Beneficios del estrés (I)

Publicado el 1 de abril de 2010

El año pasado el modesto equipo del Alcorcón dio un “baño” futbolístico al Real Madrid, un cuatro a cero que paso a denominarse “el Alcorconazo”. Todos los analistas coincidían en una de las causas principales: el Real Madrid estaba demasiado relajado frente un Alcorcón que se esforzó al máximo. En realidad se estaba recriminando al Real Madrid no haberse estresado lo suficiente por el partido y se felicitaba al Alcorcón porque este sí que lo había hecho.

Casi siempre que hablamos del estrés relacionado con el adiestramiento o, en general, con los perros solemos referirnos a sus consecuencias negativas, pero se obvian los mucho beneficios que se pueden obtener de este mecanismo de adaptación. El estrés se está convirtiendo en uno de esos “demonios” que parece necesario evitar a toda costa y cuyas consecuencias son, por definición, nocivas.

Pero la investigación ha demostrado múltiples beneficios del estrés cuando es correctamente gestionado. De hecho si el estrés no fuera beneficioso nunca se hubiera desarrollado como mecanismo de adaptación, existe porque funciona y ayuda a tener éxito en el afrontamiento y evaluación de situaciones.

Hoy se sabe que el estrés es un componente necesario y conveniente del éxito deportivo, de la creación artística, un potenciador de la diversión, un eliminador de la dependencia de refuerzos externos y un elemento imprescindible del crecimiento personal de cada uno de nosotros.

Debemos tener en cuenta que el estrés es un proceso interno individual cuya causalidad es susceptible de ser modificada, no es algo con una relación causa/efecto inalterable, lo que estresa a algunos perros a otros no les afecta lo más mínimo. Para decirlo de manera fácil: el estrés no es algo que le sucede AL perro sino algo que sucede EN el perro. Se debe entrenar desde esta perspectiva y tomando en cuenta que no debemos asumir como fijos sino como dinámicos aquellos factores que generan estrés, por ello evitar sistemáticamente las situaciones de estrés es una de las peores maneras de afrontarlo que hay, el perro se irá haciendo progresivamente más sensible y activará el estrés ante nuevos estímulos de menor magnitud.

Entonces ¿qué hacemos con el estrés? El trabajo más eficaz y aprovechable, puesto que es un proceso que sucede dentro del perro y que puede ser variado, es enseñar al perro a gestionar su estrés, con ello lograremos que el perro no active una respuesta estresante ante estímulos que no causen una situación de riesgo real, con la consiguiente mejora en fobias y en perros sensibles.

Cuando un perro sabe gestionar el estrés además de evitar sus efectos nocivos podremos empezar a aprovechar sus beneficios.

Los beneficios del estrés bien gestionado para el adiestramiento son:

  • Fuerte implicación y compromiso en el trabajo, con lo que el perro disfruta al máximo de lo que está haciendo.
  • Auto-refuerzo, al activarse el estrés correctamente el perro automáticamente pasa a que el mero hecho de estar trabajando sea un premio, sin necesidad de refuerzos externos.
  • Aumento/potenciación de la diversión, la diversión y el estrés están directamente relacionados. Si nos fijamos la mayoría de las cosas que nos divierten nos generan un estrés positivo (eustrés), esta relación se da también al revés: lo que nos genera estrés positivo nos termina resultando divertido.
  • Inmediatez de respuesta (velocidad), las respuestas que se dan cuando el estrés está activo son mucho más rápidas y asertivas.
  • Entreno de la atención, el estrés ayuda a fijarse en lo importante con lo que se consiguen mejoras automáticas en:
    • Concentración.
    • Capacidad para aislarse de estímulos triviales o irrelevantes para el trabajo.
  • Entreno de la resiliencia o resilencia, la capacidad de resistir situaciones estresantes sin efectos negativos y superarlas positivamente por lo que parece que hay que entrenar con estrés para evitar sus efectos negativos.
  • Sensación del perro de controlar la situación, con lo que los elementos negativos que puedan aparecer se gestionan de forma proactiva y se perciben como superables, aumentando la confianza del perro en sí mismo.

Sin embargo para aprovechar todas estas ventajas debemos cumplir a rajatabla una serie de condiciones que nos evitarán caer en el lado negativo del estrés:

  • Respuesta rápida y clara a la situación estresante, la solución a la situación debe ser inmediata a ella y fácil de alcanzar para el perro, ya sea porque la conozca perfectamente o porque podamos inducirla con facilidad.
  • Corta activación del estrés. Si prolongamos la activación del estrés durante demasiado rato o bien los efectos beneficiosos desaparecerán o bien el perro se hará “adicto” a trabajar bajo estrés y necesitará de este para mantener la calidad de su adiestramiento, lo que sí generará toda la batería de problemas que conocemos.
  • Dar al perro tiempo y actividades posteriores suficientes y adecuadas para recuperarse. El estrés está diseñado para darnos sus beneficios cuando se activa brevemente y de forma ocasional, por lo que debemos dejar al perro normalizarse tras haberlo activado, lo que puede ser facilitado dejándole realizar sus actividades favoritas, como correr por el campo.
  • Buena forma física del perro para que la activación no genere tensión o malestar muscular que impida el disfrute de dicha activación extra. El estrés es físicamente agotador, por lo que si el perro no tiene una buena condición física o se encuentra enfermo no conseguiremos ningún beneficio.
  • No ser activado en cada entrenamiento, sino ocasionalmente. Es habitual que cuando alguien ve por primera vez los importantes beneficios en adiestramiento y en calidad de vida del perro que se consiguen con estrés decida usarlo cada vez que entrena. Si es hábil podrá conseguir un alto rendimiento deportivo a costa de hacer al perro adicto al estrés, pero las mejoras de calidad de vida desaparecerán por completo y el estrés empezará a mostrar su peor cara.
  • Autonomía, si el perro se somete a estrés bajo una disciplina muy férrea que hace que pequeños fallos sean inmediatamente corregidos, el estrés resultará muy nocivo. Para que el perro sienta que tiene control de la situación y aproveche el estrés las respuestas posibles deben verse como un rango y no como algo inalterable y exacto.

Los beneficios del estrés están empezando a popularizarse tanto que ya se han planteado unos interesantes modelos de “simulación de estrés”, sin estrés real, para sacar el máximo partido de este proceso sin riesgo. Había incluido la explicación de estos modelos (y su aplicación en perros) en este artículo, pero mi webmaster me ha dicho que más de dos páginas es fatal de la muerte para el formato blog y llevo tres, así que lo publicaré en un par de semanas como segunda parte.

Prometo que en el siguiente artículo hablaré del trabajo que estamos haciendo en el Zoo, pero le debía este a Eliseo 😉

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Comentarios:


  1. fernando silva - abril 9, 2010

    Hola
    Pues muy bueno este texto…
    Es que reparo que demasiada gente habla demasiado de estrés
    Que no trabajam los perros con estress.
    Se da demasiado enfoque al estress al punto de no realizarmos praticas e un seminario porque todos los perros teniam demasiado estress!!!!!
    Me recuerdo De Turid Rugaas aquando de um seminario en mi club en portugal…”despues de presentarle mas de 10 perros para enpensarmos las praticas se recuso a trabajar porque todos teniam senales de demasiado estress”

    Lo que mire y porque conocia bien a todos los perros fue alguna exitacion por estaren en lugar nuevo despues de dos horas cerrados en el coche

    Deveremos tambien saber esatamente quales son esses senales que demonstran estress

    gracias por el articulo muy bueno
    fernando silva

  2. Hola Fernando,
    Gracias a ti por interesarte por estos artículos y por aportar el comentario, creo que es un problema serio esta visión de que ante la mínima excitación el perro tiene un problema con el estrés, sobre todo para la gente sin experiencia que no encuentra manera de avanzar porque paran en cuanto la activación del perro sube de un punto por el riesgo de estresarlo.
    Necesitamos que se diferencie un nivel de excitación normal en situaciones determninadas y que pueden incluso ayudar al perro y un problema de estrés patológico y que debe ser tratado.
    Un saludo y un abrazo.

  3. Muchas gracias, me ha servido de mucha ayuda

  4. Adalid - mayo 16, 2016

    La verdad es que estoy un poco confundida con el concepto de estrés en el mundo del adiestramiento canino. Estudiando psicología (humana) el estrés se presenta como una reacción cuando la demanda externa exige una respuesta que sobrepasa nuestras capacidades, en ese sentido, el estrés sería nocivo. Por otro lado, aunque este artículo me parece acertado, tengo la impresión de que se habla de estrés cuando quizá de lo que se trata es del nivel de estimulación o activación del animal. Quizá vengo un poco condicionada de un curso en el que se dice que el estrés en el perro surge por el mero hecho de estar antes estímulos, lo cual me parece una visión totalmente equivocada y absurda, ya que una cosa es la activación, y otra el estrés. Me gustaría saber tu opinión al respecto, aunque no sé si me he explicado bien… Gracias

    • Carlos Alfonso López García - mayo 17, 2016

      Hola Adalid,

      El estrés en sí mismo no es nocivo, es una respuesta adaptativa para superar un entorno exigente. Es difícil, y a veces difuso, el determinar la aparición o no de estrés, esto lleva a declaraciones sobre las correlaciones o relaciones de causalidad entre activación, estimulación y estrés mal definidas y, lo que es pero, poco operativas. Creo que el paso más importante es ver al estrés no como una emoción o un estado, sino como una forma de gestión: así veríamos que podemos hablar de su aparición cuando no se tiene claro cómo resolver la situación o, en algunos casos en los que se conoce la situación, cuando el coste de respuesta equivocada es alto. Sin duda es una simplificación excesiva, pero es bastante real y, sobre todo, muy operativa para determinar e intervenir sobre este proceso.

      Un saludo.

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