren como una prueba de paciencia, que les pedimos más en nombre del respeto al perro y la conducta ética, sino como parte del trabajo. Entender desde el principio que es incompatible que ellos actúen mal con lograr los objetivos deseados es una poderosa arma para facilitar el éxito y el buen hacer de los tutores, logrando una gran adherencia a estas pautas, que suelen ser la que más se saltan, alterándose y enfadándose con el perro durante los momentos en que ladra.

Técnicas elegidas:

Técnica 1

Trabajo de olfato: Cuando el perro ladre, le extenderemos por el suelo o por una alfombra de olfateo un puñado de comida apetitosa, que le desconecte de su emocionalidad y le haga buscar de manera: 1 tranquila y concentrada, 2 emocionalmente positiva y 3 alejándose progresivamente de la puerta a través de la distribución de la comida, cada vez más hacia el interior de la casa, e incluso, según el progreso, planteando el trabajo de olfato en un sitio alejado de la puerta, de manera que al escuchar algo se vaya allí a que le pongan su trabajo de olfato ¡¡lo que tendrán que hacer los tutores!! En esta fase previa probaremos diferentes comidas y le enseñaremos a buscarla por la casa.

Técnica 2

Uso de la Face Wrap: Cintas de hocico, elásticas planas, anchas y suaves, que se colocan alrededor del cuello, como un collar, y luego con un giro se pasan por el hocico del perro, rodeándolo y ejerciendo una suave presión que no impide al perro ladrar o abrir la boca en absoluto. La usaremos en los casos de perros que llegan a un nivel de excitación que les impide enfocarse en el trabajo de olfato cuando han escuchado algo en el descansillo o el timbre. Esto ya es insalubre para el perro, por la emocionalidad negativa y la acumulación de estrés residual, y usaremos la Face Wrap como inductor de calma, por lo que servirá para contracondicionar la emoción subyacente al ladrido, permitiendo que el perro realice el trabajo de olfato (con la Face Wrap colocada), que completa así este contracondicionamiento usando la combinación de dos técnicas-

Es importante indicarles a los tutores que la Face Wrap no parará los ladridos de inmediato, sino que irá haciendo que sean menos intensos progresivamente y facilitando que el perro sea capaz de realizar el trabajo de olfato aunque escuche los ruidos que le hacen ladrar ¡¡esa es la garantía de que el perro está avanzando!! En esta fase inicial, y solo en perros concretos que la necesiten, la colocaremos varias veces fuera de la situación problemática y la positivizaremos poniéndole al perro un trabajo de olfato con la Face Wrap puesta (sin que haya ruidos inicialmente).

Book posando con la Face Wrap™, un elemento muy valioso para trabajar con balances riesgo-beneficio de manera segura y amable. Para una praxis profesional cada vez más ética y eficaz del comportamentalismo canino se hace necesario conocer las nuevas herramientas y equipos de los que nos provee el mercado, así cómo entender los mecanismos subyacentes a su eficacia. Fotografía Enrique Luque.

Cambios de rutina elegidos:

Cambio de rutina 1

Fuera del alcance del perro, se colocaran recipientes con la comida que se vaya a usar para el olfateo en las diferentes zonas en las que vayamos trabajando, típicamente empezando por la zona de la puerta. Esto facilitará tener a mano la comida para plantear el trabajo de olfato de inmediato al surgir la situación.

Cambio de rutina 2

Atenuación sensorial, cuando no estemos en casa plantearemos medidas que dificulten al perro escuchar los pasos en el descansillo y/o el timbre, como cerrarle el acceso a la zona más cercana a la puerta, poner música o, un recurso que funciona muy bien, ponerle grabaciones con ruidos similares, que no servirían para eliminar el ladrido trabajando solo con ellas, pero sí resultan útiles para atenuar la percepción del perro de los estímulos que le hacen ladrar y reducir su respuesta emocional ante ellos, que quedan “disimulados” y reducidos por la superposición con la grabación. Por supuesto, podemos combinar varias medidas de atenuación sensorial de acuerdo al perfil de cada casa, que nos ofrecerá diferentes posibilidades, y cada caso.

Cambio de rutina 3

Únicamente para perros que requieran la Face Wrap, el tutor que esté en casa llevará la Face Wrap alrededor de su muñeca para que sea ágil y rápido colocársela al perro e iniciar el trabajo de olfato.

(4) FASE DE ABORDAJE ¡¡Manos a la obra!!

Aquí le plantearemos a los tutores poner en marcha el trabajo en tres frentes:

(1) Siempre que el perro ladre y ellos estén en casa, tanto por escuchar gente en el descansillo, como por el timbre (si es necesario recibir a alguien podemos ponerle el trabajo de olfato en otra habitación) le ponemos un trabajo de olfato.

(2) Realizarán sesiones diarias de timbrar con la puerta abierta y con el perro ya realizando un trabajo de olfato. De estas planteo un mínimo de una al día y un máximo de dos al día, de unos veinte minutos de duración, durante un máximo de seis días a la semana.

(3) Implementarán los cambios de rutina de atenuación sensorial que hayamos elegido para su caso cuando no estén en casa.

Durante la fase de abordaje es frecuente realizar reajustes en las pautas para individualizarlo mejor en cada caso, quizá cambiemos el tipo de comida que usábamos, o nos demos cuenta que la Face Wrap no era necesaria, o que podemos encontrar mejores formas de atenuar la percepción de los estímulos que las que ideamos inicialmente.

(5) FASE DE MEJORA Avanzando hasta los objetivos

Continuaremos el trabajo anterior, haciendo las progresiones que requiera cada caso en cada momento: poner el trabajo de olfato en otra habitación, dejar de usar la Face Wrap cuando un caso grave está mejorando… Así hasta alcanzar los objetivos pactados de mejora (si los superamos tanto mejor).

(6) FASE DE MANTENIMIENTO Lo que hay que seguir haciendo

Aquí tendremos que definir las pautas de trabajo que tendrán que mantener para el resto de la vida del perro, esto es muy variable según el caso: a veces tendremos que mantener prácticamente las mismas pautas de trabajo que usábamos al final de la fase de mejora, en otras ocasiones podremos aligerarlas, por ejemplo reduciendo las medidas de atenuación sensorial cuando el perro esté solo, pero lo cierto es que en las intervenciones comportamentales para reducir/eliminar los ladridos ante ruidos en el descansillo y por el timbre, en la mayoría de los casos se requerirá un alto volumen de trabajo de mantenimiento.

Para terminar…

Este post es una ampliación del episodio 29 de mi programa Tu perro piensa y te quiere en Instagram, que realizo semanalmente en dicha red social desde la cuenta de IG de adiestramiento_educan, pues exponer este tema con amplitud y detalle era demasiado para el formato del programa, y he creído conveniente ampliar, detallar y matizar lo que expuse allí, en todo caso aquí os dejo el programa en nuestro canal de Youtube, pero tambien puedes verlo desde el IG de EDUCAN y escucharlo como podcast desde la principales aplicaciones para ello:

Share Button

Comentarios:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *