Adicción: El riesgo invisible.

Publicado el 12 de septiembre de 2012

Es frecuente que los adiestradores nos refiramos a perros con un enorme interés por jugar con mordedores o pelotas como “yonkis”. Lo curioso es que le damos un valor positivo a esta expresión, porque gracias a ello podremos obtener un adiestramiento deportivo o de utilidad (aquí no me refiero al adiestramiento destinado a mejorar la convivencia) positivo, implicado, proactivo y de calidad.

Sin embargo esta fuerte predisposición puede generar lo que es, en mi opinión, uno de los principales “riesgos ocultos” del entrenamiento: convertir a los perros en adictos, ya sea a los juguetes, la mordida, las pistas de obstáculos… Y cuando hablo de adictos me refiero exactamente a eso.

El límite entre la implicación y el disfrute de algo muy divertido y la adicción es difuso. ¿Cuándo pasa una gran afición al deporte a convertirse en vigorexia? ¿En qué momento exacto podemos decir que estamos rozando lo insalubre?

Para encontrar esa frontera debemos definir claramente el concepto:

La adicción se caracteriza por la pérdida más o menos completa del control al aparecer estímulos que anuncien la posibilidad de realizar la conducta a la que se es adicto, como sucede cuando un ludópata escucha el tintineo de una máquina tragaperras o cuando algunos perros practicantes de Agility esperan el inicio de la pista. Esto implica actuar incluso de maneras autolesivas o que serían inaceptables en situaciones de control cognitivo saludable, ignorando las consecuencias negativas de la conducta adoptada, así como ser incapaz de iniciar otras conductas altamente valiosas que impidan la realización de la conducta adictiva.

No debemos confundir la adicción con la dependencia que implica un síndrome de abstinencia físico cuando deja de suministrarse una sustancia, mientras que en la dependencia las alteraciones se relacionan con la carencia, en la adicción están relacionadas con la obtención, al parecer existe un desequilibrio entre los circuitos neuronales de búsqueda, que activan al perro para realizar una conducta, y los de gratificación, que hacen que se sienta satisfecho al haber obtenido lo deseado (como la pelota). Este desequilibrio se construye a través del aprendizaje, particularmente cuando se hacen programas de refuerzo de expectativa y programas de refuerzo intermitente. Obviamente esto no quiere decir que siempre que realicemos entrenamientos de este tipo vayamos a generar adicciones, pero debe ser tenido en cuenta al entrenar a perros que ya muestran un altísimo interés por los juguetes que le ofrecemos como reforzadores.

Evitar la adicción en determinados individuos y razas es algo difícil cuando se entrenan trabajos deportivos y es uno de los puntos sobre los que tengo más enfocada mi atención actualmente. Afortunadamente hay varias cosas que podemos hacer para disminuir este riesgo y mantener en el perro una alta implicación que permita una evolución máxima del entrenamiento. Y lo bueno es que puede hacerse casi con cualquier sistema de entrenamiento, no vale únicamente para el adiestramiento cognitivo-emocional.

1- Respeta su infancia:

Los cachorros están construyendo su forma de entender el mundo, si le das una relevancia excesiva al entrenamiento durante esta etapa, independientemente de lo respetuosa o positiva que sea tu manera de entrenar, potenciaras que el perro lo vea como el centro de su vida. Es importante trabajar con el cachorro, en ningún caso defiendo que no se inicie el adiestramiento hasta la madurez, pero desde luego nunca debería ser su actividad principal: clases grupales para cachorros (en EDUCAN tenemos unas estupendas), salidas de socialización… son opciones más interesantes para ocupar la mayoría de la puppy-agenda. Cuando veo cachorros con menos de seis meses que hacen prácticamente todo su reglamento siempre tengo la misma impresión que al ver a las gimnastas de doce años: que no han podido elegir si les gusta lo que hacen y que a esa edad hay opciones más saludables.

2-Convive con el perro:

Nada potencia más la adicción que mantener a un perro viviendo todo el día en una perrera y sacarle únicamente a entrenar. La convivencia implica la interacción con los perros en muchos contextos emocionales y sociales, y por ello una educación social mínima. Nadie tendría en su casa a un perro que le muerde la mano cuanto sacude una servilleta o que se pase toda la noche empujando una pelota para que se la tires. La convivencia hace del entrenamiento otra actividad con su dueño, si todo sale como debe, será la más divertida, pero no la única en la que el perro puede interactuar con él y obtener refuerzos sociales e individuales.

3-Pasea por el campo:

Sé que Dani Pardos, que es lo máximo en cordura que se sirve en adiestradores, cree que se ha abusado de la expresión “dejar al perro ser perro” hasta convertirlo en un mantra sentimentaloide y sin sentido, pero creo sinceramente que pasear con los perros libres por el campo les permite y potencia disfrutar de sus capacidades naturales mejor que ninguna otra cosa, recordándoles que no solo pelotas, mangas o saltos son divertidos. Sólo son algunas de las opciones para pasarlo bien.

4-Que se relacione con otros perros:

Los perros tienen que relacionarse con perros, les permite sutilezas de comunicación e interacción que engrasan sus capacidades sociales y evitan que haga de un juguete el centro de su mundo, por mucho que le guste. Si tienes un perro al que no le gusta interactuar con perros desconocidos (no me refiero a casos patológicos) te recomiendo incluir en tu familia un cachorro del sexo opuesto al de tu perro: en este caso dos en mejor que uno, se relacionarán entre sí y tú podrás pasar horas viéndoles jugar. Tampoco tienes que ser el centro del mundo de tu perro (ni de tu pareja, ni de tus amigos humanos) tooodo el tiempo ¿verdad? ¿O eres así de inseguro?

5-Trabaja en equipo:

Es curioso que todas las conductas adictivas en personas son conductas individuales (podríamos excluir las adicciones sexuales, pero en realidad también lo son, pues el partenaire está objetualizado), por ello el trabajo en equipo es muy eficaz para evitar la adicción. Al existir reglas de coordinación y subordinación que ambas partes –perro y adiestrador- deben conocer y seguir, necesitando de la interacción para alcanzar los objetivos, evitamos que el perro vea la pista, el juguete… lo que sea como algo que buscar obsesivamente: la pista es algo que requiere la colaboración de ambos y la pelota o el mordedor son elementos para jugar con su guía, no objetivos por sí mismos.

6-Ten una manera de indicarle cuándo ha terminado de trabajar:

Si a tu perro le encanta el adiestramiento y no sabe claramente cuando termina una sesión será fácil que mantenga la expectativa de continuarla, requiriéndote a ello de manera insistente. Ten un comando o señal que uses siempre cuando termines una sesión, si eres consistente en muy poco tiempo sabrá diferenciar cuándo puede acceder a la pelota y cuándo no, mejorando su autocontrol y aprendiendo a desconectarse del juguete.

7-Mantén una comunicación honesta con tu perro:

Debo reconocer mi antipatía a todo programa de refuerzo intermitente, cuando el perro no sabe si aparecerá o no el premio se obsesiona con él y no puede conectar su concentración relajada, disfrutando de lo que está haciendo sin pensar únicamente “pelota, pelota, ¡¡peloooota!!”. Veo muchos perros de razas afectuosas e inteligentes, como los malinois, convertidos en adictos por programas de este tipo. La comunicación honesta quiere decir que el perro sabe qué es lo que va a pasar cuando realiza una conducta: si le hemos indicado que conseguirá la pelota por hacer algo debe obtenerla siempre, si no se la vamos a dar el perro debe saberlo también. Quizá este es el punto que más excluyente resulte para determinados modelos de adiestramiento y es que es una seña muy identificativa del trabajo C-E. Pero si practicas otro modelo de entrenamiento que hace imposible la comunicación honesta no te preocupes, sé más escrupuloso al seguir el resto de los consejos de este artículo y mantendrás a tu perro lejos de la adicción sin necesidad de cambiar tu forma de entrenar.

8-No seas obsesivo adiestrando:

Los perros son muy empáticos, para tu perro será muy difícil no obsesionarse con el entrenamiento si tú lo estás. Hace muchos años un excelente entrenador y amigo me propuso dejarme a su perro un tiempo porque lo tenía sobreentrenado y no se consideraba capaz de parar si lo tenía en casa. A los lectores que no tengan interés en el adiestramiento deportivo les podrá parecer un caso exagerado, no creo que coincida con ellos nadie que lo practique. Es difícil cambiar nuestra actitud hacia el adiestramiento, pero es fácil ponernos unos límites: deja un par de días a la semana libres de entrenamientos, tú puedes pasar el mono viendo videos de adiestramiento en internet, leyendo sobre ello o incluso opinando en foros (pero sin abusar Payno, sin abusar en ningún sentido 😉 ). Además oblígate a pagarle al perro por cada hora que dedica al entrenamiento a la semana con otra hora de actividades divertidas de otro tipo, valen las descritas de pasear por el campo o jugar con perros, pero también sesiones de masaje relajante o (si no es lo que entrenas) sesiones lúdicas de trabajo de olfato, llévalo a nadar en un pantano o rio…. Esa contabilidad te asegura que le remuneras en calidad emocional por implicarse tanto en el adiestramiento, al fin y al cabo en Google, empresa famosa por los resultados y compromiso de sus trabajadores, tienen sillones de masaje y videojuegos para los empleados. Y no parece que les vaya mal.

La adicción es un riesgo real en los perros seleccionados y destinados al trabajo deportivo o funcional de casi cualquier especialidad, es nuestra responsabilidad mantenerles emocionalmente saludables para que disfruten del adiestramiento tanto como nosotros, pero se obsesionen con él bastante menos.

Pardo, por dos no me ha salido un decálogo, cada vez estoy más cerca.

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Comentarios:


  1. Maravilloso.
    Definitivamente este se está convirtiendo, cada día mas en mi blog favorito.
    Muchas gracias por el increible material que comparten.
    Es información muy valiosa la que dan.
    Agradecida.
    Anabela.

  2. a veces hace ilusión leer artículos donde se refleja una forma de trabajo que sientes y practicas dentro de uno mismo desde hace años por el cual has sido más que cuestionado… Cuando nuestros perros en pista están tranquilos he incluso son capaces de dejarse dar un majase cuando por encima de su cabeza pasan decenas de discos volando hasta que no vean que es su momento, la gente pregunta… ¿como habeis conseguido eso? y yo siempre contesto: en la puerta de la panadería y en los paseos y aunque parezca una paranoya creo que si encima somos capaces de pasear sin utilizar el movil, el perro nos loa agradece aún más.

    • Iñaki: +1 a lo del móvil, y soy el primero que me lo tengo que aplicar. Un consejo inteligente de alguien que trabaja de manera inteligente.
      Anabela, muchas gracias a ti por el interés. Espero que lo que vaya publicando lo mantenga.

  3. Dani Pardos - septiembre 13, 2012

    Me gusta mucho este artículo. Son de los que tienes que guardar y leer de vez en cuando para darse uno mismo unas cuantas collejas. 😉

    Sobre salir mencionado y como me describes…. ya te invitaré a la cena que te prometí. jejejejeje

  4. ¿Perdón? no estaba atento :-p

    Voy a tener que crear un personaje mas dulce y cariñoso para algún que otro foro 😀

  5. Yolanda Blanco - septiembre 15, 2012

    Me encanta! sin más ^^

  6. Hola a tod@s,

    Escribo este mensaje porque debo reconocer que me ha sorprendido mucho y muy agradablemente la respuesta que ha tenido este post.
    No pensaba escribir sobre este tema todavía, lo tenía en mi lista de futuribles pero al ver Eva dicha lista me dijo que le parecía muy buena idea y que ese era el siguiente post que le gustaría leer. Como su criterio suele ser mejor que el mío le hice caso, lo que ha resultado en un acierto.

    Tengo que agradecer que adiestradores cuyo trabajo y opinión tienen tanto peso específico y proyección en el mundo del perro como Pere Saavedra, Yes&Click (el click del siglo XXI), Santi Vidal, Másqueguau, e Israel González de Compassdog hayan pulsado el “me gusta” en este artículo. Esto permite que se interesen por su lectura un amplio abanico de sensibilidades de entrenamiento que, en mi opinión, tienen en común el respeto y compañerismo con el perro. Creo que es un gesto muy generoso por su parte y siento una profunda gratitud hacia ellos por haberlo hecho.

    Pero que además le haya parecido provechoso a un abanico de adiestradores que va desde miembros de “la vieja guardia” como Ángel Pérez o Anselmo Hortet a las nuevas generaciones como Carol Aguza de Smart Dog, Jonathan Osorio de Dogged o Anna García de Conecta con tu Perro, muestra que existe una percepción real del problema e interés en gestionarlo correctamente, lo que se ejemplifica muy bien el comentario de Chistian Acin en el Facebook de EDUCAN al decir que llevaba años esperando este artículo (aunque conociendo cómo llevo yo lo de los plazos de entrega bien se podría pensar que me lo encargó en los noventa).

    En todo caso no debemos agobiarnos demasiado, este problema ha surgido porque ya hemos solucionado uno mucho mayor: cuando sólo se sabía adiestrar con fuertes presiones, dentro de unos años habremos solucionado el problema de la adicción a la pelota y encontraremos otro, pero será menor y menos lesivo para el perro, y cuando lo solucionemos habrá otro aún menor por solucionar y así sucesivamente. No podemos hacerlo perfecto desde el principio, pero tenemos que hacerlo, al menos, mejor que ayer.

    Muchas gracias a tod@s, de corazón.

  7. Todos las entradas de este blog están genial. Me encanta! Pero esta en especial, me toca un poco la fibra, ya que mi perro es un yonkie ball en toda regla. Toda la gente flipa con él, porque no es que te devuelva la pelota, es que según viene te la lanza a distancia y pega saltos para atrás para coger ventaja y eso se lo hace a cualquiera que se encuentre por la calle, no solo a mi, y como haya alguien jugando con la pelota en el parque adiós perro que va enfilado. Aunque es muy gracioso verlo en acción, yo soy consciente de que es un problema, y este artículo lo voy a guardar en la recámara junto al de enseñar al perro a alejarse, que es de mis favoritos!
    Muchísimas gracias!!

  8. agustinycrash - noviembre 2, 2012

    impresionante otro articulo que me deja con la boca abierta cuanto se aprende leyendo la caja verde gracias por esta informacion tan clara y ilustrativa un abrazo el presidente de gossos en accio agustin llagostera casado

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