My sea lion is rich and the dolphin is in the kitchen.

Publicado el 22 de marzo de 2012

Finalmente el lunes día doce me tocó hacer la presentación oral en la EAAM (European Association for Aquatic Mammals) en la que hablaba de algunas de las conclusiones e ideas que hemos extraído conjuntamente el equipo de entrenadores del Zoo de Madrid y el equipo de EDUCAN sobre el trabajo desarrollado desde hace más de un año para incorporar un modelo de entrenamiento cognitivo-emocional para mamíferos marinos. El título de la presentación era “Más allá del condicionamiento operante: resultados de aplicar un modelo de entrenamiento cognitivo-emocional en leones marinos”, pero en inglés que suena como más y parece que cuentas algo un taco de serio.

Tenía que hacer la presentación en inglés, lo que me causó bastante estrés (del chungo, del más chungo que haya). Me gustaría deciros que la cosa salió mucho mejor de lo que esperaba y que al final todo el mundo me palmeó los hombros diciéndome que en realidad mi inglés no era tan malo y que era más la preocupación que el problema. En absoluto fue así, mi inglés es exactamente tan malo como sabía que era, por lo que resulté todo lo parecido que se pueda a Paco Martínez Soria declamando un texto original de Chaucer. Afortunadamente, en previsión de esto, nos encargamos de repartir copias escritas de la ponencia y además proyectamos su texto íntegro, aunque eso nos hizo renunciar al uso de videos (no viviré bastante para pedirle suficientemente perdón por esto a nuestra compañera Conchippola, que ha grabado, editado y preparado toda la progresión. Tienes mi promesa de que en la próxima el video será el protagonista).

Bien, muy resumido, lo que explicamos en la presentación fue lo siguiente (el texto se ha extraído y simplificado de nuestra ponencia Beyond Operant Conditioning: Results of applying a cognitive emotional training model to sea lions )

INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES

El entrenamiento actual de animales usa principalmente técnicas derivadas del condicionamiento operante, la incorporación de técnicas y protocolos derivadas del condicionamiento operante fue un hito en el entrenamiento de animales, pasamos de modelos artesanales de entrenamiento, dependientes de las capacidades personales de los entrenadores a un modelo técnico que nos permitía prever y planificar nuestro trabajo. El entrenamiento derivado del condicionamiento operante se caracteriza por:

  • Refuerzos individuales, sin valor social
  • Refuerzos extrínsecos
  • Papel secundario de los procesos emocionales, salvo que surjan problemas, como el miedo o la agresión, no se da un valor alto a las emociones que presenta el animal.
  • Papel secundario de la etología del animal, nos centramos en lo común, en las reglas de aprendizaje que son compartidas por muchas especies, entre ellas la nuestra.
  • El entrenamiento es valioso por sus aplicaciones en el manejo de los animales y su exhibición, la misma palabra “operante” hace referencia a la funcionalidad operativa.

Los protocolos de entrenamiento derivados de este modelo son generalistas, casi iguales para especies diferentes. Esto ha sido una importante ventaja, pues nos ha dado herramientas aprovechables en casi cualquier especie, el condicionamiento operante es el “esperanto”, el idioma universal del aprendizaje, conociendo sus reglas podemos llegar a un entrenamiento muy eficaz.

Este modelo de entrenamiento es funcional pero obsoleto respecto a lo que hoy sabemos sobre aprendizaje y conducta
. Es el momento no de desechar lo conocido, que sabemos eficaz, sino de ampliarlo, complementarlo, ampliarlo…

Los conocimientos actuales permiten y hacen recomendable:

  • Diseño de protocolos de entrenamiento especie-específicos. Existen características conductuales y de aprendizaje propias en cada especie, que nos permiten enseñar a cada una de diferente manera, como puedan ser por ejemplo la facilidad imitativa de los póngidos o el gusto por solucionar problemas de muchos cetáceos y otáridos.
  • Aprendizaje comprensivo.
  • Uso de refuerzos sociales. Las especies sociales tienen una especial facilidad para establecer vínculos afectivos y ofrecer conductas como forma de comunicarse y alcanzar objetivos grupales, esto puede y debe aprovecharse en el entrenamiento. El afecto entre animal y entrenador durante el entrenamiento suele evitarse o ser aprovechado de manera intuitiva lo que genera que no exista vinculación afectiva en el primer caso, impidiendo que el entrenamiento sea socialmente enriquecedor, o que puedan surgir, en el segundo caso, problemas de dependencia o hiperapego del animal respecto a su entrenador por potenciar la relación entre ellos de manera desordenada.
  • Construcción y aprovechamiento de refuerzos intrínsecos.
  • Mejora de la gestión emocional de los animales. La calidad de los estados emocionales que evoque el animal durante su entrenamiento debe ser el primer evaluador de la calidad de este.
  • El entrenamiento es también, y sobre todo, valioso como enriquecimiento de la vida del animal

El entrenamiento de animales tiene que convertir los avances del conocimiento en protocolos de trabajo eficaces.

Nuestro proyecto propone un modelo de entrenamiento que incorpora y aprovecha estos parámetros de manera sistemática y ordenada esto permite aprovechar unos procesos que, en realidad, todos los entrenadores con experiencia usan de una u otra manera, pero de una manera organizada y evaluable.

OBJETIVOS

Sistematización de un protocolo de entrenamiento especie-específico reproducible y con evaluadores fiables de éxito/avance, frente al aprovechamiento intuitivo que se hace de la mayoría de los procesos implicados en el aprendizaje y generación de conducta de los animales que no son condicionamiento operante.

Aprovechamiento del afecto entre el animal y su entrenador como motor de conducta, frente al uso único de recompensas
para conseguir la ejecución de destrezas. Los entrenadores son amigos de los animales, no dispensadores de comida.

Evaluación y búsqueda de la diversión del animal para motivarle a entrenar
, frente a estimularle únicamente con recompensas de comida.

Entrenamiento como contexto donde realizar actividades divertidas y que suponen estimulación mental y física para el animal, frente a la visión de enseñar y exhibir habilidades vistosas pero que no implican necesariamente una mejora de la calidad de vida del animal.

Tras esto explicábamos como se divide el modelo en entrenamiento c-e de tres etapas, así como los objetivos y protocolos de trabajo de cada una de ellas, la forma de tomar los datos y otras explicaciones sobre cómo se ha llevado a cabo todo el trabajo, después expusimos los resultados:

RESULTADOS Y CONCLUSIONES

Beneficios generales

Aunque el número de animales es muy escaso como para llegar a conclusiones definitivas, el conjunto de los datos recogidos y las opiniones de los entrenadores coinciden en señalar los siguientes beneficios:

  • Disminución de la cantidad de refuerzos primarios extrínsecos (pescado) para mantener o mejorar la calidad del entrenamiento.
  • Mayor consistencia de las conductas entrenadas.
  • Mejora de la relación de los animales con los entrenadores, en algunos casos prefiriendo el contacto afectivo y/o lúdico a la obtención de recompensas con comida.
  • Disminución del estrés en los animales, mejora de su gestión y disminución de los altibajos emocionales durante el entrenamiento.
  • Mejora general de la conducta de los animales en la instalación e interacción con otros individuos, si bien se simultanearon procesos de castración química que no nos permiten concluir qué parte de esta mejora es atribuible al cambio de protocolo de entrenamiento.

Problemas y limitaciones

  • Generales: Por las características del modelo de entrenamiento se hace necesario que nuevos entrenadores que se incorporen al equipo deban realizar la etapa de vinculación y comunicación para mantener los resultados obtenidos por los entrenadores ya vinculados al animal.
  • Leones marinos de California: Eddie y Elvis mostraron un aumento puntual de sus niveles de estrés durante el planteamiento de problemas (aprendizaje comprensivo), que se gestionó exitosamente a través del uso del espacio de calma entrenado al efecto.
  • León marino de la Patagonia: Simón tuvo una dificultad importante para conseguir secuencias largas de conductas que se reforzaran de manera intrínseca, lo que sólo se ha conseguido de manera ocasional. Esto es atribuido por los entrenadores al carácter tranquilo del ejemplar.

El conjunto de participantes en este trabajo compartimos que el modelo propuesto aporta:

  • Respecto al entrenamiento de los animales:
    • Trabajo más ordenado y sistemático
    • Toma de datos fiable
    • Facilidad de elección de criterios y momentos de avance
    • Facilidad de planificación de sesiones y exhibiciones
  • Respecto a los animales:
    • Un modelo especie-específico de entrenamiento mejora los resultados y aumenta los beneficios que los animales reciben al ser entrenados.
    • Potenciando procesos de refuerzo intrínseco los animales disfrutan más de su entrenamiento y se reduce la necesidad de reforzadores extrínsecos.
    • La relación afectiva de los animales con sus entrenadores puede ser un elemento de enriquecimiento social para los animales sociales.
    • La activación de procesos cognitivos implica una mayor consistencia del entrenamiento y una mayor implicación del animal en el proceso.
    • La incorporación de espacios de calma y juego permiten gestionar de manera óptima las alteraciones emocionales que surgen durante el entrenamiento.

Recomendaciones

  • En nuestra opinión los beneficios y resultados antes descritos hacen recomendable incorporar los procesos de aprendizaje comprensivo, refuerzo intrínseco y gestión emocional no solo en los leones marinos, sino en cualquier especie sometida a entrenamiento.
  • La vinculación afectiva entre animal y entrenador no debe ser evitada o dejada a la intuición del entrenador, sino tutelada y optimizada para que sea útil como refuerzo y enriquecimiento social para el animal.
  • Tener protocolos sistematizados de trabajo con evaluadores objetivos de éxito/avance permite una toma de datos sencilla, mayor rapidez en la adquisición de destrezas del entrenador y un entrenamiento más consistente, también disminuye los sesgos, permitiendo unificar resultados y replicar las condiciones experimentales cuando se llevan a cabo investigaciones usando animales entrenados.

Lo cierto es que después de la ponencia se nos acercaron bastantes personas para consultarnos acerca del entrenamiento c-e, supongo que porque no entendieron cuando lo expliqué en inglés 🙂 , esto nos ha permitido contactar con colegas de varias partes del mundo y compartir experiencias muy enriquecedoras.

Por nuestra parte, y en conjunto con el equipo de entrenadores del Zoo de Madrid, hemos preparado dos nuevos proyectos para presentarle a la directiva de dicha institución: iniciar el entrenamiento de las crías de león marino que han nacido en el Zoo con el protocolo que hemos desarrollado durante este año (por cierto que no olvido mi promesa y ya mismo se pone en marcha un concurso en nuestro Facebook para que varios de vosotros me podáis acompañar a conocer a los bebés de león marino) y entrenar completamente a algunos delfines con un modelo c-e, evaluando la incidencia que tiene el modelo de entrenamiento en la realización espontánea de conductas intrínsecamente satisfactorias por parte del animal durante el tiempo que no está siendo entrenado ni en exhibiciones, pero esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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Comentarios:


  1. Raquel - marzo 23, 2012

    Enhorabuena por tu participación en el congreso, espero que también hubiera momentos para relajarse y pasárselo bien!!

    Pero en esto del entrenamiento de cetáceos yo tengo mis reticencias. Uno de mis posts favoritos es en el que explicas que a tus perros les enseñas a alejarse de ti en el campo, a disfrutar plenamente como perros, me encanta el post. Y yo creo que es muy importante que en algún momento del paseo los perros vayan sueltos, libres, me dan muchísima pena aquellos que siempre van atados que los hay, yo creo q la vida de estos perros está en cierta manera limitada y muchas veces realmente me preocupa no darle a mi perro la vida que se merece. Y me pregunto hasta qué punto un delfín puede llegar a ser un delfín de verdad, encerrado en una piscina?? El hábitat de estos animales es el océano, los delfines pueden llegar a nadar 60 Km o 100 Km en busca de comida o simplemente se divierten saltando las olas, en las piscinas de los zoos sus señales acústicas producen ecos que les resultan muy molestos, por lo visto. No sé si has visto el documental “The Cove”, producido por el entrenador de Flyper, una persona que después de ser entrenador de delfines se replanteó ciertas cosas después de que una de las delfinas que interpretó a Flyper muriera deprimida en un zoo de Florida. En otra de las entradas también hablas de las señales de bienestar visibles en los perros cuando han cubierto sus necesidades y viven relajados ,¿los leones marinos con los que has trabajado emiten esas señales de bienestar???

    Hace años prometí no volver al zoo de Madrid, yo iba casi todos los años, en fin, me flipan los animales, pero después de que un Orangután se me quedara mirando fijamente en una de la ventanas de su cuchitril, decidí no volver. Los orangutanes viven en los árboles y lo tienen metido como en una cueva asquerosa. Hasta qué punto un zoo es un negocio o un sitio donde proteger la fauna y la flora??? Que el hábitat de los animales sea tan diferente de su hábitat natural influye en su entrenamiento??? Yo creo que un perro que no pasea por el campo suelto de vez en cuando sí genera cierta frustración, aunque se adapten muy bien a nuevas situaciones. Los cetáceos y los leones marinos con los que has tratado tenían pinta de estar frustrados?? Los animales del zoo con los que has trabajado han nacido en cautividad? o alguno proviene de la vida salvaje?? Es diferente el entrenamiento según el origen??

  2. Acabo de leerlo,pero después de un fin de semana agotador me declaro absolutamente incapaz de comprender.Prometo consultar con mi asesora(almohada) y mañana te cuento.

  3. nando - marzo 26, 2012

    Algún día contaré que fui enseñado en mis labores por el messi del cognitivo-emocional. jejej

  4. Un excelente resumen de la ponencia.Seguro que tendrá la repercusión que se merece.
    He tenido la oportunidad de conocer a muchos profesionales y algunos de ellos muy buenos,pero pocos tienen la capacidad de transmisión de la que sueles hacer gala.
    Personalmente para mi existe un antes y un después del C-E; y eso que soy un “burricefalo de clase mayor”.
    ¡¡¡ Ojo, jamás he despreciado ni dejado de considerar y tampoco lo haré ahora, cuanto sistema he tenido la oportunidad y la suerte de conocer o indagar!!!
    Para mi, en mi particular visión burrocefalica, la gran ventaja del C-E es que no le veo un techo.Se crea un circulo vicioso: vinculo/enseñanza/conducta, pero la conducta a su vez crea más vinculo y permite nuevos procesos de enseñanza.Simplemente genial.
    Bueno para variar me he extendido más de lo deseable.
    Enhorabuena Carlos y resto del equipo.Gracias por compartirlo

  5. Gracias por la documentación. ¿Podemos pedir las imágenes? Interesantísimo post, como siempre, y no lo digo para que aflojes los videos :). Por tratar de enriquecer con algún matiz la publicación diría que, pese a compartir muchas de tus afirmaciones, diverjo en la forma de ver algunos extremos.

    Por ejemplo, respecto a la oposición entre uso de comida y de otros reforzadores como los sociales, no veo ambas categorías como mutuamente excluyentes. Un día me dijiste –y con toda la razón- que si algo sabemos los educadores caninos es seleccionar el lugar de entrega de la comida. Producto de esa misma selección los premios se tiñen también de afecto y provocan diversos niveles de arousal… sin necesidad de llegar a regurgitar comida ;).

    De forma análoga, creo que todo reforzador extrínseco si es lo primero también es intrínseco. En otras palabras, como decía un neurólogo, todos los palos y las zanahorias están en nuestro cerebro.

    Ya por último, veo bajo un prisma diverso el modelo tradicional de trabajo. Equipararlo a condicionamiento operante se me antoja quizás reduccionista, dado que este paradigma, tal como yo lo entiendo, se basa en análisis de contingencias, tanto de operantes como de respondentes. Es por ello que, Bob Bailey, uno de sus principales difusores, dice aquello de que entrenamos con Skinner sobre un hombro y Pavlov sobre el otro. Las emociones se tendrían en cuenta siempre, cuanto menos de forma implícita, y no sólo cuando surgen agresividades y miedos. De hecho una de las principales razones para utilizar comida como reforzador, entre otras posibilidades, es que esta nos sirve como termómetro emocional. Sería tanto más fácil entender lo desacertado de esta humilde crítica acompañándote al zoo un día… 🙂

    Un abrazo y perdón por la clasicota crítica constructiva.

  6. conchippola - marzo 26, 2012

    Plas Plas Plas 😉 Tú inglés-alemán no era tan malo … solo era …. diferente, jejeje. Estas perdonado, pero más te vale llevarte los videos en la próxima porque sino te cuelgo del pino más alto de Brunete!!!! 🙂

  7. Hola a tod@s,

    Disculpad la tardanza en contestaros, pero esta ha sido/está siendo una semana particularmente ocupada.

    Raquel:

    Tu comentario me resulta de particular interés por varios motivos, el primero de ellos es que toca temas sensibles y hace poco estuve en una charla en la que explicaron muy consistente y brillantemente cómo bloquear preguntas difíciles, puenteando nuestra respuesta de manera que uno termine colocando el mensaje que prefiera abanderar, evitamos así tener que contar aquellas cosas que puedan no ser de color de rosa… y estaba deseando que me surgiera la oportunidad de no seguir en absoluto ninguna de esas indicaciones 🙂 . Creo que quien trabaja en temas que pueden generar preocupación y afectar lícitamente la sensibilidad de otros debe estar dispuesto a argumentar sobre los cómos y los por qués de dicho trabajo, siempre que se le pregunte correctamente y no se le ataque.

    Coincido contigo en la preocupación por las limitaciones de determinadas especies para desarrollarse felizmente en cautividad. Buena parte de nuestro trabajo conceptual busca que el entrenamiento mejore su calidad de vida más allá del tiempo durante el que se entrena al animal, nuestra próxima propuesta (estamos pendientes de reunirnos con la dirección del Zoo) consiste en contar las conductas auto-reforzantes que generan los delfines cuando están en su tiempo libre, estas conductas implican diversión y un estado emocional positivo, por lo que resultan un evaluador muy fiable de la calidad de vida, al menos en el plano anímico, del animal, como bien señalas al preguntar por las señales de bienestar.

    Partimos de una hipótesis limitada y simple, pero consistente: cuanto más se acerque el número de estas conductas en cautividad a las que ofrecen en libertad tanto mejor será la calidad de vida emocional del animal. Dándonos un indicador sobre si dicha especie puede ser alojada en las instalaciones concretas donde se realice la evaluación (puesto que los resultados no son directamente extrapolables a otra especie o instalación) con unas condiciones suficientes de bienestar. Nuestra propuesta sostiene que los protocolos de entrenamiento que se utilicen pueden variar de manera sensible este parámetro ¿Por qué? y aquí de paso empiezo a contestar a Luis, aunque sea de soslayo, se ha comprobado (Lepper primero y después unos cuantos más) experimentalmente que recompensar sistemáticamente con refuerzos primarios externos, como el pescado, una conducta que es divertida “per se” para el animal disminuye el valor intrínseco de la conducta, pudiendo dejar de realizarla cuando no obtendrá dicha recompensa de pescado ¡Pero la mayoría de sistemas de entrenamiento que se basan en condicionamiento operante hacen precisamente eso! Lo que puede ser particularmente grave cuando estamos recompensando conductas espontáneas de bienestar y diversión del animal, como puedan ser los saltos de los delfines. Esto puede llevar a que el animal sólo salte cuando está con sus entrenadores y para obtener su pescado, si esto sucede nos habremos “cargado” la posibilidad de que el animal se divierta saltando espontánea y alegremente el tiempo que no está trabajando, que obviamente es mucho más que el que trabaja. Como los animales en cautividad tienen un entorno limitado es, en nuestra opinión, particularmente relevante no sólo no desvalorizar ninguna conducta que le permita divertirse sino, por el contrario, potenciar este tipo de conducta espontánea y auto-satisfactoria para que el animal aumente su bienestar.

    La idea es mantener a un grupo control de delfines con entrenamiento basado en condicionamiento operante, mientras que otro se entrena con los protocolos que hemos diseñado y que buscan potenciar las conductas auto-reforzantes espontáneas, pese a que las incorporemos al entrenamiento y exhibiciones de los animales. Será sencillo comparar el número de veces que saltan espontáneamente los delfines entrenados de una y otra manera, comparando a su vez ambos datos con el número de saltos de los grupos de delfines en libertad o semi-libertad e incluso con otros grupos cautivos que no estén sometidos a entrenamiento. Puesto que los delfines son animales complejos y muchos factores influyen en su ánimo, como la calidad de las relaciones entre los delfines que forman el grupo, también tomaremos datos relativos, esto es cuántos saltos daban estos mismos delfines antes de realizarse el entrenamiento propuesto, pues consideramos que son estos datos relativos los más significativos para saber si se ha mejorado la calidad de vida emocional de ese delfín concreto.

    Los leones marinos entrenados sí que mostraban señales de bienestar (también en algunos momentos de estrés), pero lamentablemente en este proyecto no fue posible hacer una toma de datos exhaustiva que confirme que han aumentado tras el trabajo realizado, aunque las percepciones de todo el equipo así lo apuntan, pero también es cierto que todos preferimos ver lo que deseamos que suceda.

    No conozco el origen de todos los delfines y leones marinos del Zoo, tengo casi la total seguridad de que todos los leones son nacidos en cautividad, puede que alguna de las delfinas más viejitas sea capturada, pero sé que actualmente sólo se incorporan animales nacidos en cautividad, sin excepción alguna.

    Los Zoos son, indudablemente, un negocio, pero que algo sea rentable no tiene que implicar connotaciones negativas, como profesional y a la vez persona comprometida con los animales me molesta un poco que se haga esta lectura. La duda razonable está en la justificación de tener animales en cautividad sólo porque tenemos el poder de hacerlo, en mi opinión, que es personal, esto es válido en caso de garantizarse la calidad de vida del animal, puesto que nos permite su estudio y conocimiento de tal manera que sepamos cómo mantener o mejorar sus poblaciones salvajes, además existe una labor didáctica que acerca a las personas, particularmente eficaz en los niños, a los animales. Creo que poder ver a estas especies en vivo facilita el compromiso y preocupación con el bienestar de los animales. La empatía es un arma educativa poderosa.

    Con todo entiendo y respeto el rechazo a tener cautivas determinadas especies. Lo que sí creo cierto es que los animales a los que hemos privado de libertad tienen el derecho fundamental al bienestar. En ese ámbito se encuentran estos trabajos que he compartido con vosotr@s.

    Rafa:

    Se han interesado en este proyecto varias entidades dedicadas al enriquecimiento ambiental y Zoos de diferentes lugares del mundo, aunque aún no he podido responder los mailes que piden una información personalizada. Es de las cosas que tengo para hoy.
    Agradezco las buenas palabras que nos dedicas al trabajo c-e y a mí, sobre todo porque van acompañadas de respeto e interés por otros trabajos. Y, hombre, yo he conocido varios burricéfalos y no te les pareces ni en el blanco de los ojos.

    Nando:

    Tío, puesto a elegir mega-cracks podías haber dicho Cristiano Ronaldo, que es más alto y está más cachas y me hacías un poquito de promoción. Messi es más como nombre de border collie.
    Un abrazo, que tú eres el Guardiola de los Murgeros.

    Luis:

    Si se desea ver las imágenes hay que venirse con cervecita y algo de picar a casa o al centro, así que ya sabes/sabéis los interesados lo que toca.

    Comparto y estoy dispuesto a “negociar” alguno de los extremos a los que haces referencia:

    Es bien cierto que el aprendizaje y la conducta no se compone de compartimentos estancos, por lo que el condicionamiento operante es, en realidad, una parte de un mecanismo más amplio, que necesita de dicha pieza para funcionar, y que el estudio aislado de esa pieza concreta de la cognición no tendría que implicar el rechazo de otros procesos. Pero por desgracia buena parte de la literatura sobre adiestramiento canino lo ha presentado de esa manera (y, por cierto, buena parte de la literatura de psicología también) en gran medida por el deseo antropocéntrico de establecer categorías excluyentes de los animales con respecto de las personas y en buena parte por la sencillez intuitiva de sus postulados, así como su fácil uso para llegar a reducciones al absurdo que descalifiquen la existencia de otros procesos. Ahora es habitual hablar de la cognición de los animales y de otras muchas capacidades, pero ha sido necesario saltar el muro del condicionamiento operante, que los más conductistas ponían una y otra vez como barrera explicativa, hasta reducir al absurdo el principio de parsimonia y el canon de Morgan.

    Puesto que estas posturas aún aparecen con frecuencia en el mundo del adiestramiento, considero justificado resaltar las fronteras y límites de este proceso concreto, que, en mi opinión, es demasiado protagónico en la mayoría de modelos de entrenamiento actuales, conllevando una serie de problemas para los animales (como el descrito anteriormente, por supuesto que premiar con comida según qué cosas no acaba con las ganas de saltar, pero premiar sistemáticamente con comida por saltar sí que disminuye estas ganas) que hace unos años no podíamos evitar porque no se conocían, pero que ahora que sabemos que existen, deben ser tomados en cuenta para un entrenamiento saludable emocionalmente y conceptualmente respetuoso con el animal.

    No estoy de acuerdo en que la frase de los Breland que dice para entrenar animales tienes que tener a Skinner en un hombro y a Paulov en el otro implicara la sistematización del uso de los estados emocionales del animal. Fue necesario que hicieran esa puntualización porque al “sacar” el entrenamiento del laboratorio se comprobó la importancia del CC en situaciones normales, lo que explicaron en su artículo “The missbehavior of organisms”. Pero su propuesta se limitó no solo en el artículo, sino en todos sus trabajos posteriores, a intentar que los animales que entrenaban estuvieran emocionalmente lo bastante controlados como para conseguir que el condicionamiento operante pudiera funcionar, no proponen protocolos de gestión emocional en ningún momento, ni el aprovechamiento de las conductas emocionales. Justamente hacen, a mi entender, la lectura exacta de la emoción que comento en el trabajo: no pensar demasiado en ella salvo que moleste, en cuyo caso toca dejar de trabajar hasta que pase, como si del sarampión se tratase.

    También comparto que equiparar el modelo tradicional de trabajo a condicionamiento operante es reduccionista, porque de hecho es imposible con animales que se vinculan a nosotros, que interactúan con el entorno y que tienen procesos complejos que podamos activar sólo procesos operantes, aunque queramos (los mismos Breland explican los fracasos de Skinner para entrenar a su perro, por cierto llamado Paulov, usando los principios del condicionamiento operante). Pero niego la paternidad de ese reduccionismo, fueron (antes) muchos psicólogos y (ahora) muchos entrenadores los que intentan explicar su trabajo únicamente a través de este proceso, e incluso “limpiar” sus protocolos para que no intervengan otros que distorsionen el aprendizaje operante (como cuando se propone que las sesiones de moldeado no tengan ninguna interacción emocional, lo que se intenta es recrear una caja de Skinner). Por ello, y pese a compartir el fondo de tu afirmación, creo que en el entrenamiento de animales las formas han terminado ahogando al buen sentido y ahora es necesario hacer un proceso de diferenciación que permita darle a cada proceso que activamos y a cada protocolo que usamos una perspectiva más amplia, que nos permitirá reconstruir nuestra manera de adiestrar, mejorándola.

    Conchippola:

    Prepara el bañador, que es muy probable que nos tengamos que ir a grabar a delfines dando saltos. Espero que con esto me perdones un poquito 😉 En realidad todo eran celos, hablando en inglés sabía que no podía competir con tus imágenes (ni en castellano).
    Por cierto, tengo un libro superchulo de mamíferos marinos que Carlos me dio para ti, así que tenemos que quedar a la de ya.

    Bueno, he tardado bastante en contestar, pero en compensación he intentado ser prolijo al hacerlo.
    Muchas gracias a todos por dedicar un rato a comentar conmigo estos temillas.

  8. Conchippola - abril 1, 2012

    Bañador preparado!!!!!! 🙂 🙂 🙂 ooooohhhhhh que emociónnnnnnnn!!!!!!!!! Eeeeehhhh quiero ese librooo!!!!!! jooooo que de cosas, que bien!!!! Millones de gracias 😉

  9. Paloma - agosto 13, 2012

    Les escribo porque encontré este blog buscando entrenadores de leones marinos para trabajar con nosotros en Aspro Parks Canarias (Gran Canaria). Me pareció un foro muy interesante y profesional y espero que puedan dar salida a esta oferta de empleo ya que no hay muchas personas que se dedican a ser entrenadores de leones marinos.
    Por si están intersados les envío mi correo electrónico:
    psolana@aspro-ocio.es

    Gracias y enhorabuena por una buena psicología aplicada al mundo animal

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