La importancia de la comunicación.

Publicado el 16 de Octubre de 2012

Cuando entrenamos a un perro tenemos que enseñar nuevas cosas a un animal de otra especie, esto no es moco de pavo: supone preparar y organizar una cantidad crítica de información de manera que se reciba correctamente, dándole el significado que nosotros deseamos. Algo que ya es difícil con individuos de nuestra especie (y si lo dudas comprueba cuántos malos entendidos causan las redes sociales).

Muchos entrenamientos empiezan iniciando al perro en las conductas de nuestro interés desde el primer día, también el adiestramiento C-E originalmente lo hacía así, se pueden obtener muy buenos resultados trabajando de esta manera, pero también existen algunos riesgos importantes.

La manera de comunicarse de perros y personas no es igual y hacerlo con efectividad requiere del cumplimiento de unas premisas previas.

La primera es que ambas partes tengan interés en establecer comunicación, parece una obviedad pero no lo es en absoluto, y la manera de conseguirlo determinará la actitud del perro (y la nuestra) ante el entrenamiento. En muchos casos nos basamos en metas puramente individuales, y no hablo solo del perro: a un adiestrador que no entiende el adiestramiento como algo que le permite conocer, conectar y afinar su relación con el perro y sólo tiene interés en obtener conductas, difícilmente se le ocurrirá construir la comunicación de otra manera que como un intercambio egoísta de refuerzos por conductas. Sin embargo también se puede obtener el interés del perro por comunicarse con nosotros por otro motivo: la existencia de una fuerte y saludable vinculación afectiva que hará que cuando interactuemos el perro nos ofrezca su atención y desee obtener la nuestra.

Desear comunicarnos, sea de una u otra manera, es condición necesaria pero no suficiente para conseguir que esa comunicación sea exitosa, hay que cumplir una segunda premisa: tener un canal de comunicación que ambas partes sintonicen adecuadamente, aquí también existen dos vías posibles: las dos especies somos mamíferos sociales con una gran capacidad para entendernos con otros miembros de nuestro grupo, pero lo hacemos de manera muy diferente, así que podemos optar por no establecer una comunicación usando el canal social, sino utilizar únicamente señales que marcan la aparición de estímulos individuales de interés para el perro, el canal diseñado para sacarle partido al entorno, que asociaremos con conductas o, por el contrario, construir un código de comunicación para el entendimiento social entre las dos especies que nos facilite a ambas partes la emisión-recepción de información con valor social, un canal social que emite/recibe en “spanglish” interespecífico.

En los actuales protocolos de trabajo C-E la primera etapa del trabajo está dedicada íntegramente a conseguir vinculación y comunicación con valor afectivo y social, hasta que no cumplimos estos objetivos no se inicia la enseñanza de conductas, ni el más simple sentado, así minimizamos dos problemas que, en mi opinión, son muy comunes en el entrenamiento de perros y cuyo origen está en la mala comunicación:

El colapso informativo, que consiste en que la acumulación de pequeñas informaciones que no se reciben o interpretan correctamente termina bloqueando el canal informativo, como nos sucede cuando escuchamos una conferencia en inglés y, aunque entendemos la mayoría de las cosas, algunas frases se nos escapan y al rato necesitamos salir un momento de la sala para despejarnos porque ya no nos enteramos de nada. Otro buen ejemplo de colapso informativo es lo que pasa cuando hablamos por el móvil y alguna interferencia hace que no escuchemos por completo lo que dice nuestro interlocutor, inicialmente podemos mantener la conversación, pero progresivamente se hace más incómoda hasta que no podemos seguir el hilo de lo que nos cuenta. Basta con que se pierda un diez por ciento del significado de una comunicación para que se produzca un colapso informativo, que llegará más rápido cuanto mayor sea dicha pérdida de información. Por ello entrenar y afinar nuestra capacidad y herramientas de comunicación con el perro antes de utilizarlas para trasmitir información es de vital importancia, creo firmemente que muchas de las situaciones que se suelen considerar sobreentrenamiento son en realidad debidas a este fenómeno, por alargar las sesiones hasta que finalmente colapsamos al perro. Por supuesto esto también le puede suceder al guía si no entiende las señales sociales que el perro emite, y por ello debemos mantenernos receptivos. Aunque nosotros seamos los profesores hay que saber escuchar a los alumnos para conseguir resultados y buen ambiente en el aprendizaje.

El otro problema relacionado con la mala comunicación tiene que ver con el emisor de la información y aunque puede afectar a ambas partes del binomio es más frecuente encontrarlo en el guía. Me refiero a la aparición de frustración ante la incorrecta recepción de la información que emitimos, frustrarse al no ser entendidos es una respuesta emocional involuntaria e inevitable, es lo que sucedía en Pekín Express a los atribulados concursantes cuando se enfadaban con un señor de Pekín (o sea un pequinés), que estaba tan tranquilo vendiendo naranjas (de la China) en su puesto del mercado y que no les entendía al preguntarle en correctísimo castellano por la dirección de un templo al que tenían que llegar con urgencia. Sin irnos tan lejos -literalmente- a todos nos sucede que cuando no se nos entiende por el móvil, debido a una mala señal o a interferencias, y nos piden una y otra vez que repitamos lo último que hemos dicho tendemos a abandonar la conversación por frustrante. Los buenos adiestradores no son los que no sienten frustración cuando el perro no les entiende, pues como digo es imposible evitarlo, sino los que, en lugar de aumentarla hasta que llega a ser insidiosa, insistiendo en repetir un mensaje que no se recibe correctamente, cambian la forma o el contenido del mensaje cuanto sea necesario para asegurarse de su buena recepción.

En adiestramiento C-E tenemos la etapa de vinculación y comunicación, diseñada especialmente para nuestro modelo, pero tengo la convicción de que a cualquier otro protocolo de adiestramiento le resultará ventajoso construir la relación y las normas generales de trasmisión de información de manera previa al entrenamiento de conductas.

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Comentarios:


  1. Jose Antonio Cerro - Octubre 16, 2012

    Muy interesante, como siempre….

  2. Raquel - Octubre 17, 2012

    Super interesante, como siempre nos lleva a reflexionar. Y olé tu manera de respetar y considerar al perro!

  3. Eliseo - Octubre 17, 2012

    Hace ya muchos años (demasiados quizá) le hice una pregunta a una de las primeras personas con las que comencé a hablar de perros “de verdad”, lamentablemente fallecido a día de hoy y que siempre recordaré con especial cariño. La cuestión era simple: “a veces juego con mi perro como un perro…¿es esto bueno?”…no voy a comentar la respuesta y la posterior conversación que mantuvimos por no extenderme pero he de decir que a día de hoy con el nuevo “cachorro loco” que tengo en casa lo hago muy a menudo.

    También recuerdo una dinámica en un curso con un gran amigo y mejor persona, en la que se “invitaba” a los asistentes a jugar con su perro sin juguetes…¿cómorrr?…no puedo, no sé, decía la mayoría…

    La comunicación entre el dueño y el perro, el guía con su binomio (no olvidemos que esto es un EQUIPO DE DOS) es fundamental; lamentablemente, en muchas ocasiones se olvida, se pasa por alto y no se fomenta más que de forma unidireccional y, como en la mayoría (desgraciadamente) de las facetas de nuestra vida, lo éxitos son del bípedo y los fracasos de cuadrúpedo lo que fomenta, como fantásticamente comentas, que la frustración por ese NO entendimiento aparezca cada vez más pronto en los entrenamientos no llegando ni a plantearse que un simple cambio de criterio pudiera ser la solución.

    Un fantástico artículo Carlos, que debería hacernos reflexionar un rato.

    Saludos

  4. Luis Souto - Octubre 17, 2012

    Imposible no estar de acuerdo. También me parece crucial algo relacionado pero distinto; practicar simulaciones para que maestro y aprendiz no aprendan de forma simultánea. Cuántas veces el perro experimenta los daños colaterales de la frustración del entrenador hacía sí mismo (y su torpeza) o, en el mejor de los casos, el entrenador desoye las señales del aprendiz porque está absorto en la ejecución limpia de la técnica. Como se suele decir, la competencia inconsciente es el nivel al que debemos aspirar, y esto requiere haber superado los escalones de la incompetencia inconsciente, la incompetencia consciente y la competencia consciente.

    Siguiendo esta línea argumental en pro de la destreza, pondría énfasis en otras dos piezas del puzzle: (1) El hilo termina a veces por romperse porque se satura con información exacta pero superflua, menos es más, pequeño saltamontes; (2) incluso logrando la complicidad y comunicación más fluidas y la máxima limpieza en el gesto técnico, la capacidad de atención del aprendiz es muy limitada. Los japoneses tienen un concepto muy hermoso para hablar de la técnica, el “kokyu”. La mejor forma de aprehenderlo es refiriéndose a la docilidad de las herramientas en las manos del artesano. Es como si se adaptaran a su mano. Es difícil, cuando manejamos bien las herramientas, no caer en la autocomplacencia perdiendo de vista los objetivos más espirituales que nos hemos marcado.

    Hoy venía zen, qué se le va a hacer.

    • Hola,
      Gracias por las aportaciones, empezando por el final, Luis: como la importancia de practicar simulaciones -y alguna cosilla más- es algo que comparto (quizá porque soy bastante torpe y pocas cosas me salen a la primera 🙁 ) y sobre lo que me apetece extenderme lo que haré será dedicar el siguiente post a ese tema. Con respecto a lo siguiente coincido: Hay que superar (a?) la incompetencia inconsciente :).
      No creo que Mies fuera demasiado zen (por lo que me cuenta Eva, que es la que pilota del tema), pero estoy de acuerdo en que menos es más y el afinado de la información, limpiando lo superfluo y afilando el mensaje a través de la perfección del gesto técnico es una vía (do) importante de perfeccionamiento. Siempre he pensado que el kokyu es un concepto más relevante en calidad y en GTD que en arte, creo que la “espiritualidad” de la práctica de una disciplina profesional está en la implicación y amor en/por cada uno de los pasos técnicos necesarios, considerando la perfección del camino una parte indisoluble del resultado, que no puede ser considerado completo únicamente por haber alcanzado una meta.
      Eliseo, por lo que veo del cachorro loco sobre el ordenador de CV ya puede jugar hasta al World of Warcraft (Sheldon Cooper estaría encantado con él), la visión del binomio como equipo es fundamental, máxime cuando una de las partes es incorporada a dicho equipo por decisión unilateral de la otra, el adiestramiento ha cambiado mucho en esto y ha sido para bien. Lo cierto es que cualquier perro que trabaje contigo será muy afortunado y podrá disfrutar mucho, como lo somos tus amigos.
      Raquel, te agradezco tus palabras, pero no son merecidas: es más fácil actuar correctamente cuando se explica algo en un artículo que cuando toca entrenar con el perro, como dicen en Chile “con guitarra es otra cosa”, pero desde luego en estos casi treinta años que llevo adiestrando he pasado de enfadarme con los perros por no hacer las cosas, a tener que fingir que me enfadaba y ahora he llegado a un punto en el que me cuesta disimular ante mis perros que me parecen más graciosos y tiernos cuando fallan o interpretan alguna indicación de la manera más descaradamente favorable para ellos que cuando aciertan o lo hacen todo bien y a mi gusto.
      Cerro: Gracias por tus palabras, esto era algo bien conocido para ti, pero siempre es un gusto que los inteligentes digan cosas buenas de uno 🙂

  5. Las entradas molan, pero cuando los comentarios amplían… es un gustazo

    Gracias al autor y a los “comentaristas”

  6. Mónica Garay - Octubre 18, 2012

    Seré breve y expresiva: Amén.
    Gracias Carlos, me encanta la analogía de Pekín Exprés, tú sabes lo que me río a la par que aprendo con tus posts?

  7. Maximo Espadas - Octubre 22, 2012

    Ya no solo hablando de calidad del adiestramiento en sí, sino de la calidad de vida “emocional” que te da llegar a construir ese vinculo afectivo con tu perro, tanto para nosotros como para él, desarrollando ese entendimiento mutuo.

  8. Hola Carlos
    Me encanta este post, y todos los demás por supuesto.
    No sé si está muy bien que escriba esto por aquí, pero si puedes decirme algo….
    Yo tengo una perra guía entrenada por Once, una perra fantástica, la mejor del mundo como guía y con un magnífico comportamiento social, una gloria de labradora jajaja.
    A lo que voy es a que en muuuchas ocasiones, vamos estooy casi segura de ello, creo que mi perra trabaja solo porque está entrenada para ello, porque espera recompensa y por evitar que le riña. Tiene ya 12 años y, aunque yo la quiero más de lo que imaginé querer a un perro, creo que ella no me quiere a mi, no trabaja porque quiera agradarme, no quiere pasar su tiempo libre conmigo si tiene otra opción, y os prometo que yo no la trato mal, todo lo contrario, aunque entiendo que el travajo de guía debe ser muy estresante para un perro, es todo el día.
    La historia es que en enero tendré un nuevo guía, ya que Xona es muy mayor y está juvilada, y no quiero volver a fallar, quiero que exista un vínculo afectivo, que ella quiera estar conmigo como yo con ella, no quiero hacerlo mal.
    Hay algo que podáis decirme?
    Un saludo y muuchas gracias.

    • Hola Ana,
      Te agradezco tus palabras, es un gusto que te guste 🙂
      En el caso que me comentas debo aconsejarte que hables con el instructor de perro-guía con el que trabajes para trasmitirle tus dudas y encontrar una solución que sea compatible con el entrenamiento que ha recibido el que será tu nuevo compañero canino, pregúntale por cómo y cuando acariciarle y darle masajes, además de pedirle que te diga qué juegos o actividades divertidas podéis hacer juntos.
      En todo caso ten en cuenta que lo más importante es cómo te relaciones con tu perro el tiempo en que no está trabajando, en el trabajo todos estamos un poco tensos porque queremos hacerlo bien, en casa, el rato que no tiene que guiar, es el mejor momento para conoceros mejor y establecer un vínculo afectivo saludable. Con los perros sucede como con las personas, hay que cuidar las relaciones para que funciones bien, no basta con estar cerca para estar juntos.
      Un abrazo y mucha suerte en Enero, es bonito empezar el año sabiendo que tendrás un/a amig@ nuev@.

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