La mente tras una reja: Aprendizaje REFERENCIAL vs. aprendizaje CIEGO

Publicado el 9 de Junio de 2016

Detrás del ojo es donde sucede lo más importante. Donde debe suceder. No rompas eso.

Detrás del ojo es donde sucede lo más importante. Donde debe suceder. No rompas eso.

 

Estamos probando un nuevo formato para los posts más técnicos, para esos conceptos necesarios para hacer trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL de calidad. Y es ofrecer, además de mi típico texto laaaaaargo como el horizonte, un pequeño extracto de lo fundamental en video.

Así que, lo primero, os dejo un video cortito donde expongo y explico este mismo tema:

 

Y a partir de aquí el post, que es un extracto de mi próximo libro 🙂 🙂 🙂

Una diferencia fundamental de nuestra propuesta es que consideramos que el perro al generar la mayoría de las conductas tiene unos objetivos mentales, por ello centraremos nuestro trabajo sobre dichos objetivos y no únicamente sobre la conducta que muestre para alcanzarlos.

El concepto de refuerzo referencial es fundamental en nuestra propuesta y debemos refrescarlo:

Aprendizaje REFERENCIAL

Un refuerzo referencial es aquel que no solo es consecutivo, simultáneo o previo a la conducta del perro sino que además es concordante con dicha conducta de manera directamente causal, guardando refuerzo y conducta una correspondencia lógica directa -sin necesidad de aprendizajes voluntarios previos- que es perceptible por el aprendiz en el momento de iniciar su actuación y que la dirige.

El reforzamiento referencial, consecuentemente, es el proceso en el cual una conducta prospectiva aumenta su probabilidad de aparición, intensidad o frecuencia por alcanzarse un objetivo prefigurado.

Quien observe cómo un perro busca la manera de abrir un cubo de basura tiene un buen ejemplo de refuerzo referencial, el perro tiene claro que la “comida” que obtiene está directamente causada por su conducta. Alguien podría objetar que el olor es lo que le da la pista ¡pues claro! Eso es lo que quiere obtener. Igual que al enseñarle comida en nuestra mano, pero en un caso puede proyectar cómo obtenerla, levantando la tapa, y en el otro le sería imposible proyectar que será la conducta de, por ejemplo, tumbarse, la que “abrirá” la mano. En el caso del cubo la comida es un refuerzo referencial, pero no lo es en el caso de la mano.

Cuando los perros pequeños o los cachorros se esfuerzan por acceder a nuestros cómodos sofás o camas nos muestran lo poderoso, adaptable e inteligente que resulta el comportamiento motivado por un refuerzo referencial: cambios de estrategia, adaptaciones, nuevos enfoques… la conducta está todo el rato sirviendo al objetivo mental de llegar arriba, por eso es tan persistente, plástica y eficaz. Porque lo importante no es la conducta, sino el objetivo mental.

Objetivo mental logrado: Ya estamos en el sofá tan a gustito :-) :-)

Objetivo mental logrado: Ya estamos en el sofá tan a gustito 🙂  🙂 

 

También existe, por supuesto, castigo referencial que, de modo equivalente al refuerzo, además de la cercanía con la conducta a la que se asocia, tiene una relación directamente causal, teniendo también castigo y conducta una correspondencia lógica directa perceptible por el aprendiz.

Cualquiera que haya visto a un cachorro abordar la situación de bajar una escalera no tendrá duda de cómo proyecta en su cabeza el riesgo, el castigo, que implica hacerlo sin tener cuidado. La caída está prevista en la cabeza del perro como castigo referencial ante la falta de eficacia al intentar bajar el escalón, por eso el cuidado, la atención, la medida de sus movimientos…

Aprendizaje CIEGO o PSEUDOSUPERSTICIOSO

Habitualmente en adiestramiento no usamos demasiados refuerzos referenciales, puesto que la aparición de comida de nuestra mano después de sentarse o de realizar alguna otra habilidad no tienen ese valor referencial. El perro inicialmente no puede prever que sentarse le llevará a conseguir comida, como sí lo hace cuando abre el cubo de la basura, claro ejemplo de referencialidad. A este tipo de refuerzo que adquiere su valor y se vincula a la conducta por asociación, pero no tiene carácter prospectivo, lo llamamos refuerzo ciego o pseudosupersticioso.

Los refuerzos ciegos o refuerzos pseudosupersticiosos son aquellos que no tienen una relación causal previsible y directa con la conducta y por ello no pueden ser percibidos como referenciales, sino que inicialmente solo se correlacionan con la conducta, adquiriendo su valor reforzante respecto a dicha conducta posteriormente por asociación.

El que aparezca un click y una comida que no estaba presente en el entorno tras sentarse es un ejemplo típico de refuerzo ciego, la conducta de sentarse, frente a la de abrir el cubo de basura, no tiene una relación causal directa con obtener comida: es más similar a realizar una danza de la lluvia esperando influir a una deidad para que nos conceda la lluvia.

De manera simétrica los castigos ciegos o castigos pseudosupersticiosos son los que no tienen relación causal directa previsible con la conducta, sino que se correlacionan con ella adquiriendo su influencia sobre ella por la probabilidad estadística de su aparición conjunta.

Uno de los grandes problemas de los sistemas de castigo remotos, que generan un estímulo desagradable o aversivo al perro cuando se pulsa un botón, es la falta de referencialidad. Al no poder el perro proyectar qué causa el estímulo desagradable su nivel de estrés sube enormemente y existen riesgos de generar problemas emocionales por este motivo. Algo completamente diferente a la situación del cachorro cuando tropieza al bajar las escaleras, que sabe muy bien qué ha sucedido y que de inmediato será capaz de modificar su conducta para evitar que suceda de nuevo.

La denominación pseudosuperticioso se debe a que el refuerzo se vincula con la conducta inicialmente porque se correlaciona con ella, sin ser causal, que es la manera en la que se produce el aprendizaje supersticioso: asociamos algo con una consecuencia sin que realmente sea su causa, como al sucedernos algo malo podríamos vincularlo con que antes hemos pasado bajo una escalera o al sucedernos algo bueno pensar que es porque llevábamos determinado sombrero y empezar a considerarlo nuestro “sombrero de la suerte”, esto es lo que les sucede a muchos deportistas que usan diferentes amuletos/prendas de la suerte porque al llevarlas en alguna ocasión les salió muy bien la jornada.

Vemos que no existe relación causal directa e inevitable entre la conducta y el refuerzo, somos nosotros los que la generamos arreglando la aparición del refuerzo ciego de manera que se vincule a la conducta. Por eso la denominación de pseudosupersticioso, porque nosotros generamos que el refuerzo adquiera un valor causal para el perro arreglando que aparezca correlacionado sistemática y regularmente con la conducta, el perro aprende que tiene valor causal, pero no puede preverlo como sí sucede desde la primera vez con la conducta de abrir la basura.

Los refuerzos ciegos o pseudosupersticiosos no tienen valor para el diseño de tareas, para la gestión  prospectiva del entorno, salvo que sea de manera secundaria, pero no pueden constituir el objetivo principal que busque el perro con su conducta. Aunque sí serán, en su medida, necesarios y útiles para el adiestramiento.

¿Qué hacemos con todo esto?

Cuando buscamos que el perro cambie la manera de alcanzar un objetivo prefigurado debemos plantearnos localizar los refuerzos referenciales que activan dicha conducta y cambiarlos, por ejemplo: si la referencia para estar cómodo es el sofá, no trabajaremos únicamente sobre la conducta de subirse, sino que introduciremos nuevos elementos de referencia como una cómoda colchoneta.

Los refuerzos y/o castigos deben diferenciarse nítidamente según la capacidad de prospección y control, de empoderamiento, del entorno que le aportan al perro, porque afectarán a su manera de ver el mundo, de sentir que lo comprende, más allá de su efecto sobre la conducta.

El aprendizaje referencial potencia la capacidad de prospección del perro y le aporta control del entorno.

El aprendizaje mediante refuerzos y castigos ciegos merma la capacidad de prospección del perro y le vuelve reactivo al entorno.

No parece que usar única o principalmente refuerzos ciegos al intervenir en el comportamiento sea una buena manera de ayudar al perro a sentir que conoce, comprende y controla el mundo que habita, más bien parece dejarle en una situación de dependencia respecto a nosotros, de habitar un lugar con normas imprevisibles dictadas por dioses bondadosos o severos, según sea el tipo de refuerzos y castigos ciegos que empleemos. Una forma de intimidar a su mente para que se retraiga, para se sienta insuficiente para gestionar un entorno ilógico e incomprensible, de necesitar el aprendizaje asociativo para dar el mínimo paso. Y después de romperles la prospección diremos que son “adorables cabezas de chorlito que aprenden solo por asociación”.

Aprende a usar refuerzos referenciales y regálale el mundo a tu perro.

Si solo usas refuerzos ciegos, por positivos que sean, estás encerrando su mente tras una reja. Apagándola.

Si solo usas refuerzos ciegos, por positivos que sean, estás encerrando su mente tras una reja. Apagándola.

#descubrealosperros #tuperropiensaytequiere #entrenarperrosesotracosa #súmatealCOGNITIVOEMOCIONAL

 

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Comentarios:


  1. Entiendo el punto a donde quieres llegar y trato de asimilar el lenguaje técnico, pero creo que la técnica narrativa más fácil es asumir que tú (autor) y yo (audiencia) estamos tomando un café y me cuentas sobre tú experiencia o conocimientos. Sí este artículo fuera una charla con café, nos hubiésemos aburrido un poco a pesar de ser un tema APASIONANTE.
    Hablar de refuerzos ciegos (refiriéndose al reforzamiento positivo en concreto) cómo una jaula para el desarrollo cognitivo del animal me parece que no es una buena aproximación. Puede ser que me haya quedado enredado en tanto tecnicismo o simplemente que no posea los conocimientos específicos en la materia.

    • Carlos Alfonso López García - Junio 10, 2016

      Hola Sergio,

      El texto es, con modificaciones, un extracto de mi próximo libro, que es un libro técnico para profesionales y no un libro divulgativo, por esto no se busca un tono coloquial, es un libro de estudio y solo será divertido para quien se lo plantee como tal. De hecho uno de los problemas de nuestra profesión es que a veces los profesionales “estudian” en libros divulgativos hechos más para ser leídos en la sobremesa por los propietarios, que para formar a un futuro profesional. Sin embargo entendemos que para el interés de muchos aficionados a la educación canina que no tengan aspiraciones de formarse como profesionale esto sea algo arduo, para quien prefiera algo más informal y menos complejo hemos hecho el video, que sí se acercaría más a la idea que comentas de charlar tomando un café.

      Con respecto a la idea que planteas sobre equiparar refuerzo ciego a refuerzo positivo es completamente errada, y lamento no haberlo dejado más claro: existen refuerzos positivos ciegos, pero por supuesto existen refuerzos positivos referenciales, como los dos mencionados de abrir la basura y comer de ella, o de subirse al sofá. Existen refuerzos negativos ciegos y referenciales, existen castigos positivos ciegos y referenciales, de los que también se ponen ejemplos en el texto, y existen castigos negativos ciegos y referenciales.

      Sí que es cierto que existe bastante acuerdo entre los investigadores de la cognición canina sobre que algunas maneras de refuerzo positivo ciego pueden ser muy, muy problemáticas, con consecuencias negativas que incluyen, pero van más allá, de las indicadas en este post. Es el caso del moldeado libre con cliker, una forma de enseñanza muy arcaica en su planteamiento original y con muchos, muchísimos, riesgos potenciales. Yo soy de lo menos radicales dentro de la óptica cognitiva, pero muchas gente considera que el moldeado libre puede rozar el maltrato. En todo caso sobre ese tema escribí hace tiempo este artículo: Click or Think. La tirita antes que la herida.

  2. julio armando cely - Junio 9, 2016

    quisiera poder obtener uno de sus libros es muy interesante soy de Colombia Bogota soy guía canino militar

  3. David Montero - Junio 14, 2016

    Buena explicación.

    Voy un paso más allá y pongo como ejemplo el ejercicio de la llamada en el adiestramiento C-E, a ver si lo he entendido.

    Al montar la llamada al inicio, cuando al perro le mostramos comida acercándosela al hocico y luego nos separamos estamos haciendo uso de un refuerzo referencial porque el perro sin experiencia previa sabe que si se acerca consigue la frankfurt. Y cuando se avanza más en el adiestramiento y tiene clara la llamada de forma que a distancia le digamos VEN y se acerque, al premiar haremos uso de un refuerzo ciego.

    ¿Sería correcto?

    Gracias.
    Un saludo

    • Carlos Alfonso López García - Junio 18, 2016

      Hola David,

      Vas encaminado, pero aquí habría que explicar los diferentes niveles de referencialidad, de todo a nada. Aquí la referencialidad es alta en la situación inicial que planteas, sin embargo después el refuerzo no pasa a ser ciego, porque el perro ya conoce la relación previa entre refuerzo y conducta. El análisis de referencialidad al que aludo es el que se hace antes de existir aprendizaje, después, sea con refuerzos referenciales o ciegos, el perro ya sabe lo que sucederá ¡¡en eso consiste el aprendizaje!!

  4. David Montero - Junio 24, 2016

    Claro, ciego sería si no hubiese ninguna relación previa que pudiera indicar previsibilidad. Cuando salga tu libro seguiré aprendiendo sobre el tema, pero al menos por ahora ya lo tengo más claro.

    Gracias por tus aclaraciones.
    Un saludo

  5. El ladrido del perro cuando el perro escucha que el amo entra a casa , seria un refuerzo referencial?

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