Consolidar fallos.

Publicado el 17 de diciembre de 2009

Es un error muy común en adiestradores de todos los niveles consolidar algunos fallos o incorrecciones junto a conductas que hemos enseñado.

A veces nos sorprende lo fácil que resulta variar una conducta adiestrada que es adecuada y sin embargo lo complicado que es hacer lo mismo con una pequeña incorrección.

Esos estáticos lentos, imprecisos o avanzando, esos juntos cruzados/adelantados/retrasados… ¿por qué es tan difícil mejorarlos? Parece que cuando algo sale bien desde el principio no hay problemas en modificarlo, sin embargo cuando se tuerce de primeras… ¡es para echarse a temblar!

Lo cierto es que (como suele pasar en adiestramiento) la culpa casi siempre es nuestra, en este caso sucede por dos motivos:

El primero es la técnica inicial de enseñanza, al principio del adiestramiento debemos tener en la cabeza cuál es nuestro objetivo final y no admitir inicios que sean incompatibles con él. Es normal que los adiestradores sintamos ante el perro virgen la ansiedad del escritor ante el folio en blanco, ¡queda tanto por hacer hasta llegar a presentar el trabajo! y, cuando las cosas no van como esperamos, fácilmente admitimos cualquier salida para conseguir la conducta y evitar “atascarnos” en tal o cual ejercicio. Sobre esto ya he comentado algo en otro artículo (“Quitar y no poner”), pero añado aquí que debemos pensar en cómo va a influir nuestra sesión de hoy, no en la de mañana, sino en la de dentro de dos o tres años, cuando el grueso del trabajo del perro esté montado, lo que estoy haciendo hoy ¿me va a estar dando trabajo para “limpiárselo” de la cabeza al perro? Por ejemplo, si deseo que el perro aprenda a tumbarse hacia atrás para que dé más impresión de velocidad y que no avance en las posiciones y le empiezo confirmando por tumbarse pasando antes por sentarse (dos tiempos) eso va a trabajar contra mi objetivo final, merece la pena esperar más por tener el tumbado que realmente me conviene. Será más valiosa una aproximación al tumbado hacia atrás que una ejecución completa del tumbado incorrecto.

Hay un segundo problema, mucho más importante que el anterior, pues aunque hayamos enseñado alguna acción de manera incorrecta no debería ser un problema mejorarla hasta darle la forma adecuada, bastará con reforzar sólo las repeticiones más cercanas a la perfecta. Pero cuando una conducta se nos “atranca” lo normal es que hagamos un programa de entrenamiento perfecto para consolidar el error: Venimos de ver (o incluso de participar) en una prueba y con el subidón decidimos que no vamos a admitir más ese junto cruzado, y nos ponemos a entrenar sin reforzar las repeticiones incorrectas. Una semana después nos pueden pasar una o varias cosas: nos entran las inseguridades, tenemos lío de trabajo o familia, queremos enseñar otra acción al perro… total que nos decimos que el junto puede pasar como está y volvemos a darlo por bueno con incorrecciones. Pero vamos a un seminario y nos muestran una técnica que va como anillo al dedo a nuestro problema, nuevo subidón, otra semana sin reforzar ni un junto cruzado, como la mejora no va rápida al tiempo se repite la vuelta a las concesiones, a pensar que hay juntos peores, que Fulanito gano un mundial y también tenía el junto cruzado (sí, pero ¿el resto lo tenemos igual que Fulanito?)… Y este ciclo se repite una y otra vez. En realidad lo que sucede es que estamos reforzando el junto incorrecto de forma variable y con ello dándole mayor consistencia que a las acciones correctas, que solemos reforzar de manera más continua, lo que las hace menos resistentes a ser modificadas. Por eso no progresa cuando intentamos mejorarlo.

Si trabajas única o principalmente con procesos de condicionamiento no debes poner nunca una conducta en un programa de refuerzo variable hasta que sea la ideal, pues se hará más sólida y fija, muy difícil de modificar. Algo que se olvida con frecuencia y de lo que debería alertarse a quienes empiezan, sin embargo sólo lo he oído comentar durante seminarios a dos personas: Carlos Bueren y Javier Moral, creo que es una cosa que nos debemos apuntar todos los que impartimos formación.

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Comentarios:


  1. German-Aisha - diciembre 17, 2009

    muchas Gracias Carlos, muy aclaratorios y estupendamente explicados todos tus articulos.
    Ya que comentas el refuerzo variable y como informacion adicional a la que ya nos comentaste en el curso de adiestramiento avanzado, ¿nos podrías recomendar algún buen articulo o libro que trate en profundidad sobre el refuerzo variable tanto de razon fija en la que el refuerzo se da tras un numero fijo de respuestas no reforzadas como de razón variable en la que el refuerzo se dá tras un numero variable de respuestas no reforzadas pero la cantidad de ellas varia entre refuerzo y refuerzo?

    Saludos Germán

  2. Javi Martínez - diciembre 17, 2009

    La verdad es que a mí me pasa algo parecido con el junto de mi perra, en función del día meto más ayudas corporales o no y al final nunca le consigo quitar esas ayudas, es algo que tengo que trabajar, concentrarme en mis movimientos cada vez que me ponga a trabajar el junto.

    Gracias Carlos Alfonso.

    ———————–
    Javi Martínez
    http://www.clickdogging.com

  3. Eliseo Rodríguez - diciembre 18, 2009

    Algunos “locos” tenemos un perro para un trabajo en concreto. Buscamos la super-especialización en determinada área de trabajo, ya sea Agility, OCI, RCI, Sch…Si tenemos claro cual va a ser su cometido, podemos ponernos al trabajo desde edades muy tempranas, con un esquema claro y conciso. Y aquí comienzan los primeros problemas. Si no sabemos qué queremos y cómo lo queremos, como muy bien comentas, aparecerán luego esas “imperfecciones” que seguro nos costarán, primero puntos en pista, y segundo auténticos quebraderos de cabeza el reconducirlas.
    Voy a más. El cómo se empieza un ejercicio es fundamental para su finalización.
    Por ejemplo. A mí me ha costado muchísimo el “contener” a mi perra para una permanencia con otro perro en pista para la BH/VT. Le podían las ganas de jugar. Primeramente opté por introducir un poco de “estrés” en la posición para que no se moviese. Error, se movía igual. Luego, acertadamente, quité esa presión y busqué relajación en la posición de tumbado y quieto, permitiendo movimientos de tranquilidad en sus cuartos traseros; me interesaba que no se levantase, no que no se moviese. Acierto, la perra mantuvo muy bien la permanencia. Problema hoy: en las permanencias de OCI se penaliza (y mucho) cualquier movimiento extra de cuartos traseros para recolocarse. Conclusión: el propio devenir del ejercicio y lo que tú comentas de QUITAR Y NO PONER me hacen ahora comenzar un ejercicio desde cero, con todo lo que ello conlleva.
    El segundo error es posiblemente el que más cometemos…nos dejamos llevar muchas veces por la frustración o, quizá por una falta de confianza en nuestras propias facultades. El llevar un buen esquema mental (nosotros) del ejercicio a perfeccionar, el apuntar los progresos y el trabajar no sólo los procesos condicionados, sino que añadir trabajos cognitivos (me vas a matar) se torna fundamental para, primero no volvernos nosotros locos con los fallos, y segundo, y ciertamente más importante, no volver loco a nuestro perro con información confusa, cambiante y negativa para avanzar.
    Apuntada queda esta valiosa (como siempre) información.

  4. Richard Ibarburu - diciembre 19, 2009

    Hola Carlos Alfonso

    Tan solo decir que como siempre es un verdadero placer poder leer tus textos. He leído y leo a muchos autores, y no digo que cada uno tenga más o menos razón que los demás, pero lo que sí se, es que me satisface especialmente poder leer tus escritos, quizás porque aparte del hecho de venir de alguien tan cualificado en mi opinión, siempre me siento tan cerca en tantas cosas.
    Muchas gracias por compartir con nosotros estos artículos tan estupendos… ya que por suerte haces que todavía se puedan leer cosas tan interesantes y didácticas.
    Espero que nos volvamos a encontrar y poder hacer esos entrenamientos juntos que tenemos pendientes :))
    Un saludo

  5. Hola a todos,
    Muchas gracias por vuestras respuestas y palabras amables, los cuatro comentarios son de adiestradores y eso les da un valor extra para mi, pues es un artículo que hace referencia a problemas de adiestradores más que de particulares.
    Germán tendrías que mirar programas de refuerzo de expectativa, como sé que el inglés no es problema te busco algo, el único problema es que las expectativas demasiado altas bloquean la capacidad de solución de problemas y son poco compatibles con un trabajo cognitivo.
    Javi: yo creo que esto nos pasa a todos, en uno u otro ejercicio, en uno u otro momento.Por eso es bueno ponerlo “negro sobre blanco” y así no tener que verlo de forma intuitiva, saber que algo puede suceder no evitará que nos pase, pero nos permitirá darnos cuenta antes de qué es lo que nos pasa y cómo solucionarlo.
    Eliseo, lo primero muchas gracias por todas las palabras de ánimo en este blog, lo agradezco mucho. La verdad es que es cuando se trabaja con un objetivo externo cuando más se encuentra uno con necesidad de evaluar lo que sucede, esto es algo agobiante pero saludable para el avance. Sin ello es fácil que seamos condescendientes con nuestros fallos y paremos de progresar. No seré yo el que te mate por usar procesos cognitivos, eso seguro.
    Richard me encanta que un lector y adiestrador de tu calidad valoré así lo que escribo, espero que en breve puedas leer algo más largo que estos artículos y lo encuentres igual de interesante.
    Por cierto Eli y Richard (aunque tú ahora estaras algo más liado), en este momento nuestro centro parece más adecuado para peleas en el barro que para adiestramiento, pero en cuanto deje de llover unos días os escribo para que quedemos: ahora tenemos diez mil metros más, que he alquilado y alisado la finca de al lado.
    Un abrazo muy fuerte para todos.

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